Archivos Mensuales: marzo 2010

Post de tetas

Amigos, lo prometido es deuda. Vamos a hablar de tetas.

Resulta que hoy muchos de nosotros cerraremos el chiringuito, nos meteremos en el coche todos a la vez y recorreremos la geografía de nuestra piel de toro para ver procesiones religiosas, fustigarnos con lo que tengamos más a mano y ponernos hasta el culo de torrijas. Es una tradición como otra cualquiera, pero yo hoy quiero proponer que nos dejemos de localismos provincianos y adoptemos alguna celebración extranjera, de algún país bárbaro, como por ejemplooooooo… Estados Unidos, por aquello de la alianza de civilizaciones.

En ese lejano país donde los filetes son de tres dedos de gordo y donde la policía da mucho, mucho miedo, tienen una cosa a la que llaman “Spring Break” (vacaciones de primavera) que así groseramente viene a coincidir con la semana santa ejpañola como Dios manda. Sin embargo estas vacaciones no son un periodo de descanso normal, sino que para los estudiantes va asociado a un frenesí alcohólico-estupefaciente-sexual mucho mayor del habitual. Los yanquis son así: más sosos que el asa de un cubo el 99% del tiempo, y cuando toca pasárselo bien se desenfrenan, se ponen hasta las cejas de todo y hale, a aparearse se ha dicho.

Por suerte o por desgracia yo nunca he conocido de cerca un Spring Break, pero en la universidad donde anduve en 2008 y 2009 me dijeron que más te vale no tener aparcado el coche cerca del campus, porque no sería el primero ni el segundo que acaba ardiendo, con eso lo digo todo.

Para captar la esencia del Spring Break, el desmadre, la locura y los oídos sordos de los cuerpos de seguridad, nada mejor que recurrir al sociólogo y humanista Matt Groening que retrató la naturaleza explosiva, violenta y desmedida de este acontecimiento en el capítulo de los Simpson “Mata el aligátor y corre“.

Pero me estoy desviando. ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! ¡Las tetas!

La cosa es que en Spring Break la gente (o al menos los estudiantes) ven más tetas que en todo el resto del año, o eso cuentan. Sospecho que acaban tan borrachos que sus recuerdos no son de fiar, pero sea como sea, aquí propongo yo la campaña…

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VII muestra de cine fantástico de Madrid

Pues sí señor, un año más llega la hora de ponerse a hacer cola en el cine Palafox para disfrutar de la otrora muestra de cine fantástico y ciencia ficción, posteriormente sustituida por la “Muestra SciFi” y que finalmente se viene a llamar “Muestra SyFy” por el reciente cambio de nombre de la cadena de televisión que lo patrocina.

He seguido en este bloj muy de cerca esta muestra de forma ininterrumpida en sus ediciones tercera, cuarta, quinta y sexta. Además asistí a la segunda edición, pero entonces no tenía bloj (sí, amigos, hubo un tiempo en el que no tenía bloj y podía dedicar el tiempo libre a cosas productivas como el porno o los videojuegos). Por eso es para mí una triste noticia decir que debido a la programación inconveniente de este año, coincidiendo con las vacaciones de Semana Santa, no voy a poder asistir más que a unas pocas películas.

Lo siento, y de verdad, porque todos estos años con Zombi, Nata, Patricia, Blogger in the Shadow y todos los demás ha sido un despiporre que nada tenían que ver con la calidad de las películas (o mejor dicho, que era tanto mayor cuanto peores eran las películas). Pero amigos, esperemos que el año que viene podamos disfrutar de este acontecimiento como se merece, aunque esta vez os deje colgados.

Pese a todo, no quería faltar a mi cita anunciadora y ya está, ya lo he dicho: a partir de mañana empieza la VII muestra en el cine Palafox. Disfrútenla quienes puedan.

El epitafio de Nikos Kazantzakis

Sin que sirva de precedente, hoy nos vamos a poner profundos. Eso sí, no me responsabilizo de que lo que vaya a soltar a continuación sea una gilipollez sin pies ni cabeza, pero oye, si un bloj no sirve para decir lo que te apetece, es que no sirve para nada. ¿no? Avisados estáis. Decía que me iba a poner profundo, y concretamente quiero hablar de la muerte, o de posibles actitudes ante ella. Como sois unos lectores muy espabilados ya os habréis dado cuenta de que quiero hablar de lo que dice el epitafio de un señor, pero quedaría muy soso si sólo contase eso.

