Hijos de los hombres

Hijos de los hombres
Alfonso Cuarón 2006

 

Poco a poco voy adquiriendo lo que podríamos llamar la “rutina” que me va a acompañar durante las próximas semanas aquí en Murcia. Uno de los elementos que me hace volver a sentir cómodo los domingos por la tarde es ir al cine. Pese a que la oferta de salas aquí es más reducidilla y, mucho me temo, las versiones originales no van a ser fáciles de localizar, el cine Rex tiene el encanto propio de las salas de toda la vida en el centro de la ciudad, y por si fuera poco estaba en cartel “Hijos de los hombres” de la que me encapriché en cuanto vi el tráiler.

“Hijos de los hombres” está muy en la línea de otras películas recientes, digamos “preapocalípticas” ambientadas en Reino Unido, en un futuro no muy lejano. Me refiero a 28 días después y a V de Vendetta, sendos peliculones desde mi punto de vista. En esta ocasión debemos situarnos en el año 2027 y la situación mundial no puede estar peor: contaminación y caos generalizado en las ciudades, epidemias en el campo, insurrecciones civiles, estados militares, política del miedo y un largo etcétera. Se acaba de promulgar una ley que convierte a todos los extranjeros en inmigrantes ilegales que deben ser inmediatamente deportados o enviados a campos de refugiados (eso si no reciben un tiro entre ceja y deja antes de que puedan decir ni mu). Las ciudades están plagadas de anuncios en los que las autoridades invitan a los ciudadanos británicos a reportar todo tipo de actividad sospechosa que haga pensar que un individuo es un “fugi”. Orwell puro y duro, vamos. Sin embargo me falta contar un detalle que constituye la verdadera clave de este escenario: hace 18 años que no ha habido ni un sólo nacimiento en todo el mundo. Una extraña plaga silenciosa hizo abortar a todas las embarazas allá por 2009 y desde entonces la humanidad ha vivido estéril y desesperada. No debe extrañarnos que en las farmacias se vendan kits de suicidio.

A principios de diciembre de 2027, Teo (Clive Owen) acude a tomarse un carajillo en una cafetería. Los telediarios informan de que la persona más joven del mundo (un argentino de 18 años) ha muerto asesinada. La desesperanza parece cundir en todas partes coincidiendo con un rebrote de violencia de un grupo “terrorista” conocido como “los peces” que luchan en la clandestinidad por el reconocimiento de los derechos de los fugis. Teo se ve inmiscuido en este grupo por un idilio que tuvo con su líder (Julianne Moore). Ella le pide que consiga hacer huir del país a una chica negra que milagrosamente, está embarazada.

La película derrocha detalles sin desperdicio que nos ayudan a entender este escenario aterradoramente familiar. Estad atentos a todo lo que aparezca en segundo plano: anuncios, recortes de periódicos, conversaciones de fondo y otros detalles que nos demuestran el buen trabajo de ambientación que hay detrás. Las escenas de acción son también un derroche de efectos especiales y descargas de adrenalina. Desde mi punto de vista es tan buena y consigue mantener una tensión uniforme a lo largo de la trama que es inevitable que se desinfle un poco hacia el final (quizá se pasaron un poco de metraje), que además está un poco flojillo. En todo caso me parece muy recomendable para los que compartan conmigo una debilidad por estos futuros tan plausibles.

¿Os habéis parado a pensar que los productos de la ciencia ficción retratan fielmente las preocupaciones del momento en que fueron escritas? Sospecho que a menudo es una consecuencia casi inconsciente para el autor. Durante la Guerra Fría la amenaza de una guerra nuclear empapó libros y películas del género, y sin embargo en tiempos más recientes suelen ser los clones y la ingeniería genética los protagonistas de los miedos que se plasman en este tipo de obras. En este sentido me parece muy destacable que proliferen estas películas, llamémoslas neo-orwellianas (quizá orwellismo chomskyano), que sacuden mentes y corazones al proyectar al futuro las tendencias de nuestro mundo de hoy: cambio climático, reducción de las libertades, choque de civilizaciones, terrorismo internacional, criminalización de los inmigrantes y todo lo que es consecuencia de los cambios lentos pero inexorables que nos rodean estos días. ¿Se está poniendo de moda el orwellismo chomskyano? ¿Conseguirán estas películas una llama latente de cordura y pensamiento crítico en los espectadores? A veces uno tiene ganas de pensar que sí.

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2 thoughts on “Hijos de los hombres

  1. Fizban 25 octubre 2006 / 17:52

    Si quieres versión original tendrás que ir a la filmoteca regional. Está cerca de la catedral, en el antiguo cine Salcillo.

    Suerte :-)

  2. Rafa 25 octubre 2006 / 21:01

    Gracias, salao

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