La(s) familia(s), el orgullo y el Papa de Roma

Se cumple un año de la reforma del Código Civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en nuestro país. Se cumple también un año de la primera manifestación masiva (veinticinco millones de asistentes, mil arriba, mil abajo) de la democracia española en la que se intentó que un colectivo de ciudadanos NO recibiera un derecho civil. Algo ha llovido ya desde entonces, a pesar de la pertinaz sequía, y ni “La Familia” como institución se ha derrumbado, ni se ha extinguido la raza humana por una proliferación incontrolable de sodomizaciones masivas, ni un rayo exterminador ha fulminado a los infieles. Nada. La gente sigue haciendo su vida como si dicho acontecimiento nunca se hubiese producido. Este es el mejor síntoma de la normalización de la situación.

Sin olvidarnos de que el recurso del PP contra el “matrimonio gay”, perdón, perdón. Se me olvidaba que estos colectivos no están en contra los maricones homosexuales, perdón por el descuido. Iba diciendo que, sin perder de vista que el recurso del PP azuzado por ultracatólicos vaticanistas “a favor de la familia”, sigue en espera de que le llegue el turno, podemos recapacitar sobre los motivos que se esgrimían en su momento para estar tan “a favor de la familia”.

Me resultaba especialmente gracioso que mucha gente defendiera esa oposición argumentando que el diccionario de la RAE especifica que el matrimonio era la unión entre un hombre y una mujer, ignorando que los diccionarios definen las palabras en función de su significado en nuestra sociedad y no al contrario (amén de que el DRAE dista mucho de ser la apoteosis del virtuosismo lexicográfico, como bien podrían explicarnos las lectoras filólogas de esta santa casa). Vamos, no sé a vosotros, pero a mí el salario me lo dan en euros, y no en sacos de sal.

A este argumento seguían otros de carácter etimológico en los que se insistía en la función procreadora del matrimonio (del latín mater, uséase, madre), en el que tanto le insistieron a la generación de nuestros padres y, por lo que se ve, también a la nuestra.

Es evidente que en España el matrimonio como institución ha estado ligado durante milenios al cristianismo católico y por eso para algunos resulta tan difícil asumir la naturaleza del matrimonio puramente civil. Yo entiendo que los sectores más conservadores de la Iglesia no quieran ver cambiar el modelo de familia, que aparezcan alternativas que entran en conflicto con su forma de pensar. Cuando se lleva tantísimo tiempo cortando el bacalao en todos los aspectos debe ser desgarrador perder paulatinamente las parcelas de poder. Entiendo que quieran mantenerlas a toda costa, pero es muy ingenuo no percatarse de que a mucha gente no le gusta que le digan lo que tienen que hacer con su vida y con quién o cuándo pueden o no acostarse (tan sólo un ejemplo concreto de una verdad como un templo más general).

Hay evidencias que son difíciles de asumir: es imposible detener la ampliación del concepto de familia porque es un cambio que ya ha tenido lugar y es irreversible. Divorciados, arrejuntados, madres solteras, parejas del mismo sexo… ninguna de estas concepciones familiares tiene la aspiración de imponerse sobre los demás ni de hacerse dueño de un concepto o una palabra, esa es la diferencia.

En el fondo de eso se trata todo, de considerarse poseedor del concepto de “matrimonio” y “familia” al margen de la evolución que ha habido entre nosotros. Esta evolución, por mucho que pese a algunos, no es el producto de conspiraciones judeo-masónicas y no hay que buscar a más responsables que a nosotros mismos. ¿Quién se atreve a poner en duda que la ciudadanía no es capaz de decidir lo que le resulta conveniente, al margen de políticos y politicastros?

Quizá no sea casualidad que justo un año después de la modificación del Código Civil se celebre en Valencia el “Encuentro de las Familias” presidido por un señor que debe saber mogollón de estos temas: el Papa de Roma. Desconozco el efecto que esto pueda tener en la sociedad como conjunto, pero tampoco es casualidad que la celebración mundial del “orgullo gay” del año 2007 vaya a ser en Madrid. Tendréis que reconocer que hubiese sido un puntazo que coincidieran ¿eh?

Para terminar, la viñeta de Lula & Roger del ADN de hoy. Buen fin de semana ¡y nunca dejéis de estar orgullosos de vosotros mismos!

