Archivos Mensuales: enero 2011

La película española definitiva: En un lugar de La Manga (1970)


En estos tiempos de crisis que nos toca vivir, a todos nos acaban surgiendo preguntas profundas y existenciales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Quién saldría vencedor en un combate a muerte entre Kant y Schopenhauer? ¿A dónde van a parar los taponcitos cuando se deshuesan industrialmente las aceitunas? etc. De entre todas estas preguntas me he dado cuenta de que una empieza a repetirse con mayor frecuencia y sin cesar, y debido a la ausencia de una respuesta convincente, la cuestión está arruinando el sueño de muchos de nuestros congéneres, gravemente preocupados. La pregunta a la que me refiero es:

¿Qué es España?

Convendréis conmigo en que es una pregunta antigua. No es el momento de glosar aquí una bibliografía exhaustiva de quienes, inútilmente, han intentado contestar a esta pregunta a lo largo de los tiempos. Más bien al contrario, este post es el resultado de una breve pero fructífera investigación a raíz de una conversación con un amigo mío cuya familia es propietaria de un apartamento en La Manga del Mar Menor. Dicha conversación me llevó a descubrir una película olvidada, aparentemente humilde y sin pretensiones, pero que encierra en ella la esencia última de España. Desde “Diario de un copépodo”, atalaya del conocimiento humano, faro de la verdad, creo conveniente que esta película sea rápidamente rescatada y devuelta al conocimiento público para afrontar con valentía los retos del siglo con el que nos estamos dando de bruces. Esta película, como algún lector perspicaz habrá deducido hábilmente, es “En un lugar de La Manga“.

¡La respuesta ha estado aquí todo el tiempo!

El ejercicio que os propongo no debe ser tomado a la ligera. Se trata de una inmersión profunda en las verdades de nuestro país que pueden ser horriblemente perturbadoras. Este no es un post que se lea en tres minutos. Requiere de tiempo, tranquilidad, cierto estado zen de la mente e ingentes cantidades de voluntad, ya que si sois capaces de llegar al final acabaréis probablemente traumatizados de por vida. De vosotros depende si queréis conocer la verdad o si preferís seguir engañados en la ilusión de democracia, vanguardia y modernidad.

No me digáis que no os lo advertí

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Reforma en el acuario (3)

Este fin de semana he añadido algo más de sustrato “amazonia” y he limpiado en profundidad muchos de los tubos de plástico del filtrado y sustituido otros. Con la ayuda de Alfie he vuelto a llenar el acuario con agua y se ha declarado inaugurada la segunda etapa de vida del acuario poniendo el filtro en marcha (cargado con material nuevo).

Como sabéis, ahora toca ciclar el acuario. Es decir, dejar que se asiente la comunidad de bacterias que configuren el ciclo del nitrógeno, la piedra angular de la química del acuario sin la cual no pueden vivir adecuadamente las plantas y los peces (lo conté con detalle aquí). Las bacterias son los primeros inquilinos del acuario y los más importantes. El proceso completo puede llevar un mes o más, así que hay que tomárselo con calma. Mientras tanto iré preparando otros detalles relacionados con la recreación del bosque inundado amazónico.

El día que me convertí en “violento antisistema”


Lo primero que tengo que decir es que soy un ingenuo. Mucho. Y no lo digo por decir, es la pura verdad. Muchos de los que leáis esta entrada os pensaréis al acabar el post que me he caído de un guindo, y seguramente tendréis razón. Hasta hace relativamente poco tiempo yo iba por la vida intentando ser un ciudadano modelo, cumpliendo con mis obligaciones, intentando ser crítico con la realidad y obrando en consecuencia, poniendo a parir a todo el mundo que lo mereciese, intentando no dejarme llevar por mis prejuicios, quejándome cuando lo creía oportuno y votando religiosamente siempre que tenía ocasión a la vez que ponía a parir a los vagos abstencionistas. Europeísta hasta la médula y hasta el hartazgo, defensor del estado autonómico y no sé cuántas cosas más. Empecé a ir a manifestaciones en 2º de BUP (Chirac, cabrón, deja el atolón), pensando que son actos cívicos de responsabilidad ciudadana. Que si Miguel Ángel Blanco, que si la LOU, que si la guerra de Irak, esas cosas. Como buen ciudadano estaba en contra de la violencia y me iba a casa cuando todo acababa. Sabía (porque una cosa es ser ingenuo y otra ser tonto), que los que se quedan después son “los que la lían”, los violentos, punkis, jipis, perroflautas y gente de mal vivir que seguro que ni iba a votar ni nada porque eran antisistema, y en el estado de madurez de nuestra sociedad, los problemas hay que resolverlos civilizadamente a través de las urnas. Pues eso. Un ingenuo.

