Cómo ser guía turístico en Madrid

Amigos de blogoplancton:

Ayer recibí una llamada que me arrancó de mis quehaceres habituales. Se trataba de Nikos, un conocido con el que coincidí en Atenas hace dos años por medio de un amigo común. Como está en Madrid por un viaje de trabajo se ve que se encontró un poco solo y se animó a llamarme por ver si le hacía un hueco en la agenda. Deseoso de demostrarle que la filoxenía mediterránea no se aplica sólo a Grecia me encontré con él por la tarde en la Gran Vía (alegrándome mucho por su visita, justo una semana antes del temido examen de griego).

Una de mis vocaciones secretas es la de guía turístico, así que estaba encantado con la posibilidad de pasear por Madrid con alguien que lo visita por primera vez. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que, como en tantas otras situaciones, es el cliente el que además de tener siempre la razón marca el ritmo y el contenido de la visita. Por este motivo el perfecto guía turístico madrileño debe estar preparado para que cuando pregunte “¿Dónde quieres ir?” y se le responda (en el idioma de turno pero apenas sin variación de contenido) “Donde tú quieras, tú eres el jefe” insistir de la siguiente manera: “a mí me da igual, yo VIVO aquí”. Yo respondo eso a pesar de pensar para mis adentros “Deberíamos ir a ver primero el Madrid de los Austrias (Puerta del Sol, Casa de la Villa, Plaza Mayor y mercado de San Miguel incluídos), después te recomendaría un paseo por la Plaza de Oriente, seguir por Bailén hasta la plaza de España y remontar toda la Gran Vía hasta la calle de Alcalá, seguir hasta Cibeles y bajar el Paseo del Prado, no sin pasar antes por la Plaza de la Independencia y bla bla bla bla. Pero no… hacedme caso, la respuesta correcta es insistir en que el visitante escoja.

Nikos escogió el Vicente Calderón. Sí amigos, lo sé. Lo más triste es que no escogió el Calderón por ser un forofo colchonero, sino porque ya había estado en el Bernabeu el lunes, cuando además vio llegar el autobús del Madrid, momento que me relató con verdadera emoción. Una vez allí tras las fotos de rigor, entramos en la tienda oficial para comprar el regalo de un amigo suyo: la camiseta de Fernando Torres (escogió la segunda equipación, amarilla y azul, por ser más parecida a la del A.E.K. que a la del Olimpiakós, rojiblanca como la del Atleti, equipo que odia con toda su alma). 80 eurazos del ala. Este tipo de comportamientos me resultan de lo más exóticos, no puedo evitarlo.

Nuestra siguiente parada fueron las compras obligadas a amigos de segunda categoría que no merecían una camiseta oficial pero sí una chuchería de 5-8 euros, para lo cual continué demostrando mis (infrautilizadas) dotes de perfecto conocedor de la ciudad y nos desplazamos hasta las tiendas de souvenirs de la calle Mayor, con lo que me gustan (¡yujuuu!). No pude evitar llegar hasta allí dando un rodeo para pasar por delante del Palacio Real, ¡mea culpa! No contento con eso, Nikos quiso poner a prueba mi amistad más aún pidiéndome que le ayudara la elegir “la mejor” figurita taurina. El pobre no comprendía que todas me parecieran igual de espantosas. Criaturo.

Lista de los regalos de los amigos de Nikos:

– 3 ceniceros del real Madrid
– Un cenicero del Barça
– Un bolígrafo gigante (30 cm) del Real Madrid
– Dos llaveros de toritos (al menos le convencí de que fueran simpáticos muñecos de peluche, y no la versión de aluminio con torero)
– Un torito de cerámica (precioso)
– Un par de castañuelas (tras una dura discusión le convencí para que cogiera una imitación razonable y no las que tenían la gitanilla dibujada)

Sugerencias mías rechazadas:

– camisetas de Kumukumuxu (o como se escriba), gran variedad de diseños ingeniosos, algunos muy castizos
– Tazas (mugs) con motivos madrileños modernos y atractivos

¡Y tan contento que salió de la tienda oye! ni todos los cuadros de Velázquez le hubiesen provocado tanta emoción como el maniquí disfrazado de torero que había en la entrada de la tienda. Es maravillosa la diversidad de la raza humana. Y así nos fuimos a tomarnos unas cañas y el tío me dijo encantado, con una sonrisa de oreja a oreja, que Madrid era una de las ciudades más bonitas que había visto.

Pues bien amigos, eso es lo importante, el cliente acaba satisfecho, regresa a su patria y les cuenta a todos que Madrid es un sitio estupendo y que un servidor es un tío cojonudo, que se conoce la ciudad al dedillo. ¿Qué más da si el Palacio Real es del XVIII o del XIX?

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14 thoughts on “Cómo ser guía turístico en Madrid

  1. biosfofo 10 mayo 2006 / 21:38

    Si lo que te he dicho siempre. No importa si conoces los monumentos de Madrid porque los turistas vienen por los toros, la juerga y el fútbol. ¿Hay algo más español que eso?
    En fin, luego nos sorprende que los alemanes organicen vuelos de fin de semana a España para pillarse pedos. O que la calidad del turista esté entre baja y muy baja

  2. Oskar 10 mayo 2006 / 22:35

    Jajaja, tu cara debió ser un poema… No se aventuró a proponer las Ventas? Porque ya lo que te faltaba! Al menos lograste mitigar sus pretensiones taurinas en el terreno de los “souvenirs”, algo es algo. Es triste realmente que los tópicos sigan a la orden del día: España= sol+toros+flamenco+paella+alcohol a raudales. Es decir, un orgullo para nosotros, eternos moradores de tan “prometedor” país. La Evolución es un hecho incuestionable… y la regresión, igualmente evolutiva, del Homo “sapiens”, también.

  3. Graciela 10 mayo 2006 / 23:19

    A colación de esta anécdota, como de tantas otras, cabría plantearse que la minoría española somos los que hacemos el cálculo de España= (inter-)cultura(l)
    +tolerancia+respeto+libertad+bienestar (+anarquia en mi caso concreto). El resto, lo queramos o no, y sin ser determinista, lleva una vida que por n-mil causas no se mueve en esos términos de la ecuación, sino que se limita – si es que yo puedo decir qué es lo limitado- a fútbol+sol+juerga+…encefalograma plano. Sin querer ser yo adalid del movimiento intelectual español del siglo XXI,y sin enjuiciar moralmente, más bien os digo amigos del blogoplancton que si creemos que algo debe cambiar deberíamos buscar la forma de acercarnos a los que desconocen. Rafa, la próxima vez no te calles y llévale al Madrid de los Austrias antes de que desaparezca (aunque al paso que va el Calderón puede desaparecer también)probablemente le abrirás los ojos más de lo que te crees y si se aburre pues ya va él otro día a hacer ése turismo que bien puede hacer solo. A veces siento que entramos en un estado crítico (es decir, de crítica constante) y no nos damos cuenta de lolejos que estamos muchos de la realidad

  4. edryas 11 mayo 2006 / 13:53

    La situación se repite ciudad tras ciudad:

    Bilbao, septiembre de 2004. Mi amiga bilbaína y yo pateamos las Siete Calles, fuimos andando a San Juan de Gastelugatxe (proeza) y recorríamos las iglesias (aunque ella nunca me sabía decir época de construcción) Su hermano sólo preguntó: “¿ya la llevaste a ver el arco del San Mamés?” y yo, gilipollas de mí (porque sólo a mí se me courre hacer este tipo de bromas), digo “¿es gótico?” Nadie se rió. Por cierto: el arco del San Mamés no se ve desde el mismo San Mamés (allí sólo se ve zolocotroco de cemento, amos, lo que son los estadios)

  5. Gabi 11 mayo 2006 / 19:49

    Inevitable sentir, Graciela, un poco de empatía hacia el simpático Nikos. Quizá un paseo por el Madrid de los Austrias le hubiera resultado tedioso, algo por lo que apuesto, dado el perfil de su persona que se nos sugiere a través del relato de Rafa. A pesar de lo que nos pueda parecer a nosotros, si como Rafa dice Nikos se fue bien contento, entonces olé.
    En 2000 fui a ver unos amigos a Bucarest que les dio por enseñarme en profundidad el Paralamento, antigua residencia megalómana del megalomaníaco Ceaucescu… joder si fue tedioso… 2000 habitaciones que tiene aquello, y más y más mármol y fastuosismo exageradamente inútil… Muy significativo para los rumanos, pero lo que yo quería era beber tuica en el castillo de Drácula y hacerme fotos con las manadas de perros salvajes de la capital.

  6. Rafa 11 mayo 2006 / 20:21

    Se está planteando un dilema muy interesante. Todos los que habéis comentado hasta ahora estáis de acuerdo en que es más provechoso-enriquecedor-etc visitar el Madrid de los Austrias que la tienda de un estadio de fútbol, por muy galáctico que este sea. Las razones son obvias y podríamos sacar relaciones con la globalización, la relación valor-precio e incluso, creo que si me esforzara un poco podría relacionarlo con el Segundo Principio de la termodinámica.
    Ahora bien ¿hice lo correcto? pese al comentario de Graciela (que me ha encantado) yo sigo en mis trece, y me mantengo ahí por experiencias propias. Por desgracia nunca he sido guía de una fotocopia de mí mismo que me rogara llegar hasta el último rincón de la ciudad y no parara de pedirme detalles sobre monumentos y museos. A quien sí he guiado por Madrid es a un amigo mío que me recuerda mucho a Nikos: es muy buena persona, muy forofo del fútbol y con sensibilidad artística (pero en dosis moderadas).
    Yo estuve preparando el “programa” de la visita durante semanas, y al final fue una experiencia un poco frustrante para ambos porque él realmente no quería someterse al ritmo de una visita “cultural” copépoda durante sus escasas vacaciones.
    Yo jamás entenderé qué tiene el fútbol, pero el Real Madrid me ha servido para conocer gente desde Marruecos a Turquía y sé que no voy a poder cambiar que el Bernabeu sea visita obligada para una gran parte de los turistas. ¿Quién soy yo para imponer lo que se debe visitar? Nikos por su cuenta no habría visitado tampoco el Prado, pero tal vez sí que se hubiese perdido buscando el Calderón o no hubiese encontrado las mejores figuritas taurinas (?). De algo le ha servido mi ayuda, y además pasamos por la Plaza de Oriente y las cañas fueron el la Plaza Mayor, algo es algo.
    No sé chicos. No digo que no haya que intentar cambiar los tópicos, pero no creo que sirva de nada forzar mucho.

    PD. En vuestro instituto, al planear el viaje de fin de curso ¿estuvo como destino candidato Ámsterdam? ¿Para qué quería el 90% de la clase ir allí? Pues eso, que no escarmentamos.

  7. Gabi 12 mayo 2006 / 10:17

    Ey, que yo estoy con Nikos hasta la muerte. Yo seguramente me habría apuntado al descubrimiento del Calderón antes que meterme en museos y palacios. Me sorprendo a mí mismo haciendo estos comentarios, pero la verdad es que cuando estuve en Amsterdam no vi ningún museo, ejem… y en la mayoría de mis viajes no priorizo “los lugares de obligada visita”. Antes acabo mezclado por ahí en situaciones de esas que cuando vuelves la gente no termina de creerse que has estado donde has estado porque no viste tal o cual cosa. No nos damos cuenta de que incluso estereotipamos la experiencia del viaje. Si no estuviste en el Louvre o no te subiste a la catedral de Colonia o no tiraste una moneda en la Fontana di Trevi, pues te perdiste el viaje macho…

  8. Rafa 13 mayo 2006 / 21:44

    Amigos: esta noche es la última de Nikos en Madrid y le voy a llevar a Huertas a tomar algo. Ya os contaré.

  9. Curumbao 15 mayo 2006 / 12:39

    Hay que tener en cuenta que a mucha gente la cultura le aburre. Y si tienes un par de días de vacaciones, y vas a una ciudad….y no te interesa el arte, ni la arquitectura…. pues normal que prefieras hacer cosas menos “cool” por así decirlo.

    Personalmente estuve el puente pasado en madrid. Y estuve en el Bernabeu, y también vi el Madrid de los Austrias, el Prado, el Palacio Real, el Retiro (donde vi al hombre más alto que os podais imaginar!). Pero yo soy más de los que defienden que una gran ciudad hay que vivirla, y no quedarse con sus monumentos. Siempre tienes los libros, al fin y al cabo.

  10. Gianna 15 mayo 2006 / 17:30

    La gente es así. Cuando fui de viaje de fin de curso con el colegio a Barcelona, la organización fue tan mala que vimos Monjuic, la catedral, las Ramblas, y el Acuario (ah! y la cafetería de “El corte inglés”). No vimos ni la Sagrada Familia, ni el parque Güell. Y unas de mi clase decían: “¡¡si es que mira que venir a Barcelona y no ver el Nou Camp!!”.

  11. Fatimadrid 18 enero 2009 / 22:02

    Buenas tardes;
    estoy interesada en contratar un guia para aprender un poco más la historia de nuestra ciudad, ya que somos de Madrid y nos apetece conocerla más a fondo, ya que parece mentira que sepa más de otros pueblos que del mío. Había pensado que, según el presupuesto y soy aún estudiante hasta que saque la plaza de maestra; o se lo regalaría a mi pareja o, por el contrario, lo realizaríamos un grupo de amigos. No sé si me dirijo al sitio indicado, acepto todo tipo de información y sugerencias. Mi correo es fatima86ii@hotmail.com. Muchas gracias.

  12. eulez 19 enero 2009 / 9:16

    ¡Como mola esto de descubrir entradas antigüas gracias a los comentarios nuevos que van cayendo! Me cae bien tu amigo con eso de visitar el Calderón. Si señor, y el tío va y se compra una camiseta de Torres. Ole, ole y olé!

  13. Copépodo 19 enero 2009 / 9:47

    Fatimadrid: aquí queda el anuncio por si hay alguien interesado, pero yo te recomendaría documentarte por tu cuenta, que es igual o más efectivo y sale más barato.

    Eulez: pues el 31 de enero de 2007 hubo continuación: Nikos regresó

  14. agu2v 19 enero 2009 / 11:23

    El Palacio Real es del XVIII o del XIX? :P

    Bueno, pues menos mal q aprovechó pa ir al Calderón: llega a tardar 3 o 4 añitos más y no hubiera podido :P

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