Atapuerca y la evolución humana

Esta tarde me he pasado por el Museo Arqueológico, no sin cierta desconfianza, para ver la exposición de Atapuerca que está anunciada por toda la ciudad desde hace unas semanas. Lo de la desconfianza es porque el yacimiento de Atapuerca, convertido ya en un fenómeno mediático, a veces tiene más de sensacionalismo que de divulgación. En varias ocasiones me he encontrado con exposiciones sobre la sierra burgalesa que al final no son más que una galería de reconstrucciones artísticas de homínidos sin ningún fósil que ver.


Sin embargo, en los anuncios de la exposición se podía ver un reclamo al que es difícil ignorar: la inconfundible imagen del Cráneo 5, el más completo de los que se han encontrado hasta el día de hoy, hallado en la Sima de los Huesos. Inmediatamente, la exposición se convirtió en propósito para la Navidad.

El comienzo es bastante decepcionante y lleno de topicazos en forma de panel para hacer bulto: el genoma humano comparado con un código de barras, una proyección de un chimpancé que se convierte en la cara de Einstein, … en fin, lo de siempre.

Las explicaciones sobre el yacimiento y sobre la hipótesis de la evolución humana de Arsuaga et al. (vía Homo antecessor y todo eso) está muy bien, pero si estáis familiarizados con ello y habéis leído “La especie elegida” no aporta nada nuevo. Estaba un poco decepcionado porque todas las piezas expuestas eran reproducciones, eso sí, muy buenas. Allí estaban los cráneos 4 y 5, Elvis (la pelvis), Excalibur y otras de las piezas con rimbombante nombre propio. La decepción acabó cuando vi junto a la réplica del Cráneo 5 y a la reconstrucción de la cara de su difunto propietario al mismísimo original de dicha réplica. Su situación, en un rincón de la sala parece que pretende no llamar la atención sobre la que es la indiscutible joya de Atapuerca y una de las piezas más valiosas de nuestro patrimonio paleo-arqueológico.

El Cráneo 5 corresponde a una especie de homínido de la base de la línea neandertal, el Homo heidelbergensis, encontrada en abundancia en la Sima de los Huesos, con unos 400.000 años de antigüedad. Ya he dicho que, efectivamente, debe su fama internacional por ser el cráneo de homínido más completo del resgistro fósil. Mirar “a los ojos” al Cráneo 5, con los últimos fragmentos recompuestos y con sus vértebras cervicales en perfecto estado, es una de las experiencias más apasionantes que podréis tener en las próximas semanas, ¡no os lo perdáis!

Por lo demás, la exposición es un poco sosa, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de material que se podría exponer en lugar de tirar de réplicas y paneles.

Una última recomendación: yo no me perdería la conferencia del día 16 de febrero a las 19:00 en la sala de conferencias del museo: El origen del lenguaje: la evidencia de Atapuerca por Ignacio Martínez. He escuchado al ponente hablando del tema en otra ocasión y sé que merece la pena.

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