La tribuna de despotricar. Hoy: Papá Noel

Saboreé por primera vez el lado siniestro de la Navidad en mi adolescencia, viendo Cortilandia (el montaje de dioramas montruosamente grandes que organiza el Cortinglés con motivo del solsticio de Invierno). Opino que hay cuatro momentos distintos en los que se puede ver Cortilandia. El primero es cuando eres muy pequeño, tus padres te llevan y te gusta. El segundo es cuando eres un poco más mayor, te llevan y haces como que no te gusta y que estás a la fuerza por tu hermana pequeña (en el fondo disfrutas porque sigues siendo un crío). Luego llega el típico día navideño, ya con catorce primaveras encima, y aprovechando que estás por el centro con tus amigos hacéis la gracia y váis a verlo. Y supongo que el cuarto momento es cuando llevas a tus hijos como te llevaron a ti, cerrando el ciclo del libre mercado. Decía que saboreé la parte siniestra de la Navidad en esa tercera ocasión, cuando ya con uso de razón me di cuenta del cutrerío de montaje y de la publicidad manifiesta:

Gigante cabezón: ¡Bueno! y ahora vamos a parar un poco porque los padres de estos niños tendrán que comprar en el Cortinglés

Hada angelical: Sí, sí, porque en el Cortinglés están los mejores productos, ¡y todos los juguetes!…

(dijeron eso, ¡lo juro!)

Pues eso amigos. Todo un desengaño, no tanto por la publicidad, sino por el descaro con el que se manipula la ilusión de unos niños. No voy a ponerme aquí a despotricar sobre la Navidad en general porque no acabaríamos nunca y porque está muy visto. Me quiero centrar en el personaje que recoge toda esa pátina de alegría obligatoria, de buenos deseos con copyright y de promoción de la globalización: Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás o como lo queráis llamar.

En un tiempo ancestral, Papá Noel fue un loser como los Reyes Magos, como la brujita esa que hace el oficio de regaladora navideña en Italia y cualquier otra versión que pretenda llevar ilusión y magia al corazón de nuestros pobres niños. Por aquel tiempo Papá Noel no protagonizaba películas estúpidas sobre gente que pierde y recupera el intangible “espíritu navideño” ni se había convertido en la estrella mediática que hoy prostituye su imagen para vender a su propia madre, si fuese menester. No. Papá Noel era un currito. Ya, ya sé lo que estáis pensando, que sólo trabaja un día al año y tal, bueno, pues no. Ni os imagináis la labor de investigación que hay detrás para saber si Borja Luis ha sido bueno todo el año o si Johnatan-Carlos juega con los demás niños. La cuesta de enero para esta gente es terrible amigos, no volváis a pensar mal de ellos, que no hay sueldo que pague la sonrisa de los niños.

Todo eso cambió el día que Coca-Cola le ofreció el contrato millonario que mantienen hasta la actualidad. Le hizo, eso sí, cambiar un poco su imagen corporativa para hacerla más adecuada a los cánones. A cambio todo tipo de ventajas: que si un carro con renos voladores, que si unos enanos le hacían toda la burocracia, que si un curso de autoestima…  no tardaron en surgir las envidias de los demás regaladores navideños y claro, le hicieron el vacío, cosa que Santa no se tomó nada bien y se dió al vicio, y de ahí la imagen que hoy tenemos de él. A pesar de todo lo malo que he dicho y voy a decir sobre él, Papá Noel es una víctima más del sistema, pero eso no quiere decir que merezca nuestra compasión, que no la merece: él se lo buscó y se ha convertido en un personaje totalmente grotesco, un esperpento, una caricatura de lo que fue.

Le llevo oyendo muchos días en los anuncios de la radio mientras curro. Que si en este bareto está vestido de amarillo, que si se adelanta a los Reyes Magos en el centro comercial Thader para que todo vaya bien, que si voy en el tren y me ponen una de esas películas que mencionaba antes (en las que, invariablemente, hay un afable ancianito bondadoso que resulta ser Papá Noel al final), y os juro que me dan escalofríos, grima y pavor al mismo tiempo.

Lo que peor llevo es que el culto a Papá Noel (la verdadera fe navideña al consumo y los sentimientos precocinados) se extiende. Paseo por las calles y veo versiones de este señor en escaparates (versión pegatina), en las puertas de los comercios (versión maniquí o versión hinchable-supercutre) y ¡ay! colgado de los balcones. Unos suben por una cuerda, otros tienen una especie de escala, y la mayoría resultan ridículamente pequeños.

Analicemos el alcance y significación de estos muñegotes:

en el hábitat natural de los papás-noeles (extensas regiones residenciales en los USA, pongamos, en Phoenix, Arizona) éstos entran en las casas por las chimeneas. Como aquí lo que se estila son los pisitos apilados a tropecientos-mil euros el metro cuadrado Papá Noel no entra por la chimenea, sino por el balcón. ¿No os dáis cuenta de la aberración? ¿qué sentido tiene un Papá Noel-hobbit colgando de una cuerda por el balcón? ¿cómo ha llegado hasta el quinto piso?¿Por qué hay cinco papás-noeles en el mismo bloque de pisos? ¡Qué niveles tan sofisticados de ridiculez estamos alcanzando, rediós!