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8 thoughts on “La(s) familia(s), el orgullo y el Papa de Roma

  1. Marple 30 junio 2006 / 18:58

    Como mujer joven, en edad de procrear y con anillo de compromiso en el dedo, debo decir y digo que estoy totalmente de acuerdo contigo. Estoy harta de que unos cuantos pretendan imponer sus esquemas de valores a los demás. Por otro lado, debo confesar: yo soy una de ésas que les dice a sus alumnos que el diccionario de la RAE es la Biblia, pero, señores…¡es un decir!, que si esos seres con bigote han admitido palabras horrorosas como concienciar y concientizar (en contra de mis deseos), ¡cómo no introducirán en el diccionario todas las modificaciones que nosotros nos propongamos para NUESTRO idioma! Evidentemente, éste no es el caso de la gallina y el huevo. Antes es la lengua, que es algo vivo y cambiante, y luego el diccionario. ¿Desde cuándo las definiciones son previas a los conceptos? ¿Es que puede un diccionario inmovilizar a la sociedad y evitar que cambie? Alguien debería de explicar a esta gente que en el siglo XVIII un retrete era un cuarto privado donde las damas se retiraban a meditar. ¡Que las cosas cambian, por Dox! He dicho. (Y paro, que me empiezo a mosquear de verdad. Feliz día del orgullo gay.

  2. Mar 30 junio 2006 / 19:01

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, como dice Shakira en una de sus canciones “es más difícil ser rey sin corona / que una persona más normal”. Y es que debe ser muy duro pasar de dirigir el mundo (literalmente) a tener que recluirse a una parcela más reducida.
    En cuanto al matrimonio homosexual, creo que se trata de un gran logro social, algo que debería haberse producido hace mucho tiempo, porque si todos somos iguales ante la ley, ¿por qué vamos a ser iguales unos más que otros en determinadas parcelas? O todas las personas de la condición sexual que sea pueden casarse, o estamos ante una gran falsedad. El mundo se hunde por la maldad de la gente, no porque la gente se ame y quiera unir sus vidas con la ley de por medio.
    Y puestos a reflexionar, y a dejar vagar nuestro pensamiento más allá de la realidad, me pregunto qué les dirá Dios a todos estos “jefecillos” de las religiones del mundo cuando lleguen ante él, en el paraíso. Cuando les diga: “¿Cómo os atrevéis a cuestionar mi creación, el libre albedrío que les he dado a mis hijos para todo en sus vidas? Yo he creado a las mujeres y les he dado un clítoris para que gocen, no para que las mutiléis y se lo arrebatéis; y creado a personas que son homosexuales también, porque en la variedad está el gusto, y porque me da la gana”. Se quedarán a cuadros (e irán al infierno).

  3. edryas 1 julio 2006 / 10:23

    Los diccionarios/las familias/las manifestaciones/los Papas los hacen/las forman/las nutren/son personas imperfectas. Qué le vamos a hacer, somos asín.

  4. Rafa 1 julio 2006 / 11:14

    Marple: hay gente que no se concientiza lo suficiente, deberían ir al retrete de inmediato

    Mar, yo me parto contigo: “y [he] creado a personas que son homosexuales también, porque en la variedad está el gusto, y porque me da la gana”. Se quedarán a cuadros (e irán al infierno).” juas juas

    Edryas: precisamente el problema empieza cuando unos iluminados quieren hacernos “perfectos” a todos.

  5. Ahores 2 julio 2006 / 3:35

    Lo que hay es mucho puritano que tiene miedo de alguien se lo esté pasando bien en alguna parte.
    Y ya en serio, nunca dejará de sorprenderme que a determinada gente no le escandalice lo más minimo la política exterior de los USA por ejemplo (guerras ilegales, torturas indiscriminadas, quita y pon de dictadores, etc), pero en cambio enseguida se rasgan las vestiduras porque 2 personas cometen el delito de… ¡amarse! (aunque sean del mismo sexo). Sinceramente, no me entra en la cabeza.

  6. biosfofo 3 julio 2006 / 10:20

    Ya sabéis que en esto de los matrimonios hay clases, si se casa Jesús Vázquez queda muy bien y se dice en todos lados, ningún político dirá que es un pecador y una gentuza. Pero si se casa Pepito con Jorgito, esos van a desturir el orden mundial y convertirnos a todos en unos “Petaculos”. ¿Cuál es la diferencia? Como dijo un copépodo, uno es un homosexual (eso mola, tiene pasta) y los otros son “maricones de mierda (es decir, sin pasta).
    Una última pregunta: Si tan malo es que dos personas se unan legalmente, porque se quieren;¿Cómo consideramos a un párroco que abusa de los niños? ¡Ah! Perdón, que eso no destruye la familia y no es pecado.

  7. Rafa 3 julio 2006 / 19:17

    A mí también hay cosas que no me entran en la cabeza, y de hecho cuanto más las pienso más absurdas me parecen, pero bueno, menos mal que parece que se les acaba el chollo.
    Gabi y Ahores dan una lista muy interesante de razonamientos en este sentido.
    Y a raíz de lo que dice Biosfofo, sí que es curioso que esta gente diga que los matrimonios “homos” fomentan la homosexualidad, como si fuera hereditaria o algo así…

  8. Ricardo 7 julio 2006 / 13:08

    Lo que le pasa a los curas es que, para ponerse falda han tenido que ir al seminario, y eso jode porque las nuevas generaciones (no las del PP sino las de verdad) se las van a poder poner cuando les de la gana.

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