Archivos Mensuales: diciembre 2009

Bicentenario de Darwin: epílogo

Durante 2009 este blog tuvo una página dedicada a recopilar enlaces e información sobre Darwin con motivo del bicentenario de su nacimiento y del 150 aniversario de la publicación de “El origen de las especies”. Como es una pena que todo aquello se perdiera, lo he convertido en la entrada del último día del año Darwin.

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La expresión de las emociones

No sé si conocéis la serie de televisión “Lie to me” (Miénteme, en castellano). Trata sobre un equipo de… ¿investigadores? especialmente dotados para detectar a los mentirosos simplemente por las microexpresiones involuntarias que mostramos en distintas partes del cuerpo. Seguro que habéis oído hablar del tema y muchos de vosotros conoceréis también el famoso y recomendable libro de Flora Davis “La comunicación no verbal” que trata también ese asunto entre otros muchos. La cosa es que el protagonista de la serie, Tim Roth (en el papel del Dr. Cal Lightman) es un fuera de serie detectando y catalogando signos no sólo de mentira, sino también de contención, frustración, sorpresa y un largo etcétera. Los capítulos suelen estar salpicados de fotos de celebridades y políticos mostrando las mismas expresiones faciales de las que se habla  en la serie. Vamos, que la cara es el especjo del alma.

Algún seguidor perspicaz habrá detectado en el despacho del Cal Lightman un retrato de Charles Darwin, y esto me sirve de pretexto para comenzar la última entrada del año del bicentenario dedicada al amigo Carlos, ya que no deja de ser sorprendente que Darwin fuese pionero en este campo de las expresiones faciales y las emociones que transmiten.

En efecto, en 1872 se publica la que podría considerarse la obra más excéntrica de Darwin: La expresión de las emociones en el hombre y los animales. ¿Qué interés tenía Darwin en este tema aparentemente tan alejado de la evolución de las especies? La respuesta se remonta muchos años atrás, ya que este libro originalmente estaba pensado como un apéndice de “El origen del hombre”, que como sabéis también fue un intento de ir allá donde no se había atrevido con “el origen de las especies”, y con muy buen criterio.

Darwin dejó el tema de la evolución humana separado de su tratado general sobre la evolución por selección natural, pero paralelamente al desarrollo de su teoría había estado preguntándose por el origen del ser humano. Por desgracia para él, en aquella época se podía inferir poquísimo acerca de nuestros ancestros, ya que no se conocían ninguno de los fósiles que hoy en día salpican con creciente profusión nuestro propio árbol genealógico. Así pues “El origen del hombre” es en gran medida, pura especulación, aunque en él Darwin se atrevió a afirmar nuestra descendencia simiesca.

Vemos así que el hombre desciende de un mamífero velludo con rabo y orejas puntiagudas, arbóreo probablemente en sus hábitos y habitante del Viejo Mundo. Si un naturalista hubiera examinado toda la estructura de este ser, le habría clasificado entre los cuadrúmanos, lo mismo que el progenitor aún más antiguo de los monos del viejo y nuevo continente.

Ante la ausencia de fósiles, Darwin se esfuerza en intentar destacar smilitudes entre el hombre y los demás mamíferos que acentúen su origen común, y aquí es donde la expresión de las emociones surge como un nexo entre la humanidad y sus ancestros. A partir de conocimientos básicos sobre, por ejemplo, cómo expresa un perro sumisión o agresividad y en observaciones cotidianas (empezando por sus propios hijos) sobre cómo la cara refleja los sentimientos y las emociones, Darwin empezó a preguntarse por la universalidad de estos mecanismos consiguiendo completar un tratado muy exhaustivo del tema. Al igual que pasa con los perros y otros animales, muchas de las expresiones de felicidad o miedo son innatas en el ser humano, no aprendidas, y son universales, invariables a lo largo del mundo.

Perro cabreado y acojonao

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Músculos de la cara. Grabado de Henle (el del asa) según aparece en el libro de Darwin

Una curiosidad de este libro es que fue uno de los primeros de la historia en contener fotografías además de bastantes ilustraciones de todo tipo (desde caras de monos hasta las reacciones de los distintos músculos faciales a un par de electrodos, para comprobar el efecto de sus contracciones individuales). Concretamente cabe destacar la ayuda que recibió del fotógrafo sueco Oscar Rejlander, uno de los pioneros de la fotografía artística.


Oscar Rejlander, poniendo caritas

Durante el desarrollo de su estudio, Darwin se valió de su extensa red de contactos por todo el mundo. Era de vital importancia conocer si las observaciones que él hacía en Inglaterra eran realmente universales, y especialmente interesante si poblaciones aisladas de indígenas mostraban sus emociones de la misma forma que cualquier campesino inglés. Por este motivo a muchos de sus contactos acabó enviándoles un formulario estandarizado que sin duda le fue de gran utilidad:

1. ¿Se expresa el asombro abriendo ampliamente los ojos y la boca y elevando las cejas?

