Blog Action Day

Bloggers Unite - Blog Action Day

Bien, pues aquí está mi contribución a la campaña “Blog Action Day”, que pretende demostrar el poder que tienen los blogs para cambiar el mundo. La verdad es que me cuesta reprimir la carcajada cuando escribo esto, pero eso no significa que no dé importancia a la transmisión de ideas y al establecimiento de un debate sobre temas realmente serios, así que decidí meterme en este fregado, para que no se diga.

La idea es que hoy, 15 de octubre, todos los blogs adscritos (que son más de 14.000 según la página oficial) publiquen entradas sobre la conservación medioambiental. Yo voy a aprovechar para reproducir una vez más mi visión apocalíptica de la situación actual. No es que vaya a decir nada novedoso, más bien al contrario creo que todos somos conscientes de los problemas ambientales con los que convivimos, pero no siempre se reflexiona sobre cuáles pueden ser las verdaderas soluciones a los mismos.

Los problemas ambientales suelen estar “repartidos” en toda una serie de epígrafes que se plantean de forma independiente: cambio climático, eutrofización, fragmentación de hábitats, polución de las aguas, etc. En el fondo todos estos síntomas reflejan un mismo y único problema que tiene que ver con nosotros como especie y con nuestra incapacidad de controlar la energía (=recursos) que consumimos. Todos los problemas medioambientales serios que vivimos hoy son consecuencia de la explotación excesiva de los recursos naturales del planeta. A su vez esta sobreexplotación tiene por causa una superpoblación del planeta más allá de lo que es razonable desde el punto de vista de la sostenibilidad ecológica así como una tendencia claramente al alza del consumo energético.

Por concretar un poco: el calentamiento global por efecto invernadero se origina por la emisión de dióxido de carbono, que es consecuencia del uso de combustibles. En el fondo poco importa que el petróleo fuese sustituido por los famosos biocombustibles, que seguirían emitiendo gases invernadero y que, como contrapartida, su cultivo competirá con el de alimentos para la humanidad, como ya se está viendo. A la tendencia al alza del consumo de combustibles en los llamados países desarrollados hay que añadir, como es bien sabido, la creciente industrialización de China y otros países. ¿Qué alternativa hay? Ya hablé de cómo el hidrógeno no podrá sustituir a los combustibles tradicionales como fuente de energía al ser su explotación a partir del agua energéticamente desfavorable. De entre todas las propuestas de soluciones que se pueden oír ninguna incide en el hecho de que es muy difícil controlar las emisiones de CO2 cuando la humanidad cada vez viaja más y en mayor número y nadie pone sobre la mesa que, de hecho, la auténtica apuesta por revertir sus efectos es consumir menos recursos. Parece como si todas las soluciones pasasen por encontrar sofisticadísimos métodos que eviten que la gasolina contamine tanto y otras pajas mentales varias en lugar de poner las mentes pensantes del mundo en conseguir que todo el mundo pueda llegar andando a su trabajo.

Y esto se aplica a todo lo que queráis: los teléfonos móviles cada vez más sofisticados, consumen más energía, las magdalenas vienen individualmente envasadas en plásticos, puedes disponer de un sistema automático que te suba las persianas para cansarte menos y tu aspiración durante el año es irte de vacaciones a Cuba subido en un avión. Toda la energía al final viene de los mismos sitios, y hay un límite físico de la energía que se puede ordeñar de nuestro planeta. Cuando nos aproximamos a ese límite, la regeneración de los recursos se ve afectada y pasa lo que pasa.

Lo que quiero decir con esto es que reciclar el papel y el vidrio no va a solucionar los problemas ambientales, por muy conveniente que sea el reciclaje. Hay en este momento un crecimiento imparable del consumo de energía y recursos del planeta por parte de los países “desarrollados” (que lejos de reducir su consumo energético per cápita continúan aumentándolo) al que se suma la entrada en escena de las “economías emergentes”. Esta función estrictamente creciente alcanzará tarde o temprano el límite estático de lo que el planeta puede dar de sí, que viene establecido por las leyes físicas (termodinámica aplicada), así que ese futuro que nos prometieron con coches voladores y artefactos casi mágicos para todos no llegará nunca. Es físicamente imposible que los 6.000 millones de seres humanos puedan llevar un tren de vida ni siquiera la mitad del que lleva cualquiera de nosotros… y sin embargo esas parecen sus aspiraciones.

