El gazapo botánico de Tarantino


Kill_BillEn este bloj se ha cultivado una afición un tanto maniática en alguna que otra ocasión: la de intentar comprobar si las localizaciones de rodaje de algunas películas se han elegido con criterio botánico. Ya hace tanto tiempo que no hago ninguna crítica de este tipo que merece la pena recordar que hemos hablado de cómo podríamos saber que cierta escena de “No es país para viejos” tenía, forzosamente, que estar rodada en Texas o muy cerca, o que el Ché acabó en Sierra Morena cuando debía estar en Bolivia. También dijimos por qué cierto punto de la provincia de Granada no era mal lugar para alguna escena de “Doctor Zhivago” o por qué la vegetación del interior del palacio de Darío III de Persia en “Alejandro Magno” no es muy convincente.

No siempre se puede afinar una posición geográfica gracias a las plantas que se dejan ver en la cámara, pero cuando se puede me gusta valorar si la elección ha sido buena o no. Son críticas menores, porque uno no aspira a que todo el mundo comparta ciertas obsesiones profesionales, pero me parece entretenido hacerlo aunque para el director esas decisiones sean puro atrezzo. No deja de ser, de todas formas, una manifestación de cuánto ignoramos a las plantas en nuestra vida.

Pero en fin, a lo que iba hoy. El otro día revisitando Kill Bill, me volvió a ocurrir. Un casi imperceptible pantallazo azul en alguna neurona remota del córtex prefrontal. Justo unos momentos después de las escenas de la capilla donde tenía lugar el ensayo de la boda de La Novia (Uma Thurman), ensayo en el que entran Bill y sus chicas y la lían parda. Pues bien, en teoría esta capilla está cerca de la ciudad de El Paso, en Texas, como se dice claramente.

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Segundos después vemos cómo el chérif se aproxima al lugar recorriendo un paisaje desértico. Hasta aquí nada que objetar.

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Plantas con calefacción central


Aprovecho para hacer un breve apunte botánico a raíz de un encuentro que he tenido hoy. Desde finales de invierno florece por aquí el llamado skunk cabbage (Symplocarpus foetidus) o col fétida. Una arácea un poco basta y feota frecuente en zonas encharcadas de los bosques de planifolios que no tiene mucho de especial excepto que se trata de un clásico ejemplo de planta termogénica (capaz de aumentar su temperatura). Esto le pasa a muchas otras aráceas y a plantas como el heléboro. Básicamente en las mitocondrias de las células de la inflorescencia, las ATPasas (las enzimas esas con forma de chupete) desacoplan su actividad de la producción de ATP y pasan a disipar calor. En teoría son capaces de aumentar en unos cuantos grados la temperatura de estos tejidos respecto al exterior. Esto favorece que se disipen sustancias volátiles y un tanto malolientes que atraen a los polinizadores: las moscas (las cuales, además, disfrutan de un refugio cálido).

La cuestión es que a poco que miréis por internet encontraréis fotos muy chulas en las que las inflorescencias (que aparecen antes que las hojas) funden la nieve a su alrededor dejando unos circulitos muy monos. En mi zona, normalmente para cuando florecen los repollos estos ya no hay nieve, pero una nevada tardía que nos cayó el lunes me ha permitido explorar esta posibilidad. Por desgracia los resultados no han sido muy espectaculares, quizá porque las inflorescencias llevan ya fuera unas semanas y quizá ya no están térmicamente tan activas, pero aún así… ahí van las fotos.

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Saquear una biblioteca: logro desbloqueado


Es fácil imaginárselo. La sibila abre con dificultad la pesada tapa del arcón de madera. Tarquinio se asoma nervioso para ver su interior: en el fondo descansan tres gruesos rollos de pergamino. No puede decirse que le sorprenda su contenido, más bien se confirman sus peores sospechas. Cerrando los ojos le hace a la vieja una pregunta. “¿Cuánto?”. Tarquinio se teme la respuesta: sin mostrar ninguna emoción la sibila le indica que quiere una cantidad ingente de oro como pago por los tres rollos. Es exactamente la misma cantidad que había pedido la víspera por seis (tres de los cuales había destruido durante la noche). Exactamente el mismo precio que, dos días antes, le pidió por la colección completa de nueve rollos, antes de iniciar la implacable labor destructora. El resto de la historia es de sobra conocida: Tarquinio acaba aceptando y paga por tres libros proféticos el mismo precio astronómico que originalmente le hizo rechazar los nueve. Dejando al margen la valoración de Tarquinio como negociador (no comment), ¿Cómo se le debió de quedar el cuerpo? Por una parte, Roma consiguió gracias a él tres libros de valor incalculable (vaso medio lleno), pero es inevitable pensar que por ese mismo precio podía haber conseguido mucho más, y es fácil imaginar que se lo debió reprochar a sí mismo muy a menudo. Hay libros que sólo se ponen a tiro una vez.

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Reflexión cínica: el networking

Estoy hasta las narices de la gente que no responde los correos. Así os lo digo. Hasta los huevos. No voy a llegar yo aquí ahora de superhéroe cibernético: seguro que a mí se me han pasado correos por responder muchas veces, seguro que a veces debería haberme dado vergüenza y seguro que hay gente que podría recordarme alguna vez en la que haya pasado de responderle. Seguro. Mil latigazos que merezco. Pero en general mi percepción es que atiendo los correos razonablemente bien tanto los personales como los profesionales. Muy a menudo incluso los de perfectos desconocidos.