Insisto en que soy ingenuo, no tonto. Hubo un momento de idealismo y de ilusiones, pero según pasa el tiempo te vas dando cuenta de cómo funcionan en realidad las cosas y este bloj, por ejemplo, ha sido testigo de mi desencanto creciente con la clase política en general y con el gobierno en particular. No hará falta explicar por qué creo que la cosa está muy mal y que, siendo como soy, creo que tendríamos que tener una huelga general cada semana.

A lo largo del día 27 de enero me entero de que hay convocadas protestas en toda España contra las reformas de la crisis en general y la de las pensiones en particular. Como se veía venir, los sindicatos mayoritarios han cedido a un nuevo recorte de conquistas sociales con apenas algo de maquillaje. La noticia se da en la inmensa mayoría de los medios como un acuerdo histórico, pero el resto de los sindicatos, grupos de izquierda y por supuesto, la población medianamente consciente de lo que está pasando, están que trinan. Las convocatorias pasan desapercibidas, ningún periódico digital de los importantes hablan de que hay huelgas en varias comunidades autónomas y manifestaciones en todo el país. Me entero por el twitter, vaya. Mi conciencia me juega una mala pasada. Llevo meses envidiando las reacciones populares de otros países de Europa que están respondiendo al atropello, mientras que aquí todos nos quedamos de brazos cruzados, con una huelga general en septiembre convocada con la boca pequeña. A mí, personalmente, no me apetece nada ir a manifestarme un día gris y húmedo de enero en el que podría quedarme en mi casa. De verdad que lo prefiero. Estoy cansado después del trabajo, tengo un post de humor a medias, calefacción, cena, etc, pero mi conciencia me dice que si no estoy dispuesto, ni siquiera a salir a la calle hoy (después de todo lo que me he quejado ante mis amigos esquiroles que sí fueron a trabajar el 29 de septiembre), es que no estoy dispuesto a hacer nada.

No llego a tiempo a la manifestación (Atocha-Sol), pero leo en Diagonal que hay montada una cacerolada delante del Congreso de los Diputados a las 20:30. Pienso que eso va mucho conmigo. Una protesta cívica delante del congreso, supuesta sede de la soberanía popular, actualmente sometida a “””los mercados”””. Me apunto. Cojo las llaves, el móvil, el libro que estoy leyendo y un silbato “para montar ruido” (ingenuo), me pongo el abrigo y me monto en el metro. Me bajo en la estación de Sevilla y bajo por la calle del mismo nombre hasta la Plaza de Canalejas, con la idea de seguir hasta el congreso, pero me encuentro con que justo en Canalejas está la cabecera de la manifestación. Según bajo por la calle Sevilla, inmediatamente me llama la atención una fuerte presencia policial, varios furgones y un destacamento de antidisturbios a lo ancho de la calle. No ponen ninguna pega para que la gente pase, pero se me pasa por la cabeza que si esto fuese un wargame, la plaza de Canalejas sería un sitio muy malo para estar ya que me están cortando la retirada. El pensamiento me hace hasta gracia, me lo imagino en un tablero con hexagonitos. Os advertí que soy un ingenuo.

El wargame del día. Manifestantes en verde, policía en azul, furgones incluidos. Yo bajé por la calle Sevilla.

Plaza de Canalejas, mientras se lee el manifiesto. Todos estos son violentos y peligrosos antisistema, como un servidor.

En Canalejas hay gente, pero no muchísima; se gritan las consignas al uso y se lee el manifiesto. Ni siquiera presto mucha atención, estoy porque me lo ha pedido mi conciencia, pero ni siquiera tengo yo mucho cuerpo de protesta hoy. Me doy cuenta de que no se va a poder llegar al congreso. La Carrera de San Jerónimo está bloqueada por varios furgones policiales (4 ó 5 al menos), que hace imposible que se puede circular a menos que sea por las estrechas aceras, cosa también imposible por un buen número de antidisturbios también en este punto (en cantidad desproporcionada, me da la sensación). Al principio creo que somos cuatro gatos, hasta que me doy cuenta de que la cosa viene desde la Puerta del Sol. No veo mucho más allá de lo que hay al otro lado de la plaza.

