Archivos Mensuales: abril 2007

La “fase puertas”

Me dicen que a todos los que le disfrutan con la fotografía les ocurre. Desde hace meses atravieso una “fase puertas”, que básicamente consiste en hacer fotos a las susodichas. Se están quietas, son muy diversas, aparecen por todas partes y quedan muy chulas cuando las pones todas juntas, así que según me tomo un descansito blogueril este puente (muy probablemente fotografiando puertas en Barcelona) aquí dejo unas cuantas.

01puerta.jpg

02puerta.jpg 09puerta.jpg 11puerta.jpg 06puerta.jpg 07puerta.jpg

08puerta.jpg 10puerta.jpg 05puerta.jpg 03puerta.jpg 04puerta.jpg

 Todos tenemos días tontos en los que no se nos ocurre sobre qué escribir ¿no?

Palencia monstruosa

Semana Santa. Provincia de Palencia. Uno se pone a visitar las distintas iglesias románicas que salpican la región y empieza a encontrarse con maravillas como la iglesia de San Martín de Frómista:

San MArt�n de Frómista

Donde, además de la esperable armonía y sencillez que caracteriza este estilo, y además de las esculturas en los capiteles con motivos religioso-aleccionadores (como era de esperar) vas y ves en un canecillo a una cabeza monstruosa de una criatura sin determinar comiéndose a una persona:

canecillominstruo.jpg

Esto es sólo el principio de una larga procesión de criaturas increíbles, fantasmagóricas y perturbadoras que ahí están, ocultas entre la inmensidad de la piedra, pero dispuestas a ser descubiertas por el ojo atento:

San Martín de Frómista

San Mart�n de Frómista 1 San Mart�n de Frómista 2 San Mart�n de Frómista 3

Catedral de Palencia

Catedral de Palencia 1 Catedral de Palencia 2

Ermita de Sta Cecilia en Vallespinoso de Aguilar

Sta Cecilia 1 Sta Cecilia 2

Monasterio de San Andrés del Arroyo

Monasterio de San Andrés del Arroyo 1 Monasterio de San Andrés del Arroyo 2 Monasterio de San Andrés del Arroyo 3

No sé a vosotros, pero a mí me sobrecoge que en el siglo XII se hicieran estas cosas en iglesias. Se puede leer por ahí que a veces se pueden interpretar como influencias orientales, como reminiscencias mitológicas y que tenían como función la moralización del personal y cosas por el estilo. Todo eso está muy bien, pero al final siguen siendo criaturas fantásticas y terribles que llevan sobrecogiendo al visitante desde hace casi un milenio, y eso es acojonante.

Quien quiera más imágenes del románico y gótico palentino a mayor resolución puede pasarse por el album de fotos.

Recomendación del día del libro 2007

Creo que puede ser una buena idea para esta fecha no sólo comentar algún libro que haya leído hace poco sino, ya que estamos, hacer una recomendación un poco más personal de alguna lectura de esas que te dejan una fuerte impresión durante los años siguientes y quién sabe si para toda la vida. Uno de los libros que en mi caso cumplen esta condición es “El Secreto“, de Donna Tartt, que leí por primera vez a los 15 o así. No sé si es una novela que tenga unas bondades intrínsecas que la destaquen de las demás, pero desde luego a mí me dejó un recuerdo difícil de olvidar. Quizá tenga que ver con que a veces pasan esas cosas con libros que uno lee cuando es más inmaduro y más impresionable y por eso me interesaría saber si alguno de vosotros leyó este libro y si piensa que tengo razón al considerarlo una lectura memorable o son sólo idealizaciones de adolescencia.

