¿Qué harías si el mundo se acabara en tres días?

estrella.PNGestrella.PNGestrella.PNGestrella.PNG

Tres Días Javier Gutiérrez, 2008

Página web de la película (con tráiler)

En su momento, una de las cosas que más me llamaron la atención de “El gen egoísta” tenía que ver con aplicar la teoría de juegos al estudio de la evolución. No soy especialmente fanático de Dawkins, pero si algo tengo que agradecerle es que siempre me ha ayudado a mirar las cosas desde nuevas perspectivas. En el tema que nos ocupa tenía que ver con cómo se desarrolla en el tiempo una población en la que los individuos pueden ser egoístas o bien pueden ser cooperativos (una especie de “dilema del prisionero” con “n” elementos). En las simulaciones por ordenador de las que hablaba el autor, las “sociedades” de organismos mutuamente cooperativos resultaban ser una estrategia evolutivamente estable siempre y cuando se cumpliera una premisa sencilla: que no estuviese determinado el momento en el que se deja de “jugar”. En efecto, en el momento en el que el fin del juego está a la vista, siempre se tiene la tentación de desertar en el último turno, y puesto que ese movimiento es predecible, la tendencia a desertar se repite en los turnos anteriores eliminando a la cooperación de la estrategia.

Lo mismo lo estoy liando demasiado, sólo quiero decir con esto una cosa: la sociedad humana (donde la cooperación, como en todas las sociedades biológicas, tiene un papel central) puede mantenerse en parte porque el horizonte del futuro es indefinido. De conocerse cuándo tendrá lugar el Final, con mayúsculas, todo se vendría abajo. Ese es el elemento clave del cine de catástrofes, y más concretamente, el de meteoritos (temática que se está ganando tener un género propio al paso que vamos) y que sin embargo, nunca se explora satisfactoriamente, en mi opinión.

Si los telediarios anuncian la colisión inminente de un meteorito letal contra nuestro planeta, la verdadera chicha narrativa no es que cuatro poceros se suban a un cohete a intentar petar el canto-rodao espacial. Eso es anecdótico. Lo realmente dramático es cómo afrontaría la gente la inminencia del Final Absoluto, de la extinción definitiva de la humanidad. Armageddon, Deep Impact y demás rompetaquillas realmente me saben a poco. Si no hay futuro para nadie, si no hay salvación, ¿qué sentido tiene la existencia? ¿qué sentido tienen las convenciones sociales o el orden público? ¿Hasta dónde puede llevar al hombre la desesperación absoluta y masiva?

Desde este punto de vista, “Tres días“, la reciente película de Javier Gutiérrez que se llevó cuatro premios del Festival de Málaga, incluyendo el de mejor película, es toda una sorpresa. En primer lugar porque, siendo igualmente un filme meteorítico, nos sitúa cuando las misiones de Bruce Willis y compañía han fracasado definitivamente y no queda nada por hacer: un pedrusco de 50 km de diámetro acabará con la vida humana de todo el planeta en tres días. Y punto. No hay esperanza, ni futuro para nadie. El otro acierto del director es elegir como escenario de la narración, no a un barrio residencial superguay, ossea, superbonito de las afueras de Springfield (Ohio), sino un poblacho de mala muerte en lo más profundo de Andalucía durante los años 80 (que hay que ver, el mundo se acabó en los 80 y yo sin enterarme), en fin, que eso es glamour narrativo y lo demás son chorradas.

Pues eso, que el director comienza presentándonos a los protagonistas de este thriller fantástico-costumbrista: Ale (Víctor Clavijo) y su madre Rosa (Mariana Cordero). Ambos viven solos en el pueblo en cuestión y rezuman fracaso y hastío por todos sus poros. Cuando asisten atónitos al comunicado del Secretario General de Naciones Unidas avisando el fin del mundo, sólo tienen dos preocupaciones: el resto de su familia (niños incluidos), que viven en una casa en el campo, y el más que posible retorno de una persona en busca de venganza. De nuevo se toca un tema interesante: si te quedaran tres míseros días de vida (a ti, y a todo el mundo) ¿a qué lo dedicarías? ¿Qué mejor respuesta, castiza y goyesca, que a una venganza visceral y furibunda? Porque sí amigos, enseguida percibimos que la venganza que quiere perpetrar esa amenaza inexorable y onmipresente de la que vamos sabiendo más y más a cuentagotas va a hacer que la matanza de Puerto Urraco parezca la fiesta de cumpleaños de Heidi en comparación. El reencuentro con los fantasmas del pasado, ¡aaaaah! Cuántas satisfacciones nos sigue dando.

