Sobre la virtud (contingente) del término medio

In medio virtus: la virtud está en el término medio (huye de los excesos y de los radicalismos). Creo que lo dijo por primera vez Aristóteles, aunque no he encontrado una confirmación absoluta de este dato. La versión italiana de la Wikipedia dice además que es una versión simplificada de una locución del ámbito legal, con el mismo significado, muy empleada por los escolásticos del Medievo. Lo mismo da.

Yo lo que quiero expresar hoy es que esta afirmación la tenemos tan incrustada entre las meninges, a menudo de forma casi imperceptible, que su aplicación llega a ser de hecho muy poco virtuosa. Últimamente me he dado cuenta de que mucha gente decide no tomar partido en una situación. Tomar decisiones no siempre es fácil, y lo mismo puede decirse de forjarse una opinión propia. Estamos tan saturados de opiniones sin fundamento y tan inmersos en el falsísimo tópico de que “todas las opiniones son respetables” (todas ellas, así por las buenas) que hasta me da apuro tener que insistir en esto:

No todas las opiniones son “respetables” (opinar que, por ejemplo, las mujeres no deberían tener trabajos remunerados no es una opinión respetable). Por otro lado, respetable o no, una opinión no tiene una validez inmediata. Hay aspectos en los que se puede discrepar, pero eso no hace que ciertas opiniones se hagan válidas automáticamente. Da la impresión de que a menudo se exige un reconocimiento sólo por tener una forma de pensar distinta, independientemente de que esa forma de pensar esté fundamentada con argumentos. Como consecuencia de estos vicios se tiende a considerar que lo “políticamente correcto” es admitir cualquier opinión (por cafre que sea) como una posibilidad más. Dándole un giro de tuerca más a esta situación hay quien llega a pensar que todas las opiniones, por el hecho de serlo, encierran parte de verdad y que por lo tanto la estructura de esa verdad debe contener inevitablemente parte de todas las opiniones vertidas sobre el tema. “La verdad siempre está en el consenso” (término medio) de las opiniones vertidas, independientemente de su calidad.

Esto puede ser así, no digo que no, pero no tiene por qué. Por hacerlo un poco más concreto: supongamos que un grupo de amigos discute sobre las razones por las que han perdido un partido de fútbol. Uno dice que el portero no ha estado atento porque está pensando en otra cosa, otro que los defensas no estaban en forma porque salieron de botellón la noche anterior y otro dice que es porque había llovido y con charcos no se juega igual de bien. Finalmente concluyen que todos tienen parte de razón y que todos esos factores combinados les han hecho perder. Esto podría ser verdad o no. Quizá simplemente el otro equipo es mucho mejor que ellos y ninguno de los factores que proponen podrían haber cambiado el resultado. No he escogido el ejemplo al azar. El fútbol es un ámbito maravilloso donde ejercitar eso de que “todas las opiniones son válidas”. Yo no sé nada de este deporte (y lo aborrezco con todas mis fuerzas) y sin embargo soy capaz de discutir con cualquier taxista las verdaderas razones por las que el Madrid perdió contra el Levante y si me lo propongo e insisto me acaba dando la razón.

Por desgracia, hay otros ámbitos menos vanales que el fútbol donde la aplicación de la “virtud del término medio” resulta perniciosa. Aprovechándose de este vicio tan extendido se puede dar el caso de introducir una “opinión” no válida de forma voluntaria con el objetivo de que se incluya como parte de la verdad gracias a la atrofiada capacidad crítica del público. Me dejo de abstracciones y pongo unos ejemplos:

El cambio climático. Los científicos de todo el mundo llevan varias décadas percatándose de que un aumento de las emisiones de gases invernadero progresa en paralelo a un calentamiento global que puede afectar al clima de una u otra manera en un momento dado. Esta información no contiene ningún tipo de juicio moral; es una afirmación equivalente a decir que si dejas caer un huevo desde la ventana se romperá. Sin embargo, distintos grupos de presión introducen deliberadamente en el ámbito de los medios de comunicación y la divulgación científica (no en las publicaciones científicas propiamente dichas, pues serían incapaces) “opiniones” que contradicen los datos que se manejan anteriormente: el hombre no está causando el cambio climático. El resultado es que la población recibe dos mensajes contradictorios, pero a menudo no son capaces de evaluar críticamente los fundamentos de cada uno (esto no es de extrañar, pues esa capacidad no es fácil de adquirir). Sin embargo, a la hora de forjarse su propio criterio optan por el camino de enmedio y se oyen “opiniones” como “seguro que hay una parte del calentamiento producida por el hombre pero que los científicos exageran”, cumpliendo así los propósitos de los que sembraron la cizaña: hacer surgir la duda para menoscabar la verosimilitud de los especialistas.

