Desguace de versos (1): reencuentro con Caín

“¿Qué narices es esto del desguace de versos?” Os estaréis preguntando, y con toda la razón. Pues nada, que me ha dado por crear una nueva sección donde periódicamente publicaré alguna poesía que me guste, por lo que sea, y la destriparé a golpe de motosierra al copepod way. “¿Por qué no lo has llamado de una forma menos sangrienta, como taller de poesía o algo así?” podríais decirme. Pues sencillamente porque considero que no tengo ni puñetera idea de poesía como para hacer un taller, laboratorio o algo medianamente constructivo. Yo lo que voy a hacer es comentar de forma personal por qué me gusta el poema de turno, osando incluso a hacer intrepretaciones muy subjetivas. Y si os esperáis que diga algo así como “Puede que no sea una interpretación correcta, pero es la mía y punto” estáis equivocados. Que estemos hablando de arte no quiere decir que todo lo que opine un lector sin formación ni criterio (como el menda) sea válido ¡no! Mis interpretaciones serán aceptables o no, así que no os cortéis cuando tengáis que decir que todo lo que digo es un soberano ejercicio de onanismo encefálico, porfi.

Vamos al turrón. La última responsable de esta nueva sección es Edryas, que nos ofreció ayer por la noche un recital de poesía, tal y como estaba convenientemente convocado en su blog. Cotilleando por “Losers are winning” podéis familiarizaros con algunas obras suyas, pero durante el recital me conmovió especialmente un poema muy corto pero muy intenso y me comprometí a hacer una especie de cometario. He aquí los versos en cuestión:

Caín sólo quería
que Dios mirara sus ojos,
pero el Padre fue a posar
su vista más abajo:
a la fruta fermentada
llena de vida futura.
Caín no quería
que nadie cayera,
sino nacer con Abel
de la sangre nueva,
comulgar con él
y ser uno,
(golpea)
ser uno,
ser uno.

Bien, y ahora es cuando empiezo a desbarrar:
Estos versos me emocionaron porque suponen una reinvención del mito de Caín y Abel visto desde una perspectiva helénica en lugar de la interpretación clásica (judía), y no me refiero (únicamente) a la evidente analogía Apolo-Abel y Dionisos-Caín.

¿Cuál es la versión tradicional de los hechos? Caín era agricultor y Abel pastor. Ambos ofrecen un sacrificio a Yavé, pero a éste le resulta más grato el sacrificio de sangre de un cordero degollado por Abel que la ofrenda frutal de Caín. Esto pone a Caín como el malo y a Abel como el bueno, se palpa el concepto de pecado y de culpa y Caín (el malo, el pecador) comete el primer asesinato de la mitología bíblica por celos. Después viene esa terrible escena en la que la sangre de Abel que empapa la tierra clama a Yavé, etc etc… y no entraremos aquí en el asunto de cómo se perpetuó la raza humana a partir del estigmatizado Caín, que sobre eso ya han dado muchas y estrambóticas hipótesis distintos teólogos (lo dejamos para los comentarios, si os interesa).


“Caín y Abel” de Tiziano. Santa María de la Salud, Venecia

Vayamos con la interpretación del poema. ¿Qué es lo que quiere Caín de Yavé? Ser amado por quien es, que le mire a los ojos como hijo suyo. Sin embargo a Yavé le interesa otra cosa, la “fruta fermentada / llena de vida futura”. ¿Se refiere la autora a la ofrenda frutal de hermano agricultor? ¡no! Está hablando de los testículos de Caín y de su valioso contenido en el que está depositado el futuro del plan divino, ¡la Humanidad al completo! Eso es una carga muy pesada para un sólo hombre, un hombre al que no se le ha preguntado si desea ser el padre de una estirpe (maldita). Caín no es pecador, ese concepto no tiene sentido en la mitología clásica: los designios de Yavé (los dioses, el destino, las circunstancias,… llamadlo como queráis) ya han sido fijados y Caín los afronta como un hombre adulto, capaz de asumir una responsabilidad pesada, de acudir al encuentro de su destino. Como Héctor al enfrentarse a Aquiles, como Orestes de regreso a Micenas, se prepara la tragedia. Caín ama a su hermano, pero debe matarlo ¿por celos? ¡no!, porque su sangre derramada agradará a Yavé (los dioses). Abel es la víctima del sacrificio, el verdadero cordero cuya sangre debe manchar el altar para obtener el favor divino.

El acto en sí queda reflejado en la poesía como una comunión, un acto de amor: Caín sabe que su estirpe también será la estirpe de la sangre de Abel ¡estamos ante un coito místico! ¡Incesto! La tragedia griega se materializa en nuestras narices. “(Golpea) / ser uno, / ser uno.”

Recordar la tragedia de Caín es una catarsis para los que llevamos su marca, como lo eran las tragedias clásicas. El Yavé que acude tras el sacrificio de Abel no es tal; son las Erinias las que perseguirán ya a Caín hasta la tumba, y él lo sabía igual que Orestes, igual que Edipo.


