Archivos Mensuales: mayo 2006

El congreso científico como microcosmos (y una anécdota de regalo)

Las vacas mugen, los perros ladran y los científicos se reúnen en congresos. Esa es una de las grandes verdades de la ciencia, aunque quien dice congreso puede decir simposio, coloquio, meeting, workshop, conferencia o reunión, pero lo importante es arrejuntarse con otros de la misma calaña.

El azar (o el destino) quiso que “celebrara” el día del orgullo friki en uno de estos congresos, cosa que me parece de lo más adecuado. La “frikidez” de estos eventos es mayor cuanto más específico es el tema y menos aplicaciones tiene. Investigar el musgo de los troncos de los enebros o el polen de las cacas fósiles de mangostas africanas carece del reconocimiento social (y la financiación) de los descubrimientos sobre el cáncer o nuevos métodos de cultivo de tomates, y eso curte, amigos del blogoplancton. Para dedicar la vida a indagar sobre “el ala de la mosca” (parafraseando a un antiguo profesor de filosofía) hay que estar un poco loco, especialmente si se tiene en cuenta las condiciones de precariedad existentes, y ser apasionado por el conocimiento en estado puro, y eso no es muy común. No tardan en llegar las preguntas de amigos y familiares tipo “¿y eso para qué sirve?” o, peor aún “¡Ah! ¿es que te pagan por hacer eso?”. Pues bien, ahora coged al puñado de personas que investigan sobre un mismo tema y juntadlos 3 días para que hablen precisamente sobre lo que les tiene sorbido el seso. El ambientazo es indescriptible (Imagino que en los congresos de humanidades debe pasar algo muy parecido).

La recepción de los congresistas, tempranito para aprovechar el día, comienza con el reparto de acreditaciones y las “chuches” variadas (mochilitas, bolis y cuadernos de los patrocinadores), imprescindibles para evaluar la calidad del evento. Aquí se reencuentran viejos amigos, o si eres nuevo, le pones cara a la gente de la que tanto has oído hablar. Seguidamente (quizá después de una conferencia inaugural por el “pope” de turno) comienzan las sesiones de paneles y comunicaciones orales que sumirían en el más absoluto sopor a cualquier persona normal. No es raro, sin embargo, que los asistentes se tiren 10 horas escuchando a la gente hablar sobre lo mismo una y otra vez. Algunas presentaciones en “pagüerpoin” consiguen levantar murmullos de admiración y otros de desaprobación sin razones aparentes para un lego. Muy curioso. Los momentos de descanso suelen ser muy productivos porque tienen lugar los mejores intercambios de ideas y no es raro observar a la gente entusiasmada con las ideas de los demás. ¡Imaginadlo! Después de meses o años de trabajo en tu burbuja, indagando sobre cosas que posiblemente nadie más sepa (quizá porque a nadie le importan) alguien se interesa por lo que has hecho y te pregunta ¡puedes reconocer públicamente que te parece interesante la forma del aparato reproductor de una polilla! ¡y nadie te mira raro!

Como colofón final suele hacerse una cena de clausura en la que el objetivo fundamental es demostrar que además de raros, los asistentes saben pasarlo bien. Estas cenas suelen acabar con cierto aire decadans al ver bailar “La Macarena” a los próceres del conocimiento humano sin asomo de vergüenza.

No sé si visualizáis la frikidez del asunto, lo mismo es que ya he perdido totalmente el norte.

Para darle más gancho a la entrada de hoy, os cuento una de las situaciones más estrafalarias que he vivido últimamente, precisamente en el congreso de la semana pasada, que tuvo lugar en una ciudad castellana de cuyo nombre no quiero acordarme. Básicamente había asistentes españoles y franceses, y siendo éstos últimos minoría (unos 15) tenían tendencia a hacer piña cuando la ocasión lo merecía. ¡Ay amigos! No me preguntéis cómo ni por qué, pero ¿a que no adivináis dónde acabé cenando la noche del primer día? Efectivamente. Embaucado por otra persona (cuyo nombre no mencionaré por pudor y por depender de ella mi futuro) terminé sentado en la mesa rodeado de franceses que sólo sabían decir “Holá, ¿qué tal?” (se descojonaban cuando alguno lo decía) en un restaurante de mala muerte. Sobre la elección del restaurante tengo un comunicado oficial que hacer:

Hipotético ami du blogoplancton que lees estas líneas:

Si algún día te hayas de visita por las Españas y cuentas con la compañía de indígenas locales, ¡por el amor de Dios! déjales a ellos elegir el lugar de la comida, cena o degustación ¿no ves que ellos conocen mejor los indicios para distinguir dónde se sirven buenos condumios y dónde rancho barato?

