Archivos Mensuales: febrero 2010

Pigeon: Impossible

Puñeteras ratas voladoras…

Vía Lynx

El mago de Oz: suspense político profascista

Se cumplían hace poco 70 añazos del estreno de El mago de Oz. Para recordar tan multicolor efeméride el excelso faraonato de Madrid instaló una carpa en la plaza de los cubos donde se podía ver la película de forma gratuita las pasadas navidades (eso sí, con una potente calefacción bien a punto), ocasión aprovechada por un servidor para volver a disfrutar de la magia del país de Oz, cosa que hacía ya alguna que otra década que no ocurría. Aunque creía recordar bastante bien el argumento no he podido evitar quedarme pasmado ante el desarrollo del mismo y las lecturas que se le pueden sacar cuando uno tiene el alma podrida, como es el caso.

Ojito con el perro, que tiene mucho peligro

Recordemos que la historia tiene por protagonista a Dorothy (me vais a permitir que utilice el nombre original y que evite usar el espantoso “Dorita” que se empleó en el doblaje al español y que sólo contribuye a hacer aún más empalagosa una película que ya de por sí es como comer polvorones mojados en miel y rebozados en azúcar moreno). Dorothy es una niña huérfana criada por sus tíos que vive en una granja de Kansas. Digamos que es un poco ñoña y que le faltan diez minutos de cocción. No conocemos bien a qué se dedica, pero sabemos que adora a su perro Totó, que es el típico perro diminuto que te ladra cuando te lo cruzas en el portal y al que no puedes evitar imaginártelo entrando en órbita lunar de una patada. De hecho, la película comienza poco después de que haya mordido a su pobre vecina, la ciudadana Gulch, que evidentemente acude a casa de los tíos de Dorothy y confisca al susodicho cánido para que le pongan el microchip y le vacunen de la rabia, sin embargo, el perro escapa, Dorothy lo encuentra y juntos se fugan de casa. Desgraciadamente, sus planes se ven truncados por un tornado de fuerza 5 que les obliga a regresar al hogar, pero demasiado tarde para entrar en el búnker: al final Dorothy y Totó acaban “volándose” literalmente hablando, junto con toda la casa y aterrizando en un país mágico que llamaremos URROZ, “la unión de repúblicas de Oz”. Sabemos que la URROZ es mágica porque la vemos en tecnicolor, ahí el director estuvo hábil, de otra forma el público se habría perdido.

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Preparando el viaje del verano

Como en tantas otras situaciones de la vida, cuando de viajar se trata los preliminares son fundamentales y proporcionan grandes placeres a la vez que aseguran un óptimo aprovechamiento de la experiencia.

Desde este fin de semana, los dromedarios ya tenemos la reserva de los vuelos de las vacaciones de agosto. Y en esta ocasión especialmente, si los preparativos deben estar a la altura que el destino a visitar nos exige, este viaje me va a requerir una larga y cuidadosa preparación.

Estoy que no me lo creo.

¿Vosotros qué creéis?

¿Os acordáis de este felpudo?

Desde que lo coloqué vengo notando una tendencia que ocurre todos los viernes: a menudo me encuentro con que el susodicho objeto está girado de forma que la advertencia sobre el cruce de la frontera al país de Oz se dirige a los habitantes de la casa y no a los que quieren entrar a ella. Sospecho que no es casualidad que sea el viernes cuando la se limpian las zonas comunes de la comunidad de vecinos.

Se me ocurren varias hipótesis que explican este fenómeno:

1. Casualidad. La señora de la limpieza no sabe inglés ni se molesta en leer los felpudos y lo deja como cae.

2. La señora de la limpieza evidentemente conoce la orientación correcta de las letras pero cree más adecuado que el mensaje se lea desde la casa.

3. Quizá sea en realidad muestra de sorna muy bien traída con la que la responsable pretende dejarme el mensaje de que en realidad el mundo exterior, la selva de asfalto, es el chiripitifláutico y no se debe salir de casa sin una advertencia.

La tercera opción sería la que más ilusión me haría, pero ¿vosotros qué pensáis?

Esto me recuerda que tengo en la recámara un post sobre la peli del mago de Oz, a ver si lo acabo.

Qué falta nos hace un Peter Griffin

Bueno, a estas alturas ya sabéis qué es lo que ha pasado en Granada. Un fotógrafo realiza una exposición en la universidad de unas fotos que “revisitan” la vida de Jesús desde un punto de vista poco convencional: putas, camellos, chaperos y papel pintado (¡papel pintado!), todo ello ambientado en los bajos fondos de cualquier ciudad “modelna”.