Richard Papen es un joven de pueblo (de lo más profundo de los Estados Unidos) que con buena fortuna consigue una beca para realizar una carrera en el Hampden College de Vermont, una elitista universidad del estado de Nueva Inglaterra. Esta oportunidad supone para él no sólo la posibilidad de un futuro mejor, sino la opción de dejar atrás un mundo decadente que aborrece y del que reniega, llegándose a reinventar su pasado para adaptarse mejor a su nuevo y pijísimo ambiente. Originalmente se matricula en filología inglesa y todo parece ir bien, pero pronto descubre a un reducido grupo de estudiantes (cinco) de filología clásica que viven su vida y sus estudios en un misterioso aire de esoterismo y sofisticación que fascina a Richard. Sirviéndose de alguna estratagema y a pesar de los continuos consejos de su tutores para evitarlo, se cambia de carrera y consigue ser admitido en el estrecho círculo al que, en el fondo, nunca pertenecerá. Tras unos meses de curso en los que cree haber encontrado su sitio Richard descubre finalmente que una parte de la clase ha intentado, con éxito, reproducir un ritual dionisíaco en el que matan accidentalmente a una persona. Aunque todo el grupo se mantiene unido para evitar ser descubiertos con aparente éxito, las furias harán su presencia en breve desatando una serie de consecuencias que ninguno de ellos sería capaz de imaginar.

Donna TarttEste libro se escribió en 1992 y debió tener bastante éxito, aunque nunca he conocido a nadie que lo haya leído sin que fuese porque yo se lo recomendé. Fue la primera obra de la autora y se dice que tardó ocho años en escribirlo, aparentemente un motivo por el que la personalidad de los personajes y detalles del argumento están bastante logrados. Cuando me puse a indagar para esta reseña descubrí dos cosas inquietantes: que se planea una versión cinematográfica (Zeus nos asista) y que Donna Tartt no volvió a escribir nada hasta 2002, cuando salió su segunda y, de momento, última novela (The Little Friend, traducida como Un juego de niños), vamos, que la señora se lo piensa antes de sacarlos.

Bueno, pues eso, que a mí es una historia que me fascinó desde la primera vez, que he debido releerla cinco o seis veces y que la he comprado hace poco en inglés, porque de hecho el libro original es de mi madre. Leedlo si eso, y luego me contáis.

El Secreto
Donna Tartt
DeBolsillo, 2005

Y en versión original…

The Secet History
Donna Tartt
Penguin Red Classic, 2006

Reportaje monográfico: arte sacro en el s. XXI

Amigos del blogoplancton:

A veces el mundo es sencillamente fascinante. A esa conclusión llegamos tanto estudiando la ornamentación peristomial de un musgo diplolépido cualquiera como haciendo una visita a un bazar chino de nuestro barrio. Como reconocido amante del bizarrismo y del horror cruel e injustificado contra las retinas (véase esto, esto, esto o esto) reivindico el papel de los bazares chinos en nuestra sociedad como los auténticos templos del diseño kisch que constituyen.

El equipo redactor de DDUC ha realizado un reportaje exhaustivo en dos (2) bazares chinos colindantes a su sede y ofrece a sus lectores la oportunidad de admirar una pequeña selección de sus artículos más extravagantemente cutres englobados en la categoría de arte sacro-religioso moderno (siglos XX-XXI). El catálogo estará disponible en papel muy pronto.

No me déis las gracias, yo soy así.

Comencemos con un clásico: el buda panzón. Nadie sabe exactamente qué pinta encima de las flores de plástico pero ahí está nuestro fiel amigo siempre dispuesto a ayudarnos en el caso de que un alto directivo oriental de la empresa para la que trabajamos venga a cenar a casa de forma inesperada y queramos hacerle la pelota de forma sutil. Es algo que puede pasar en cualquier momento y queda bien con cualquier mobiliario. Ojito porque si de ídolos orientales se trata hallaremos una gran diversidad que convive en perfecta armonía con otros de origen incierto, como esta versión plastificada de alguna deidad hindú junto a un híbrido hada-rana que hará las delicias en cualquier cumpleaños “de los de cumplir”, valga la redundancia.

T�pico budita. Hasta aqu�, bien Comienzan las mezclas

Y si de armoniosa convivencia entre credos se trata también nos hallamos en el lugar adecuado. Admirad si no la agraciada disposición de elementos pluriconfesionales que se encontró en una estantería con una versión en plástico de La Última Cena seguida de dos visiones distintas de Buda y un ídolo dorado que representa a un toro (quizá un tótem paleomediterráneo) con joyas de vidrio rojo. Una auténtica delicia para la vista que, a modo de moderno friso panatenaico, conmueve el corazón de las personas de espíritu sensible propensas a admirar estas pequeñas maravillas de la cotidianeidad.

