Haciendo cábalas

El otro día me hallaba sumiéndome en una placentera siesta cuando el Discovery Channel me sorprendió con un documental que, en lugar de los habituales y saludables efectos somníferos, me dejó pensando: ¿Qué coño está diciendo este chalado? No sé si habéis tenido la desgracia de presenciar el documental en cuestión, de cuyo título no puedo acordarme, pero su tema principal era el descubrimiento de unos mensajes ocultos en la Torah judía que hablaban de sucesos históricos muy posteriores a la redacción de estas escrituras. Voy a intentar resumirlo:

Los protagonistas en cuestión habían dedicado años de su tiempo a hacer de las escrituras judias una enorme colección de sopas de letras. Con ayuda de potentísimos ordenadores (?) habían encontrado que en algunas de estas sopas de letras había una relación de palabras con sentido histórico. No recuerdo ninguna en concreto, pero eran del estilo “Hiroshima, Bomba, Destrucción, 1945” o “Gran ciudad, Torres Gemelas, Terror, Septiembre” y cosas así. En general el documental tenía un aire muy sensacionalista y el objetivo es que, durante la siesta, tu cerebro asimile que en las Sagradas Escrituras está todo TODO lo que ha pasado y TODO lo que puede pasar, en contra de toda probabilidad.

Cuando se le preguntaba al cantamañanas de turno por acontecimientos futuros decía que aunque estén en la Torah sólo podría saberse a posteriori porque “no sabían qué tenían que buscar”. Vamos, que admite que no pueden hacer predicciones (sería la única manera de que se les pudiera tomar mínimamente en serio). Por cierto: navegando por internet no hay forma de dar con esas sopas de letras cuando se busca sobre la Cábala o cosas relacionadas, por lo que sospecho que no tiene ninguna relación.

Al margen de que las sopas de letras esas estén bien hechas o no (porque las mostraban en el documental, pero aquí un servidor no sabe hebreo), hay algunos indicios que me hicieron pensar que detrás de lo improbable qe parece todo eso, hay un sencillo truco efectista.

En primer lugar, el hebreo no emplea vocales en la escritura. Eso simplifica muchísimo la formación de palabras. una S y una C se podría interpretar como “saco”, “seco”, “sucio” e incluso como “casa”, “cosa” o “cese”. Además, en las sopas de letras del documental, las palabras no sólo podían formarse en vertical, horizontal o diagonal (en ambos sentidos) sino tambien dando un cierto número de saltos entre letra y letra (por ejemplo, contar las letras pares de una fila, o incluso “saltando” como el caballo del ajedrez). ¿Era realmente tan improbable como pretendían hacerme creer encontrar palabras con conexión en una de esas matrices? Algo me decía que no, y como me dan unos venazos un tanto inexplicables, me puse manos a la obra para demostrarlo mediante un sencillo experimento.

Al principio pensé en hacer una matriz aleatoria de consonantes, pero ya que la Torah es un texto con sentido (y por tanto la frecuencia de las letras tiene relación con su frecuencia en el idioma) opté por adaptar un texto en castellano. Le pedí a mi calculadora un número de 3 cifras, que resultó ser 412, y anoté las consonantes con las que comienza la página 412 del Quijote, componiendo mi propia “sopa de letras/vidente”. Tras sólo unos minutos de pasar el rato obtuve la siguiente espeluznante relación de palabras: AZNAR, PEQUEÑO, AZORES, DESTRUCTIVO.


Cábala quijotesca

¡Dios mío! ¡Es increíble! Ese mensaje cifrado ha permanecido 400 años escondido en el Quijote esperando que yo lo encontrara. ¡Ahora entiendo esa manía con el Quijote! Una de dos: o Cervantes (léase Cide Hamete Benengeli) era, además de un cachondo, un genio cabalístico y omnisciente y nos dejó cifrados todos los aontecimientos habidos y por haber, o bien el documental en cuestión es un timo. Lo siento por Cervantes. Si yo en un rato he encontrado eso, ¡¿Qué no podría encontrar un fundamentalista religioso durante años de estudio de la Torah?! ¿Deberían los filólogos entregarse a la cabalística quijotesca para evitar futuros desastres nacionales? Basta de perder el tiempo y pasemos a otra cosa. Y mucho ojito con los documentales sensacionalistas.

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4 thoughts on “Haciendo cábalas

  1. alfie 31 diciembre 2005 / 1:03

    Tu descubrimiento se ha parecido genial, aznar pequeño azores destructivo, pero yo tras horas de lectura de tu sopa de letras he leido lo siguiente “mongolo aznar irak destruida”. Lo dicho, Cervantes era omnisciente.

  2. biosfofo 31 diciembre 2005 / 16:55

    Chaval, estás fatal. Yo cuando veo un documental así pienso: “Que le den” y me pongo a hacer otra cosa, no pierdo ni un minuto en chorradillas fanático-religiosas. Al final puede resultar que acabes tan mal como esos individuos.
    Ya estoy viendo el título del documental:”La relación intrínseca entre la reproducción de los Copépodos y la demostración de la existencia de Dios”

  3. Rafa 2 enero 2006 / 18:38

    Jejeje, al final has perdido el tiempo leyendo el post haciéndome un comentario ¿no?

  4. Julián 9 enero 2006 / 17:49

    Totalmente de acuerdo con tu post, Rafa.

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