Paseo por las calles plagadas de “santas” y me vienen a la cabeza (inevitablemente, lo juro) otras versiones más lúdicas: Papá Noel ahorcado en los balcones (imagináos una calle entera), Papá Noel empalado junto a la puerta de la ferretería, a modo de escarmiento público, o en la sala de espera de una clínica estética para que le implanten un balón gástrico y, finalmente, Papá Noel saliendo esposado del juzgado (con una bolsa de terciopelo, roja, tapándole la cabeza) acusado de pederastia y gritando que todo ha sido un montaje. Como ejercicio mental resulta reparador, y si no probad y luego me contáis.

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14 thoughts on “La tribuna de despotricar. Hoy: Papá Noel

  1. alberto 16 diciembre 2006 / 9:16

    Pues, qué quieres que te diga, yo prefiero a los reyes magos con sus camellos. Siempre me he preguntado cómo hacen los camellos para subir hasta el séptimo piso y comerse la hierba que los niños les dejan en el balcón… ¡y luego bajar con el estómago lleno!

  2. edryas 16 diciembre 2006 / 16:52

    Tengo fama de ser sanguinaria porque normalmente soy yo quien ideo muertes jachondas de personajes indeseables. Yo lo pondría anunciando dietas, porque la culpa de la obesidad made in USA (la de la fabada es made in Spain) es suya totalmente.

  3. edryas 17 diciembre 2006 / 15:53

    ¿Y que haga una dieta de 1000 calorías? ¿no es eso cruel?

  4. Mario HPR 17 diciembre 2006 / 19:30

    Yo odio esos Papás Noel titiriteros, y las versiones que apuntas me parecen la leche. De hecho me ha gustado especialmente la del Papá Noel empalado y he usado tu idea en mi blog (Muchas gracias).

    Saludos!!

  5. sinclair 18 diciembre 2006 / 10:22

    Estoy de acuerdo con Alberto en cuanto a lo de los Reyes.

    Arf, me apetece muchísimo hacer el ejercicio que propones!!!

  6. Jane Vicente 18 diciembre 2006 / 19:20

    A mí me hace mucha gracia un “adorno” navideño de esos que cuelgan de los balcones y que consiste en TRES (!) papás-noeles chiquitos subiendo por la misma escalera. Creo que el pobre chino que lo diseñó oyó algo sobre los Reyes Magos y se hizo un lío… Es que si no, no hay manera de entender lo de que sean tres, digo yo.

  7. Rafa 18 diciembre 2006 / 20:32

    Hombre, no es necesario decir que yo también los prefiero, y ya que estamos quiero aclarar que no es el concepto de “Papá Noel” el que me espanta, sino el empleo de este personaje para todo tipo de propósitos siniestros (en especial los ridículos muñecotes colgantes enanos).

  8. Fizban 18 diciembre 2006 / 21:56

    Odio al yanki de cocacola. Esa bola de sebo barbuda jamás ha entrado a mi casa y asi seguirá siendo mientras pueda evitarlo. Si lo veo lo arrojo a la chimenea encendida y cazo a sus renos para cenar.

  9. Rafa 19 diciembre 2006 / 9:32

    Por algún motivo desconocido (quizá un complot navideño) algunos de vuestros comentarios han ido directamente a la cesta del SPAM. Lamento las molestias e intentaré solucionarlo.

  10. Fizban 19 diciembre 2006 / 16:51

    Nono, es que mi comentario era spam

  11. Hugo 20 diciembre 2006 / 13:26

    Jajajaja, que bueno, lo de las peliculas nunca falla, ademas cada año el mismo día a la misma hora la misma peli, si no lo creeis apuntad fecha y titulo y esperad un año ya vereis, ya.
    Yo por eso le he perdido el poco respeto que me quedaba hacia la tele, ahora mi tele es youtube y las peliculas las pillo por P2P y las veo cuando quiera.

  12. natalia 24 diciembre 2008 / 10:53

    papa noel hoy vas a tener un dia muy complicado con todos los niños quiero las ceras de 62 ceras porfabor besos

  13. eulez 24 diciembre 2008 / 11:13

    Mmmm ¿chimeneas en Phoenix, AZ? Teniendo en cuenta que no bajan de los 20 grados en invierno me extrañaría un poco… pero vamos, quien sabe? seguramente el puto Satán viva allí y tenga frío.

    Por cierto, Papa Noel, tráele las “ceras de 62 ceras” a Natalia. Que tampoco es que pida una Play3.

  14. Copépodo 24 diciembre 2008 / 11:33

    Mmmm, sí, ahí me pasé un poco. Sustitúyase por Denver, CO.

    ¿Natalia habrá leído la entrada antes de hacerle su petición a Papá Noel? Espero que no quedara traumatizada. Creo que las de 62 ceras se han acabado.

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