Presentando el reino capense

Serie sobre la naturaleza capense en DDUC

Presentando el reino capense

Naturaleza capense contada para europeos 1: el karoo suculento

Naturaleza capense contada para europeos 2: el fynbos

Naturaleza capense contada para europeos 3: el bosque afromontano y la costa

Hoy me voy a dedicar a contaros por qué  el Cabo de Buena Esperanza y la región adyacente es uno de los lugares más interesantes del mundo desde el punto de vista de la botánica.

elcabo

Para empezar, la Región del Cabo está situada relativamente cerca de los 40ºS. Esto significa que, al igual que el resto de las regiones costeras del occidente de los continentes a esta latitud, se encuentra bendecida por el clima mediterráneo. Podéis comprobar que, en efecto, en el mundo hay cinco regiones con clima mediterráneo y que se encuentran precisamente donde os he dicho.

Regiones del mundo con clima mediterráneo

¿En qué consiste esto del clima mediterráneo? En cuanto a temperatura es un clima templadito, de inviernos suaves y veranos calurosos, y en cuanto a precipitación es de esos climas con estación seca. Como la estación seca coincide con la época de máxima insolación, los veranos son tórridos y con sequía, con lo que hay un doble déficit de agua, uno porque no llueve y otro porque lo que queda, se evapora por el calor. Nada nuevo para mis lectores de la Península Ibérica y el centro de Chile, imagino.

El clima mediterráneo es el más moderno de todos. Tiene apenas 2.8 millones de años y surgió como consecuencia de la unión entre América del Norte y del Sur. El istmo de Panamá, aunque sea muy finito, supuso una barrera para la circulación marina (antes había una intensa corriente marina entre las dos Américas), y este corte desencadenó un cambio radical en el esquema de corrientes de todo el mundo. Como consecuencia hubo cambios en los vientos, y ciertos anticiclones se hicieron semipermanentes en el océano del occidente de los continentes con influencia en los 40º de latitud, especialmente en verano (verbigracia, el archiconocido anticiclón de las Azores). Estos anticiclones mantienen azules los cielos “mediterráneos” durante el verano.

istmopanamaCierre del istmo de Panamá

Para las plantas y los animales, esto del clima mediterráneo implica estar muy puteado en verano por la sequía y los incendios. No se sabe muy bien por qué, pero parece que esto de estar jodido se traduce en un impulso de la evolución, en una especiación intensa. Todas las regiones de clima mediterráneo son sitios chulos desde el punto de vista de la biodiversidad. Por ejemplo, casi todos ellos son, además, “puntos calientes de biodiversidad“, y tienen una endemicidad elevada en animales y plantas (en parte, y sobre todo en las plantas, adaptaciones a la sequía estival allí donde sólo unos cuantos millones de años atrás, el clima era suave como en una laurisilva).

La fisionomía de la vegetación, vista desde lejos, tiene muchas semejanzas entre estas cinco zonas. Los bosques, si los hay, son poco frondosos, y es mucho más frecuente encontrarse con matorrales esclerófilos de distinto grado de desarrollo y que reciben distinto nombre según dónde nos encontremos: garriga, frigana, chaparral, fynbos,…


Sentirse como en casa a miles de kilómetros: garriga mediterránea, chaparral californiano y fynbos capense

Pero la región capense tiene un atractivo adicional que la diferencia radicalmente del resto de las regiones de clima mediterráneo; se trata de su flora.

La flora del mundo puede agruparse en regiones jerárquicas en función de lo similares que son las especies, géneros y familias de unas regiones a otras. Las áreas más grandes, que comprenden los conjuntos de flora más dispares son los reinos florísticos. Y aquí es donde viene la sorpresa: sin que a priori haya ningún motivo evidente para ello, la zona capense constituye en sí misma un reino florístico propio, completamente distinto a los demás.

reinosfloramundoReinos florísticos del mundo

En una superficie similar a la de Portugal, hay una flora absolutamente distinta a la de cualquier otra parte del mundo. Se calcula que el reino capense es el hogar de casi 10.000 especies de fanerógamas, de las cuales más del 70% son endémicas. Ocupando menos de un 0.5% de la superficie del continente africano, contiene un 20% de toda su diversidad vegetal. Si estas cifras impresionan, no lo hacen menos las propias especies en sí, muchas de las cuales nos son conocidas porque son populares entre las plantas ornamentales de todo el mundo.