La autoría del 11-M. No voy a contribuir al empacho informativo que tenemos todos con este asunto más que con una idea: supongamos que un sector muy concreto de los medios de comunicación fabrica una hipótesis alternativa sobre la autoría de los atentados del 11-M (es sólo un suponer). Una noche de botellón construyen una “trama conspirativa” en la que alomojó están implicados todos aquellos indeseables a los que quieren ver caer entre rejas o en desgracia (terroristas de ETA, el partido del gobierno y hasta jueces si es necesario). Lo importante en este caso, como en el anterior es provocar ruido, hacer llegar a la sociedad con contundencia el mensaje contradictorio. ¿resultado? en las encuestas una proporción nada desdeñable de la población se manifiesta partidaria del término medio: se creen los resultados de la investigación judicial pero insinúan que faltan cosas por saber que deben ser investigadas (como si no hubiese una investigación en marcha, vaya).

La búsqueda del equilibrio político “porque sí”. La Federación de Asociaciones de Radio y Televisión otorga su premios a Federico Jiménez Losantos y a Buenafuente, como queriendo representar ambos extremos de las ideologías políticas y quedar como una asociación imparcial. Muy políticamente correcto todo ello, pero ¿no se han parado a pensar que los premios habría que otorgarlos en función de la calidad profesional del periodista y no de a qué facción defiende? No se extrañen luego de que pase lo que pasa…

Por favor: estemos alerta ante este tipo de manipulaciones. Si vamos a defender un punto de vista habrá que intentar fundamentarlo en algo, y no sólo tomar el camino de enmedio para atajar desencuentros por sistema y hacer lo políticamente correcto. A veces el término medio no es el más virtuoso sino el más mediocre.

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18 thoughts on “Sobre la virtud (contingente) del término medio

  1. edryas 1 marzo 2007 / 18:36

    Me encanta. Por fin alguien opina como yo. Cuando Aristóteles dijo eso no se refería para nada a que todo vale. Ya ves que cada uno entiende las cosas a su manera.
    Menos importante que tus temas, pero más personal, es el hecho de que, como todo vale, la gente se pone a opinar de las cosas que usan (sí, la lengua) sin tener ni idea y acaban diciendo que les gusta el francés porque suena suave (cuando nunca hah oído una bronca en francés) y que el alemán les suena fuerte y todos esos topicazos.
    Por otro lado estoy contigo: el querer quedar bien está hundiéndonos.

  2. Esteban 1 marzo 2007 / 21:29

    Muchas veces elegir el termino medio es una manera de evitar comprometerse con una opinion concreta. Esto no quiere decir que no haya terminos medios aceptables entre dos opiniones, pero tampoco que el termino medio sea lo aceptable por el solo hecho de ser temrino medio. (Tambien habria que revisar a que llamamos termino medio, y si es tan medio como se cree)

    P.D: Te invito a visitar el blog del Budinismo, que volvio a iluminarnos de sabiduria culinaria http://sagradobudin.blogspot.com

  3. Rufo 1 marzo 2007 / 22:57

    Rafa, has conseguido soltar en un solo golpe lo que yo era incapaz de expresar, ni siquiera en varios post ni dandole mil vueltas al asunto. Me suscribo punto por punto a lo que dices, y si no te molesta (que no creo que lo haga), te voy a enlazar directamente porque creo que este tipo de ideas merecen cuanta difusión sea posible

  4. Rafa 1 marzo 2007 / 23:18

    Edryas> De hecho creo que el sentido original de Aristóteles tenía que ver con la comida y la bebida.

    Esteban> Hombre, por supuesto que en ocasiones el término medio sí que es una opción válida y equilibrada. Yo lo que quiero decir es que no siempre tiene que ser así y que las soluciones salomónicas tomadas por sistema nos dirigen a una sociedad pasiva y manipulable.

    Con gusto me pasaré a leer el nuevo sermón budinístico, Esteban.

    Rufo> ¿qué me va a molestar? yo encantado, de hecho ya te puedes imaginar que contribuiste hace poco a que terminara “vomitando” esto.

