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Presentaciones de guía y clave para fauna invertebrada de la cuenca del Ebro
Un breve aviso para aquellos que estéis interesados en la fauna dulceacuícola: el próximo 20 de enero se presentan dos publicaciones relacionadas con la identificación de invertebrados en la sede de la Confederación Hidrográfica del Ebro (Zaragoza).
La primera de las obras es la Guía de campo de los moluscos acuáticos de la cuenca del Ebro, que será presentada por Ramón Álvarez, secretario de la Sociedad Española de Malacología, y a la que seguirá otra ponencia sobre la Clave dicotómica para la identificación de los macroinvertebrados de la cuenca del Ebro, en este caso por Javier Oscoz, de la Universidad de Navarra. ¿Y por qué os cuento esto? Estamos acostumbrados a ver guías de campo y herramientas de identificación de aves, plantas con flores, mariposas y demás organismos resultones, por eso me parece importante que surjan estas posibilidades de conocer el trabajo de especialistas en linajes quizá menos conocidos. Este tipo de oportunidades deberían ser más frecuentes: confeccionar una clave dicotómica útil, y más aún, una guía de campo que permita la identificación tanto al científico como al naturalista interesado es una forma de retroalimentación entre los profesionales de la ciencia y el resto de la sociedad (además de fruto de un trabajo muy minucioso y no siempre bien reconocido). Muchos invertebrados acuáticos sirven como indicadores del estado de conservación de los ecosistemas fluviales, lo que supone un valor añadido para el conocimiento de estos animales.
La cita será en la sala de juntas de la sede de la CHE (Sagasta 24-28, Zaragoza). Tan sólo hace falta avisar con antelación de la asistencia al correo electrónico aanadon@tragsa.es por motivos de aforo. Además, cada asistente recibirá un ejemplar de cada material.
Etiqueta roja
Estos días estoy demasiado liado como para cumplir con mis deberes blogueriles (qué le vamos a hacer), pero algo de tiempo estoy sacando para leer. A falta de nada más elaborado voy a compartir un descubrimiento curioso que tuve el otro día leyendo un ensayo de Stephen Jay Gould (concretamente, “No hay ciencia sin imaginación, no hay arte sin hechos”, incluido en “Acabo de llegar“). En este ensayo se ahonda en una faceta poco conocida de Nabokov: la de apasionado entomólogo. Curiosamente tiene por ahí un poema que trata sobre la descripción de una especie de mariposa y que acaba tal que así:
Oscuras pinturas, tronos, piedras que besan los peregrinos,
poemas que perduran un milenio
tan sólo imitan la inmortalidad
de esta etiqueta roja al pie de una pequeña mariposa.
Como bien dice Gould, hay un detalle interesante y es la referencia a esa etiqueta roja a la que el poeta le da tanta relevancia. Resulta que en las colecciones científicas, tanto de animales como de plantas, el color rojo en las etiquetas está reservado para los especímenes tipo, es decir, aquellos que sirven como referencia a la hora de asignar un nombre científico. De esta forma, el poeta equipara el descubrimiento de una nueva especie a la inmortalidad artística. De hecho, para el propio Gould, el hilo que engarza ambas facetas del escritor ruso es la atención y minuciosa descripción del detalle.
Desde luego no siempre tenemos ocasión de que un artista de este calado dedique su talento a expresar sentimientos que proporciona la ciencia, pero también me ha recordado una mezcla de conceptos que suele ser muy habitual. Lo de otorgar a un espécimen concreto la categoría de “tipo” puede hacernos pensar que, en este caso la mariposa en particular, tiene algún tipo de privilegio sobre los demás. Hay que recordarse que el espécimen tipo simplemente actúa de “recipiente” de un nombre científico: en caso de follón a la hora de cómo hay que llamar a qué bichejo se recurrirá al espécimen y su etiqueta roja para salir de dudas, pero lo que es “inmortal” es simplemente el nombre, el significante, y no la especie de mariposa en sí, ni por supuesto el espécimen (¡pues anda que no hay casos de tipos que han sido perdidos, destruidos o devorados por las plagas!). Al final lo que queda es la letra impresa, igual que con los propios poemas.