Algunas familias endémicas o con el centro de diversidad en la región capense, con ejemplo(s) de cada una.

 

Bruniáceas. Pequeña familia del orden de las dipsacales de menos de 100 especies endémica de la región capense.

bruniaBrunia stokoei

Mesembriantemáceas. Anteriormente incluidas en las aizoáceas, esta familia de plantas suculentas especialmente diversificada en Sudáfrica es una de las representantes más célebres de la flora capense. En ella se incluyen viejas conocidas como las “plantas piedra” (género Lithops spp.) o las “uñas de gato” (Carpobrotus spp.), tristemente conocidas por ser invasoras de nuestras dunas, lo cual no las hace menos bonitas.

Lithops_hallii_1Lithops hallii

Carpobrotus_rossiiCarpobrotus rossii

Proteáceas. Las joyas de la corona. Esta familia está presente en gran parte del hemisferio sur, pero es en el Cabo donde se manifiesta con más exuberancia. Los capítulos de muchas proteas son espectaculares.

Protea_obtusifoliaProtea obtusifolia

Restionáceas. Otra familia, esta vez de monocotiledóneas, muy característica de esta flora aunque no sea tan vistosa.

elegiacapensisElegia capensis

Otras familias nos resultan mucho más conocidas y no están especialmente restringidas al sur de África, pero destacan en la flora capense por algún motivo que otro.

Ericáceas.  Los brezos (género Erica) nos resultan familiares a todos nosotros. La sorpresa llega cuando descubrimos que en el reino capense hay más de 500 especies distintas -en toda la Península Ibérica apenas sobrepasamos la docena-, muchas de ellas realmente llamativas. Ríete tú de los cutre-brezos europeos.

Erica_cerinthoidesErica cerinthoides

ericaversicolorErica versicolor

Strelitziáceas. No son exclusivas del reino capense, pero no puedo dejar de recordar que la famosa flor del ave del paraíso tiene aquí su hogar.

StrelitziaStrelitzia reginae

Iridáceas. No quería acabar sin incluir el género Moraea

moraeavillosaMoraea villosa

Y todo esto no es más que la punta del iceberg, claro. Hay distintos ecosistemas capenses cada uno con su propia idiosincrasia esperando a ser descubierto…

fynbosel fynbos

karooel karoo

karoosuculento1el karoo de suculentas

renosterveldel renosterveld

Y por último, un reino florístico como este se merece un jardín botánico a la altura del mismo. Se trata del Kirstenbosch National Botanical Garden de Ciudad del Cabo, uno de los más impresionantes del mundo. Situado a los pies de Table Mountain, la vegetación natural se mezcla con la mayor colección cultivada de flora capense.

kirstenbosch1

kirstenbosch2Imágenes del Kirstenbosch

¿Y yo por qué os cuento esto? El lector perspicaz, que ya sabe cuánto me gusta dar envidia se habrá dado cuenta de cuál es mi próximo destino. Efectivamente, la segunda quincena de agosto estaré en un congreso de botánica en Ciudad del Cabo, y conviene ir preparándose. Como es de esperar, prometo reseñas durante y después del congreso.

Y bueno, ya sé que ni os va ni os viene, pero a mi regreso tendré tres días contados para deshacer la maleta y volver a hacerla: de nuevo tres meses en la Universidad de Connecticut, pasando el otoño. Ironías de la vida, este año no tengo vacaciones de verano.