Cuando se acaba el manifiesto hay más consignas que animan a la concurrencia a ir al congreso, pero obviamente es imposible. Se ve que estaban al tanto de la convocatoria de la cacerolada y han puesto remedio taponando la calle. Qué cabrones. Me dispongo a irme, porque ya ha acabado todo y como os he contado ¡yo no soy de los que “se quedan al final”!, esos violentos antisistema y tal. Andando tranquilamente por donde he venido (calle Sevilla), oigo lo que supongo que es el disparo de una pelota de goma. “¿ya?”-pienso-“Si no nos ha dado tiempo a irnos”. La gente empieza a ponerse nerviosa, a correr de vuelta hacia Sol. No es que cunda el pánico, pero hay mucha gente y muchos nervios. Se oyen más pelotas de goma y siguen los nervios. La gente no sabe para dónde tirar, ha pasado todo muy rápido. Unos huyen por un paso subterráneo, muchos se apelotonan en portales, otros corren de aquí para allá. Yo la verdad es que estoy bastante acojonado, porque como decía, nunca me había quedado “hasta el final”, y es entonces, viendo eso que se ve tantas veces en la tele, al típico antidistubios que agarra a un manifestante y le da un palo, a uno cualquiera, al que le ha pillado más a mano, (no al que parece más amenazador, al que tiene una litrona o al que se tapa la cara), es entonces cuando me doy cuenta de que soy un antisistema. Yo y el jubileta que tengo al lado, y la señora con una niña (que probablemente sólo pasaba por allí) y se apretuja en un portal. ¡Somos violentos antisistema!

Empieza la fiesta. La policía no te deja salir de la plaza si no es hacia Sol, lo que te lleva al encuentro de las cargas, quieras o no

Como todos, también había oído hablar de represión policial, pero era la primera vez que me sentía así de indignado por un castigo inmerecido contra unos manifestantes esencialmente pacíficos. Totalmente desproporcionado. Como muchas otras personas, intento irme de allí (que no soy ningún corresponsal) por donde he venido: la calle Sevilla, pero hete tú aquí que ahora los antidisturbios no te dejan salir. Da igual que sea gente que obviamente sólo se quiere ir de allí, por el borde de la calle: el policía de turno (que tiene la bondad de hablar y no zumbar directamente, como un poco más atrás), nos obliga a gritos a irnos a Sol, es decir, retroceder y meternos en todo el barullo. Esa es la solución de la policía. ¡Otra vez se me viene a la cabeza el wargame! Qué cabrones los antidisturbios, que nos están haciendo una envolvente y lo tenían pensado desde el principio. Una puñetera ratonera era aquello. Salen más y más antidisturbios, como de la nada, están ya por toda la plaza, en grupos pequeños de unos 10. Pura estrategia militar.

No nos queda más remedio que meternos en la Carrera de San Jerónimo sentido Sol, a todas luces un error, porque es donde están a punto de cargar, ¡pero es que nos están obligando! Los manifestantes que ya han paso por allí (los expertos, me parece a mí), han ido tirando contenedores y tal, y empiezan a volar algunas botellas, y siguen las pistolas de goma. A la primera de cambio que puedo me meto en un bar y al poco veo pasar las cargas. Justo en la confluencia con Sol han prendido fuego a una barricada y allí se queda la cosa.

Así estaban las cosas cuando conseguí escaquearme acojonao.

Viendo los toros desde la barrera

Al fondo, la barricada

El dueño del bar nos echa y aprovechando que el foco de atención está mas abajo, consigo retroceder a Canalejas y subir por Sevilla, esta vez sí me dejan pasar.

Aclaro que el título pretendía ser irónico. Como me dijo un amigo hace unos días, ya somos antisistema desde el momento en el que nos damos cuenta de las deficiencias que tiene. De alguna forma te acabas sintiendo expulsado del sistema, con el que cada vez eres más incompatible, pero es que me ha pillado por sorpresa lo rápidamente que puedes convertirte en un antisistema “violento” y ser objetivo de lo que a todas luces es represión policial. La falsa ilusión de democracia nunca me ha parecido más endeble. En la plaza había gente de todo tipo, esencialmente, insisto, manifestantes pacíficos indignados e impotentes por el atropello que estamos viviendo a la luz del día sin poder hacer nada. Impresiona mucho sentirse tan vulnerable físicamente a las armas del estado y a lo imprevisible que es una multitud asustada. No hubo cacerolada en el congreso ni de coña. El gobierno está tomando muchas precauciones y curándose en salud con mucha presencia policial en este tipo de protestas.

