III Muestra de Cine Fantástico y Ciencia Ficción de Madrid: Punto y final

Tercer (y último para mí) día de la muestra, que aunque está patrocinada por un canal llamado Sci Fi (tengo puñados de bolígrafos y chapitas que lo atestiguan) tiene películas de todo tipo excepto de ciencia ficción. Brujas, mutantes y vampiros es lo que pudimos ver ayer los asistentes.

The Woods
Lucky McKee, 2006

Una jovencita (Agnes Bruckner) que oye voces y que acaba de quemar una casa es ingresada en un prestigioso internado femenino elitista perdido en mitad de un extenso bosque. El ambiente hostil y severo, las perrerías de sus compañeras malotas y la estrecha vigilancia de sus siniestras profesoras le hacen muy difícil la estancia. Las voces procedentes del bosque son cada vez más intensas, especialmente después de conocer que muchos años antes una interna montó una carnicería con un hacha. Comienzan a suceder cosas extrañas…

Esta me gustó bastante. El ambiente opresivo del internado está muy logrado y hay momentos realmente inquietantes.

Las colinas tienen ojos
Alexandre Aja, 2006

Remake de la película del mismo título dirigida en 1977 por Wes Craven. Una familia estadounidense y republicana (como Dios manda) viajan a California para celebrar las bodas de plata de los abuelos, para lo que, en lugar de ir directamente deciden visitar el desierto de Nuevo México. Un hombre muy siniestro les indica un atajo, donde tienen un misterioso pinchazo y se quedan tirados en medio de la nada.

El espectador sabe que se hallan en una zona usada para hacer pruebas nucleares en los 50 y 60, pruebas que obligaron a las familias locales y a sus hijos mutantes a vivir escondidos en minas. La familia Carter no tarda en ser blanco de estos seres indeseables.

También me gustó mucho, pero no es recomendable para almas cándidas que se disgusten por ver como un tío empapado en sangre le clava un pico en el craneo a un mutante, escenas gore, canibalismo y otras lindezas visuales.

Frostbiten
Anders Banke, 2006

Una de vampiros ambientada en un lugar muy apropiado: el largo y oscuro invierno escandinavo. Una madre y su hija se instalan en un remoto pueblecito sueco por motivos de trabajo. Saga (Grete Havneskold), la hija, pronto hace migas con sus nuevos compañeros de instituto. Aquí no hay malotes, como en la película del internado, pero están todos un poco grillados y obsesionados con las drogas. Se meten todo lo que pillan, incluso pastillitas que contienen aislado el rhabdovirus que provoca el vampirismo (?).

Aunque tiene sus puntos cómicos, la película tarda algo en arrancar y, francamente, es un poco mala.

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