Mi lista de libros para primero de biología
Aceptando la propuesta que lanza Wraitlito desde su bloj “Oteando desde la proa“, voy a sugerir una lista de cinco diez libros que recomendaría a un estudiante de biología que comienza la carrera en estos días. La premisa es que debe ser una lista personal, que abarque en la medida de lo posible un gran abanico de temas de primero de carrera, sin redundancias (un conjunto axiomático de libros) que además puedan ser una referencia para futuros cursos, y sobre todo “que ayuden, que ilustren y que motiven”. En su lista original hay desde libros de divulgación a otros de texto o de problemas, así que voy a intentar igualmente incluir libros de varios tipos.
Pues bien, no es una tarea fácil y cualquier lista va a ser inevitablemente incompleta, pero aquí va la mía.
El pulgar del panda. (Stephen Jay Gould). Un libro de ensayos de Stephen Jay Gould es una sugerencia facilona y poco original, pero hay aportaciones que son insustituibles. Si bien podrían servir igualmente otras de sus recopilaciones de ensayos (La sonrisa del flamenco, Brontosaurus y la nalga del ministro, Un dinosaurio en un pajar, etc etc), me parece que cualquier estudiante de primero debería leerse alguna de ellas. Al tratar de forma rigurosa y apasionada temas diversos, creo que este tipo de libros pueden aportar mucho a una persona que se aproxima a la biología en serio.
Genoma. (Matt Ridley). Se trata de otro libro de divulgación, pero en este caso centrado en la genética. La forma de narración es muy original. Cada capítulo aborda un cromosoma del genoma humano y explora temas muy distintos, desde la biología molecular básica a las enfermedades genéticas o la evolución. Me gustó mucho cuando lo leí, y aunque quizá se haya quedado algo desfasado (es de la época inmediatamente anterior a la finalización del Proyecto Genoma Humano), creo que se lo recomendaría a un estudiante de primero.
Aves de España. (Eduardo de Juana). Una de los aspectos más interesantes y formativos que tiene la biología, que por desgracia se ve cada vez más marginado por los planes de estudio, es el aprendizaje en el campo. Los estudiantes interesados tendrán que aprender a buscarse las castañas por su cuenta y unirse a las salidas de campo de asociaciones o bien hacerlas por su cuenta juntándose con compañeros interesados por lo mismo. Los intereses de los futuros biólogos en el campo serán muy variados, y hay muchas guías de campo distintas (recuerdo que hice un post sobre ellas, aunque a estas alturas andará algo desfasado). A un estudiante de primero le recomendaría esta guía de aves de España, por aquello de que mucha gente empieza a interesarse por la fauna salvaje precisamente por el pelo y la pluma. Ya llegarán los líquenes y los invertebrados.
Guía de campo de las flores de España, Portugal y sudoeste de Francia. (Oleg Polunin). No es que sea muy fan de esta guía, pero entiendo que para un estudiante de primeros cursos que quiera empezar a identificar plantas por su cuenta, esta puede ser una buena inversión. Es habitual que en el primer curso de botánica se le pida o se le ofrezca que haga un herbario, y esta guía puede ser un buen punto de partida.
Ecological and General Systems. (Howard T Odum). Esta es una apuesta arriesgada por mi parte, pero si tuviese que recomendar un libro de texto como tal quizá fuese este. Odum ha sido el ecólogo que más me impactó durante la carrera, especialmente a través de otros libros suyos sobre temas específicos. Consigue como ningún otro que entiendas que todo puede ser analizado como el flujo y la transformación de la energía (con sus famosos diagramas). Una vez alcanzado este “nirvana”, nuestro entorno se entiende de una forma muy diferente, y no en vano también es autor de obras comprometidas con el decrecimiento y la crisis energética. Para un estudiante de primero es un libro que puede venir algo grande, pero qué bonito sería si llegase a conectar con lo que Odum tiene que decir. Que sepa no hay traducción al español, pero también desde el principio hay que perderle el miedo al idioma de la ciencia de nuestros tiempos.
ACTUALIZACIÓN:
La lista original me dejó insatisfecho poer tener que elegir sólo cinco libros así que me voy a tomar la libertad de añadir otros cinco en los mismos términos que se dicen al principio.
Sobre el crecimiento y la forma. (D’Arcy Thompson). Si uno entiende este libro es como si tuviese media carrera aprobada o casi. Ya sé que soy un exagerado, pero este clásico plantea algunas de las cuestiones más importantes de la biología y explora uno de los factores más relevantes para explicar por qué los organismos son como son. ¡Muy recomendable!
Walter’s Vegetation of the Earth (Siegmar-W. Breckle). Un libro maravilloso que explica las distintas formaciones de vegetación del planeta y sus causas. Walter tiene una obra más extensa sobre el tema, en tres tomos, centrada sobre todo en los trópicos, así como una versión más reducida (Zonas de vegetación y clima). Cualquiera de las tres, dependiendo del interés, es una obra de consulta obligada para los interesados en la vegetación y los biomas del mundo, pero recomiendo la intermedia (en la que Walter, como pasa en muchos grandes autores, pasa a estar en el título de la obra) por ser muy equilibrada y contener jugosa información. Yo lo sigo usando para preparar mis viajes a zonas remotas.
Invertebrados. (Richard Brusca). Mi texto favorito de zoología con diferencia, que nunca llegué a tener y LA referencia obligada para el estudio de los invertebrados. Excede con creces las necesidades de un estudiante de primero, pero de acuerdo con las premisas del meme, merece estar en esta lista.
Diccionario de botánica. (Pío Font Quer). Una obra de consulta de la que los hispanohablantes deberíamos estar orgullosos. Precisamente uno de los aspectos que hace de la botánica que causa más problemas es la extensión y complejidad de un vocabulario propio. Pese a que la morfología de algunos términos tal y como aparecen en este diccionario son algo arcaizantes, es muy útil y recomendable que el estudiante tenga muy a mano este diccionario cuando estudie botánica.
Your Inner Fish. (Neil shubin). Acabamos con otro libro de divulgación que en este caso tapa la laguna pendiente de la paleontología. Se trata de un librito muy ameno y relativamente actualizado que gira alrededor del descubrimiento de Tiktaalik y hace un interesante recorrido por la morfología comparada de los vertebrados.
Ahora sí me quedo más a gusto.
Pues bien, como la idea tenía espíritu de “meme”, que se de por aludido el que quiera y que tire p’alante.
Bibliografía de naturaleza malgache
Esta es otra de esas entradas (::1::, ::2::) de recopilación bibliográfica que nace, para variar, con la intención de serle útil a alguien en un futuro. Después de varias semanas buscando libros para preparar la visita a Madagascar me he hecho una idea de las fuentes disponibles para el naturalista viajero que quiere conocer la tierra de los lémures. Podría pensarse que hago esto para poner los dientes largos, no digo que no, aunque seguro que a ninguno os da por pensar eso porque sois todos muy majetes. La cosa es que para variar quería escribir esta entrada antes del viaje (agosto de 2010, MEV mediante) por si en el ínterin alguien es capaz de iluminarme sobre la existencia de libros que no he localizado, información por la que estaría muy agradecido.
Guías turísticas
Hay básicamente dos opciones buenas, la guía Bradt y la Lonely Planet. Aunque ambas son buenas, todas las webs de libros tienen mejores valoraciones para la Bradt, que de hecho lleva ya nueve ediciones de esta guía, emblema de la editorial. Es muy completa y un buen tochete para la mochila, pero con todo tipo de información necesaria para el viajero independiente. Eso sí, sólo la Lonely Plantet está traducida al castellano (de hecho la única obra de toda la entrada).
Idioma
Aunque el francés y el inglés son lenguas oficiales en Madagascar, puede ser una buena idea aprender algo de malgache. Para familiarizarse con el idioma apenas hay libros de frases para los viajeros, aunque existen algunas opciones. La edición de Hippocrene es un breve diccionario y libro de frases con nociones de gramática. Claramente deficiente para la persona que realmente esté interesada en el idioma, pero quizá suficiente para un viaje. La alternativa es una gramática editada por BiblioLife pero que al parecer es aún peor. Según mi experiencia, los libros de frases y mini-gramáticas pueden ser tremendamente útiles, pero hay que saber usarlos y hay que estudiar antes de viajar. Una cosa importantísima es intentar hacerse el oído antes del viaje, para ello internet puede ser una herramienta muy útil: nada puede sustituir la verdadera pronunciación de un idioma desconocido, eso es algo que ningún libro puede aportar. Lo ideal sería hacerse con un curso multimedia como este. También hay al menos un método en francés que parece completo.