De Nikos Kazantzakis (1883-1957) ya he hablado en otras ocasiones (aquí y aquí), fue un escritor y periodista de Heraklio (Creta) que estudió medicina en Grecia y filosofía en Francia y que se pasó la vida viajando y escribiendo reportajes sobre muchos países. No voy a dejar pasar la ocasión para recordaros que uno de los países que visitó fue España en los años 30 (primero en la recién estrenada república, y unos años después durante la guerra civil como reportero de ídem. El resultado de estos viajes fue un librito (Viajando. España: ¡viva la muerte!) muy interesante, una verdadera disección de las Españas que tampoco me cansaré de recomendar.

Sin embargo, si por algo es conocido Kazantzakis es por algunas de sus obras como “La última tentación de Cristo” o “Cristo de nuevo crucificado” en las que manifiesta su interés casi obsesivo por la figura de Jesús de Nazaret desde un plano nada ortodoxo, sino como la tragedia de un hombre, con todas sus limitaciones y necesidades, llamado sin quererlo a una misión que claramente le excede y que le llena de remordimientos y de frustraciones. Kazantzakis era un personaje con una agitadísima espiritualidad. Nunca se contentó con lo que las religiones ofrecían para responder a las preguntas últimas del hombre, y no se censuró a la hora de expresarlo. No en vano fue excomulgado por la Iglesia Ortodoxa Griega en 1955, a lo que respondió: “Me habéis maldecido, santos padres, pero yo os bendigo: que sea vuestra conciencia tan clara como la mía propia y que seáis tan éticos y tan devotos como lo soy yo”.

¿Era ateo Kazantzakis? No creo que haya una respuesta fácil a esta cuestión, y sin embargo veréis muchas de sus citas asociadas a webs sobre ateísmo y cosas por el estilo. Lo que está claro es que frente al “ateísmo estéril”, como lo llaman algunos por ahí, Kazantzakis es una contrapartida espectacular, precisamente porque no ignoró las cuestiones más profundas del alma humana. Tras sus continuos viajes y ansias por conocer mundo y “empaparse de humanidad” había un ser sediento de respuestas y atormentado por la incertidumbre (muy a la moda del existencialismo de la época).

Frente a la llana negación sin más, ahí tenemos a un tío que tan pronto se tira seis meses meditando en un monasterio como que escandaliza a las autoridades religiosas de su época. Qué queréis que os diga, pero yo sí que creo que hay varios tipos de ateísmo, y que aquel que no se haya acojonado en una noche estrellada pensando en el infinito y en el vacío, que no haya perdido el sueño alguna vez pensando en la esencia de la naturaleza humana o que no haya sostenido la mirada a los ojos de acero inoxidable de un vacío existencial sin ponerse las gafas de sol es que no tiene sangre en las venas. Está en la esencia del ser humano hacerse pajas mentales sobre la existencia. Nunca dejaremos de buscar. Por eso me parecen interesantes los personajes valientes, como Kazantzakis, que se enfrentan a pelo con la incertidumbre.

Nikos Kazantzakis muere en Alemania en 1957 de leucemia. Sus restos son devueltos a su Creta natal, donde la Iglesia Ortodoxa Griega se niega a darles sepultura en un cementerio para indignación de sus seres queridos y admiradores. Si visitáis Heraklio y os perdéis en el sur del casco histórico, en una de las torres de la antigua muralla (ver mapa) encontraréis la tumba del reportero griego. Llama la atención la cruz que finalmente consiguieron colocar junto a la misma y cabe preguntarse qué habría dicho Kazantzakis al respecto aunque sospecho que al morir él estaba por encima de esas minudencias.

La cosa es que lo que resulta singular es la frase que podemos encontrar grabada en la parte posterior de la lápida:

Δεν ελπίζω τίποτα. Δε φοβάμαι τίποτα. Είμαι λέφτερος

No espero nada. No temo nada. Soy libre

Al parecer se trata de un extracto de una de sus obras, y casi tiene un tufillo budista. Cuando no se tienen expectativas ni temores es cuando se puede vivir con verdadera libertad. Leer esto grabado una lápida me sugiere que difícilmente se podría haber escogido un epitafio mejor para él y para hacer pensar al visitante. No sé a vosotros pero a mí me encanta.

La parte frívola de toda esta historia es que el texto, con la misma caligrafía manuscrita, se ha reproducido hasta la extenuación y cualquiera puede comprarse como souvenir de Creta una camiseta o una taza con el epitafio de Kazantzakis, para que lo lleves siempre encima. Yo me compré una camiseta, pero creo que hice trapos con ella hace poco porque era de pegatina y se estropeó enseguida.

No somos nadie.