(Fin del comunicado)

Una vez en la mesa del restaurante (escogido por los franceses) y observando que mi único acompañante español pasaba de mi y se sentaba en la otra punta, me vi en una de esas situaciones incómodas de aislamiento lingüístico. Como es una situación que ya conozco sabía con certeza que si no ponía todo de mi parte por intentar integrarme un poco acabaría cogiendo fama de autista integral. Así pues, me agarré los machos y rebusqué en los estratos más polvorientos del telencéfalo mis amarillentos y quebradizos conocimientos de francés. ¿Alguna vez habéis intentado hablar un idioma que no tocáis desde hace dos años justo una semana después de haber hecho un examen oficial de una lengua totalmente distinta? Os garantizo que es una experiencia épuisante, sobre todo si te preguntan sobre la maduración de los dátiles del palmeral de Elche o las especies ibéricas de retamas. Estoy hecho un campeón.

El momento estelar fue, sin duda, el de la degustación de los caldos de la Iberia profunda. El señor camarero, quizá para mantener la inmerecidísima mala fama de los vinos españoles en Francia, nos trajo tres botellas de matarratas vino malo, con otras tres botellas de gaseosa (de la barata, barata) para evitar la intoxicación. Primer problema: los franceses (al menos estos) no conocen la gaseosa. ¿No va el tipo de enfrente y se bebe un vaso de gaseosa de un trago pensando que era agua con gas? La cara que puso fue bastante cómica, se le leían las ideas (“¿Qué coño es esto”? “Oh la la, Qu’est-ce que c’est?). Y luego claro, el vino a palo seco, ni se les pasaba por la cabeza la idea de mezclarlo ¡sacrilegio! Pues ni os imagináis el revuelo que se lió en la mesa porque la botella de ese extraño brebaje (la gaseosa) decía “0 calorías” y luego resultaba que en la letra pequeña sí que se marcaba un contenido calórico nada desdeñable…

En fin, ¡anda que no me meto yo en fregaos raros!

Evolución sin más (IV)

Respirar, masticar, oír y otros menesteres (2)

La respuesta al “enigma” que dejé en el aire el otro día (pese a la falta de entusiasmo, al menos aparente) tiene solución, por supuesto, y pasó de ser uno de los argumentos contrarios a la evolución a una de las evidencias favorables más famosas.

No hubo tal discontinuidad, no hubo salto. La transformación de los huesos articuladores de la mandíbula reptiliana en el yunque y el martillo se hizo gradualmente y sin dejar “al aire” la unión entre la mandíbula superior y la inferior. La respuesta se hallaría al descubrirse los fósiles del grupo de organismos precursores directos de los mamíferos: los cinodontos.

Os presento a Probainognathus, un cinodonto del Triásico medio con un cráneo maravilloso: presenta una doble articulación mandibular.

Y aquí una reconstrucción de un pariente suyo, Diarthrognathus, cuyo revelador nombre significa precisamente “mandíbula con dos articulaciones.

Efectivamente, esa es la solución al enigma; los cinodontos mantuvieron la articulación reptiliana articular-cuadrado Y ADEMÁS desarrollaron una nueva, la de los mamíferos (dentario-escamoso). Y así, la separación del articular y el cuadrado para desarrollar el oído medio de los mamíferos no presenta dificultades teóricas ya que la mandíbula permanecería bien amarrada con su flamante nueva articulación. ¿No es maravilloso? Veamos una secuencia detallada del proceso:

Si aún os mosquea ese cambio tan drástico en la función de unos huesos, quizá es que os falta por conocer un último dato: El cuadrado ya estaba en contacto con el primero de los huesos de oído medio (el que aparece en los demás vertebrados terrestres: el estribo). Realmente es un cambio muy sencillo porque el cuadrado sólo tiene que perder el contacto con los demás huesos del cráneo (recordemos que la mandíbula permanecía ya asegurada) excepto con el estribo. Como una imagen vale más que mil palabras:

Pues bien, ahora que conocéis este proceso sabed que la transición reptil-mamífero es una de las que mejor se conocen en la paleontología: se han hallado muchísimos fósiles de cinodontos entre el Pérmico y el Triásico que ilustran armoniosamente esta transformación ósea, que lejos de ser un misterioso y sospechoso salto por intervención divina, casi podría calificarse de lento y aburrido gradualismo (el proceso completo llevó más de cien millones de años ¡cien millones!). Si Cuvier levantara la cabeza…

Os pongo por último un esquema de varios fósiles que ilustran este proceso evolutivo. Se ven las mandíbulas inferiores y se destaca en amarillo claro el articular (Ar) que acaba transformándose en el martillo (Ma) y en rojo un hueso accesorio, el angular (An) que termina como parte del anillo timpánico (Ty).

