La desapercibida y curiosa historia del colémbolo y el musgo (un romance simbiótico)

Hoy quiero hacerme eco de un reciente hallazgo relacionado con la biología de los musgos que demuestra que incluso en el siglo XXI se pueden descubrir cosas muy interesantes sin necesidad de grandes sofisticaciones.

Se calcula que existen unas 20.000 especies de briófitos, cuatro veces más que de mamíferos, y el dibujito de aquí os puede dar idea de su diversidad:

Que quede claro, por tanto, que hablar de “musgo” en general es una imprecisión semejante a la de decir “árbol”: cualquier paseo por el campo con una lupa permite darse cuenta de que las mullidas alfombras de musgos son pequeños bosques en miniatura, bullentes de vida. A pesar de esta variedad de formas y tamaños, el ciclo vital de todos ellos es básicamente el mismo, que paso a ilustrar con el siguiente esquema.

Que no cunda el pánico: aunque esté en inglés y sea algo prolijo (lo siento, pero es el único que he encontrado sin copyright), para el tema que nos ocupa sólo es necesario destacar un par de aspectos. En primer lugar, que la reproducción tiene lugar mediante esporas (spores, meiospores en el esquema), que es el método de dispersión de estos organismos. El viento las traslada a nuevos enclaves donde, si se cumplen las condiciones adecuadas “germinan” surgiendo así nuevas almohadillas de musgo. Estas esporas se generan en unas cápsulas que son fáciles de ver incluso a simple vista, reconocibles generalmente por estar elevadas mediante un filamento. En la fotografía de la derecha se puede ver el aspecto de una pequeña almohadilla de musgo (verde) de la que emerge una cápsula.

En segundo lugar hay que tener en cuenta que las cápsulas se originan como consecuencia de una fecundación. El gameto femenino (oosfera, egg cell en el esquema) es inmóvil y el masculino (anterozoide, sperm en el esquema) es móvil y nadador, y esto tiene como consecuencia que la reproducción sexual de los musgos está, obligatoriamente, ligada al agua. Sin el agua el anterozoide es incapaz de nadar hasta la oosfera, fecundarla y producir la cápsula con las esporas. Si comparamos esta situación con la de las plantas con flores podríamos considerar al polen análogo al anterozoide en cuanto a que es transportado de una flor a otra para producir una fecundación. En realidad en el interior del grano de polen existe una célula que es verdaderamente homóloga al anterozoide y este es uno de los grandes éxitos de las plantas terrestres: la capacidad de fecundación a través del aire, con independencia absoluta del medio acuático; al anterozoide se le encierra en un vehículo que le aísla del exterior y de esta forma se le transporta directamente al gameto femenino, en el interior de la flor receptora.

En resumidas cuentas, la fecundación en los musgos sólo puede acontecer cuando existe una película de agua que conecte los pies masculinos y femeninos del musgo, permitiendo al anterozoide nadar sin interrupciones. Esto reduce tremendamente el número de ocasiones en las que puede tener lugar la fecundación, como por ejemplo tras una lluvia intensa, o eso es lo que se pensaba.

Recientemente Nils Cronberg, Rayna Natcheva y Katarina Hedlund han publicado en Science que los colémbolos (un grupo de diminutos insectos no alados que viven con frecuencia en las comunidades de musgos) podrían participar activamente en el transporte de anterozoides desde los pies masculinos a los femeninos, incluso entre distintas almohadillas, sin necesidad de que tenga que existir una película de agua continua. La analogía con las abejas y demás insectos polinizadores es evidente. Por si esto fuera poco, han observado que los pies fértiles (con gametos masculinos o femeninos) son más frecuentados por colémbolos que los pies estériles con lo que se sugiere la existencia de algún tipo de sustancia química aún no identificada atractiva para estos insectos, quizá algún tipo de alimento, que segregan sólo los pies fértiles del mismo modo que las flores segregan néctar.

Este descubrimiento supone una tremenda novedad en el campo de la briología (disciplina botánica del estudio de los musgos y similares), y aunque a tiro hecho parece muy evidente y muy lógico, hasta ahora nunca se había tenido en cuenta seriamente y desde luego nadie lo había demostrado. Me gustan este tipo de hallazgos sencillos y elegantes que muestran que el ingenio humano y las ideas felices aún son muy necesarios para el avance del conocimiento, a pesar de la pompa tecnológica que parece recubrir la ciencia moderna, a veces sin dejarnos percibir cuál es la esencia de la investigación.

