Archivos Mensuales: septiembre 2010

Cosas que aprendí en Madagascar sobre la muerte

No todo es naturaleza en un viaje, y menos si el país que se visita es tan sorprendente y a veces desconcertante como Madagascar. La verdad es que es de agradecer darse cuenta de que a pesar del avance de la “aldea global” sigue habiendo regiones del mundo donde la forma de pensar es asombrosamente peculiar, y posiblemente de la cultura malgache lo que más me ha sorprendido es el tipo de relación tan especial que tienen con la muerte. Aquí no pretendo juzgar ni concluir nada sobre todo aquello (aunque frivolice, para no variar), tan sólo os lo cuento como me lo contaron a mí y nos asombremos juntos.

Hay que empezar diciendo que no hay una única cultura malgache. En la actualidad se reconocen 18 etnias distintas en la isla. En el mapa de la izquierda se muestra aproximadamente el área donde viven aquellas de las que voy a hablar en esta entrada. Como es de esperar esto dará lugar a tradiciones distintas, pero quizá habría que empezar por qué es lo que todos los malgaches tienen en común en cuanto a creencias. Oficialmente más de la mitad de los malgaches son seguidores de una religión monoteísta como el cristianismo o el islam. Oficialmente. En la práctica, de forma más o menos entrevelada, los malgaches practican el culto a sus ancestros muertos o “razana“. A los razana se les honra, se les venera y se les respeta porque influyen en el devenir de los acontecimientos de nuestra vida (quién mejor que ellos para inmiscuirse en nuestros asuntos, pues llevamos su sangre), y conseguir su gracia puede facilitarnos mucho la vida, mejorar la cosecha de arroz o mantener sanos nuestros cebúes de la jubilación.

Al menos en la región de los sakalava, congraciarse con los razana depende de tu comportamiento diario, pero existe la posibilidad de ganarse sus favores de forma especial con la ayuda de ciertos sacerdotes de las zonas rurales. Los sakalava son la raza más “africana” de Madagascar, como se manifiesta tanto por sus rasgos físicos como por el dialecto del malgache que hablan, que tiene muchos préstamos del bantú. Me consta que tradicionalmente emplean una planta capaz de “ungir” a la persona de turno con una especie de gracia o “mal de ojo” a la inversa tras un ritual y que se le conoce como gri-gri, aunque por desgracia no pude saber qué tipo de planta era. Ciertos baobabs de gran tamaño también se consideran sagrados y capaces de modificar la relación con los razana.

Baobab sagrado (Adansonia grandidieri)

Baobab sagrado cerca de Morondava. Se le echan más de mil años de edad.

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La naturaleza de Madagascar contada para europeos (3/6): el bosque tropical caducifolio


Gran Tsingy

Pasamos a uno de los biomas más extendidos por Madagascar, el correspondiente al clima tropical estacional con una estación seca (que corresponde con el invierno austral, es decir, de mayo a noviembre) y una estación de lluvias (entre diciembre y abril). Esta región es muy extensa y variable tanto en orografía como en clima. En el mapa de la izquierda podéis ver las regiones que estuve visitando en las que me voy a basar, pero como os podéis imaginar es sólo un pequeño vistazo de lo que da de si esta región.

Aunque hago mención al bosque, como conté en su momento Madagascar ha perdido la mayor parte de su cubierta forestal. Así, aunque quedan zona bien conservadas, otras muchas están degradadas principalmente por los incendios provocados para favorecer el pasto de los cebúes así como otras zonas en recuperación.

Quizá sorprenda a algunos el hecho de encontrarse con bosques caducifolios en el trópico, cuando de hecho es de lo más habitual y en absoluto exclusivo de las zonas templadas del planeta. Este tipo de bosques, sin embargo, pierden las hojas en la estación seca (mientras que en nuestras latitudes la defoliación tiene que ver con la llegada del frío invernal y de un fotoperiodo mucho más corto).

El post parece muy largo, pero es sobre todo porque tiene muchas fotos (click en todas para ampliar). Espero que os guste.

Para empezar, una pequeña galería de paisajes que se pueden encontrar en esta región.