Moderno friso panatenaico

No deja de resultarme fascinante cómo han proliferado las imágenes de santos y virgencitas por estos lares. Las versiones de plástico con ojos vizcos de Sto. Tomás de Aquino o Sta. Bárbara se exponen para disfrute general y como reclamo para rellenar ese pequeño santoral que todo buen español debe tener en su casa, por si las moscas. Y mucha atención también a la imagen de la derecha, donde conviven en perfecta armonía sendas figuras en escayola de la Virgen de Covadonga y Blancanieves. No perdáis ocasión de ampliar la imagen y admirar esa expresión, ese gesto tan cuidado… arte bizarro en estado puro.

¿Monote�smo? Dos v�rgenes

No se debe olvidar que están englobados en esta categoría aquellos objetos que son susceptibles de emplearse como sincero presente en las grandes ocasiones de la vida como puede ser una boda. Hay un completísimo surtido de imágenes en escayola de los dos felices novios en distintas poses (como la de la foto de la izquierda, montaditos a caballo trotando felices y gozosos hacia su nidito de amor) que cualquier pareja de amigos recibirá con lágrimas de emoción y labios temblorosos si se le es entregada precisamente en el banquete del día de su sagrado enlace mientras la banda del pueblo interpreta alguna canción de Nino Bravo. En el centro encontramos una alternativa algo más abstracta pero igualmente adecuada para una ocasión en la que el amor es el protagonista, y por este motivo es idónea para celebrar igualmente el “Día del Amor” (ya se sabe, entre Navidad y Semana Santa), pues los protagonistas de esta exquisita composición en peluche y fibra sintética son una pareja de “oso amador” (el oso que ama el amorrrrrg) con leyenda emotiva, original y sincera(I love you). Y para los más pequeños de la casa, un elemento equivalente: la niña de Primera Comunión. A pesar del aspecto siniestro que adquieren cuando son dispuestas en fila, estas figuritas decorativas que representan a una niña pelirroja vestida para la ocasión y respetuosamente arrodilladas delante de su misal llegan a exudar espiritualidad. A buen seguro que la preadolescente que tenga una de estas imágenes en su escritorio se centrará en sus estudios con pasión en lugar de entregarse al primer bakala de turno que le ofrezca un puñado de pastis.

¡Precioso! ¡Feliz d�a del amor a todos! Nooo, vienen hacia aqu�

Entre los ídolos paganos sin identificar hay también una diversidad apabullante en distintos materiales y cada uno con un toque maestro que lo hace único. ¿Qué representa el busto de mirada indescriptible de la imagen de la izquierda? Nadie lo sabe con seguridad, pero según los expertos consultados puede tratarse del mismísimo Jesucristo (como pone en el pie, aunque éste puede tratarse de un añadido posterior) según una variante herética del cristianismo que se remonta al siglo VI según la cual Cristo fue decapitado o bien es una representación de algún cantante Jevi de los años 80 durante una sobredosis. También es un misterio el significado de la figura que lo acompaña de uniforme militar y mirada perdida en el horizonte y se hace un llamamiento a los lectores con conocimientos en arqueología moderna para darle una interpretación. En las imágenes central y derecha encontramos variaciones de otro ídolo muy frecuente y representado desde la antigüedad: escenas de tauromaquia derivadas directamente de la tradición totémica-mediterránea a la que hacíamos alusión hace poco. Nótese en concreto la calidad y la abstracción de la pieza central, que incluso prescinde del elemento taurino y aún así se mantiene perfectamente reconocible. Un símbolo de distinción en cualquier hogar.