En este enlace tenéis información sobre el artículo en inglés y abajo os pongo un pequeño clip donde podréis ver en imágenes lo que os he intentado explicar. Los autores están trabajando en un documental sobre la biología de Bryum argenteum, el musgo protagonista del estudio, del que el clip enlazado es sólo un adelanto. Escribieron un pequeño texto que no se ha difundido con el video y que os reproduzco ya traducido aquí mismo (no me deis las gracias).

ver el clip aquí

Escena 1: Muchas plantas con flores son polinizadas por animales
Escenas 2-3: Sin embargo, los musgos se fertilizan de forma distinta.
Escenas 4-6: Los órganos masculinos liberan anterozoides, que tienen flagelos y forma de sacacorchos. Necesitan de un medio acuático para nadar hasta los órganos femeninos.
Escenas 7-8: Tras la fertilización se forma una cápsula que produce esporas, dispersables por el viento.
Escena 9: En un experimento se demostró por primera vez que pequeños organismos del suelo, como los colémbolos, pueden transferir anterozoides de los órganos masculinos a los femeninos.
Escenas 10-15: Esto quiere decir que la fertilización puede ocurrir en ausencia de una superficie acuosa y a través de distancias mayores de las que puede alcanzar nadando un anterozoide. Los animales eran atraídos selectivamente a los pies fértiles, de forma similar a la atracción de los polinizadores a las flores.

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19 thoughts on “La desapercibida y curiosa historia del colémbolo y el musgo (un romance simbiótico)

  1. Ahores 7 septiembre 2006 / 23:49

    Sencillo, elegante, ¡genial!
    Hallazgos como éste son los que hacen que la Ciencia sea tan apasionante

  2. Ahores 7 septiembre 2006 / 23:51

    Por cierto, lógicamente, sé mucho menos que tú sobre Biología, pero hasta donde yo tenía entendido, este tipo de relación no es una simbiosis ya que ambos organismos pueden vivir independientemente ¿no era esa la condición para que hubiera simbiosis?

  3. edryas 8 septiembre 2006 / 12:58

    ¿Puedo hacer un comentario estúpido? Bueno, voy a hacerlo, no sé si luego se puede borrar o quedará manchado tu post cpon mis frikadas. Ahí va:

    tenía yo una amiga que compró musgo natural para su Belén (reproducción en miniatura de) y el caso es que no hacía más que echarle de un flu-flu (nombre científico en español, ya que en inglés es spray) para que le sobreviviera durante todas las Navidades. ¿Por qué tanto esfuerzo por un musgo? ¿Será que esa sustancia también atrae a ciertos humanos?

    Con perdón.

  4. Rafa 8 septiembre 2006 / 14:06

    Ahores: generalmente el término “simbiosis” se emplea siempre que haya una relación entre dos especies distintas. Hay varios tipos de simbiosis (parasitismo, mutualismo, comensalismo, etc etc). A veces se restringe el término “simbiosis” únicamente a aquella relación que es beneficiosa para ambos organismos (mutualismo). Lo que nunca he oído/leído es que sólo se aplique el término en caso de que dicha relación resulte imprescindible para la supervivencia de ambos seres, si bien esos casos existen.
    El romance que nos ocupa probablemente es un mutualismo (si se demuestra que el musgo “alimenta” al colémbolo), en todo caso entra en la definición de simbiosis.

    Edryas: insisto en que podéis hacer los comentarios que os de la gana, que para eso sois los lectores del blog. Si sólo yo estuviera autorizado a decir chorradas esto sería muy aburrido. ¡Espero no tener que repetirlo! ¡Nada de pedir permiso!
    Sobre el flu-flu: si era agua, lo más probable es que tu amiga estuviese regando al musgo para que estuviese bonito todas las Navidades, que si se seca queda más feote, pero que sepas que los musgos están preparados para secarse y permanecer en criptobiosis para resucitar cual ave Fénix cuando regrese la humedad. Vamos que el musgo no se muere, pero que si le echas agua se queda más bonito.
    Por otra parte si el flu-flu se trataba de un producto químico que alguien le había vendido y que era imprescindible para la supervivencia del musgo, a tu amiga la timaron pero bien.