Esto es sólo un ejemplo de lo sofisticada y a la vez chapucera que es la evolución: todo lo hace con el material del que dispone, ni inventa ni crea de la nada. Ejemplos como este los hay a montones, visitad el blog del Paleofreak para asistir en tiempo real a descubrimientos que se hacen constantemente sobre “eslabones intermedios” como este o este.

Los gráficos están modificados del libro de anatomía comparada de vertebrados de Kenneth V. Kardong (Editado en español por Mc Graw Hill Interamericana), libro que nunca me cansaré de recomendar, y de esta página web con algunos otros ejemplos curiosos.

Meme de personajes históricos

Nadie me lo ha mandado, pero este meme lo he encontrado cotilleando entradas antiguas de la Taberna de Ahores y me ha gustado el ratillo que he pasado entretenido haciendo mi elección. Consiste en nombrar tus 4 personajes históricos favoritos en cada una de las categorías. Allá voy.

ARTISTAS
Fidias Autor del conjunto escultórico del Partenón y del Zeus de Olimpia (una de las Siete Maravillas).
Miguel Ángel Es inevitable incluir a uno de los artistas del renacimiento. Me quedo con este.
Cervantes Pues sí, soy pro-Quijote.
Picasso Los hombres que revolucionan nuestra forma de ver las cosas son imprescindibles.

CIENTÍFICOS
Copérnico Primera gran revolución científica: la Tierra no es el ombligo del universo.
Newton Padre del cálculo infinitesimal, la gravitación universal, la dinámica clásica y la óptica ¿quién da más?
Darwin Segunda gran revolución científica: el hombre no es el objetivo de “la creación”. Todos sabíamos que lo iba a poner.
Einstein La apoteosis de la física: las cosas no son para nada como parecen (he dudado hasta el último momento entre él y Schrödinger)

LÍDERES
Alejandro Magno Una persona irrepetible… ¿existió realmente?
Adriano El emperador ilustrado.
Gandhi Sus enseñanzas son tan recientes y a la vez parecen tan olvidadas…
Atatürk Un personaje fascinante que convirtió al “hombre enfermo de Europa” (Turquía a comienzos del XX) en una república moderna y laica.

PENSADORES
Aristóteles Sentó las bases para nuestra comprensión del mundo durante más de 2000 años. Se dice pronto.
Kant Sólo un genio como él podía llevar a la civilización más allá de Aristóteles.
Nietzsche ¿Quién no se ha sentido fascinado por él en alguna ocasión?
Freud Otro revolucionario: tú no eres quien crees ser.

Como estoy en contra de los mensajes en cadena molestos, se lo paso sólo a quien quiera hacerlo de la lista de habituales (y a los moradores del blogoplancton que quieran, por supuesto, en un comentario).

Evolución sin más (III)

Respirar, masticar, oír y otros menesteres (1)

Hace tiempo que quería escribir un tercer post sobre evolución, a propósito también de las cosas que hemos estado hablando últimamente. Ya sé que son densos, pero en este blog hay sitio para todo, que no va a ser siempre jiji-jaja. Aclaro también que ya no los voy a llamar “Evolución vs. creacionismo” como en la primera y segunda entregas porque da la sensación de ser un debate entre ambas cosas y en el fondo yo sólo doy evidencias o explicaciones evolutivas. Así pues, se presenta en sociedad “Evolución sin más”.

Hoy quisiera escribir sobre uno de los procesos más fascinantes de la evolución: el origen de los mamíferos. El interés de este proceso es muy notable porque además de simplemente informativo es muy revelador. Fundamentalmente voy a referirme al devenir de los arcos branquiales en los mamíferos. “¿Branquias en los mamíferos?” os preguntaréis, pues sí, así es. Si bien como adultos no tenemos branquias, los embriones de todos los vertebrados terrestres muestran hendiduras branquiales (homólogas a las de los peces) en algún momento, y lejos de desaparecer acaban transformándose en estructuras concretas en un proceso paralelo al de la evolución. En el dibujo aparecen destacadas en morado.

