“Nieve”

Hacía tiempo que no recomendaba algún libro y creo que es una buena ocasión para hacerlo con la que es una de las novelas que más me han gustado en años: Nieve.

Nieve (Kar)
Orhan Pamuk
Alfaguara, 2005
498 págs
ISBN: 84-204-6795-2

Es la tercera obra que leo del Nobel turco tras “La vida nueva” (de la que también hubo reseña) y “Estambul, ciudad y recuerdos“, y todo apunta que no parará la cosa aquí.

“Nieve” cuenta la historia de un periodista y poeta turco que regresa a su país después de un largo exilio en Alemania relacionado con motivos políticos. Se hace llamar Ka (un apócope de su verdadero nombre) y aunque es bastante conocido no siempre cae simpático por el aura occidentalizador que los exiliados políticos llevan a menudo a cuestas en la Turquía profunda. Aunque nadie lo sabe lleva una larga temporada sin ser capaz de escribir ni un solo poema. En estas circunstancias es contratado por un periódico de Estambul para que se desplace a Kars a cubrir dos noticias concretas: las elecciones municipales que, según todas las previsiones, van a ganar los islamistas y los inexplicables casos de chicas jóvenes que se suicidan en la región al parecer como consecuencia de que se les prohíba llevar el pañuelo islámico en los centros educativos.

Hay un tercer motivo, personal esta vez, que empuja a Ka a hacer el viaje. Se ha enterado de que en Kars vive un antiguo amor suyo, İpek, con la que secretamente sueña que dejará atrás su patética vida. Falta una última circunstancia fundamental para quedar totalmente enmarcado el argumento. Horas después de que el protagonista llegue a Kars en autobús, una intensísima tempestad de nieve termina por incomunicar totalmente la ciudad. El aislamiento absoluto durará tres días, y durante ellos ocurrirán cosas extraordinarias y terribles. De entrada, en un encuentro que tiene Ka al poco de llegar a la ciudad con el director del periódico local “Diario de la Ciudad Fronteriza” Ka puede leer una noticia del periódico del día siguiente en la que se afirma que durante una representación de teatro, esa misma noche, él mismo leerá su nuevo poema “Nieve”, inspirado por la ciudad de Kars. El poeta protesta ante esa noticia aún no ocurrida sobre un poema inexistente y el director le replica:

Muchos que nos menosprecian porque escribimos las noticias antes de que ocurran los acontecimientos y que piensan que lo que hacemos no es periodismo sino profecías, luego son incapaces de ocultar su asombro cuando los hechos se desarrollan tal y como lo habíamos escrito. Gran parte de los sucesos se convierten en realidad sólo porque nosotros hemos preparado la noticia de antemano. Eso es el periodismo moderno. Y estoy seguro de que usted, para no arrebatar el derecho de Kars a ser moderna y para no rompernos el corazón, primero escribirá un poema titulado “Nieve”y luego vendrá a recitarlo.

Quizá uno de los motivos por los que tanto me ha impresionado el libro es porque conozco personalmente la comarca en la que se desarrollan los hechos y me ayuda a entender lo que tiene que significar una tempestad de nieve allí y todo lo que de místico conllevaría. Básicamente Kars está en el culo del mundo, ya casi en la frontera con Armenia (a menudo se le llama en el libro “la Ciudad Fronteriza”). Es una región inhóspita, muy continental, en una meseta a más de mil quinientos metros de altitud, que riéte tú de Burgos, y más bien deprimida, fruto de una historia turbulenta; en sus calles hay armenios y kurdos además de turcos, y ha cambiado de manos varias veces durante los últimos siglos, pese a lo que nadie la ha sacado de su aislamiento. Yo la conocí en verano, pero aún así los botánicos tenemos el vicio de inferir el clima de una zona según la vegetación que se ve, y aquellos sabinares, estepas y matorranes alpinos me hicieron pensar: “aquí en invierno tiene que hacer un frío de cojones narices”. El juego constante con las palabras Ka (el poeta), Kar (“nieve” en turco) y Kars (la ciudad) es una gracieta añadida.

erzurum.jpg

Erzurum. No es Kars, pero se le parece como para hacerse una idea, ahí, en plena meseta anatólica

La dimensión espacio-temporal, de hecho, acaba por diluirse: esa Kars absolutamente aislada por la nieve deja de ser un lugar concreto de Turquía y pasa a convertirse, de hecho, en un microcosmos del país con gente de todas las tendencias políticas (nacionalistas kemalistas, pro-islámicos y urbanitas pro-europeos) así como distintas minorías étnicas. Es debido a esta situación tan extraordinaria por lo que ocurren allí los hechos insólitos que se nos cuentan, de otra forma sería poco creíble, y a pesar de todo, la historia tiene siempre un saborcillo de “suspense-político-fantástico” en el que hay que entrar. A raíz de este libro se criticó a Pamuk tanto por poner a caldo a los islamistas como a los nacionalistas turcos (*), y él mismo se encarga de desmentir que se haya hecho con intención de ridiculizar o criticar a nadie en concreto.

Ea, pues queda recomendada.

(*) El por qué los nacionalistas turcos, que van con banderitas y eso, no tienen nada que ver con los islamistas turcos, como quizá hubiésemos esperado, se debe a la singular historia del país tras la caída del Imperio Otomano (régimen religioso), sustituido después por una república laica por Atatürk.

Para acabar, algunas fotos de la inhóspita y fascinante región nororiental de Turquía (provincias de Kars y Erzurum, tomadas en 2005). Atención a la iglesia de origen georgiano del siglo IX y la madrasa seléucida del siglo XIII.

Estepa anatólica Montaña Pequeño Cáucaso (Turqu�a) Iglesia georgiana de Öshvank Erzurum (Turqu�a). Çilte Minareli Medrese

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