De esto no sé ni qué decir Ídolo de interpretación incierta 12bizarro_torero01.jpg

Esos ojos me fascinanReservo para el final las joyas de la colección de cada uno de los bazares visitados. En el primero de ellos se encuentra nada más atravesar el umbral de entrada: un fabuloso gato dorado al más puro estilo del vellocino de oro que (¡atención!) balancea rítmicamente una de sus patas sin descanso aparente para saludar y desear suerte a todos los clientes que entran en el recinto a la vez que mueve sus penetrantes ojos, que más que ojos son sendos luceros del alba, de un lado a otro para evitar que clientes demasiado audaces se lleven artículos de primera calidad como los mencionados sin pagar (aunque de eso ya se ocupan los chinos estratégicamente situados en cada pasillo que se mosquean inexplicablemente cuando fotografías los productos en venta sin apenas poder contener las lágrimas de la emoción). “Mire usté, es que varios amigos queremos hacer un regalo especial y como no están aquí para elegir me han pedido que haga fotos a las mejores opciones para enviárselas después”. Anécdotas a parte, estuve a punto de llevarme el gato y nombrarlo solemnemente mascota oficial del bloj, pero imaginarme esos ojos vigilantes en el salón…. ¡ufff! No sé si me atrevería.

Siento una perturbación en la Fuerza…Del bazar nº 2 yo destacaría, sin lugar a dudas, la más valiosa de todas las piezas expuestas en el reportaje, una auténtica maravilla del buen gusto y de la espiritualidad y un codiciado tesoro (no por nada estaba en lo más alto del mostrador de la caja): el cuadro luminoso de la crucifixión del Cristo de las Llagas Supurantes (no tan impresionante como la versión en primer plano que abre y cierra los ojos, pero está bien). El cuadro, de cuidado estilo realista, se puede enchufar a la corriente doméstica para mostrar unos gloriosos destellos multicolores que llenarán de alegría cualquier estancia y la dotarán del ambiente espiritual requerido en cualquier momento. Cuando la cajera lo bajó para enchufarlo y que pudiera hacerle una foto en todo su electrónico esplendor costaba 25 euros. Antes de volver a subirlo me lo estaba dejando en 20. Lo dicho: a veces el mundo es fascinante.

Dr. Lecter: quién le ha visto y quién le ve

Hannibal Rising (Peter Webber, 2007)

estrella.PNGestrella.PNGestrella.PNG

Aqu� de niño, con su hermanitaContinúan los síntomas de la crisis de creatividad de principios del siglo XXI que precederán a las nuevas y extraordinarias vanguardias que ahora no podemos ni imaginar (el que no se consuela es porque no quiere). Nadie arriesga nada. La cultura del reciclaje se ha anclado en el arte y cada vez se tira más de secuelas, precuelas, remakes, adaptaciones de cómics de los 80, etc, y todo esto mientras vemos anunciadas las nuevas giras de Los Ronaldos, Héroes del Silencio, y The Police (¿tenemos todos un Condensador de Fluzo pegado al culo?), así que mientras esperamos el Segundo Advenimiento de Naranjito vayamos al cine a pasar el rato, ¡pero ojo! que no sea una película “de esas de pensar” ¿eh? que pensar ya pensamos demasiado en el trabajo y en el cine lo que hay que hacer es reirse y comer cotufas (qué gracia me hace esta palabra). Bueno, pues en este sentido, “Aníbal, el origen del mal” es un producto entretenido, con presentación, nudo y desenlace (cosa que ya es bastante), sus momentos de sangre, sus momentos de amor,… vaya, que contiene todo lo que cabe de esperar de una película de nuestro tiempo, y a pesar de todo no puedo decir nada más que “pssssssí, bueno, está bien”.