Más que de branquias hablaré de los arcos branquiales (estructuras esqueléticas entre hendidura y hendidura). Pues bien, la evolución de estos arcos branquiales a lo largo y ancho del árbol evolutivo de los vertebrados-cordados es apasionante y nos ayuda a descubrir muchas cosas sobre nosotros mismos y nuestra identidad biológica. El primer arco branquial, ya desde grupos muy antiguos de peces, se articuló posibilitando abrir y cerrar la cavidad bucal inventándose así las mandíbulas. Los peces (en sentido amplio) conservan la mayoría del resto de los arcos branquiales en posición similar a la original, y como ya habréis adivinado son los pequeños arcos de “espina” que sostienen las branquias (acúdase con prontitud a la pescadería o descongélese una pescadilla no descabezada para comprobar este aspecto). Por tanto, los arcos branquiales, en los peces tienen una función respiratoria.

Los vertebrados terrestres no poseemos branquias, y sin embargo nuestros embriones muestran con claridad meridiana las hendiduras branquiales que nos vienen de serie desde nuestro super-tatarabuelo cefalocordado. ¿Qué es de estos arcos branquiales en los adultos de estos animales? La mayor parte de ellos se convierten en los cartílagos de la tráquea, pero lo realmente fascinante es que algunos pasan a convertirse en los huesos del oído medio, y aquí es donde enlazamos con el tema principal. Todos sabemos que los mamíferos tienen pelo y son vivíparos, por lo que nos vemos capaces de distinguir a uno de estos animales de, digamos, un reptil. Sin embargo, ¿cómo identificaríais un fósil de mamífero? Un esqueleto no nos dice si pone huevos o no, y posiblemente muchos antepasados de los mamíferos ya tenían pelo (Os recuerdo, por último, que los mamíferos primigenios sí que eran y son ovíparos).

La respuesta está precisamente en los huesos del oído: los mamíferos tenemos 3 en cada lado mientras que el resto de vertebrados terrestres (anfibios, reptiles y aves) tan sólo 1. La presencia de 3 huesos en el oído medio es uno de los caracteres definitivos que ayudan a un paleontólogo a afirmar que un fósil es de un mamífero. ¿De dónde han salido estos 2 nuevos huesecillos del oído? La respuesta puede que os sorprenda: de la articulación de la mandíbula. En este dibujo se muestra la condición mamiferiana del articular y el cuadrado (yunque y martillo en anatomía humana) y su situación de articulación de la mandíbula en los ancestros “reptilianos”.

Bien pensado esto no es tan descabellado, palpad con vuestros dedos la rama ascendente de la mandíbula inferior hasta llegar a su punto de articulación con el cráneo ¿dónde tiene lugar la articulación? Pues eso.

Este hecho que os cuento fue considerado una de las pruebas contra la evolución en el siglo XIX ni más ni menos que por el célebre anatomista francés Georges Cuvier. Venía a decir que cómo era posible que estos dos huesecillos se trasladaran gradualmente al oído abandonando su posición articuladora de la mandíbula sin desestabilizar las especies intermedias. En el momento en el que el articular y el cuadrado se separaran de su posición mandibular, la mandíbula dejaría de ser funcional y perdería las supuestas ventajas adaptativas conduciendo a la extinción de la especie. ¿Cómo pudieron los mamíferos dar un salto por encima de esta discontinuidad? ¿Se trata esto realmente de una prueba en contra de la evolución?

Como me está quedando un poco largo, pegaré la respuesta en uno o dos días. Mientras tanto pongamos a prueba vuestro ingenio:

Basándose en el paradigma evolutivo actual ¿podríais deducir alguna característica del esqueleto mandibular del grupo predecesor de los mamíferos? (me refiero obviamente a ese “vacío” que había en época de Cuvier entre las dos situaciones de las que os he hablado)

(Si sabéis la respuesta NO la digáis, y tampoco vale buscarlo y ponerlo, es sólo para amantes de los acertijos)

Pues eso, a darle al coco.

Exposición pública de intimidades “biogeek”

Sí sí, el día 25 fue el día del orgullo friki, vale, todos lo sabemos y no voy a insistir en eso. Lo del movimiento friki en general me parece simpático, pero como en tantas otras cosas se desvirtúa cuando se convierte en una moda, que es lo que al final acaba pasando. No se nos olvide que friki (freaky) es un término despectivo cuya mejor traducción es “raro”. Yo me siento raro, siempre me he sentido un raro y a estas alturas de la vida ser raro es la última de mis preocupaciones: todo el mundo debería estar orgulloso de sí mismo, y si te toca ser raro, pues nada, a disfrutar de tus rarezas.