Descenso

Bosque caducifolio a orillas del río Tsiribinha, que es explotado en mosaico para obtención de pastos. Localmente son densos y muy bien conservados


Aspecto del bosque secundario en Kirindy, en recuperación

Bosque en recuperación de la reserva Kirindy, protegido.

 

Baobabs (Adansonia grandidieri)

Zona cercana a Morondava donde los únicos árboles supervivientes son los baobabs.

 

Termitero

Zona sabanizada con termiteros cerca de Belo-sur-Tsiribinha.

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Movilidad ciclista comparada: Frankfurt y Antananarivo

Ya sabéis cómo funcionan estas cosas: puedes estar toda la vida sin percatarte de algo que pasa a tu alrededor y, desde el mismo día en que te ves implicado empiezas a verlo por todas partes. Algo así me ocurre con las bicis en las ciudades, que de repente las veo constantemente. Tomando como ejemplo al amigo Eulez voy a contaros cómo viven los ciclistas de dos ciudades muy distintas con las que me he topado recientemente: Frankfurt y Antananarivo.

Commerzbank Filiale Commerzbank-Tower y BCE Antananarivo

Franfurt am Main, en la zona central de Alemania, es una ciudad de casi 700.000 habitantes, sede del Banco Central Europeo y un centro económico importantísimo de toda la UE. Disfruta de todas las bondades de una ciudad del mundo desarrollado: alumbrado, asfaltado, avenidas, parques, estupenda red de transporte público, y una amplitud suficiente para la convivencia de peatones y vehículos.

Como en muchas otras ciudades europeas, una parte importante de la población decide utilizar la bici para sus desplazamientos. En Franfurt se ven bicis por todas partes, tanto en movimiento como aparcadas.

Ciclismo en Frankfurt Ciclismo en Frankfurt

Los ciudadanos que deciden usar la bici pueden desplazarse por toda la ciudad con comodidad y seguridad. El tráfico es moderado, las velocidades modestas y hay un espacio reservado para ciclistas por todas partes, desde carriles bici en las calles hasta detallitos como pequeñas rampas para bicis en los puentes.

Las concesiones a las dos ruedas van mucho más allá que todo eso, por ejemplo, hay calles de un solo sentido en las que se reserva un carril-bici para ir en sentido contrario. Además, no tienen lugar los debates bizantinos habituales en ciudades españolas sobre por dónde pueden ir los ciclistas: se les veía por asfalto y zonas peatonales indistintamente, simplemente se les pide en estas últimas que vayan más despacio.

Ciclismo en Frankfurt

Ciclismo en Frankfurt Ciclismo en Frankfurt

Por supuesto, en los vagones de transporte público hay espacios reservados para bicis (aunque creo que deben pagar un recargo). En definitiva, un pequeño paraíso para quienes quieren usar la bicicleta como medio de transporte.

Difícilmente podría imaginarse una ciudad más distinta de Frankfurt que Antananarivo (o Tana, como se le llama a menudo). Con sus 900.000 habitantes, el transporte en la capital de Madagascar sufre en sus propias carnes algunos de los problemas urbanos típicos de las ciudades del tercer mundo donde la mayor parte de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Escasez y deterioro de las infraestructuras, tremenda dificultad para el transporte (tanto por el precio de la gasolina como por lo lamentablemente escaso e incómodo que es el ínfimo transporte público) y una concesión manifiesta del espacio al tráfico rodado (aceras estrechísimas) que aún así está colapsado a todas horas.

Antananarivo

Sorprendentemente (o no), una de las pocas cosas que Tana puede tener en común con Frankfurt es la profusión del uso de la bicicleta como transporte. En Tana se ven casi tantas bicis circulando como en Frankfurt, aunque como os podéis imaginar, las condiciones del tráfico son radicalmente distintas. El tráfico en Madagascar es salvaje, no hay indicaciones ni semáforos, no se respetan normas ni límites de velocidad ni distancias de seguridad de ninguna clase. Los coches circulan por donde pueden pitando a los peatones para que se aparten (porque andar por las aceras acaba siendo imposible).

Pedaleando en Tana

En este escenario las bicis también aprenden a sobrevivir  como buenamente pueden. Circulan por los huecos que les dejan los coches, sin inmutarse porque se les adelante constantemente rozándoles, porque tengan que parar cada dos por tres por culpa de vehículos que se incorporan, puertas que se abren o peatones que también cruzan por donde pueden.