En definitiva, mucha, muchísima angustia Hitchcockiana, muy buenas interpretaciones, una fotografía espectcular, llena de paisajes desolados de Huelva y Sevilla y mucha adrenalina. Hacia el final, supongo que de forma inevitable, hay bastante componente yanqui, pero habrá que aceptarlo como mal menor. Como suelo ser bastante rácano valorando películas con esta me voy a estirar: cuatro estrellitas y a disfrutar todos.

Mira, mira, mira, que te meto ¿Eh?

Anuncios

9 thoughts on “¿Qué harías si el mundo se acabara en tres días?

  1. Milgrom 29 abril 2008 / 10:37

    A mí en cambio la premisa argumental de la venganza no me convence. ¿Qué sentido tiene la venganza si vamos a morir todos en 3 días? El resto, por eso, si que es interesante ya que busca ahondar en la psicología humana ante la desgracia inminente.

  2. zombi 29 abril 2008 / 10:51

    Buf, pinta estupenda. Y si encima te ha gustado, mejor que mejor.
    =D
    Si en un Apocalipsis Zombi la gente se vuelve una pandilla de psicópatas que van a lo suyo, imagínate cómo será cuando ya se sabe de antemano que va a arder Troya y que no se va a salvar ni Christopher Lambert…
    Creo que yo no optaría por nada vengativo. Solo quisiera rodearme de aquellos a quienes quiero. Bueno, igual algún gustazo me pegaba, pero no estoy seguro de cuál.

  3. Albert 29 abril 2008 / 11:51

    Pues en tres días daría tiempo a bien poco, así que lo mejor sería quedarse en casita, disfrutando de lo que se tenga a mano, o dando un paseo por los alrededores. Más que nada porque:

    Los transportes dejarían de funcionar: ¿Quién es el guapo que iba a pasar los últimos tres días conduciendo el autobús, el tren, o pilotando un avión? En cuanto a las carreteras, sin DGT, Guardia Civil, ni puntos que perder, ni nada, mejor no intentarlo.

    Absolutamente todo el mundo dejaría de trabajar: los suministros empezarían a faltar ya desde las primeras horas.

    O sea, que lo de pasar las últimas 72 horas dándole al caviar y al champán francés en un lugar paradisíaco mientras te masajean los pies quedaría reservado, como siempre, para unos pocos. Los pringadillos, que somos la inmensa mayoría, nos tendríamos que apañar con lo que tuviéramos en ese momento en la alacena. A ver que mire… fantástico, podría pasar esos tres días sin repetir menú!

  4. Carlos L. 29 abril 2008 / 13:24

    Coincido con Albert, me quedaría en casita, esperando que NO se acabara el mundo… a lo mejor con un poquito de suerte nos escapabamos y los cálculos eran erroneos y el meteorito solo pasaba rozando… en fin que la esperanza es lo último que se pierde. ;D

  5. Jona Evergreen 29 abril 2008 / 16:01

    Con esa actitud se extingue la humanidad fijo.

    Yo me pasaría los 3 días acopiando material e información para intentar sobrevivir con alguna buena moza al invierno nucelar. Lo de que voy a morir ya lo tengo, quedaría explorar la posibilidad de la supervivencia y no pierdo nada.

    Vengarse, lamentarse, o dar paseitos no vale para nada, cuando está en juego la supervivencia de nuestra propia especie…

    Ahora que lo pienso, sería un buen descaste… seguro que en alguna remota montaña, o selva sobreviven algunos auténticos seres humanos.

  6. Copépodo 29 abril 2008 / 21:26

    Bueno, la pregunta que encabeza el post es un reclamo publicitario de la película, no pretendía que la respondiérais, pero oye, estáis en vuestra casa.

    Respecto a lo que dice Milgrom: es cierto que centrar la película en una venganza es muy específico, pero funciona muy bien. A fin de cuentas ya nadie tiene nada que perder, y si un tío lleva años mascando bilis y odio contra alguien, no es muy descabellado que pretenda a toda costa saldar cuentas antes de que todo se acabe.

    Albert ha dicho una cosa tan curiosa como cierta: TODO el mundo dejaría de trabajar. La vida en esos últimos tres días debería partir de ahí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s