  5. Rufo 1 marzo 2007 / 23:20

    Por otra parte, no se si es lo mismo ‘no opinar’ que sencillamente tirar por la calle de enmedio y no comprometerse con nada. No creo que haya nada de malo en asumir y reconocer que uno no sabe nada, que es un ignorante en la materia y que sencillamente no se siente quien para tener una opinion formada al respecto. En fin, todo es cuestión de aprendizaje, de contrastar fuentes y de evolucionar, pero como dices, no es de extrañar que la gente esté perdida con temas como el del cambio climatico, con semejante bombardeo de información que llega desde todos los frentes

  6. Rufo 1 marzo 2007 / 23:29

    jejej, ya habia sospechado que era en parte provocador :)

  7. Rafa 1 marzo 2007 / 23:32

    ¡Efectivamente! El problema es que nos cuesta mucho, pero muchísimo escoger la opción NS/NC de la cuestión. Si no eres capaz de forjarte una opinión propia medianamente fundamentada lo mejor es no opinar a ciegas tirando por el medio, y eso es lo que quería decir con todo esto. Si se quiere intervenir con una opinión ¡leches! a currársela un poco y que al menos sea de las válidas, que no te la tienen que aceptar como tal por la cara.

    (¡qué sensación de messenger más rara estoy teniendo!)

  8. Lexx 2 marzo 2007 / 6:28

    Sin entrar en demasiada elaboración, se puede decir que el común de la gente actúa –opina- por imitación. Es nuestra naturaleza, no es gran cosa. Cuando se le ofrece a la gente en bandeja de plata la más importante de las opciones, la de “opinar” qué partido político forjará su destino, se está dando por sentado lo de que “todos tienen una parte de verdad, tu escoges”, aunque claro, yendo a lo profundo no sea así. Espero que no se malinterprete, pero el sistema democrático –tal y como está hoy diseñado- le hace creer a la gente que lo correcto está en la opinión-escogencia de las mayorías, aunque esta elija el disparate. De allí en adelante, quién es quién para señalar que unas opiniones valen más que otras, al fin y al cabo es cuestión de números. ¿Son las mayorías las más sabias por definición? Y si no es así, ¿Podemos culparlas por creer en aquello por lo que se les ha dado la máxima responsabilidad? Los que se equivocan pueden ser una minoría y tener el poder. Los que se equivocan pueden ser una mayoría y tener el poder. ¿Se puede tener una mayoría “sabia” sin que no sea más que otra forma de imitación con mejor ropaje? ¿Qué lugar ha quedado según el modelo actual para los que anteponen el conocimiento a la demagogia? Parecería ser ese lugar, silencioso y útil, que no interfiere con ese poder que se puede moldear, porque imita. Existen opciones que requieren sincerarse respecto a qué lugar se le concede a aquellos que nuestras sociedades forman para tener los mejores datos y no estoy hablando en términos de tiranía, claro.

  9. dick 2 marzo 2007 / 12:01

    cuesta demasiado decir que no sabemos nada de algo, me incluyo en eso.

    La calle de en medio cómo no, es la mas comoda, y más comodo es aun decir: es que lo vi en la tele, y como lo he visto y lo han dicho, seguro que es cierto…

  10. Gianna 2 marzo 2007 / 14:09

    Muchas veces lo de contemporizar es por otro motivo. En el ambiente radicalizado que hay hoy día, a veces no opinas porque no quieres tener follones. Esto hace que, o bien se eviten ciertos temas, o, en efecto “se tire por la calle de enmedio” para quedar todos bien y no acabar cabreados.

    Mira, el día del atentado de la T4 quedé a comer con unos amigos que hacía tiempo que no veía. En la comida sólo se mencionó el atentado para decir más o menos “qué hijos de puta los de ETA”. Un rato más tarde uno de ellos me dijo “la culpa es del partido tal”, a lo que respondí “déjalo”. ¿Por qué? Porque no estaba de acuerdo, y tal como este amigo planteó la cuestión íbamos a tener una discusión demasiado seria.

    Y, desgraciadamente, vivimos unos tiempos en los que la manipulación periodística es tan sumamente descarada que tienes que leer 4 periódicos, ver dos televisiones y pasar a todo unos 4 o 5 filtros para poder enterarte de lo que está pasando realmente.

  11. Miguel 2 marzo 2007 / 15:09

    El equilibrio no es, necesariamente, el término medio. Estoy de acuerdo con todo lo que has dicho, y se me ocurren innumerables ejemplos de la vida diaria en los que basarme para ello. Felicidades por el post.

