La inmadurez como seña de identidad

La original comedia que triunfó hace 3 años con una fórmula fresca y musical ha regresado. ¡Vale! ya no es tan fresca ni tan original, y la música sigue sin ser nada del otro mundo, pero la fórmula se mantiene en lo esencial y te hace pasar un buen rato. Muy recomendable para aquellos que disfrutaron con su predecesora o para quienes quieran un rato agradable mientras se terminan de digerir los langostinos navideños.

Javier (Ernesto Alterio) y Pedro (Guillermo Toledo) han sentado la cabeza y empiezan a plantearse temas como el matrimonio y los niños con generosas dosis de autosuficiencia y filosofía callejera barata (que resulta tan fácil de detectar, por otra parte, en la vida real). Ya pasó aquello de querer ligarse a la novia del otro, o eso parece, pero lo que no se esperan es que Raquel (Lucía Jiménez) y Marta (Verónica Sánchez) están viviendo su propio idilio amoroso y terminarán por dejarlos para estar juntas.

Así es como se desencadenan los despropósitos y enredos que conducen la película. Disfruté muchísimo con las expresiones que Guillermo Toledo pone a cada situación esperpéntica, con la relación entre Rafa (Alberto San Juan) y Pilar (María Esteve), dos de mis personajes favoritos en la primera parte y, especialmente, con la tronchante interpretación que hace Alberto San Juan de “Gavilán o paloma”. Una lástima que no se halla contado con la participación de Paz Vega y Natalia Verbeke, porque con sus sustitutas, la verdad, no es lo mismo.

Ver otra crítica en Cuadernos de cine

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s