El porqué de los copépodos

Retomando lo que dejé a medias el martes:

Los copépodos han marcado mi vida desde que tengo recuerdos. Esta sería una frase estupenda para comenzar el relato sobre el nombre de este blog, de no ser absolutamente falsa, claro. El comienzo con mi obsesión por los copépodos comenzó en un momento muy concreto: la madrugada del 27 al 28 de febrero de 2002.

Hasta entonces los copépodos eran sólo un grupo más de crustáceos del plancton, muy simpáticos ellos con su único ojito, sus antenitas y sus movimientos a saltos, pero esa noche todo cambiaría para siempre. Por esas fechas me encontraba en las Rías Bajas durante unas prácticas de campo de Zoología de Invertebrados (ya se sabe, buscar estrellas de mar entre las rocas y cavar en la playa para recoger gusanos). Estas prácticas suelen ser bastante intensas, se madruga mucho (las mareas no esperan a nadie) aunque por las noches siempre salíamos por ahí para “esparcirnos” un rato. A altas horas de la madrugada, ya de regreso y mientras intentaba conciliar el sueño, un grupo de rezagados que nunca fueron definitivamente identificados irrumpió en los pasillos del hostal profiriendo a gritos un descubrimiento identitario que se me grabó a fuego en mi serrín intracraneal: “¡SOY UN COPÉEEPODO!“, decían a voz en gritos, cual chamanes lanzados al éxtasis tras una ingesta algo excesiva de líquidos espirituosos, “¡SOY UN COPÉEEPODO!“, repetían una y otra vez haciendo retumbar toda la Ría de Arousa. Y efectivamente, aunque en aquel momento me acordé de todos y cada uno de sus familiares al mismo tiempo, y no para nada bueno, a la mañana siguiente el grito de guerra había germinado en mí. Ya era un copépodo.

Amigos, aunque es bueno ser un copépodo, es mejor ser futbolista de élite o notario, para qué nos vamos a engañar, pero uno es lo que es y punto, y si te toca ser copépodo (incluso aunque el descubrimiento tenga lugar durante una práctica de campo de invertebrados) pues copépodo te quedas para los restos y procuras dejarlo bien claro a todo el mundo. Cuando varios años después sales con que tú también quieres tener un blog “desos” y piensas en el nombre que debe tener, la naturaleza copepodiana emerge y decides combinar un título absolutamente aburrido, pisoteado, típico y carente de cualquier atisbo de originalidad (“Diario de un…”) con una palabra tristemente desconocida para el gran público y que, admitámoslo, no pinta nada en el título de un blog (“copépodo”).

Estaba cantado…

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9 thoughts on “El porqué de los copépodos

  1. edryas 18 junio 2006 / 16:54

    Es exactamente lo que un loser winador hubiera dicho

  2. Mario HPR 18 junio 2006 / 17:04

    De las borracheras siempre salen las ideas más ocurrentes….

    Saludos!!

  3. Alfie 18 junio 2006 / 17:42

    Buenooo, y yo que pensaba que era el comienzo del guión de la película de Kurt Weimmer “Ultravioleta” con esa magna frase: “Los copépodos han marcado mi vida desde que tengo recuerdos.” a lo que habría que añadir “…y puede que no los entiendan”
    Aunque también cabe señalar aquella campaña publlicitaria de “si bebes…no escribas”

  4. Ahores 18 junio 2006 / 22:34

    Bueno, es un motivo mejor que la mayoría de los que se ven por la blogosfera :P

    PD: Eres de Galicia?

  5. Babs 19 junio 2006 / 17:11

    ¡Cuántas cosas buenas salieron de aquellas prácticas! El mejor de los títulos…
    Muchos besos y ¡¡¡viva copepod city!!!!

  6. biosfofo 19 junio 2006 / 17:29

    No mientas, sabes perfectamente quienes eran los personajes que te despertaron con gritos, pero no lo dices porque quieres quedarte con el copyright

  7. Rafa 19 junio 2006 / 18:20

    Gracias generales por comentar, y en cuanto a las cuestiones concretas:

    Afie: Violeta en el fondo es una copépoda de corazón

    Ahores: Soy de Madrid, pero para las prácticas nos desplazamos a O Grove por eso de que aquí no tenemos mar. La ría me dejó “enamorao”, por cierto.

    Biosfofo: Sigo desconfiando de tu identificación, nunca los llegamos a ver. De todas formas los “gritones” fueron sólo el canal por el que recibí el mensaje, no quiere decir que fuesen copépodos ¡qué más quisieran ellos! Uno no es copépodo sólo por gritarlo de madrugada.

  8. [Gabi] Restaurado 20 junio 2006 / 13:37

    Totalmente satisfecho con la aclaración.
    Además lo transmites de forma tal que a uno se le queda el resquemor de no ser
    un copépodo, de no poder serlo o no saber cómo serlo.
    Pero como bien dices, mejor es ser futbolista de élite o músico, qué sé yo…

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