Archivos Mensuales: diciembre 2006

Copia 100 veces “No volveré a pagar por una película de Denzel Washington”

Dejà vu (Tony Scott 2006)

estrella.PNG

denzel.jpgPues sí, Dejà vu es el último truño cinematográfico por el que he pagado, y lo peor es que ha sido culpa mía. Yo fui a verlo porque me chiflan las películas de viajes en el tiempo, y viendo que esta lo era gracias al engañoso tráiler, pues allá que iba yo a sentarme ante la pantalla. Que la protagonizara Denzel Washington no me inspiraba ninguna confianza, pero a veces es necesario hacer gestos arriesgados. La acción nos sitúa en la Nueva Orleans post-Katrina, donde un cruel atentado terrorista (coche bomba en un barco) mata como a 200 personas en medio del río Mississippi. Para resolver el crimen llaman al policía Doug Carlin interpretado por, lo habéis adivinado, Denzel Washington. Por enésima vez este actor interpreta a un agente de la ley de los USA que es un partidazo: joven (?????), guapete, cachas, buenazo, educado, optimista, sensible, sonriente e inexplicablemente soltero. Es tan jodidamente bueno que da asco, sobre todo porque siempre interpreta exactamente a los mismos personajes que parecen estar hechos de jamón-york. Bueno, pues esta vez no ha habido sorpresas.

Durante su investigación, que lleva casi personalmente y donde no se le escapa ni un cachito de plástico procedente (¡qué casualidad!) de la bomba del barco, encuentra el cadáver de una joven y bella afroamericana (Paula Patton) de la que se enamora mientras se le hace la autopsia (sí amigos, necrofilia). Más tarde unos mega-ultra-científicos del copón le llevan a un sitio secretisísimo donde tienen una tecnología que… efestivamente, permite ver el pasado. Y no sigo. La cosa es que a pesar de que Denzel ni es científico ni nada, al final termina siendo el puto amo y tomando el control de lo que hacen los susodichos ingenieros. Evidentemente todo para intentar rescatar a la difunta macizorra antes de que se la carguen, y de paso, a las 200 personas del barco. Vamos, un aspirante a esos “Buenos buenísimos” (los buenos que debieron morir).

He visto películas malas de viajes en el tiempo, pero sin duda esta se llena la palma. Básicamente cuando haces un guión de este tipo tienes dos opciones: o bien optas por un escenario de “universos múltiples” (lo más frecuente) en el que una alteración del pasado provoca la escisión del universo por un curso alternativo, o bien optas por un “espacio-tiempo autoconsistente” (una elección aún poco explotada en el cine), que consiste en que nada puede cambiarse en el curso del tiempo, lo que implica que las alteraciones que pretendes introducir ya estaban introducidas, aunque tú no lo supieras. Lo que no se puede hacer de ninguna manera es pretender meter los dos escenarios en la misma película. Desde el punto de vista de los vajes en el tiempo, el guión no hay por dónde cogerlo. Prometo, esta vez de verdad de la buena, no volver a picar nunca más.

Fotos de la Albufera

Ya están en el álbum las fotos seleccionadas de mis andanzas de los últimos meses. Pongo aquí las que más me han gustado, tiradas todas en la Albufera de Valencia (haced click para agrandar).

Focha cornuda

Una genuina focha cornuda (Fulica cristata). Es una especie más bien rara por aquí que se está introduciendo en la Albufera. Es común que se las anille en el cuello, para que se distingan de las fochas comunes desde la distancia.

Gaviota patiamarilla

Poniendo a prueba mi 300 he conseguido verle hasta las legañas a esta gaviota patiamarilla (Larus cachinnans).

Seta roja

Una bonita seta roja que se me cruzó en el camino. Entre que la intento identificar se aceptan apuestas de qué especie se trata.

Atardecer en La Albufera

Luz espectacular al atardecer.

Novedosa interpretación de la biodiversidad

Amigos del blogoplancton:

Investigadores de distintas universidades estadounidenses han encontrado una manera mucho más factible de explicar la diversidad de organismos vivos de la Tierra que a través del paradigma evolutivo. El día de hoy pasará a la historia de la ciencia como el de la superación de la “poderosa idea de Darwin“. Por explicar en pocas palabras cuáles son las claves de esta nueva interpretación de la biología (conocida como “Diseño Inteligente“) basta con aclarar que la complejidad de los sistemas vivos es tan apabullante que sólo puede entenderse como el producto de una mente creadora capaz de diseñarlos. Esa mente, como es natural, sólo puede corresponder a la de Dios. Me quito el sombrero ante esta exhibición de lógica implacable y acato tan novedosa perspectiva científica.

