¡Camarero! ¡Hay marcianos en el marisco!

Actualmente se conocen más de 1.300.000 especies de animales en todo el planeta, y según algunas estimaciones este número podría ser mucho mayor (hasta 30 millones). Toda esta diversidad, sin embargo, puede agruparse en un número relativamente reducido y asequible de grandes grupos o filos (lat: phylum). El concepto de filo no es arbitrario sino que se refiere a un diseño anatómico fundamental y exclusivo, a una arquitectura básica. Vosotros, por ejemplo, pertenecéis al filo de los cordados al igual que la trucha arco iris o el pingüino emperador y tenéis en común con ellos una médula espinal protegida por una columna vertebral (o similar) y otras muchas cosas que os hacen distintos de los demás bichos de la Tierra. Yo, sin embargo, soy un copépodo y tengo un exoesqueleto de piezas articuladas igual que el centollo o el escarabajo pelotero y, por tanto, soy un artrópodo… así hasta 33 diseños fundamentales. La mayoría de los filos, sin embargo, son muy desconocidos y lo integran un puñado de especies, a menudo microscópicas, que (opino) serían la delicia de cualquier escritor/director de ciencia-ficción. He aquí dos ejemplos:

A la izquierda un acantocéfalo (gusano parásito con una trompa extensible llena de garfios) y a la derecha un ctenóforo (animal marino con forma de globo que cambia de color y usa tentáculos pegajosos para pescar). Molan ¿eh? A estos los pilla Spielberg por banda, los aumenta 100 ó 1000 veces y blockbuster de marcianos al canto.

El hallazgo de los filos animales es un privilegio de Linneo y unos pocos zoólogos posteriores, ya que aunque es relativamente frecuente que se encuentren especies nuevas, es rarísimo encontrar un diseño anatómico nunca visto hasta entonces, o eso se pensaba desde finales del siglo XIX. En 1983, el zoólogo danés R. M. Kristensen deja al mundo científico con la boca abierta al presentar un nuevo filo: los loricíferos, unos animalillos microscópicos encontrados por primera vez en las arenas de una costa francesa. A la derecha tenéis a Pliciloricus enigmatus, un ejemplo de loricífero. Su cuerpo consta de una armadura o “loriga” con forma de bala donde se esconde cuando está asustado y desde donde emerge su boca, al final de una trompa, rodeada de muchísimos apéndices, espinas, escálidas y tentáculos. Siempre he pensado que nuestro amigo el Pliciloricus haría palidecer al mismísimo Sarlacc (El retorno del jedi) tras un reescalado.

El Dr. Kristensen podía estar bien contento porque habría pasado para siempre a la historia por la proeza de describir un filo a finales del siglo XX, un buen plan de jubilación. No fue así. En 1995 el propio Kristensen y un coleguilla suyo (Peter Funch) descubren otro nuevo filo ¡¡en los bigotes de una cigala corriente y moliente!! Estos nuevos bichillos, también microscópicos, recibieron el nombre de ciclióforos y su diseño anatómico consiste en vivir pegados mediante una especie de ventosa mientras filtran los residuos de la comida de la cigala gracias a un elegante disco coronado de pelitos. A la izquierda, Symbion pandora, la primera especie conocida de ciclióforo (cortesía de Biodidac). Desde 1995 se ha descubierto otra (en una cigala americana) y una tercera (en el bogavante). Tanto en el caso de los loricíferos como en el de los ciclióforos se trata de animales que el hombre ha tenido delante de sus narices todo el tiempo, y hasta el siglo XX no se sabía nada de ellos ¿cuántos casos similares no conocemos aún?

El motivo de que haya escrito esto es que hace poco que me enteré de que en el año 2000, en unas turberas de Groenlandia, se descubrió otro filo animal. Se les ha llamado micrognatozoos y son, una vez más, microscópicos. Tienen aspecto de gusanillo peludo y el centro del cuerpo es flexible como un acordeón. El nombre significa “animal con pequeñas mandíbulas”, ya que posee un juego de piezas masticadoras diminutas pero sofisticadísimas que ya las querría Predator, ¿o no? Hasta ahora sólo se conoce una especie: Limnognathia maerski (derecha) y fue descubierta … ¡¡sí!! por Kristensen y Funch, vamos, que cuando me enteré es que me quité el sombrero de la admiración.

Amigos del blogoplancton, os dejo ya en paz, permitidme tan sólo enunciar 2 corolarios: primero, los animales pequeños y desconocidos serían protagonistas excelentes de muchas películas, con la ventaja de que no hay que contratar a Giger y pagar sus honorarios para que te diseñe un monstruito, basta con un biólogo en paro. Segundo, yo cada vez que como cigalas (acontecimiento harto improbable ya de por sí) les miro los bigotes, ya sabéis, just in case.
A esto sólo queda añadir que el Kristensen es un puto crack y que ya me gustaría saber qué tomaba para desayunar de pequeño. Si encuentro un póster suyo lo pongo en mi cuarto.

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Publicado el 16 febrero 2006 en Ciencia y naturaleza. Añade a favoritos el enlace permanente. 11 comentarios.

  1. hey, a ti tambien se te va la pinza un poco, jajaj (vaya, que lo mismo me pasa a mi si me pongo a hablar de espacio-tiempo o agujeros negros, en fin… :D)
    (Muy interesante, por supuesto :D)
    un saludo!

  2. Ya sabía yo porque me daban miedo las navidades y sus pantagruélicas comidas, es por las !GAMBAS Y LOS LANGOSTINOS¡ La verdad está ahí fuera.

  3. ERE UN CRA! killo soy un estudiante de biologia y estaba mirandopor el google fotillos de los loriciferos para un trabajillo y me ha salido tu blog. ya me quede un poco lokillo con lo de que se llamara diario de un copepodo, pero vamo lo he leido y me ha hecho “toa la gracia en verdá!!” y estoy totalmente de acuerdo contigo de que kristensen es un puto crak, es más de mayor quiero ser como el!!!!
    AAAAdioooooooo

  4. Y yo me alegro mucho de tener un quetognato como lector ¡vuelve cuando quieras, amigo invertebrado!

  5. Diario de un copépodo… Jaja excelente, yo también tengo un trabajo sobre loricíferos y caí en este lugar. Fantástico como en los lugares más obvios puede haber miles de nuevos animalitos que pasan desapercibidos… Yo también quisiera ser como Kristensen, y descubrir nuevos diseñor exclusivos, pero por ahora me debo dedicar a estudiar y aprender más sobre la fascinante Biología.

  6. Yo también buscaba fotos! De micrognatozoos… qué bichos más raros!

  7. De Biologa a Biologo EXCELENTE ENTRADA!!!

  8. Vaya vaya, y pensar que sólo me había datado de
    los Xenoturbélidos, hace 50 años! Pero bueno, todo
    se va dando a su tiempo, o destiempo O.o

    Saludos.

    Muy buen blog.

  9. Muy bueno!! Firmado: una Harpacticoida :-)

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