El argumento, como ya sabéis, trata sobre cómo el jovencito Aníbal Lecter (el que nos fascinó en “El silencio de los corderos“) acaba convirtiéndose en el complejo individuo que horroriza y fascina al tiempo en las distintas novelas de Thomas Harris y sus versiones cinematográficas (::1::, ::2:: y ::3::). Efectivamente, todas las películas van respaldadas por novelas de Harris, pero aunque tanto “El silencio de los inocentes” como “Dragón Rojo” preceden a las películas, da la sensación que tanto en el caso de “Hannibal” como en “Aníbal: el origen del mal” son más bien productos de encargo, como cuando, visto el exitazo de Parque Jurásico se le pidió a Michael Crichton una segunda parte con un maletín de dinero por delante. Esta vez no me he leído la novela, aunque sí que lo hice después de ver “Hannibal”, y hombre, el libro no está mal y de hecho es bastante mejor que la versión en cine, ambas bastante potables al mantener la esencia del personaje de Lecter. ¿Qué pasa en esta ocasión? Pues que aunque la película, como historia, es “correcta” en contenidos y forma, decepciona por haber vaciado totalmente a Aníbal Lecter de su encanto y convertirlo en un serial killer de tres al cuarto con excentricidades antropófagas. “Es un monstruo” se dice a modo de conclusión en un momento dado… bueno, es eso y mucho más ¿no? ¿O da lo mismo Lecter que el Fary?

¡¡UAAAAAAAA!! ¡¡Un comunista can�bal!!Comienza la película y se ve a Aníbal niño con su hermanita en una bella estampa rural y en seguida unos aviones de guerra (¡caramba, un trauma infantil! ¡qué original! ¡no me lo esperaba!) y al poco nos damos cuenta de que son los nazis invadiendo la URSS (¡vaya! ¡nazis! ¡qué original!). Como todo espectador avispado presupone, aquello acaba como el rosario de la aurora y Aníbal y su hermanita se quedan solos en una cabaña con un grupo de soldados muy malos muy malos que acaban haciendo cosas muy malas con su hermana (no es lo que pensáis, o…, bueno, o quizá sí). Aníbal acaba en un orfanato del que escapa ya mayorcito e interpretado por Gaspard Ulliel (ni fu ni fa, pero es que compararse con Anthony Hopkins es mucha comparación), se recorre media Europa, se salta él solito el telón de acero, recorre la otra media y llega a Francia, donde tiene una especie de tía japonesa (Li Gong, que se come a Ulliel, pero por lo bien que actúa, que el caníbal es el otro) que le acoge en su mansión. Se supone que es su tía la que empieza a educar a Aníbal en el sibaritismo al que nos tiene acostumbrados, pero queda bastante increíble, la verdad, y aparecen una serie de elementos de cultura oriental que no pintan mucho y que no se encuentran en el Aníbal adulto que conocemos y al que le va más el Duomo de Florencia que las katanas, pero bueno. Total, que al final, ya cuando está estudiando medicina, le da por buscar uno a uno a los soldados que le hicieron esas cosas malvadas a su hermanita e “invitarles a cenar”, y básicamente de eso trata la película.

Detalles tronchantes: como en toda película de Aníbal el actor de turno tiene que salir con la máscara-bozal puesta, aquí hacen un jueguecito con una máscara de samurái con cómico resultado pese a la banda sonora. Por otra parte, como hay que justificar de alguna manera que Aníbal siente predilección por los carrillos de sus víctimas resulta que le sirven un pez asado a modo de delicatessen (que para más inri es una carpa) y le dicen que la parte más exquisita del pez son las mejillas, y de ahí le entra la obsesión por comerse el carrillamen de sus víctimas. Nota al guionista: ¡Pero vamos a ver, alma de cántaro! ¿Cómo que las mejillas? Primero: ¿cómo le haces comer al mismísimo Aníbal Lecter una carpa asquerosa que parece pescada en el Retiro? Y segundo: por Dios, ¿tú alguna vez te has molestado en ver cómo son las mejillas de un pez? ¡Joer, al menos di que la parte más exquisita es la cococha y no quedas tan mal!

En fin, que no es decepcionante porque más o menos era lo que me esperaba, pero que se cargan la complejidad de un señor que era capaz de comerse el higadillo de un músico con chianti para mejorar así el sonido de una orquesta y que mantenía siempre el control de la situación aunque estuviese encerrado en una celda, tuviese un horrible pijama azul y no le dejasen ni hacer palotes. ¡Ah! y en esta no se lleva los sesos de su víctima en un tupperware ni se pone el careto de nadie ni ningún otro detalle molón de las otras versiones. A mí es que lo de la carpa me dejó ya por los suelos.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.958 seguidores