Ahora bien, ¿es raro (friki) que te guste La Guerra de las Galaxias? La saga de Lucas es de las más famosas y vistas de la historia del cine ¿qué tiene de raro saber quién es Yoda y que te flipen las espadas láser? ¡Qué error asociar lo friki con StarWars sin más! Hacer un Destructor Imperial con tus propias manos es raro, es friki, pero tener todos los DVDs de la saga no (esas cosas puntúan mucho en el friki-test a pesar de todo). Yo me siento más identificado con las palabras geek o nerd que hacen honor a mi historia de empollón redomado.

Si no hice mención de este tema el día 25 fue por estar ausente, aunque ¡oh ironías de la vida! casi casi se podría decir que lo estuve celebrando ni más ni menos que en un congreso. Los que no conozcáis el ambientillo de los congresos científicos os sorprenderíais de lo “frikis” que son. Habrá reseña sobre el tema pronto.

Después de refunfuñar, acepto la invitación de Rufo para demostrar (pese a la vergüenza que me dan estas cosas) lo raro que puedo llegar a ser exponiendo públicamente una pequeña selección de artículos bizarros hechos por mí mismo o adquiridos que me he encontrado revolviendo las cajas de cosas viejas. Como no tengo cámara digital, he tirado de escáner.

CORRESPONDENCIA

1) Pequeño paquete del Jet Propulsion Laboratory (Pasadena, California) con fotos a color tamaño A4 de planetas, montajes del Hubble, tripulaciones y lanzamientos de la lanzadera espacial y un libro con imágenes del Voyager 2. Fechado en 1994, lo recibí tras escribirles en mi incipiente inglés preguntándoles qué había que hacer para ser astronauta.

2) Carta de la secretaria de Gerald Durrell (célebre naturalista y autor de libros como “Mi familia y otros animales“) fechada en 1995, poco después de su muerte, en la que me informa de las actividades de su zoo de Jersey y discute sobre la mejor manera de cazar una Mantis.

3) 7 boletines de la Amateur Entomologist´s Society de 1995 y 1996. ¿Cómo narices conseguí esto?

CUADERNOS DE CAMPO

Siguiendo el consejo precisamente de Gerald Durrell, cogí la costumbre de llevar siempre un cuaderno al campo para tomar notas de todas las plantas y animales que veía. Llevo haciendo esto desde el 15 de marzo de 1995 hasta hoy sin interrupción (son ya 8 cuadernos completos y creciendo), y aunque a muchos esto ya les parece algo muy raro en sí mismo, hay algunas secciones que merecen una mención aparte:

1) Cálculo del ángulo de incidencia del sol en el solsticio de verano de 1996. Absolutamente artesanal, aplicando la trigonometría aprendida ese curso y con un gnomón que me hice yo mismo.

2) Seguimiento nocturo de los gatos callejeros del barrio. En verano suelo tener insomnio, así que me dio por salir a la terraza con unos prismáticos hasta que aprendí a distinguir a la decena de gatos de los alrededores y sus respectivos territorios (todas las observaciones están registradas con fecha y hora)

3) Experimentos sobre la sexualidad de los grillos. Los estuve criando en casa durante un año o así y hacía experimentos sobre si las hembras tenían preferencias por los machos según su canto. Como conclusión destacable, me pareció que las hembras tenían preferenias por los machos que habían vivido con ellas durante un tiempo antes que con desconocidos. ¿algún comentario al respecto?

ESTUDIOS

1) Resúmenes de selectividad. Uno de los mayores éxitos de mi método patentado de estudio: COU entero resumido en 9 folios.

2) Mega-póster de 4 hojas A-2 con las rutas metabólicas humanas (incluyendo las enzimas y la regulación de las reacciones). Una obra titánica. Me recuerda que desarrollé un sistema taquigráfico para estudiar bioquímica metabólica que daba buenos resultados. Si hay alguien interesado que pregunte.

COLECCIONES

- Sellos
– Monedas
– Minerales-rocas
– Fósiles (la mayoría recogidos por mí mismo)
– Insectos (colección comenzada en 1995 con alfileres de costura, especialidad en lepidópteros y coleópteros ibéricos). Algo abandonadilla últimamente por falta de espacio
– guías de campo
fotos guarras

Bueno y paro ya que es excesivo y me está dando vergüenza ajena, o, … espera, ¡es propia!

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