Cuidado al cruzar

Ambositra Cebúes y taxi-brousse

Tana es un infierno ciudadano para el tránsito de peatones, coches, camiones, taxi-brousses, rickshaws, carros de cebúes y para la vida en general. Los ciclistas no iban a ser menos. Me pregunto qué pensaría uno de ellos circulando por los amplios carriles de Frankfurt.

Por motivos muy diferentes, miles de personas usan la bici diariamente en estas dos ciudades que difícilmente podrían ser más distintas. En ambos casos es una solución inteligente y eficaz para moverse que no entiende de otro tipo de fronteras más que el sentido común.

Ciclismo en Frankfurt Ciclista en Ambositra

Como madrileño, preferiría diez mil veces poder circular por una ciudad como Frankfurt antes que por una como Tana, sin embargo hay algo de la capital malgache que echo de menos en Madrid, y es el respeto. Con todo el caos circulatorio que hay en Antananarivo, me daba la sensación de que lo que no se ponía en cuestión en ningún momento es el derecho de cualquiera a moverse por la ciudad como buenamente pueda, sea coche, bici o cebú. Puede que los conductores adelanten a los ciclistas peinándoles, pero al menos no les van a reprochar que quieran ir a su destino en bici y se busquen la vida en la cuasi literal jungla de asfalto como todo hijo de vecino. Ojalá aquí se pudiese decir lo mismo.

Cuento de taxonomía tolkiana

Érase una vez la Tierra Media. En la Tierra Media también había sabios a los que les gustaba comerse la cabeza en asuntos como la clasificación de los organismos. Lo que es clasificar lo hacemos todos constantemente en función de nuestros intereses, así que no debería sorprendernos que quisieran ordenar los distintos tipos de razas…

Veamos cómo podría comportarse la taxonomía en un caso así. Cualquiera podría hacer una clasificación de estas razas con mucha facilidad. Por ejemplo, el sabio Exolred lo hizo basándose en lo bien o mal que le caían:

¿Alguna objeción? Sí, veo alguna mano levantada por allí, pero ninguno de vosotros puede negarme que es una clasificación perfectamente válida. Quizá no os guste el criterio que elegió para clasificar las razas, pero Exolred pensaba que si estaba en una batalla era MUY útil  fijarse en si el organismo que se aproxima con una espada ensangrentada era malo o bueno sin entrar en otro tipo de consideraciones. Una propuesta alternativa puede ser esta del sabio Gúldevar:


Quizá esta guste un poco más a los que leventaban la ceja con la anterior. Clasificar en función de las características propias de las razas y no de las apreciaciones personales parece algo más justo. Había razas altas (hombres y elfos) y bajas (enanos y hobbits), y en cuanto a los orcos, no ofrecían ninguna dificultad porque son feos de narices y muy fáciles de distinguir.

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La naturaleza de Madagascar contada para europeos (2/6): El bosque espinoso semiárido. Las megafaunas extintas

El bosque espinoso semiárido

Bosque espinoso semiárido

Entramos en materia con uno de los biomas más singulares de Madagascar, si no el que más. Digamos que si, en un paisaje como en el de la foto de arriba, viéseis a Bin Laden dando un comunicado amenazando a los infieles occidentales podríais, sin ningún complejo, llamar a la CIA y afirmar con rotundidad que el individuo se encuentra oculto en algún punto del suroeste de Madagascar, entre Morombe y Taolagnaro. Tal es la originalidad de este paisaje.
El bioma del bosque espinoso semiárido (izquierda) se encuentra, efectivamente, en el suroeste de la isla, la zona más seca de todo el país, siempre con menos de 500 mm de precipitación al año. La mayor parte de esta región se encuentra fuera de la región intertropical. Dos son los problemas logísticos que me dio esta visita: por desgracia sólo pude visitar un área muy pequeña (básicamente la reserva Reniala) durante muy poco tiempo (una mañana) y por una de estas desgraciadas vicisitudes, dejé configurada la cámara a un ISO 800, así que ni tengo muchas imágenes, ni son de muy buena calidad, pero es lo que hay. Recordad que se amplian con un click.

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