2. ¿Produce la vergüenza rubor, cuando el color de la piel permite que sea visible? Y más específicamente, ¿hasta dónde se extiende hacia abajo este rubor?

3. Cuando un hombre está indignado o desafiante, ¿frunce el ceño, mantiene su cuerpo y cabeza erectos, cuadra los hombros y aprieta los puños?

4. Cuando se reflexiona profundamente sobre cualquier tema o se trata de entender un problema, ¿se frunce el ceño o se arrugan los ojos?

5. Cuando se está de mal humor, ¿se deprimen las comisuras de la boca y se elevan las cejas?

6. Cuando se está de buen humor, ¿brillan los ojos y se arruga un poco la piel bajo ellos?

7. Cuando alguien muestra desdén ¿Se eleva el labio superior a la altura del canino del lado donde se encuentra la persona a la que se refiere?

8. ¿Puede reconocerse una expresión obstinada por una boca firmemente cerrada y unas cejas bajas y ligeramente fruncidas?

9. ¿Es el desprecio expresado por una protusión de los labios y un levantamiento de la nariz con una ligera espiración?


10. ¿Se reconoce el disgusto bajando el labio inferior y subiendo ligeramente el superior con una espiración súbita, algo así como un vómito incipiente?

11. ¿Se expresa el miedo extremo de forma parecida a los europeos?

12. ¿Llega la risa al extremo de provocar lágrimas en los ojos?

13. Cuando un hombre quiere mostrar que no puede evitar que ocurra algo o que él mismo no puede hacer algo, ¿se encoja de hombros, junta los codos al tronco y extiende las manos abiertas con las cejas elevadas?

14. Los niños malhumorados, ¿hacen pucheros con los labios?

15. ¿Pueden reconocerse expresiones como la culpa o los celos? Aunque no sabría cómo podrían definirse

16. ¿Se usa el siseo como forma de pedir silencio?

17. ¿Se balancea la cabeza hacia arriba y abajo para asentir y se sacude lateralmente para negar?

Las observaciones en nativos que han tenido escasa comunicación con los europeos serían, evidentemente, las más valiosas, aunque cualquiera realizada sobre los nativos sería de gran interés para mí. Los comentarios generales sobre expresión no son comparativamente tan valiosos y la memoria es tan engañosa por lo que ruego honestamente que no se confíe en ella.

Una descripción confirmada del rostro bajo una emoción, con unas anotaciones de las circunstancias que la desataron, tendrían mucho valor. Agradecería enormemente una respuesta en seis u ocho meses o incluso un año a cualquiera de las preguntas anteriores. En la respuesta no es necesario repetir las preguntas, pero es necesaria una referencia al número de cada una.

Charles Darwin

Down, Kent. 1867

Hoy sabemos que aunque hay expresiones que son ciertamente universales (las muestran, por ejemplo, incluso personas ciegas y sordas de nacimiento), otras son más bien culturales. Cualquiera que haya visitado Grecia, Turquía o algún país de Oriente Medio se habrá dado cuenta, por ejemplo, de que algo tan cotidiano como negar con la cabeza se hace de una forma totalmente distinta, y si no estoy mal informado en Bulgaria es justamente al revés de como lo haríamos en España.

En la conclusión de la obra, Darwin se reafirma en su verdadero objetivo inicial, así como en otros resultados derivados de este estudio que constituirían el desarrollo del estudio de las expresiones faciales en psicología:

Hemos visto que el estudio de la teoría de la expresión confirma hasta cierto punto la conclusión de que el hombre deriva de alguna forma de animal inferior y apoya la creencia de la unidad específica o subespecífica de las razas; pero hasta donde yo creo, esa confirmación apenas era necesaria. Hemos visto también que la expresión en sí misma [...] es ciertamente de importancia para el beneficio de la humanidad [...] la filosofía de esta materia ha merecido con justicia la atención recibida por varios excelentes observadores, y merece aún más atención, especialmente por parte de cualquier psicólogo competente.

Esto ha sido lo que ha dado de sí el bicentenario de Darwin en Diario de un copépodo. Espero que os haya gustado.

Por cierto, las fotos del chaval de arriba están tomadas del estudio “16 Faces of Brandon“, del álbum de Flickr de Wigstruck (bajo licencia Creative Commons).

El Fary se aparece en una encina de Cenicientos

El madrileño municipio de Cenicientos se ha despertado hoy plagado de unidades móviles de distintos medios de comunicación. Al parecer su vecina Bernarda Peinado, de 68 años de edad, según regresaba a su domicilio ayer por la tarde tuvo una visión de el Fary subido a una encina en las afueras del pueblo.

“Me dijo -Mujer, no temas, soy el Fary-. Yo me asusté, pero entonces se puso a dar unas palmas y en ese momento le reconocí y supe que era él, aunque parecía algo más enjutico que en sus últimos años de vida, se le notaba remejorao.”, declaró Bernarda al diario ABC. Según su marido, la Berta (como se la conoce en el pueblo) salió a echar un ojo a las gallinas a las 13:20 y no regresó hasta más de una hora después, para enfado de toda la familia que había ido a visitar a los abuelos y acabaron comiéndose el arroz pasado. Durante esa larga ausencia, Bernarda estuvo charlando largo y tendido con El Fary sobre los distintos problemas del mundo y el espectro acabó por contarle tres revelaciones que debería mantener en secreto hasta que llegue el momento. “Él los llamó ‘mis secreticos’, y se trata de cosas muy fuertes, de verdad, pero prometí no decir nada”.