Presentación en el Templo, de Fernando Bayona

Al poco tiempo, tras protestas de vecinos y gente sin nada mejor que hacer, el rector decide clausurar la muestra, que había mancillado el alma de 38 personas, ni una más ni una menos. Gracias al efecto publicitario de esta campaña, ahora todos hemos oído hablar de Circus Christi y el fotógrafo debe estar contento como unas castañuelas, siempre que consiga sobreponerse a las amenazas de muerte, claro.

Hoy estoy con el día un poco jodón y voy a mojarme: no me voy a limitar a “condenar” la reacción de la talibanía cañí, como han hecho todos los rojoprogres del blogoplancton y voy a añadir que a mí las fotos me gustan. No tengo ni puñetera idea de arte y nunca he ido a una exposición de fotografía, pero oye, a mí me parece que las imágenes no sólo están formalmente muy bien realizadas sino que además me parecen absolutamente correctas y procedentes, y no porque lo diga yo, sino porque así me lo enseñó mi profe de religión del cole, ahí queda eso.

Ya os he comentado a veces que mi pasado oculta terribles y oscuros episodios llenos de himnos religiosos, convivencias buenrrollistas y lecturas en misa. Algunos de mis recuerdos os provocarían pesadillas horribles y cólicos nefríticos, pero lo de hoy es mucho más ligero. Resulta que allá por la EGB, en clase de religión, la profe de turno nos mandó hacer un cómic con la vida de Jesús trasladada a finales del siglo XX. Como en nuestro grupo éramos unos alumnos aplicados y conocedores del contexto social de la Palestina del siglo I, nuestro Chechu comiquero vivía entre yonquis, putas  y sidosos, predicaba en la parte del parque a la que nuestros padres no nos dejaban bajar y tenía por enemigos a los curas, los santurrones y los políticos. Nuestra profe estaba absolutamente encantada y colgó nuestra cartulina en la clase. Por lo bajini nos confesó, para nuestro orgullo, que habíamos sido los únicos que habíamos dado en el clavo. En nuestro cómic, Jesús moría con los brazos en cruz, tirado en una calle con coches abandonados y grafitis en los muros. No he podido evitar acordarme de aquello cuando he visto esto:

I.N.R.I.

Vale que en nuestro cómic ni la virgen era puta ni Jesús acababa dándose el lote con Judas, pero sinceramente, no creo que sea para tanto. Después de estar, por suerte o por desgracia, embebidos en una historia artística plagada del simbolismo y la mitología cristiana, no se le puede pedir a los artistas que sigan haciendo crucifixiones tremendistas a lo Velázquez en el siglo XXI. Anda que no ha habido ya revisitaciones de la vida de Jesús incluyendo elementos sexuales protagonizados por María Magdalena, con churumbeles incluidos. El ejemplo más glorioso desde mi punto de vista es “La última tentación de Cristo” (1960), de Nikos Kazantzakis, también llevada al cine en 1988. Supongo que ningún cristiano de mentalidad mínimamente abierta me discutirá que el planteamiento de la novela y la película son muy interesantes: si un dios se encarna verdaderamente en hombre y siente como tal, ¿qué hubiese ocurrido si no llega a ser capaz de acometer su tarea divina? Novela y película fueron, por supuesto, durísimamente criticadas en sus respectivas épocas, pero ambas se han consolidado como verdaderas obras de arte. ¿A qué tanto escándalo? ¿Es que estamos perdiendo la capacidad de expresarnos en libertad 50 años después de la novela de Kazantzakis? ¿Es que a un creyente no se le permite ni siquiera pensar en un desarrollo alternativo de sus creencias, incluso como simple divertimento? Los mismos que nos rasgamos las vestiduras por aquello de las caricaturas de Mahoma deberíamos exigir también que esa religión supuestamente occidental y más civilizada no caiga en los mismos gestos de fanatismo que ellos mismos no dudan en criticar. Yo quiero un mundo en el que se pueda pintar a Mahoma vestido de faralaes, pero también a un Jesucristo nacido en un burdel, ambas cosas.

Dice el artista que no buscaba provocar. Evidentemente eso no se lo cree ni él, pero estos ofendidos con sensibilidad de cristal para según qué cosas son la leche. Se puede decir de varias formas: si tus ojos te escandalizan, arráncatelos (básicamente, al que no le guste, que no mire).

La piedad de la Mari. Glorioso el papel pintado

Os animo a que visitéis las fotos de la exposición en la web de Fernando Bayona (el enlace está al fondo a la derecha) y que de paso le echéis un vistazo a los comentarios que ha recibido en su bloj, algunos de los cuales os revelarán con cristalina nitidez en qué país vivimos.

Como decía en el título, creo que urge tener en este país una serie propia que busque la provocación, como Padre de Familia, que tenemos a la caverna sobreprotegida.

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