Mapa interactivo de diversidad de familias y géneros de plantas

Atención al juguetito que me he encontrado en la página web del jardín botánico de Kew. Resulta que se han tirado dos años haciendo una revisión exhaustiva de materiales de herbario y obras de referencia para actualizar nuestro conocimiento sobre dónde crecen las distintas familias y géneros de plantas vasculares de todo el mundo. El resultado es el bonito mapa interactivo que podéis consultar aquí.

Se representa la superficie de la Tierra fragmentada en distintas áreas con un color que cambia de acuerdo a la cantidad y proporción de géneros y familias presentes en esa región y endémicos de la misma (es decir, que exclusivamente viven allí y en ningún otro lugar). Además tiene también su capa de GoogleEarth para poder disfrutarlo a tutiplén, como en la primera imagen. Pinchando en cada área geográfica se despliegan los detalles de la revisión que ha hecho esta gente. Antes de comentar el mapa tened en cuenta varias cosas:

- La división en regiones es bastante arbitraria, restringida por las fronteras nacionales de muchos países, y por lo tanto a menudo no separa entidades biogeográficas propia o fragmenta algunas que deberían ir unidas.

- La valoración de la diversidad se hace en función de las cifras totales, no se tiene en cuenta la superficie de la región. Evidentemente un pequeño archipiélago no puede tener una diversidad comparable a la de toda Australia, y no por ello deja de tener su importancia.

- No todas las áreas están igualmente estudiadas. Es de esperar que con el tiempo la diversidad de algunas regiones aumente (quiero decir, si el ritmo de extinción lo permite, claro).

Por tanto, se trata de una aproximación aunque grosera,  muy interesante que nos permite percatarnos de algunas cosas muy obvias y de otras que quizá no lo sean tanto.

Por ejemplo, se aprecia que como tendencia general la diversidad aumenta en la zona intertropical, mientras que las zonas templadas y frías, y muy concretamente el Reino Holártico, presentan una diversidad más baja. Quizá esperaríamos que los grandes “picos” de diversidad estuvieran rondando las pluvisilvas ecuatoriales, y vemos que no tiene por qué ser así.  Es cierto que el área amazónica es una de las regiones más diversas,  sin embargo podría sorprendernos ver que el África ecuatorial no destaca especialmente en este sentido. Igualmente, aunque el archipiélago indomalayo destaca por su diversidad, quizá no esperaríamos que los verdaderos campeones de la biodiversidad vegetal asiática sean la zona de India y China, mucho más verdes en el gráfico.

Para explicar esto basta con tener en cuenta que en la India y cía  se incluye una gran parte del Himalaya, una inmensa cordillera donde hay una gran variedad de distintos ecosistemas, cosa que favorece mucho la presencia de muy diversas familias y géneros de plantas, más aún que la pluvisilva, aunque ésta sea en principio el ecosistema más diverso. Es decir, que si en una de estas regiones arbitrarias encontramos pluvisilva y sistemas montañosos, no es de extrañar que las cifras globales de diversidad se disparen. De igual forma China puede que no caiga en el ecuador, pero siendo un área tan inmensa que abarca un número tremendo de distintos ecosistemas no nos extraña que albergue el mayor número de familias del mapa (269, un 59.65% de todas las que hay descritas). De forma análoga, la región que abarca desde Colombia hasta Bolivia, por aquello de incluir los Andes septentrionales, es el hogar de 2733 géneros de plantas, casi el 21% de los que existen a escala global. Toma ya.

Otras cosillas: véis que tímidamente el sur de Europa levanta un poco el escalón de relativa baja diversidad del Holártico. Esa es la manifestación de que nuestro Mediterráneo mantiene su dignidad como reciente centro de diversidad.

El área de diversidad más baja corresponde a las islas de Ascensión y Santa Helena con sólo 55 géneros. No es de extrañar habida cuenta de la reducida superficie del área, de lo aisladas que están estas tierras de otros continentes y de la poca variedad de ecosistemas que pueden albergar.

Fijáos también que aunque es relativamente normal que haya géneros endémicos de muchas regiones del mundo, las familias endémicas son rarísimas y sólo las encontraremos en áreas que han estado aisladas durante muchísimo tiempo (verbigracia, Australia o Madagascar), o bien algunas regiones de gran riqueza florística y origen misterioso, como el sur de África, ubicación del Reino Capense.

Una actividad interesante sería representar estos datos de diversidad de forma relativa al área ocupada (dato aportado también por el mapa interactivo), seguro que daría algunos cambios muy interesantes, pero me pilláis con el pijama puesto y no estoy por la labor.

Si os llama la atención alguna otra cosa lo decís.

El conciertazo de Rajoy

Ya sé que es una tontería, pero me parto.

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