PD: Ah, sí, en Sudáfrica además hay animales, se me olvidaba…

sunbird

Nectarinia chalybea

 

Publicado el 27 julio 2009 en Ciencia y naturaleza. Añade a favoritos el enlace permanente. 21 comentarios.

  1. IM-PRE-SIO-NAN-TE…

    Me encanta, me encanta… supongo que por deformaciones de estudio, siempre que he viajado aunque fueran unos pocos kilómetros me he fijado en las variaciones de la flora de cada lugar… pero es que esto es la releche. No sé qué haría aquí, si ya en Tenerife resulté ser pesadísima parándome cada dos por tres a observar la vegetación de cerca xD. Si es que en el fondo soy una botánica frustrada. Y por cierto, el apunte sobre los distintos tipos de flora (que no conocía) me ha parecido realmente interesante. Crónicas de Cabo Verde serán muy bienvenidas! Envidia cochinaaa xD

  2. Magnífica entrada, Rafa. ¡Qué rato más bueno he pasado! Gracias.

    Acabo de descubrir una nueva especie, justo aquí, al ladito del ordenador: Endivia cochinensis.

    Por cierto, Biónica, que a mi me da que el copépodo se va a Capetown (Sudáfrica) no a Cabo Verde.

    [¿He dicho ya lo de la envidia que me roe y corroe?]

  3. Oiiii….

    César, gracias por decirme… Ainsss, estoy espesa a tiempo completo :S, necesito vacaciones YA!

    Saludos

  4. Muy muy chulo, lo único que no me ha gustado es el apodo de cutre brezos a los brezos españoles, y que digas que no tienes vacaciones.

  5. Bonito lapsus, Biónica, jejeje.

    César, lo de la envidia lo acabo diciendo yo, porque al final todos me acusan de dar envidia cuando hablo de viajes, así que ya directamente me autoinculpo.

    Mario, pues hombre, reconoce que los europeos son unos brecitos muy dignos, pero humildísimos. Que no pasa nada ¿eh? Pero vamos, que en una comparación entre Erica cinerea y la E.versicolor esa, se nota a cuál de las dos le va el exhibicionismo…

  6. Es curioso que de niño te enseñan los números, las letras, los días de la semana y ¡las estaciones! Y por razones obvias se recurren a los tópicos localistas: otoño ventoso y húmedo, invierno frío y con nieve, primavera soleada y tibia y, por supuesto, verano con calor sol y playas. No cuesta mucho imaginar los dibujos con los que nos enseñaban esto a grandes rasgos.

    Claro está, es algo inevitable. A un niño de 5 años no se le va a soltar un rollo climatológico así sin más. Desgraciadamente muchos adultos no han pasado de ahí, por ello el español medio se piensa que lo normal en todas partes es que en verano no llueva o llueva menos que el resto del año. Se ignora recurrentemente que en la mayor parte del mundo el clima es totalmente diferente: o no llueve casi nunca, o llueve todo el año o llueve mayoritariamente en verano. Sí, eso de que el verano lo normal es el sol y la playa, es propio del clima mediterráneo. En ese sentido, somos privilegiados.
    En el resto del mundo en similar latitud, de eso nada. Por ejemplo, en N.Y. o en Florida (ojo a los que andan pensando en ir a Orlando) no faltan las lluvias en verano. Otra cosa es que Woody Allen y demás directores de cine procuren hacer las tomas cuando no hay precipitaciones. De ahí que nos pensemos que en todas partes es lo mismo que aquí.

  7. Dr. Moriarty

    Bravissimo!

  8. Que envidia macho…

    Yo antes de morirme tengo que ir al Veld y apostarme un par de horas con la camara de fotos allí…

    Ahora mismo tengo una extraña sensación entre la admiración y la envidia cochina…

    Ya que vas allí, hazme un favor: enterate porque a los Lithops hay que regarlos en verano y en invierno no, y los Cnophytum hay que regarlos en invierno y en verano no…

    Y aprovechandome un poco más, y ya que vas de nuevo en otoño a Connecticut, habrá que volver a repetir la ‘Operación Rubrum’.

