Se alquila plaza de garaje

Organismos, criaturas y miasmas del blogoplancton:

El volumen de trabajo pendiente que tengo aún que realizar en mi estancia murciana me impide documentarme en profundidad sobre temas variopintos sobre los que escribir, aunque por otro lado me facilita algunas anécdotas que, francamente, me dejan un poco perplejo. Permitidme recurrir a vuestra ayuda encended los celebros, amigas filólogas) y opinión sobre lo que me pasó el otro día cuando conocí al presidente de la comunidad de vecinos donde vivo ahora.

Para poneros en antecedentes tenéis que saber que el abusivo precio del alquiler incluye una plaza de garaje que ni mi compañero ni yo vamos a usar en estos dos meses, motivo por el cual nuestro querido casero nos propuso que la alquiláramos. Pues bien, voy yo todo ufano y en sendas hojas de papel escribo en letras gordas “SE ALQUILA PLAZA DE GARAJE” seguido de mi teléfono. Por consejo del casero mi compi y yo pegamos uno de los anuncios en el ascensor y el otro en plena puerta de la finca, bien centrado para que se vea con claridad. Yo no estaba muy convencido de la colocación, tan protagonista, del cartel de marras, pero cedí ante el ímpetu de ambos, casero y compañero de piso. Pues bien, en 24 horas los carteles habían desaparecido.

Poco después de la misteriosa desaparición, mientras estaba yo solito en el piso haciendo tareas marujiles oigo el timbre y descubro al abrir a un hombretón de unos 35 años (lo de hombretón es por el volumen) que me pregunta si está Alicia. “¿Alicia la guarra?” estuve tentado de contestar, ya que la anterior inquilina nos obsequió con dulces recuerdos de su paso por allí tales como una bola de pelo en el desagüe de la bañera o recortes de la Super-Pop pegados con chicle en las paredes. Me contuve, no obstante, y le informé de que ya no vivía allí. En su lugar estábamos dos buenos mozos (con estudios) que ocuparíamos el vacío de Alicia “la guarra” en los próximos meses. El hombre pareció sorprendido, quizá desilusionado, y antes de que se despidiera decidí hacer de vecino ejemplar, así que me presenté y le dije que si necesitaba un poco de sal, pues que se la comprara la pidiera, que para eso estamos. Fue entonces cuando él se quitó su máscara de vecino anónimo y se presentó como Carlos, el del 5º-A, presidente de la comunidad. “Anda” pensé yo “ya me he metido en el bolsillo al presi”, y con estas ya se despedía.

Como no sé tener la boca cerrada, justo antes de que se fuera recordé el asunto de los carteles y le pregunté que si sabía algo. ¡Amigos! ¡Que si sabía! Como presidente de la comunidad había sido él en persona el que los había retirado por su incorrecta ubicación (cómo odio tener siempre la razón) y me invitó a repetirlos y a colocarlos en otro lugar después de disculparse. Finalmente añadió (y aquí es donde viene el intríngulis) “el texto era ambiguo y confuso porque no se entendía si buscaba una plaza de garaje o si la ofrecía”. Si en ese momento hubiese sido protagonista de una serie de dibujos manga creo que hubiese puesto la típica cara desencajada mientras me caigo al suelo… ¿cómor? ¿disculpe? “verás” (me confiesa con una sonrisilla estúpida) “mi mujer es profesora de lengua y dice que el cartel era ambiguo”. A lo que yo contesté con otra sonrisilla más falsa que un euro de gomaespuma “Vaya, toda la vida leyendo carteles de –se vende- o –se alquila- y ahora resulta que son ambiguos, fíjate”. Tras esta amable puya final, el presidente se retiró.