Mapas
De mapas hay cierta variedad. He podido echar el ojo a varios y el que más me ha gustado con mucha diferencia es el de Reise (Madagascar Travel Map). Por mi experiencia, estos mapas son muy buenos, muy claros, con buenos detalles sobre relieve, vías de comunicación, etc, sin errores y además muy resistentes. Claro que la escala es 1: 1.200.000, pero también hay en la página web mapas 1:500.000 más detallados, si bien parecen ser reimpresiones de los años 80 y 90.
Guías de campo
No es que haya mucho, pero algo hay. Para empezar, Bradt tiene un librito (Madagascar Wildlife) sobre vida salvaje en Madagascar, muy muy básico, pero que ayuda a hacerse una idea de los distintos ecosistemas de la isla y de algunos habitantes fácilmente reconocibles. No he encontrado ninguna guía de plantas o de invertebrados (con la excepción de una guía de mariposas de 1951), ¿Ha habido alguien con más suerte? Por el contrario existen al menos dos guías de anfibios y reptiles, ambas bastante caras: una de Vences & Glaw Verlag y la otra de Krieger Publishing Company. También hay dos guías de aves. He podido conseguir la de Struik y es estupenda: buenos dibujos, mapas de distribución e información variada sobre las especies. La otra guía es fotográfica, y sólo por eso me inspira menos confianza. Si pasamos a los mamíferos la cosa cambia: hay muchísimos libros sobre lémures y aquí elproblema es justo el contrario, escoger el mejor para el viajero. La reciente guía de Yale University Press es una maravilla que merece la pena: no sólo incluye todas las especies de mamíferos, incluyendo el centenar y pico de lémures, sino que está generosamente ilustrada con fotografías, mapas de distribución y (lo más importante) detallada información sobre dónde encontrar cada especie. A este respecto hay que decir que hay una “guía de safari fotográfico“, que sin ser guía de campo al uso al arecer es muy útil para escoger los lugares a visitar y organizar las rutas.
Bonus
Existe un tochazo de cuidado: Natural History of Madagascar, que no es un libro de viaje, sino una recopilación de artículos científicos de todos los aspectos de la naturaleza malgache: geología, climatología, flora, fauna y conservación. Información ingente recientemente actualizada más que suficiente para empaparse sobre la naturaleza de la isla antes de visitarla.
De obligada visita:
Madagascar Library (una colección privada, pero que es de mucha ayuda para hacerse una idea de lo que hay publicado)
Se agradece información adicional sobre guías de campo, especialmente de flora.
Liberando libros
Hace unos días llegó a mis manos un libro libre, de estos registrados en bookcrossing. Ya sabéis en qué consiste, imagino: un voluntario registra en internet un libro (preferiblemente que le haya gustado), lo etiqueta tal y como te explican en la página web y lo libera para que otros los disfruten. La gracia está en que con un poco de suerte varias personas podrán disfrutarlo y a la vez se podrán ir siguiendo las peripecias del libro en sí si los que lo encuentran se molestan en registrar sus hallazgos. Pese a que como dice SuperSantiEgo, (que además fue por quien aprendí de qué iba esto) la inmensa mayoría de los libros que se sueltan en la dura jungla de asfalto no vuelven a dar señales de vida, no he podido resistirme a abrirme una cuenta y a probar suerte con algunos libros que considero apropiados para viajar o que, por casualidades de la vida, tengo repes:
A cada uno de ellos se les asigna un número identificativo (BCID) único que luego escribes en las etiquetas libremente disponibles e imprimibles. De esta forma la persona que lo encuentra, si no le falta buena voluntad, puede añadir en el historial del ejemplar las condiciones en las que lo ha encontrado, si le ha gustado o no, etc.
“Miguel Strogoff” es un libro que me encantó siendo chaval y aunque hace muchos años que no me lo leo, creo que es una historia fácilmente disfrutable por cualquiera. Una pena que esta edición no venga con un mapa de Rusia. “El hombre duplicado” es una de las novelas de Saramago que, creo, más puede enganchar a un lector generalista y también me parece muy adecuada. Por último “Nieve” es el libro de Pamuk que más me ha gustado (ya lo comenté en su momento) y también me apetecía probar a liberarlo.
A lo largo de los próximos días los iré soltando a los pobres a ver si tienen suerte. Me recuerda un poco al rollo ese de los billetes viajeros, pero con un poco más de personalidad. A ver qué pasa.























¡¡Ni me menees!!