    Y volviendo al tema de la biodiversidad del cabo, en comparación con nuestra flora… tendrá que ver con la presencia humana???

  9. Me ha gustado mucho, y muy didáctico, si señor. Da gusto leer de la materia de forma tan amena, sobre todo si nos llevas esos paraísos botánicos.

  10. Y además de todo eso es una región vitivinícola de primer orden. Los sauvignon blanc (importada) y la pinotage (variedad local) dan unos vinos excelentes en esta región. Que le aproveche a usted.

  11. Jmongil: sin ir más lejos uno no tiene más que ver los diagramas ombrotérmicos de París para comprobar que el verano es la época más lluviosa. A mí me toca visitar El Cabo a finales de invierno, es una época buena, aunque no la mejor, para ver la floración de muchas plantas de zonas secas.

    Xema: intentaré solventar la duda que me planteas, y cuenta conmigo para el tráfico transatlántico de semillas. La hipótesis que planteas tiene un problema. Hay muchos otros sitios en el mundo donde no ha habido una presencia humana tan intensa como en Europa y sin embargo la flora capense sigue siendo excepcional. Por lo que sé las explicaciones sobre su originalidad y profusión son controvertidas y no hay una explicación definitiva de momento. Aún así, la Península Ibérica es un área con una flora riquísima, sobre todo medida con estándares europeos.

    Ricardo: ¡brindaré a su salud!

    Gracias a todos por comentar. ¡Siento la llamada del sur!

  12. Bueno, bueno, buenoooo… ¡y yo qué pensaba dar envidia con un simple crucero por el Mediterráneo!

    Wadu, copépodo, qué envidia me das (y no creo que la envidia pueda ser sana, como decía alguien).

    Mmmhh… esto… me puedo colar en tu viaje? Es decir… creo que quepo en una maleta no muy grande… o entre las ruedas del avión.
    La verdad es que me encantaría ver todo eso, de verdad. Qué suertaza, copep, el congreso más lejano que yo hice estaba en Bilbao, y eso qué era internacional, de vegetación, como se lo curran en tu university, eh?

    Bueno, quitando esto que me roe y me corroe por dentro, me ha encantado tu presentación de la flora capense. He disfrutado mucho, como sólo los botánicos (y algunos más) podemos disfrutar ante una entrada botánica tan chula como ésta. Enhorabuena, campeón, y a disfrutar… si no te “veo”, te deseo lo mejor para este peazo viaje.

  13. Ey Joselez, a mí lo del crucero no me parece moco de pavo. Me alegro de que te haya gustado. Esperoo poder contarlo todo con pelos y señales próximamente, ¡y estad atentos al Tuíter también!

    Sobre lo otro, si es verdad que te cuelas en la maleta, ¡vente conmigo! Que me da que voy a estar muy solito por allí.

  14. Q buena… No, si aqí qien más qien menos se mueve por el mundo fácilmente. Q pena q no me tire la biología, disfrutaría tu blog el triple :S.

    Un saludo desde el sur peninsular

  1. Pingback: Naturaleza capense contada para europeos (1/3): el Karoo suculento « Diario de un copépodo

  2. Pingback: Naturaleza capense contada para europeos (2/3): el fynbos « Diario de un copépodo

  3. Pingback: Naturaleza capense contada para europeos (3/3): el bosque afromontano y la costa « Diario de un copépodo

  4. Pingback: Un Universo invisible bajo nuestros pies » Bioma Mediterráneo: El Bosque y Matorral Mediterráneos (El Chaparral)

  5. Pingback: Mapa interactivo de diversidad de familias y géneros de plantas « Diario de un copépodo

  6. Pingback: Cactus en Benalmádena « Diario de un copépodo

  7. Pingback: La naturaleza de Etiopía contada para europeos (1/5). Introducción | Diario de un copépodo

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.997 seguidores

%d personas les gusta esto: