Guía turístico en Madrid (continuación)

Para los que seguís la odisea de Nikos en su primera visita a Madrid, quizá os apetezca saber cómo acabó todo.

Volvimos a quedar para la última noche con la excusa de que no podía volver a su casa sin conocer el ambientillo nocturno de Madrid. Quedamos a las 22:00 en la Gran Vía y después de tomar algo nos encontramos con Biosfofo y Babs y fuimos a la plaza de Santa Ana (abarrotada, con el tiempecito veraniego que se empieza a disfrutar). La cosa es que aunque se estaba muy bien, yo le notaba un poco aburrido, no sé.

Fiel a mi fundamento de dar lo que el visitante busca, cuando nos quedamos sin compañía (cuando estoy en esta tesitura siempre acabo quedándome solo ante el peligro) nos fuimos a hacer unas visitas a distintos bares de la zona de Huertas donde nuestro amigo pudo saborear por primera vez la caipirinha, el mojito o el agua de Valencia. Con el paso de la noche recurrimos a bebidas más clásicas y unas rondas de chupitos de tequila nos hicieron alcanzar rápidamente el estado de “exaltación de la amistad”.

El detalle es importante porque yo había conseguido que Nikos se lo pasara muy bien en Huertas y desistiera de su objetivo inicial: visitar una de las discotecas más megapijas de la ciudad (cuyo nombre evitaré por vergüenza). Cuando volvió a sugerir que visitáramos dicho templo de mal gusto, ya bien entonaditos, me dio pena y accedí pese a que mi religión me prohíbe expresamente meterme en sitios así.

Ya en la puerta del lugar en cuestión yo tenía la certeza de que no nos iban a dejar pasar, especialmente a mí, por las pintas que tenía (no había reparado en la posibilidad de visitar un sitio así ni en mi peor pesadilla) y por otros indicios como mi incapacidad de pronunciar las palabras como una persona mayor de 3 años. Cuando pregunté el precio de la entrada me dijeron tal barbaridad que tuvimos que buscar un cajero para continuar.

Eso fue otra aventura a parte, porque no era capaz de encontrar ninguno y tuvimos que callejear mucho. Finalmente interrumpimos el regreso a la discoteca pija para tomarnos una última ronda de chupitos y, para mi fortuna, Nikos dijo que estaba demasiado cansado como para ir a la discoteca y que quería volver a su hotel (Decisión que mi hígado aceptó con saltos de alegría). Los hados fueron buenos conmigo, que ya me veía arrepintiéndome a la mañana siguiente de haber hecho algo indebido.

La despedida a las puertas del hotel fue antológica . ¡Cuántos abrazos! ¡Cuánta emoción contenida! ¡Cuántos buenos deseos! Nadie diría que hasta hace una semana éramos casi dos completos desconocidos. De lo que estoy seguro es de que, una vez más Nikos ha quedado encantado con Madrid y de que está deseando volver. Y yo me alegro, que además hacía mucho que no pasaba una noche así.

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7 thoughts on “Guía turístico en Madrid (continuación)

  1. Gabi 15 mayo 2006 / 17:50

    Casi que si no agarras un pedete en el lugar al que has viajado, te pierdes algo de su esencia… al menos el aspecto que tiene tras la exaltada mirada etílica.

  2. edryas 15 mayo 2006 / 17:56

    No seas tan discreto ni tan tímido: queremos saber el nombre de la discoteca mega-pija. Por esa zona, me lo puedo imaginar pero… ¿admiten allí a gente de más de 20 años?
    No sé, no tengo controlado el censo discotequero, pero me suena a la noche de mis tiempos.

  3. Rafa 16 mayo 2006 / 21:52

    No, no es la que estás pensando. Me refiero a la Joy Eslava ¡pero que conste que no entré!

  4. Jorge .M .Cartas 17 mayo 2006 / 2:07

    Tuviste suerte de que se cansara, porque menuda mierda de sitio. Pero, ¿por qué quería entrar ahí?

  5. Gabi 19 mayo 2006 / 10:51

    Los guiris siempre quieren entrar en cualquier sitio. Si has sido guiri lo sabrás :P

  6. Rafa 21 mayo 2006 / 18:00

    Creo que se lo recomendó una chica que conoció mientras trabajaba (en el IFEMA). Habría que verla.

  7. Alfie 22 mayo 2006 / 11:17

    Si, pero no has contado uno de los antros que visitó por recomedación mia, todos tenemos un pasado del cual no me arrepiento, y que al parecer se quedó satisfecho en su visita, hablamos del antiguo PIÑAS, sito en la plaza de Opera, en el que puedes ligar con telefonitos, eso si que es un antro y no la Joy. Estos guiris si que son raaaros, raaaros, raaaros.

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