La cosa es que sí que me molestó que una señora, por muy profesora de lengua que sea, se atreviera a vituperar así mi cartel de letras grandes, equilibradas y legibles desde la distancia. ¿Cómo es posible que se atreva a decir que un anuncio de tan sólo 5 palabras y repetido hasta la extenuación alberga algún equívoco? Mucha semántica y mucha semiótica y al final no hay más ciego que el que no quiere ver. ¿Qué texto me recomendáis para mi próximo intento? Quizá algo así como ”Si te interesa que tu coche pase la noche en una plaza de aparcamiento de vehículos subterránea podrías usar la mía a cambio de dinero que tendrías que pagarme en función del tiempo que la vayas a emplear. Si estás interesado llámame” sea suficientemente explícito para el presidente y su señora. Que no se me pongan chulos que soy capaz de escribir “HALKILAR”, ¡¿no te jode?!

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7 thoughts on “Se alquila plaza de garaje

  1. Mario HPR 26 octubre 2006 / 19:38

    La parte final (“Si estás interesado llámame”) sigue quedando un poco confusa. Deberias especificar si por teléfono, telefonillo, radio, correo, e-mail, tam-tam…

    Hay personas que es para darlas de comer a parte….

    Saludos!!

  2. Jorge M. Cartas 27 octubre 2006 / 3:25

    La verdad es que al presidente no le falta razón, aunque se entienda perfectamente que la ofreces.
    Lo que puedes hacer es especificar que la plaza es tuya y así no existirá ambigüedad ninguna: Alquilo MI plaza de garaje, y todos tan contentos.

  3. edryas 27 octubre 2006 / 11:10

    He de decir que la parte de los diferentes valores del SE la tenía muy confusa, así que he cogido mis apuntes de 4º (tan bonitos ellos, con el inconfundible sello de Juanro) y voy a intentar dar una explicación a todo esto (aunque el problema no es el SE, por cierto)
    Efectivamente, la oración tiene un cierto grado de ambigüedad, bajo mi punto de vista (por favor, admitiré cualquier crítica) por la naturaleza semántica del verbo “alquilar”. Cuando uno alquila algo lo pone en alguiler, pero también puede ser que pague por el alquiler. No ocurre así con comprar-vender, por ejemplo.
    Ahora, mi opinión moral: el presidente es un cafre (eso de arrancar carteles es de muy mal gusto, sobre todo cuando a ti ni te va ni te viene) y su santa esposa una jachonda. Me encantaría que, como profesora de lengua (mi futuro trabajo) nos propusiera algún método para acabar con la ambigüedad del verbo “alquilar” y ya que está que invente una nueva palabra para sueño y así no confundirnos entre sentimiento de pereza y cansancio y visión acaecida durante el momento del sueño (definiciones como-salen, no buscadas en el DRAE)

  4. edryas 27 octubre 2006 / 11:13

    Pr cierto, y no quiero ser pesada, pero estas ambigüedades las encontramos a menudo. Cuántas veces hay que explicar que “dar clases” no es que yo las imparta sino que me las imparten, o viceversa.

  5. Ñita 27 octubre 2006 / 12:19

    Nada, tu ni caso….
    Me gusta tu blog!

  6. Marple 28 octubre 2006 / 19:40

    Si es que hay cada profe de lengua suelto por ahí…Puedo decir que, según reza el libro de lengua de 1º de Bachillerato de Ed. Teide: “Cuando hablamos o escribimos ponemos en juego una serie de conocimientos con los que contamos en el momento de seleccionar la información que queremos comunicar, y que completan esta información sin necesidad de ser dichos o enunciados”. Lo cual quiere decir que tu texto es totalmente adecuado, puesto que para interpretarlo basta poner en juego nuestro conocimiento del mundo. He dicho.

  7. Jane Vicente 30 octubre 2006 / 18:08

    Como dice Edryas, el verbo “alquilar” es ambiguo en español, ya que significa tanto dar como tomar en alquiler. Así, si digo “hemos alquilado el piso a unos ingleses”, no se sabe si los arrendatarios somos nosotros o los ingleses. A pesar de esto, no es menos cierto que la esposa del señor presidente es algo tocapelotas, porque, según esa “serie de conocimientos” del libro de lengua de Marple, ya existe una fórmula específica y conocida convencionalmente por todos para expresar que tú demandas (y no ofreces) cualquier cosa en alquiler: “SE BUSCA…”

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