Pese a todo el primero de los secreticos del Fary ya ha sido revelado hoy mismo a la hora de la siesta cuando la Berta se cogió una cogorza impresionante a base de pacharán con granos de café. Todo parece indicar que el Fary reveló al mundo que José María Aznar será el próximo ganador del certamen musical “Eurovisión”, aunque curiosamente no como representante de España, sino de Eslovenia. El Partido Popular y la Fundación FAES han declinado hacer ninguna declaración al respecto aunque algunas filtraciones de miembros del PSOE aseguran que Zapatero piensa votarle por SMS llegado el caso.

Mientras tanto, en Cenicientos, la que ha sido bautizada como “encina del Fary” se ha convertido en un centro de peregrinación donde acuden vecinos del pueblo y los alrededores todos los días a las 13:20, hora de la aparición. Entre todos cantan clásicos del artista español con la esperanza de que regrese y revele sus secreticos a gente de mayor confianza que la Berta, que al parecer es un poco embustera.

Vecinos de Cenicientos concentrados a la espera de que se aparezca el Fary

David después del dentista

Entre los videos más vistos en YouTube durante 2009, uno de los triunfadores es “David after dentist”. Seguro que muchos lo habéis visto, un padre graba a su hijo de siete años a la salida del dentista, aún bajo los efectos de la anestesia o vaya usted a saber qué potente estupefaciente. La verdad es que el chaval es divertidísimo:

Bien, el video va ya para los 40 millones de reproducciones, y no han parado de salirle imitadores (aunque no tan divertidos como él):

Kevin después del dentista (inglés)

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Chad Vader después del dentista

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David después del divorcio (inglés)

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Sin embargo, lo más interesante de todo es que el padre de David, gran emprendedor, ya ha abierto su propia página web para sacar beneficios de las ocurrencias de su criatura: davidafterdentist.com

Donde se pueden comprar pegatinas, chapas y camisetas. Vale, una parte de todo esto va a una organización benéfica, pero está claro que el que no corre vuela.

Y recuerda que no, esto NO es la vida real.

Tiernos momentos prenavideños

Andaba yo el otro día por la calle pensando en mis cosas cuando veo de frente a un grupo de unas seis niñas de unos doce años aproximándose. Detrás de ellas, a dos o tres pasos de distancia, dos mujeres ya hechas y derechas. Todas ellas cuchichean y me miran, para mi mosqueo; algo se traen entre manos. Conforme la distancia se acorta, lejos de mirar para otro lado, se excitan más todavía y se ríen. Yo empiezo a mosquearme en serio, pero sigo mi camino haciéndome el loco. Una de ellas saca como un papelote brillante, y cuando el encuentro se hace inminente, estallan en un jubiloso “¡Feliz Navidad!” multiplicado por seis y sin que tenga tiempo de reaccionar me pegan una pegatina en el pecho. Las mujeres de detrás las corrigen: “Hablad más claramente, que se os entienda bien, FELIZ NAVIDAD”. Yo, totalmente pillado en un renuncio no puedo responder más que un titubeante “gracias”. Lo único en lo que pienso es en si me van a pedir dinero, ya que hasta entonces mi experiencia me decía que cualquier persona que te pone pegatinas en el pecho sin pedirte permiso es porque quiere dinero. Como aquella vez en la que, siendo un tierno preadolescente pringao, una señora me pegó “la paloma de la paz” en el abrigo y acabé dándole cinco duros por el compromiso. Qué pringao que era, madre mía, si la pegatina estaba pintada a mano y ni era una paloma de la paz ni nada. En fin. No ha sido el caso. La chiquillería y las mamás-pato pasan de largo en busca de su siguiente víctima. Yo me detengo a mirar la pegatina.

(inmensa gota de sudor manga recorriéndome la frente)

Ya sabéis que tengo el alma podrida, así que lejos de enternecerme con el gesto, me ha fastidiado un poco. No es que me haya molestado como si me hubiesen puesto la zancadilla, ya sé que lo hacen de buena voluntad, pero son este tipo de cosas las que me hacen pensar que las religiones no se pueden librar del proselitismo. Una cosa hubiese sido que me hubiesen deseado felicidad en estas fechas tan entrañables, como me dijeron de palabra, pero la letra pequeña de la pegatina, “Jesús nace para todos” parece querer ir más allá: “quieras o no quieras, Jesús también nace para ti, no te resistas, no hay escapatoria”. En fin, que seguro que me lo tomé por donde no era, pero me dieron ganas de llamar a las catequistas y devolverles la pegatina.

Sí, ya lo sé, me merezco que me visiten tres fantasmas en Nochebuena, a ver si espabilo.

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