Es un poco tarde y no estoy muy inspirado, dejo un par de enlaces abajo y ya lo comentamos mañana si eso

La policía impide el paso de los manifestantes al congreso de los diputados

Disturbios en el centro de Madrid por el pensionazo

Mi bestiario criptozoológico infantil


El post de hoy es un repaso a algunas palabras “zoológicas” que en la infancia tenía asociadas a animales, la mayor parte de las veces imaginarios, pero muy reales en la mitología personal que todos desarrollamos de niños.

La mayoría se corresponden con una serie de términos  un tanto vagos que siempre me han resultado muy curiosos y casi mágicos por su sonoridad. Habitualmente acababan protagonizando alguna que otra pesadilla.  Como no son palabras muy concretas mi imaginación se cebaba en ellas y pensaba en bichos que se escondían durante el día pero que por la noche tenían tendencia a entrar en el dormitorio ¡o en la cama! Hace poco me dio por consultar algunos y resulta que la mayoría de ellos tienen una definición oficial en el DRAE. Personalmente el DRAE me parece un diccionario tirando a malo en muchas definiciones que tienen que ver con la ciencia, pero al final es una referencia obligada y le ha añadido, además, ciertas dosis de surrealismo a este retorno a mis miedos infantiles.

Este es un post colaborativo, así que si se os ocurren otras palabras del mismo ámbito semántico, o bien de niños teníais otras ideas alternativas para los mismos términos podemos ponerlas en común, a ver qué sale.

ALIMAÑA

(Del lat. animalĭa, pl. de animal, -ālis, animal).

1. f. animal (‖ irracional).

2. f. Animal perjudicial a la caza menor; p. ej., la zorra, el gato montés, el milano, etc.

3. f. Persona mala, despreciable, de bajos sentimientos.

Esta palabra siempre me ha hecho mucha gracia. Su uso como insulto es divertido y me sugería animales muy poco peludos, pequeños y con dientes largos. Con los años conocí a un chico aficionado a la caza y me quedé planchado con el verdadero concepto de alimaña y la concepción tan utilitaria de la biodiversidad. Zorros, gatos y milanos deben morir porque son perjudiciales contra la caza. ¡Muerte a las alimañas!

Una rata topo se hubiese ajustado muy bien a mi concepto infantil de alimaña

SABANDIJA

(De or. inc.).

1. f. Reptil pequeño o insecto, especialmente de los perjudiciales y molestos; p. ej., la salamanquesa, el escarabajo, etc.

2. f. Persona despreciable.

3. f. coloq. Ur. Persona dada al flirteo. U. t. c. adj.

Con esta me pasaba un poco como con la anterior: bichos dentones y feos, huidizos y poco recomendables, aunque más peludos que las alimañas. Me llama mucho la atención la primera definición del DRAE, es curiosísimo que esta palabra tenga para este significado en cuenta animales tan dispares como una salamanquesa y un escarabajo, y más curioso aún es que ambos se consideren perjudiciales y molestos. Ah, y el tercer significado también es estupendo, aunque se aplique sólo a Uruguay.

Para mi “yo” niño, una sabandija común sería tal que así (un aye-aye)

GUSARAPO

(gusarapa.)

(Quizá relacionado con gusano).

1. f. Animalejo, de forma de gusano, que se cría en un líquido (agua o no).

Una de mis favoritas. Me fascina que tengamos una palabra que define algo a la vez tan específico y tan abstracto: animalejo (es decir, no cualquier tipo de animal, sino uno un poco asquerosucho), con forma de gusano (no vale tener patas), y que se cría en un líquido. En este caso, mi concepto infantil de gusarapo no se refería a ningún bicho monstruoso de fantasía sino a unos animales muy concretos: larvas de efemerópteros y plecópteros. Quienes las conozcáis sabréis que no entran en la definición del DRAE, pues tienen patas. El motivo de esta asociación es que mi tío, aficionado a la pesca, las buscaba debajo de las piedras en los ríos para usarlas como cebo. La búsqueda de gusarapos fue posiblemente mi primer contacto con la entomología.

Esto es lo que mi tío y yo entendíamos por “gusarapo”

GAMUSINO

1. m. Animal imaginario, cuyo nombre se usa para dar bromas a los cazadores novatos.

Nunca me gastaron la broma de los gamusinos, pero sí que tuve ocasión de gastarla una vez a unos niños más pequeños que yo. Fue un día de verano en el que varias familias amigas fuimos a pasar un día de campo. El vecino del 12 y yo, que éramos los más mayores, decidimos abusar de la inocencia de los pequeños proponiéndoles cazar gamusinos. La idea les entusiasmó cuando les hablamos de sus bondades culinarias pero -advertimos- debían ser cuidadosos, ya que aunque cuando se les captura tienden a encogerse para que su dura coraza externa les proteja y a quedarse inmóviles, a veces se ponen agresivos en el momento de la verdad, cuando hay que sacrificarlos a golpes. Al anochecer empezamos a guiar a los incautos cazadores de gamusinos y poniendo un poco de teatro íbamos cogiendo piedras, cuanto más grandes mejor, y las íbamos echando en un saco de lona, que por supuesto les tocaba cargar a ellos. Les frustraba no ser capaces de detectarlos, pero entre la penumbra que había y la sugestión que ejercíamos sobre ellos no protestaban nada. Llegado el momento les encomendamos la tarea de matarlos a sartenazos cuando abriésemos el saco. Todavía me acuerdo de la cara de susto que tenían y la que pusieron cuando vieron las piedras.

La cosa es que a partir de ese día la imagen de gamusino que se me quedó fue la de un animal acorazado, del tipo del armadillo rosado (Chlamyphorus truncatus).

Un gamusino

MIASMA

(Del gr. μίασμα, mancha).

1. m. Efluvio maligno que, según se creía, desprendían cuerpos enfermos, materias corruptas o aguas estancadas. U. m. en pl.

El sentido general de la palabra que tenía en la infancia era más o menos correcto (asociado a la podredumbre), pero no sé por qué lo asociaba invariablemente con una masa de gusanos que se movían, todo ello bastante asquerosillo, la verdad, recuerdo de cuando descubrimos un perro muerto en descomposición en la esquina del patio del colegio. Tierna infancia.

¡Miasmas!

MUSARAÑA

(Del lat. mus aranĕus, con la t. de araña).

1. f. musgaño.

2. f. Sabandija, insecto o animal pequeño.

3. f. coloq. Figura contrahecha o fingida de una persona.

4. f. coloq. Especie de nubecilla que se suele poner delante de los ojos.

5. f. coloq. Chile, Cuba, El Salv., Hond. y R. Dom. Mueca que se hace con el rostro. Hacer musarañas.

mirar alguien a las ~s.

1. loc. verb. coloq. Andar distraído.

pensar alguien en las ~s.

1. loc. verb. coloq. No atender a lo que él mismo u otro hace o dice.

Esta posiblemente os extrañe, pero de pequeño tenía una idea muy particular sobre lo que era una musaraña. A pesar de que la palabra se refiere a un pequeño mamífero, para mí las musarañas eran animales misteriosos, posiblemente viscosos, con muchas patas que (y esto era importante) se movían por el techo y las paredes, ocultándose detrás de los cuadros, apliques de lámparas y grietas. Es obvia su relación sonora con las arañas (a las que tenía pavor cuando era muy pequeño), pero una musaraña era más grande y más gelatinosa, pero igualmente rápida y perturbadora.  Creo que esta rara asociación viene de la expresión (reflejada en el DRAE) de quedarse “mirando a las musarañas”, cosa que al parecer yo hacía mucho, y como cuando me lo decían solía estar mirando a la pared o al techo, entendía que tarde o temprano, acabaría viendo pasar alguna de esas musarañas.

Me ha resultado conmovedor que sea sinónimo de sabandija, quizá a fin de cuentas no estuviese yo tan desencaminado.

Esto podría ser una musaraña, pero en mi imaginación eran más viscosas

Yo antes hacía posts chorras de este tipo, pero esta vez he dudado antes de darle a “publicar”. ¿Me estoy volviendo serio?

Lady Science: Bad Project

Después de éxitos sonadísimos como la canción de la PCR y su continuación o el musical “Me hago doctor“, me llega (vía Pharyngula) el ultimísimo éxito de los videoclips científicos: Bad Project, de Lady Science. No os perdáis el vídeo, muy divertida tanto la letra como la puesta en escena ¡atención al vestuario! Además, tiene más gracia si conocéis el videoclip original de Lady Gaga, aunque me sigue gustando más la adaptación científica.

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