  12. Antonio 2 marzo 2007 / 17:54

    Acabo de aterrizar en este ¿blog? buscando la biografía de Pardot Kynes, ilustre planetólogo de Dune. Perdón si este comentario está fuera de lugar, pero no sabía donde ponerlo :)

    La cuestión, que felicito al joven blogmaster por dejarme maravillado y con la boca abierta y llena de babas.

    Tengo lectura para dias. Chico, tan joven… y eres un pozo sin fondo de sabiduría y sana curiosidad.

    Pues eso¡¡ Felicidades¡¡

  13. Felipe 3 marzo 2007 / 11:46

    Rafa:
    Muchas gracias por entrar “Los pequeños objetos”. Te envío la dirección de otros proyectos que estoy elaborando en Blogger, a dónde seguramente acabaré. De momento he puesto un enlace de tu siempre excelente bitácora y a donde me comprometo a volver con frecuencia.
    Un abrazo y hasta pronto.

  14. Rafa 3 marzo 2007 / 13:38

    ¡Vaya! En días como hoy siento que esto de tener un blog sirve para algo. No sólo recibo felicitaciones (que agradezco de corazón aunque sean exageradas) sino que puedo disfrutar con muchas aportaciones interesantes en un tema que pensé que iba a tener poco éxito. Gracias a todos por comentar.

    Vuelvo a aclarar, por si acaso, que no estoy en contra del consenso ni digo que el término medio sea malo siempre. Sólo abogo por ser un poco crítico con las “opiniones” que oímos y que decimos e intentar valorarlas en su justa medida.

    Por otra parte es muy interesante la reflexión de Lexx sobre las bases de la democracia. Sobre este tema creo que es más importante que un país sea ante todo un Estado de Derecho antes que una democracia. Quiero decir que la solución de una democracia parlamentaria es buena porque así lo establecen unas “reglas del juego” que todos han de respetar. El imperio de la Ley es lo fundamental en este caso. Pensar que la “opinión de la mayoría” es la mejor por sistema es una falacia que se dice pero que nadie que lo piense dos veces se creerá, lo que pasa es que aquí entra en juego otro factor: que cada ciudadano puede tener intereses distintos y que lo que es bueno para uno no tiene por qué ser bueno para el otro. Es evidente que en esta situación es imperativa la búsqueda de un consenso que se consigue gracias a la democracia bajo la premisa de que todos los ciudadanos somos iguales y, ya que no se puede contentar a todos, que al menos se contente a la mayoría (respetando a las minorías según establece la ley).

    Como idea no es mala, aunque dista mucho de ser óptima en la práctica. Por supuesto una democracia funcionará tanto mejor cuanto mayor participación crítica haya en el debate político por parte de los ciudadanos, y aquí es donde falla el sistema. La población cada vez es más pasiva (no hay más que ver los crecientes porcentajes abstencionistas) y más permeable a la demagogia. Aquí es donde veo que habría que mejorar el sistema, aunque a veces, viendo a nuestros dirigentes no me extraña que se tire la toalla.

  15. -- 14 marzo 2007 / 1:39

    Las democracias lo son nominalmente. Quizá su funcionamiento nos proporcione la ilusión de que podemos elegir… pero elegir elegir, más bien elegimos poco y nos dejamos llevar mucho. Mirad las noticias: ¿cuántas agencias realmente hay dictaminando qué es y qué no es noticia cada día? Todas cuentan las mismas cosas de diferentes maneras y todos esos mensajes nos llegan con la apariencia de diversidad…
    ¿El Camino Medio?, ¿no es ese el camino del Buda?: no abuses, pero tampoco te prives. Siempre lo entendí así. Desde mi perspectiva, las privaciones católicas son excesos de signo negativo. En cuanto a opiniones, es otro mundo. El ejercicio de la opinión se me antoja más auténtico en aquellas personas que han trascendido su necesidad de pertenencia a una institución, fe, partido, club, nacionalidad, etc. Sin el sano ejercicio de trascender y relativizar estas pertenencias, cualquier opinión se convierte en panfleto.

  16. Álvaro 16 julio 2010 / 20:12

    ¡Hola!He llegado a tu Blog,buscando algo de información sobre la virtud del término medio,tan cacareada por mi madre(jeje)y que a mí siempre me ha presentado tantas dificultades,es decir,que no está entre mis virtudes más desarrolladas.
    En fin,me ha parecido muy interesante.Un saludo!

  17. Copépodo 17 julio 2010 / 17:21

    Gracias por comentar, un saludo

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