“El cuerpo de Abel, hallado por Adán y Eva” de William Blake (detalle de Caín). Tate Gallery, Londres

Caín, padre de la humanidad, loser con todas las letras, incomprendido por la historia, héroe trágico: esta noche ofreceré libaciones en tu nombre.

(y no, no me he fumado nada, palabrita)

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10 thoughts on “Desguace de versos (1): reencuentro con Caín

  1. Alfie 23 junio 2006 / 12:51

    En dos palabras, IM PRESIONANTE, tu análisis, me dejas con la boca abierta, mira que desparramas por un tubo, ahora toca ver que opina la autora, a mi lo que me despertó fue un sentimiento de pena por Caín, un loser más de la historia, y como le humaniza. Me rindo ante los encantos de Edryas, es como las sirenas de Ulises, que te encantan con sólo oirla recitar.

  2. edryas 23 junio 2006 / 13:27

    Ah, para saber más sobre las comuniones místicas y demás, aconsejo leer “El arquitecto y el emperador de Asisria” de Fernando Arrabal.

  3. Rafa 23 junio 2006 / 14:12

    Tranqui Edryas, que ni yo mismo me tomo muy en serio mis ocurrencias ni pretendo que los demás lo hagan. De ahí lo de “desguace de versos”, espero que haya quedado claro que mis comentarios no son en absoluto pretenciosos en ese sentido. Pero vamos, que esto ilustra a la perfección lo que pasa a veces: si no llegas a estar tú aquí y yo me creyera realmente mis tetruños y me diera por afirmar que lo que quería decir la autora era esto o aquello, pues imagínate. Aclarado que no es esa mi intención, te felicito de nuevo por tus inspiradores versos.
    Y Alfie, me alegro de que te haya gustado, claro que sí, pero date cuenta que al final no eran testículos ni nada, para nuestra decepción.

  4. edryas 23 junio 2006 / 14:17

    Bueno, voy a romper una lanza a favor de los críticos. Las motivaciones de un poeta a veces son ocultas para él mismo, porque el subconsciente de uno…pues uno mismo no lo entiende. A veces, estudiando, fijándose en forma,ritmo, y ciertas palabras claves, uno puede sacar mucho más y dejar al poeta asustado de sí mismo.

  5. Ahores 30 junio 2006 / 0:27

    Pues nunca lo había visto así, pero es una interpretación interesante.
    Aunque… ¡hereje! en otros tiempos te hubiesen quemado xD

  6. Gabi 30 junio 2006 / 13:25

    Se dice que la secta gnóstica a la que perteneció el misterioso autor del Evangelio de Judas era cainita y sética. Set, hijo de Adán y padre de Enós, es el sustituto de Abel tras el presunto crimen de Caín.
    De alguna forma Caín y Judas comparten el estigma que el peso de la ignorancia, la tradición y la interpretación interesada les ha conferido.
    Así como Caín sacrifica a Abel para regocijo de Dios, los gnósticos séticos consideran que Judas hizo lo propio con Jesús.

  7. Marple 30 junio 2006 / 20:19

    Rompo una lanza en favor del comentario de textos sin condicionamientos. Creo que has hecho un magnífico “desguace” del poema. Si lo hubiera escrito un alumno mío habría tenido un orgasmo instantáneo, te lo aseguro. En fin, obscenidades aparte, enhorabuena, tu comentario es ajustado, se justifica plenamente en el texto, y (que me perdone la autora) descubre una serie de simbolismos y analogías en absoluto descabellados. Vamos, que para mí resulta evidente que esa “fruta fermentada” no es otra cosa que testículos. Y si lo que pasa es que tengo la mente sucia, que venga Dios y lo vea (siempre me ha gustado esa frase, suena de un desafiante…).

  8. Marple 30 junio 2006 / 20:31

    Creo que conviene que añada algo. Sé que es un tema polémico, pero soy de las filólogas que están de acuerdo con eso de que el texto no lo construye sólo el autor, sino que adquiere pleno sentido cuando a esa visión se une la del lector. Según esta teoría (que ojalá fuera mía, pero no), el texto es, en realidad, un proceso, algo en permanente cambio. Es por ello que, desde mi punto de vista, tiene tanto valor tu comentario como el de la propia Edryas. Tanto más cuanto que todo lo que dices encaja con el texto. No importa que Cervantes fuera consciente de todo lo que subyace a su parodia de los libros de caballería. Lo importante es que algunos lo han descubierto y nos lo han mostrado, brindándonos la posibilidad de disfrutar con su obra a un nivel muchísimo más profundo. (Marta, si estás por aquí, acude en mi ayuda)

  9. Rafa 1 julio 2006 / 11:06

    Lo de hereje me ha gustado, eso sí que no me lo había llamado nunca nadie (curiosamente).

    Las analogías con Judas son evidentes. Judas también aparece en la poesía de Edryas. A mí de pequeño me intrigaba la saña con la que se condenaba a Judas siempre, con el papel tan importante que tenía. Es un poco como Gollum en El Señor de los Anillos :-P

    Y Marple, gracias por tus comentarios, me alegro de que finalmente te gustase. Habrá más desguaces en el futuro.

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