Otro honoris causa para Saramago

saramago.JPGAyer al mediodía tuvo lugar la investidura como doctor honoris causa de la pintora amiga de Espe del autor José Saramago en la Universidad Autónoma de Madrid (¡la trigésimo sexta que le otorga este tipo de reconocimiento!), a la que asistí con muchísimo gusto. En realidad se trataba de una investidura doble, ya que también se le concedió esa distinción al filósofo Eugenio Trías Sagnier, al que no conocía y cuya obra queda, mucho me temo, más allá de mis capacidades. Si asistí fue porque las novelas de Saramago me gustan mucho y siempre que he tenido oportunidad de escucharle ha sido una experiencia enriquecedora. Por otra parte era la primera vez que iba a un acto de estas dimensiones y eso también merece un comentario: una investidura de estas rebosa protocolo por todas partes (hasta tal punto que según entras en la sala la universidad no sólo tiene el detalle de entregarte una copia de los discursos que van a ser pronunciados, sino también de un “guión “de la ceremonia para que sepas cuándo te toca levantarte y para que no preguntes cada cinco minutos al de al lado “¿falta muchoooo?”). Pequeño inciso: esta ceremoniosidad no se corresponde en absoluto con el trato que se da a los estudiantes, al menos en la UAM, que si bien recibimos una carta de felicitación del Rector Magnífico cuando nos admitieron, una vez licenciado no te dan ni los buenos días. Aprovecho esta tribuna para exigir una carta de felicitación cuando acabas los estudios que de paso podría estar acompañada de una sencilla pero emotiva ceremonia culminada con una patada en el culo graciosamente ejecutada por, al menos un decano.

Pero ya me estoy desviando (otra vez). La ceremonia comienza con la entrada en la sala del rector y otros doctores todos ellos ataviados con toga y con birrete coloreado en función del área de conocimiento de forma que parecen un parchís académico. Antes de la investidura propiamente dicha el padrino expone un laudatio sobre el doctorando (un discurso donde ensalza su figura y su importancia de forma que al final acabas convencido de que no sólo merece ese reconocimiento sino que debería presentarse a secretario de la ONU). En el caso de Saramago su padrino habló, entre otras cosas, del estilo peculiar de sus novelas (no usar signos de puntuación más allá del punto y la coma) y la función del mismo a la hora de facilitar una comunicación especial entre autor y lector y de hacerle partícipe a la hora de leer el texto.

Tras el repaso de los méritos se le impone al doctorando el birrete, se le otorga un diploma, un anillo y unos guantes blancos. Después el rector se acerca, le da un abrazo y todo el mundo aplaude. En el caso de Saramago el aplauso fue una verdadera y sentida ovación realmente emocionante, tras la cual procedió a darnos su lección magistral, que fue en portugués pese a que su castellano es exquisito (doy fe), pero dado que los asistentes podíamos seguirlo por escrito no era muy difícil entenderlo casi en su totalidad. En ella profundizó sobre el papel de la alegoría de situación en sus novelas, especialmente después de “Ensayo sobre la ceguera“, que según él mismo reconoce, marca un antes y un después en sus obras. Personalmente me parece que es su mejor libro, al menos de los que conozco. Por último me gustaría reproducir algunas palabras del escritor (su discurso está disponible al completo en portugués y castellano).

A história vai contar algo totalmente contrário ao senso comum, algo que até esse momento nunca havia sucedido, mas que o leitor, feitas as devidas abstracçoes, acabará por reconhecer como a realidade mesma com que lida todos os dias. No fundo, nâo invento nada, sou apenas alguém que se limita a levantar uma pedra e a pôr à vista o que está por baixo. Nâo é minha culpa se de vez em quando me saem monstros.

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5 thoughts on “Otro honoris causa para Saramago

  1. Felipe 16 marzo 2007 / 20:31

    Cuando tantas veces han dado el honoris causa a gente que no se lo merece, es reconfortante comprobar la justicia en este caso. Además de un excelente escritor, es una persona comprometida y un gran admirador de nuestra tierra, en estos tiempos de confusión en que los que más gritan más se les oye.

  2. ^^Solrac 17 marzo 2007 / 20:24

    Me pica la curiosidad por leer algo de este hombre, que tan sonado es y del cual conozco tan poco, tendré que buscarme algo por ahí a ver qué tal :)

  3. Rafa 18 marzo 2007 / 23:22

    Para mí fue un momento emocionante por el hecho de tenerle cerca y de poder escuchar lo que tenía que decir. Supongo que él agradece una mención de este tipo, pero estoy convencido de que supone mayor honor para la universidad tenerle a él como doctor que para él el reconocimiento. No por nada es premio Nobel.
    Solrac: “Ensayo sobre la ceguera” puede ser una novela excelente para conocer a Saramago.

  4. uyate 26 marzo 2007 / 9:38

    Buen blog y entradas interesantes, pero en este caso ha caído en una leyenda urbana: “Espe” nunca dijo que “Saramago” fuera pintora, como el propio Saramago ha insistido en varias entrevistas posteriores al supuesto gazapo, por la sencilla razón de que se conocen y se han tratado personalmente desde bastante tiempo antes.

  5. Rafa 26 marzo 2007 / 21:14

    Uyate, haces bien en aclarar lo de la leyenda urbana (yo no estaba seguro de si lo era o no). De todas formas sólo pretendía recordar el chiste como elemento de la memoria colectiva, aunque sí que me parece bien que si se menciona sea a sabiendas que tiene tanta verosimilitud como lo del perro de Ricky Martin, aunque no por falso deje de ser divertido.
    Un saludo y gracias por comentar.

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