Tal y como yo lo veo, una solución verdadera para los problemas ambientales pasa por un cambio radical de nuestras sociedades, tan radical que sinceramente, dudo que estén dispuestas a darlo de forma voluntaria. Nuestra idea de progreso tiene que ver con el gasto, y eso va a ser muy difícil de cambiar; hasta que “progreso” no pase a ser sinónimo de uso eficiente de la energía y ahorro, todas las medidas que se tomen serán unos parches de utilidad más bien relativa y temporal.

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6 thoughts on “Blog Action Day

  1. eulez 15 octubre 2007 / 9:49

    Aquí esta el debate más clásico entre los que defendemos medidas para cambiar las cosas… me parece que cerrarse en banda y ponerse catastrofista no sirve de nada. Si tuviésemos unos gobiernos que tomasen medidas dentro del sistema para reducir las emisiones y similares, muchos los criticaríais por insuficientes. Claro, es cierto, es insuficiente. Pero hay dos alternativas: ruptura con nuestro modo de vida o transformación paulatina. Me parece que la segunda sería la más factible para que políticos y gente que mueve los hilos (el dinero, el capital) aprobase cierto tipo de medidas. Suena mal, pero es lo que hay.

    Por ejemplo, los coches. La producción y venta de coches es uno de los motores de las economías capitalistas, no se puede renunciar a eso así como así… ¿no estaría bien que se dejase la gasolina y se sustituyese por el hidrógeno? Que el hidrógeno hay que sacarlo del agua y eso cuesta energía. Pues claro, pero de momento no hay emisiones y eso se puede hacer a través de paneles solares, o energía eólica. E incluso, a través de energía procedente de centrales nucleares. Este es otro tema de discusión, pero si la situación del cambio climático es tan grave, la energía nuclear es lo menos malo que tenemos (hay que recordar que ya se están estudiando técnicas de manipulación de residuos que pueden transformar toneladas de material de deshecho radioactivo en litros).

    ¿Qué esto no soluciona el problema de base? Pues claro que no, pero me parece que no hay más remedio. Además, nada lo va a solucionar, somos demasiados, por muy ecológicos y eficientes que seamos, tendríamos ciudades y campos de cultivo, vamos a seguir cargándonos el planeta, aunque volvamos a la prehistoria. Por ciero, nuestra economía actual se basa en el consumo… como empecemos a ser “eficientes” y a dejar de producir y hacer cierto tipo de cosas, te aseguro que la mitad de la población activa se va al paro (con el sistema económico actual)… Imagínate la situación… No digo que no estaría bien hacerlo, pero como que nadie va a querer.

    Pero el principal problema no es ese. El principal problema es que los políticos ni siquiera están haciendo medidas de transición, es que ni siquiera están en un punto anterior, es que no han hecho nada. España emite cada año más CO2, incumpliendo incluso el protocolo de Kioto. EEUU mira para otro lado y China no para de crecer económicamente destrozando regiones enteras con polución y deshechos…

    El problema es político y tecnológico y se puede asumir en una primera aproximación, para solucionar de momento el cambio climático. Pero nadie está haciendo nada.

  2. Rafa 15 octubre 2007 / 20:30

    Bueno, es cierto que me pongo muy catastrofista, pero es que soy bastante pesimista sobre la efectividad que puedan tener las medidas políticas al ritmo que llevamos (y a los hechos me remito). Quizá sea posible una transformación paulatina o quizá no, pero está claro que hay que intentarlo. Pese a mi opinión personal creo que hay que echar el resto por cambiar la situación, y por eso al menos yo siempre pongo mi granito de arena en calidad de ciudadano. Lo de sincerarme aquí lo hago porque nadie nos oye, jejeje

    Ahora bien, mi visión de la jugada me la he compuesto leyendo enfoques termodinámicos de la ecología, y la visión que se plantea con eso es muy, muy cruda. Lo que está claro es que milagros no existen y que la visión del futuro que la mayor parte de la humanidad (políticos bienintencionados incluidos) pretenden conseguir es, sencillamente, imposible desde el punto de vista de las leyes físicas.

