Archivos Mensuales: agosto 2008

Buceando en el Mar Rojo

Estoy realmente contento de poder ofreceros este post. Se trata de las mejores fotos y videos que he conseguido durante las inmersiones y buceos en los arrecifes de coral del Mar Rojo en Aqaba (Jordania). Eso no quiere decir que sean de una calidad excepcional (lo de usar la cámara bajo el agua no es coser y cantar precisamente, y menos con sujetos que no paran de moverse en condiciones malas de luz), sino que son las mejores que he podido tomar. Sin embargo, pocas veces tengo oportunidad de hacer una aportación de material original que crea tan interesante para aquellos que sean aficionados a la biología marina, pero también para todos aquellos que disfruten con la belleza del mundo natural que no siempre nos es accesible. A quienes no les interesen los detalles pueden pasar directamente a ver las fotos y el video, pero en todo caso espero que de verdad os gusten y que no dejéis de comentar.

Arrecife de coral. Aqaba (Jordania)

(Click en todas las imágenes para ampliar)

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Siria y Jordania, en diez fotos

Ya he subido al Flick’r una selección de los dos gigas y pico de fotos que hice en el viaje. Os animo a que echéis un vistazo y comentéis si os apetece. Aquí cuelgo las diez que yo escogería como resumen. El resto están aquí:

Siria: Damasco, Alepo, Palmira, Siria (varios)

Jordania: Petra, Madaba, Jordania (Varios)

Flora de Oriente Medio

Fauna de Oriente Medio

(como siempre, click para ampliar)

Mezquita Omeya

Patio de abluciones de la Mezquita Omeya de Damasco, un espacio muy singular donde damascenos y peregrinos del Islam se reúnen en una mezcla de devoción y ocio. Es inevitable acordarse de Córdoba.

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Amanece en Palmira

Amanecer en las ruinas de Palmira. Esta ciudad, levantada en las fronteras del Imperio Romano, en pleno desierto, conserva gran parte de su desaparecida grandiosidad.

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Refrescándose

Refrescándose en las fuentes de la Gran Mezquita de Alepo. La espontaneidad de los niños sirios es encantadora.

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Noria de Hama

Una de las norias de la ciudad de Hama. Son muy ingeniosas y se usaban para elevar el agua del río Orontes hasta unos acueductos de irrigación.

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Ni un respiro

Aguador en la “Calle Recta” de Damasco, rodeado de la multitud incesante del zoco.

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Gato salvaje

Un ejemplo de lo que se puede ver en el suelo de la Iglesia de los Apóstoles, en Madaba. Los mosaicos bizantinos volvían a la vida cuando el guía les echaba agua por encima.

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Petra. Puerta erosionada

Petra no es sólo la fachada del Tesoro, que todos conocemos, sino un paraje natural que sería famoso incluso aunque a los nabateos nunca les hubiese dado por asentarse allí. La belleza de sus rocas hubiese sido motivo suficiente para su reconocimiento.

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Agama azul del Sinai (Pseudotrapelus sinaitus)

Esta preciosidad es un agama azul del Sinaí (Pseudotrapelus sinaitus), posiblemente el reptil más llamativo de Oriente Medio. Este macho completamente azul estuvo, prácticamente, posando para nosotros.

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Amanecer en Wadi Rum

Amanecer en Wadi Rum. Después de la fiesta nocturna con los beduinos (música y bailes incluidos) el madrugón mereció la pena.

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Pareja de pez payaso de dos bandas (Amphiprion bicinctus) en su anémona

Como pequeño aperitivo al detallado post sobre submarinismo en el Mar Rojo (con fotos y video) cuelgo aquí una de las imágenes que tomé en Aqaba. Pareja de pez payaso de dos bandas (Amphiprion bicinctus) en su anémona.

Creo que tengo síndrome post-vacacional.

Retonno a la realidad

Así como a todo kebap le llega su tajo, todo viaje tiene que terminar y después de veintidós días ya estaba bien de tantas vacaciones y tanto ir de aquí para allá, que así no hay manera de levantar el país con tanto vago, leñe.

Pues eso, que ya estamos de vuelta, y que (para no variar) afirmo que este viaje ha sido el mejor que he hecho nunca, que viene a ser lo que digo todos los años, y como siga subiendo el listón así ya no sé a dónde me voy a poder ir el año que viene. Ando todavía aturdido del regreso y con montañas de cosas pendientes antes de la aventura americana, pero tengo muchas cosas que contar y muchas (pero que muchas) fotos a punto de subir al Flick’r. ¿Y qué más puedo decir?

Siria y Jordania, pese a tener cosas en común, son países muy distintos. El primero resulta, con diferencia, el más auténtico para el viajero. Allí el turismo es un fenómeno relativamente reciente y de menor intensidad, por lo que se tiene la sensación de estar en una tierra mucho más “virgen”, donde la gente es de una naturalidad encantadora, de conversación espontánea y con tanta curiosidad por saber de tu vida como la que puedes sentir tú por conocer la suya. No es menos cierto que Siria es bastante más “integrista”, por así decirlo, que Jordania, y que el índice de piel femenina que se deja al descubierto es sensiblemente menor, con todo lo que ello significa. Damasco y Alepo son dos ciudades de visita obligada, caóticas y ruidosas pero con un encanto único y la esencia de Oriente Medio en sus calles y en sus zocos, aún lejos del teatro que acaban siendo Estambul o Marrakech. La gente, sin duda, es el mayor potencial de este país… pero no el único. Para ver ruinas clásicas, ni Italia ni Grecia ni ningún otro sitio que yo conozca (quizá con la excepción de Éfeso) es tan espectacular como las ciudades de Palmira y Apamea; visitarlas es una gozada, entre otras cosas porque no es nada difícil, convertirse en el único turista, o casi, que las recorre en un momento dado, una experiencia difícil de vivir en Europa. Mucho desierto y mucho calor, sí; finalmente no llegamos a bañarnos en la costa mediterránea de Siria, pero un chapuzón en el río Eúfrates no está nada mal.

Jordania, como contraste a Siria, es un país algo más occidental, donde su gente, aunque también encantadora, está mucho más acostumbrada al contacto con el extranjero/turista, y esto es así fundamentalmente por Petra. Con diferencia, Petra es lo que más me ha sorprendido del viaje. Pensaba que era un lugar para echar un par de fotos de las fachadas que todo el mundo conoce y ya está. Nada más lejos de la realidad; Petra es un lugar único en el mundo, no sólo por sus fachadas esculpidas en la roca, sino como entorno natural, sus montañas, sus cañones, sus paisajes y sus colores imposibles. En Jordania conocimos a bastanes palestinos (más del 80% de los jordanos son de origen palestino, en realidad), ansiosos por hablar del conflicto con cualquier europeo que se ponga a tiro. Visita obligada también al río Jordán y al Mar Muerto, con el obligado baño para comprobar que todo lo que te contó tu profesor de física sobre este lugar es cierto; visita a los castillos omeyas del desierto, a los mosaicos bizantinos de Madaba y a tantos otros sitios. Si además tienes la oportunidad de hacer buceo en los arrecifes de coral del Mar Rojo, ¿qué más le puedes pedir a unas vacaciones?

Algunas fotos, muy pronto.

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