  5. Tio Bartolo 8 septiembre 2006 / 14:41

    ¡AY VA! Asín que lo que pongo en el Belén se reproduce con esos bichejos, si yo pensaba que los insetos esos eran del pedazo tortilla uqe le había salido moo. En fin, lo que tiene que aprender uno a estas edades.
    Oye Edryas, aquí en el pueblo en Berzosa, a eso también le llamamos FLU-FLU. Otro gran invento del hombre, seguro que lo inventó un español.

  6. edryas 9 septiembre 2006 / 15:11

    Weno, yo creo que era agua, pero aún así yo veía un rollo de fitofilia…un tanto chungo. No sé yo si ela se va a tragar lo de la criptobiosis. Con el musgo del Belén no se juega y con mi amiga, menos.

  7. Srta Rottenmeier 19 septiembre 2006 / 11:21

    Te propongo para el premio a la mejor labor divulgativa del grupo de amigos de la Sociedad Española de Briología. Eres nuestro héroe.

  8. Rafa 20 septiembre 2006 / 10:09

    ¡Guau! ¿Tengo que ponerme corbata o algo?

  9. Ahores 30 septiembre 2006 / 13:38

    Gracias por la aclaración Rafa. Lo que te comenté sobre la simbiosis es lo que estudié en Biología de Bachillerato, por eso tenía esa idea. Bueno, por eso y por la raíz etimológica de la palabra. Por eso creía que se limitaba a casos como los líquenes y otros.
    En resumen, que yo entendía la simbiosis como un tipo más de relación (al igual que el mutualismo, comensalismo, etc) y no como la definición genérica de todas estas relaciones entre seres vivos.

  10. Salvador González Carcedo 16 febrero 2007 / 20:36

    Precioso y de gran interés en edafología

    Enhorabuena

    Salvador

  11. Rafa 19 febrero 2007 / 0:28

    ¡Gracias! Me alegro de que te haya resultado interesante.

  12. Graya 25 marzo 2007 / 0:50

    Sobre la definición de simbiosis, si no recuerdo mal lo estudiado en Ecología durante la carrera, esta relación sería de “mutualismo” o “simbiosis facultativa”, ya que pueden seguir viviendo por separado. Cuando los organismos necesitaban imprescindiblemente el uno del otro se llamaba “simbiosis estricta”.

    Muy buen artículo. Ojalá hubiera profesores que se explicaran así.

  13. CLAZ 29 marzo 2007 / 3:32

    bueno me handicho que el musgo puede crecer en las rocas, quien sabe como poder reproducirlo.

  14. sergio 4 abril 2007 / 12:30

    Trabajar con el musgo es interesante poder observarlo y estudiarlo ya que recordemos que esta especie que evoliciono en nuestro eco sistema por mas de 380 millones de años,y antes que la semilla segun fosiles encontrados aedemas lo que puede aportar a la ciencia y el arte como en micaso que tomo al musgo como eje argumental de la obra.

    Si alguien le interesa ponerse en contacto adelante sergio.
    estos trabajos que realiza se veran el el jardin botanico de valencia a partir del 24 de mayo. Sergio

  15. Eduardo 30 abril 2007 / 17:23

    Me parece muy interesante la información proporcionada por el artículo, pero quisiera saber mas sobre los musgos: su factor de crecimiento longitud/tiempo, si alguien podria responder se lo agradecería mucho

  16. Cynthia ^^ 4 junio 2007 / 0:39

    Me salvaste la vida !!

    Muy lindo artículo !!

  17. yanina 13 septiembre 2008 / 19:12

    Mientras me hablabas y yo te miraba,
    se detuvo el tiempo en medio instante:
    el amor me llamaba y yo le obedecía.
    Mientras me susurrabas y yo te amaba,
    se alzaron los sentimientos,
    mandó tu voz,
    el cielo se hizo visible en tus ojos,
    y yo pronuncié el querer en tus labios
    Fue una mirada,
    un frenesí de besos,
    una lujuria de sentimientos.
    Fue un instante sin fin,
    sin tiempo para soñar.
    Y entonces despertamos,
    y seguimos amándonos

  18. yanina 13 septiembre 2008 / 19:13

    me gusta dejar poemas soy una chica que vusca muchas cosas

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