Vale que en muchos aspectos puedo ser la excepción: yo de hecho aún mando (raramente) correos como si fuesen cartas para ponerme al día con alguien. No tan a menudo como me gustaría, porque lleva su tiempo, pero me gusta eso más que andar con el guasap. Pero en fin, yo a la gente no les pido una epístola, pero sí unas mínimas normas de cortesía: responder a lo que se te pregunta (o al menos informar de que el correo se ha recibido y de que no tienes intención de responderlo. No sé, ALGO).

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Diez años de “Diario de un copépodo”


Pues aquí seguimos, diez años después. Quién iba a decírmelo. Los últimos doce meses siempre he tenido pendiente pensar en algo especial que decir o que hacer para el último post del año. Una extensa recopilación de mis entradas favoritas, un post invitado de Chiquito de la Calzada, una ópera-rock en tres actos… no sé, algo. Pero el resultado es que ya hace diez años que tuve aquella tarde tonta y me decidí a abrirme un bloj de esos sin saber muy bien qué iba a contar. Y no, no se me ha ocurrido nada para conmemorar tan, por otra parte irrelevante, fecha.

Llegado el momento del aniversario, aprovecho para hacer balance y, típicamente, quejarme de la decadencia en la que ha entrado el bloj. Pero esta vez ni eso. Al principio tenía sentido porque publicaba religiosamente varias entradas a la semana, pero ya son bastantes los años en los que ya no hay regularidad alguna y toca asumir que la irregularidad y escasez son ya parte esencial de esta santa casa. No valen falsos propósitos de enmienda: no voy a escribir más a menudo, y me da igual.

Reconozco que mantener el bloj se hace un poco pesado. No porque me quite mucho tiempo, sino por la sensación de tener siempre algo pendiente, de saber que debería darle vidilla de vez en cuando. No es por los lectores (lo siento), es por mí mismo. Ha sido tentador, sobre todo en este último año, pensar en cerrarlo con tan señalado aniversario para poder centrarme en otros proyectos. Muy tentador, de verdad. Pero a la vez sé que no puedo hacerlo porque me gusta tenerlo abierto.

Releo ahora entradas de hace años y me resultan interesantes ventanas al pasado. Algunas me avergüenzan, otras me sorprenden, otras ni siquiera recordaba haberlas escrito. Una década es un tiempo suficiente como para asumir que la decisión fortuita de empezar a escribir (sin ningún tipo de experiencia ni vocación previa) fue un suceso muy relevante en mi vida. Este bloj me ha cambiado, me ha dado mil oportunidades de conocerme mejor, de aprender, de forzarme a enfrentarme con mis contradicciones, de discutir con desconocidos, de sentirme incómodamente expuesto, de saber que he podido influir en otros y, sobre todo, de conocer a docenas de personas (virtualmente y en carne y hueso) que han aportado mucho a mi vida. No, no voy a privarme a mí mismo de algo así. Abrir el bloj fue una gran idea cuyas consecuencias no podía ni imaginarme. Es imposible pensar en lo que me ha pasado durante este periodo sin recordar que el bloj no sólo ha estado presente, sino que ha catalizado muchas experiencias imprescindibles.

Así que, sin más ceremonia, confirmo que estoy muy satisfecho de haber cumplido una década más o menos continuada y que me siento listo para seguir hasta que el cuerpo aguante. Gracias a todos por seguir ahí.

 

¡Tengo trabajo estable! (en Estados Unidos)


Llevo como dos meses que no aparezco por aquí y ha sido por causa justificada (véase el título). Como he llevado bastante discretamente este “proyecto”, va siendo hora de poner al personal al día, especialmente a los amigos, así que este post va a ser largo y personal, no necesariamente del interés de quienes no me conozcan. (Avisados quedáis, no hay nada que leer aquí para los no cotillas).

Al grano: he aceptado una oferta de trabajo como profesor en Augustana College (Rock Island, Illinois, USA).

Vamos, lo que en el sistema universitario gringo viene a ser una plaza estable (assistant professor), y, pasado el habitual periodo probatorio inicial (tenure track), fija. Haber llegado a este punto supone mi mayor satisfacción profesional hasta la fecha, resultado de muchos años de esfuerzos y sacrificios en general y de cinco meses en particular de trabajo en el proceso de selección (y notable buena fortuna y apoyo de mucha gente). Es difícil condensar todo lo que esto significa para mí, así que paso de condensarlo: lo cuento y ya está.

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2014: odisea dunar


Por petición popular (toda una novedad, en concreto de dos lectores, Francisco y Asturfer), voy a contaros mi mayor hazaña con el Kerbal Space Program, el simpático juego de simulación de programas espaciales que ya comenté una vez. Este juego es una maravilla; sus posibilidades son interminables y se adapta a tu nivel y experiencia, la curva de aprendizaje es muy satisfactoria. Sin embargo, entiendo que no a todos los lectores os motive mucho el tema, así que si es así, disculpad el inciso en la programación. Aprovecho además para saludar a Jmongil (gran compañero en hazañas kerbaleras e inspiración), que posiblemente se acuerde de la brasa que le di.

Al grano: voy a contar con pelos y señales mi mayor hazaña con el KSP. Me llevó muchas semanas de planificación y de darle al F9 y me dejó con una satisfacción inmensa, pero a la vez puso el listón tan alto que, paradójicamente, me quitó las ganas de seguir jugando hasta la fecha, por pereza de empezar de cero una misión titánica de este estilo.

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