    Y sobre los coches de hidrógeno te animo a que te leas el enlace que tengo puesto: el hidrógeno como combustible es sólo un parche, pues o bien se obtiene de metano y otras fuentes contaminantes y no renovables, o bien se obtiene del agua en cuyo caso es imposible que su empleo sea rentable dada la inexistencia en nuestro universo de móviles perpetuos de primera y segunda especie.

  3. eulez 15 octubre 2007 / 20:56

    Rafa, creo que te lías un poco con los rollos termodinámicos (como os liaís a veces con la Física). Nadie habla de móviles perpetuos. Esto es solamente la cuenta de la vieja: tanto tengo, tanto me dan. Sí que es cierto que hace falta energía para obtener el hidrógeno, claro, pero supongo que también hará falta para producir la gasolina en la forma en la que la utilizan los coches a partir del petroleo, no? Supongamos que utilizas combustibles fósiles para la disociación. Los utilizas pero ahora resulta que los coches no emiten gases. La mejora es notabilísima, no es perfecto, pero se ha mejorado mucho. Ya solo quedaría un método para no utilizar el petroleo: por ejemplo, energía nuclear, eólica o solar. Y con el tiempo (esperemos) fusión nuclear.

    Vamos, no me parece que sean tan mal método. En tu post sobre el hidrógeno falta que comparases cuanto costaría energéticamente y económicamente disociar el hidrógeno necesario para un coche y que lo comparases con la energía y el dinero que cuesta ahora mismo manipular el petroleo (incluyendo la extracción) para conseguir la gasolina necesaria para un coche de gasolina. No tengo nada claro que lo primero sea más caro que lo segundo, sobre todo si se hiciese a gran escala.

  4. Rafa 15 octubre 2007 / 21:07

    Vale, totalmente de acuerdo con lo primero. Sólo quería incidir en que si la fuente del hidrógeno son los combustibles fósiles el problema se soluciona sólo a medias puesto que seguimos dependiendo de una fuente no renovable, aunque tienes toda la razón en que sería un salto muy significativo que los vehículos no contaminasen.

    Si nos ponemos a obtener hidrógeno disociando moléculas de agua (como se repite hasta el hartazgo) habrá que tener una fuente de energía para hacerlo, pues de no ser así el proceso resulta enormemente desfavorable. Con esto sólo quiero poner el acento en que el hidrógeno podría ser un excelente acumulador de energía (procedente de otros medios, a poder ser, limpios), pero en ningún caso fuente de energía. Es sólo cuestión de matices y a lo mejor me pongo muy pesado, pero es muy frecuente que se hable del hidrógeno como una especie de piedra filosofal en plan “sale del agua y no contamina porque da agua”, y eso sí que suena a móvil perpetuo.

    Saludos

  5. Albert 16 octubre 2007 / 10:27

    Eulez, discrepo: nuestra economía actual se basa más bien en los servicios que en los productos, y hay mucho más margen de maniobra que el que pretenden hacer creer los portavoces de sectores de producción maduros, como el automovilístico. En las últimas décadas ha habido aumentos enormes –pero enormes de verdad– de la productividad, y las economías los han absorbido bastante bien, sin llegar a esos niveles catastróficos de paro. De lo que se trata es de elegir modelos de crecimiento, y de ser consecuentes con la elección, pero las disyuntivas “o seguimos como hasta ahora, o la economía se desploma” son falaces: no hay ninguna ley económica que obligue a continuar con modelos de producción ineficientes y con altos costes ambientales o/sociales –lo que en la jerga se llaman externalidades– por la sola razón de que muchos empleos dependen de ellos. Al contrario: es mucho más económico –más racional– identificar esos costes y minimizarlos que su contrario.

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