De esta forma tan sencilla se acaban las controversias y las preguntas que hacían perder el tiempo en vano a tantos científicos desde tiempos de Aristóteles. Si alguien tiene alguna duda basta con recurrir a la Biblia que, estoy seguro, todos tenéis en vuestra mesilla de noche. Ahora podemos dedicarnos a tareas más productivas, como recuperar el debate sobre qué programación televisiva es más adecuada: especial retrospectivo de “Noche de Fiesta” o maratón intensivo de “Cosas de Casa”.

Os dejo con la imagen de uno de los descubridores del Diseño Inteligente. Me voy a quemar libros.

disennointeligente.JPG

(viñeta)

Langostinos: nuestros bigotudos amigos

Ahora que ya se os habrá pasado a todos el empacho de la Nochebuena y se acerca el segundo y definitivo asalto gastro-navideño os voy a contar que me encanta el marisco, y que en estas fechas es casi el único momento del año en el que lo disfruto. Dentro de los rituales que llevo a cabo en estas cenas en las que siempre hay crustáceos de sobra está el hacer una cuidadosa extracción de los apéndices de uno de los individuos colocados con mimo sobre la fuente, por lo que suelen empezar así (en este caso, un cangrejo de río):

decapodo.JPG

y terminar, más o menos así

apendicesdecapodo.JPG

(más sobre la anatomía de los crustáceos, en español, y con un soberbio capítulo sobre copépodos aquí).

Lo siguiente suele ser que me llaman la atención y me dicen que me los coma sin destrozarlos, y entonces es cuando me saco de la manga una de las cosas que aprendí durante la carrera que, a efectos prácticos ha resultado más interesante para mi familia: cómo distinguir las distintas especies de langostinos (cinco años de carrera y tres de doctorado para acabar sexando marisco…).

Para no alargar demasiado esto voy a centrarme en los langostinos en sentido estricto, que son crustáceos decápodos del suborden Natantia y la sección Penaeidea (concretando: marisco con forma gambiforme que se encuentra en la clase de tamaño inmediatamente superior a la de las gambas e inmediatamente inferior a la de los carabineros y cigalas) y ampliamos al resto sólo si hay demanda popular, porque no suelen presentar problemas.

En mi humilde opinión, dentro de la vasta variedad de langostinos que uno se encuentra en el mercado hay uno gastronómicamente superior: Penaeus kerathurus, también conocido como langostino de toda la vida y pescado en distintos puntos de la costa ibérica. Delicioso y a la venta fresco fresquísimo en las pescaderías. Ahora bien, ¿cómo distinguir este langostino de los demás? prestad atención:

pkerathurus.JPG

Hay que fijarse en el “pincho” que tienen en la frente, que en fisno se llama rostro y que tiene dientecitos en la parte dorsal y/o ventral. Nuestro amigo el P. kerathurus sólo tiene un diente en la cara ventral del rostro, fácilmente distinguible.

Ahora bien, en el mercado podemos encontrar muchas otras especies, algunas de ellas procedentes de mares lejanos y que, por tanto, llegan a nuestros comercios congelados. También están ricos, pero el regustillo a txapapote, pues ya no lo tienen.

pduorarum.JPG

Esta es la cabeza de otro langostino atlántico, pero que procede de las costas estadounidenses y canadienses. Se llama Penaeus duorarum y se parece mucho al P. kerathurus, pero si os fijáis tiene dos dientecillos en la parte ventral del rostro.

pmuelleri.JPG

Una especie muy frecuente en los comercios es el gambón o langostino austral (Pleoticus muelleri), que procede del Atlántico meridional y suele ser más grande que los langostinos anteriores. El rostro es bastante más corto que en los Penaeus y carece de dientes ventrales.

plongirostris.JPG

Por último, la gamba blanca (Parapenaeus longirostris) puede ser confundida por su gran tamaño con un langostino. La confusión no es posible si nos fijamos, de nuevo, en el rostro que es muy fino y alargado y que, como en el caso del langostino austral, no tiene dientes ventrales.

Amigos del blogoplanton: con estas sencilla instrucciones ya podéis sorprender a vuestras familias y amistades demostrando vuestro conocimiento sobre los langostinos, y de paso probáis cuál os gusta más y luego me contáis…

“Diario de un copépodo” cumple un año

Amigos y moradores del blogoplancton:

hoy se cumple un año de la primera entrada de DDUC, lo que comunico a efectos de notificación.

12 meses, 365 días

 183 entradas

más de 940 comentarios

17.000 visitas en la era “bitácoras” y 5.000 en la era “WP”

un blogroll de lujo

y un largo futuro por delante

Gracias a todos los que lo habéis hecho posible.

Y como decía ayer, aquí están los fuegos artificiales…

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.958 seguidores