“Señores viajeros: Cercanías les informa …”

Ha ocurrido hoy, pero podría tratarse de un día cualquiera. En el andén éramos apenas 10 personas (típica fauna que hay en una universidad un día 4 de enero), cada uno a lo suyo, el cielo azul y los gorrioncillos dando saltitos de aquí para allá … una idílica escena post-navideña.

Entonces, ocurrió

“Señores viajeros: Cercanías les informa …”

Era Él, el Mensajero, el Arcángel de la información. Todos conocemos esa voz grave e impersonal y las reacciones no se dejan esperar. La chica de al lado levanta la vista de su libro, la conversación de más allá cesa y yo me arranco los cascos de MP3. Se nos corta la respiración. Escuchamos qué habrá tras los puntos suspensivos.

La escena no puede ser más parecida a una aparición en el Antiguo Testamento. Los israelitas, acojonados ante la aparición de Jehová detrás de las zarzas, no saben por dónde les va a caer esta vez. ¿Diluvio? ¿Plaga? ¿Exterminación de los primogénitos? El mensajero de Cercanías (con C mayusculísima) vuelve a dirigirse a los viajeros. Fingimos indiferencia pero todos ponemos una cara como cuando ves que algo se va a romper inmediatamente y no puedes hacer nada por evitarlo (siento no poder plasmarla aquí gráficamente). Algunas de las variantes conocidas pueden ser:

“Señores viajeros: Cercanías les informa …”

“de que con motivo del paro laboral de maquinistas, los trenes están sufriendo FUERTES demoras” está bien eso de que especifique que son FUERTES

-“de que por una caída del tendido eléctrico el servicio está suspendido entre las estaciones de Atocha y …(poner aquí la estación donde quieres ir)”

ni siquiera una vez dentro del tren estás libre de Su influencia. Él es todopoderoso:

“de que este tren no tiene como destino Alcobendas-San Sebastián de los Reyes (como estaba indicado en todas las pantallas y dispositivos, añado) sino Tomelloso, vía Calatayud”

Las reacciones a estos castigos divinos son inmediatas: chasquidos de desaprobación, gimoteos, desgarradores gemidos y protestas desairadas en busca de la sinergia del resto de sufridos viajeros (que raramente se produce) del tipo “esto-es-una-vergüenza” e incluso improbables cruzadas contra el poder establecido tipo “teníamos-que-poner-todos-una-demanda” que reciben un levantamiento de ceja generalizado.

Antes, hace mucho tiempo, la reacción era inmediata al oír la primera de las 5 palabras que encabezan este post. Hoy en día, las cosas han cambiado. Los israelitas conceptuales queremos escuchar el mensaje, porque ya no siempre son malas noticias. No. Él, además de todopoderoso, es un cachondo. Él conoce su poder y durante años ha gozado con nuestro dolor. Detrás de su tono frío, aparentemente impersonal, lacónico y sin inflexiones soy capaz de reconocer, después de años de viajes en tren, una emoción reprimida en el centro del pecho de morboso y genuino sadismo. Aburrido ya de nuestras reacciones, un día decidió dar una vuelta de tuerca y lanzar mensajes trampa:

“Señores viajeros: Cercanías les informa …”

-“de que pueden adquirir sus billetes para el tren de Cervantes todos los sábados en la estación de Atocha…”

-“de la apertura de su nueva estación en el parque de la Guarner…”

Así fue como ahora nos hace mantener la espectativa durante esas 5 palabras y el subsiguiente silencio, eterno y doloroso, que sostiene justo hasta un instante antes del límite en el que la gente se daría cuenta de forma masiva de que quiere cachondearse un rato de nosotros. Ese silencio con calderón debe saberle más dulce que la miel. No lo culpo, el poder es así y en el fondo sabemos que nosotros haríamos lo mismo.

Perdón por la divagación, volvamos a la tarde de hoy:

“Señores viajeros: Cercanías les informa … de que está prohibido fumar en todas las instalaciones …”

Ha habido suerte. Una sonrisilla de complicidad entre la chica de al lado y yo, compañeros durante la interminable incertidumbre, sirve de despedida a este angustioso momento en el que 10 personas miraron al cielo para escuchar la voz del dios del Cercanías.

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2 thoughts on ““Señores viajeros: Cercanías les informa …”

  1. magin 6 enero 2006 / 0:18

    Pues mal rollito, no?

    Un saludo

  2. josé moya 6 enero 2006 / 11:44

    Lo mejor de estos avisos es que resulta difícil escucharlos. Me recuerdo a mí mismo oyendo “Cercanías crshrshcrhrrr les crshcrshcrshrrr que chrssschrptschrtkchsss….” y esperando luego, con horror, que se repitiera el mensaje, que al final era uno de esos anuncios publicitarios.

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