Por descanso del personal…

…cesa la actividad del equipo de la redacción de DDUC. Aprovechando que el blogoplancton está sereno y hasta amuermado me tomo un descanso hasta finales de agosto, volveré con mucho que contar sobre las vacaciones y los preparativos para la epopeya estadounidense. De momento he superado la primera prueba y ya tengo un pasaporte de lo más ecléctico, con tres visas en vigor: una para el Reino Hachemita de Jordania, otra para la República Árabe Siria y otra para los Estados Unidos de América. Si salgo de esta sin pasar por Guantánamo o las lejanas montañas de Afganistán habrá que celebrarlo.

¡Hasta pronto!

¡Los tres tienen pajaritos en el escudo!

¡Disección pública de un calamar gigante!

Aunque, por desgracia, a la mayoría de nosotros nos pilla un poco lejos. Se realizó en el Museo Victoria (Melbourne, Australia), con cámaras y público (muy escaso, para qué nos vamos a engañar). La hora y media de apasionante y cefalopódico metraje se puede ver aquí o descargarse para ver cómodamente durante la cena. ¡Qué recuerdos! La primera disección que yo hice fue precisamente a un calamarcito. Que si el triple corazón, que si la cavidad paleal…

Ahora se saltea con un poco de cebolla picadita…

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Niño, no mires, que luego tienes pesadillas

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¡Doctor, lo estamos perdiendo!

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Menudo bocata de calamares sale con esto, la leche.

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Vía Pharyngula

Tras la pista de la Leuzea rhaponticoides

Este fin de semana embauqué a un par de incautos para ir de safari fotográfico al Pinar de Hoyocasero (Ávila), una zona de alto interés botánico. Uno de los objetivos era localizar y hacer un reportaje íntimo de uno de los caramelitos botánicos ibéricos: la Leuzea rhaponticoides (=Stemmacantha exaltata), una compuesta que puede llegar a medir casi metro y medio de alto, coronada por un capítulo chulísimo de involucro dorado y flores lilas. La expedición (¿acaso lo dudábais?) fue un éxito. Aprovecho que en este momento apenas hay información sobre esta especie en Internet y que las imágenes libres brillan por su ausencia para contar aquí algunas cosas sobre ella.

Leuzea rhaponticoides Leuzea rhaponticoides. Hoja

Leuzea rhaponticoides. Flores Leuzea rhaponticoides. Cap�tulo

Leuzea rhaponticoides. Cap�tulo

Imágenes de la Leuzea rhaponticoides

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Citas de Leuzea rhaponticoides según el Programa Anthos. La cita de Cuenca diría que es llamativa. Por lo demás se trata de un endemismo del centro-oeste de la Península que también se ha citado en el centro de Portugal.

La descripción de esta especie es notablemente tardía (1859), un hecho llamativo tratándose de una planta tan conspicua. Dice Willkomm (del que hablamos hace poco por aquí) a propósito de su descubrimiento: “Debe sorprender muchísimo que esta magnífica planta, que es ciertamente la más bella especie del género Leuzea, haya escapado tan largo tiempo a los ojos de los botánicos. Es el Sr. D. Mariano Graells, director del real museo de historia natural de Madrid, a quien cupo la fortuna de encontrar esta nueva especie, explorando el 1º de Julio de 1852 los pinares de Hoyoqueseros, donde abunda y donde el difunto Sr. Cutanda y el difunto M. Bourgeau volvieron a encontrarla más tarde, el uno en 1857, y el otro en 1863” (Ill. Fl. Hispan. T-II, p. 105).

Don Mariano de la Paz Graells es ya un viejo conocido. Posiblemente se trate del naturalista español más relevante del siglo XIX y también hablamos de él el año pasado al contar los periplos de su descubrimiento más famoso: el de la graellsia, o “mariposa más bella de Europa”, Actias isabelae (=Graellsia isabelae) y los rifirrafes entre los naturalistas españoles y franceses. Pues bien, este señor de patillas imposibles fundamentalmente se dedicó a los insectos, pero como buen naturalistas de los de antaño no se achantaba ante nada y también hizo sus pinitos en la botánica. De hecho, los que estén familiarizados con la flora de las sierras de Guadarrama y Gredos encontrarán que muchos de sus endemismos fueron descritos por este ilustre riojano: Echinospartum barnadesii, Centaurea amblensis, Crocus carpetanus y un puñado de narcisos, incluyendo Narcissus graellsii, prácticamente autodedicado.

Narcissus graellsii

Narcissus graellsi. Lámina del “Ramillete de plantas españolas” (1859) y foto de esta primavera (click para ampliar)

La mayoría de estos hallazgos (incluyendo el de la Leuzea rhaponticoides) fueron publicados en un trabajo titulado Ramillete de plantas españolas que podéis consultar en la Biblioteca Virtual del Real Jardín Botánico de Madrid. Allí comenta además que la llamó “rhaponticoides” porque encontró en un pliego prácticamente echado a perder un ejemplar de esta especie, erróneamente catalogado dentro del género Rhaponticum y procedente de la Sierra de Guadalupe (donde también vive esta planta). Cutanda, el botánico mencionado por Willkomm que recogió esa misma planta en el mismo lugar que Graells 5 años después, la publicó en otra revista también en 1859 bajo el nombre de Leuzea exaltata. Esto supuso un conflicto sobre qué nombre debe considerarse “el bueno”. Según Willkomm, el hecho de que el manuscrito de la obra de Graells fuese entregado en 1854, mucho antes que el de Cutanda, es lo que termina por inclinar la balanza hacia la prioridad del nombre de Graells. Desconozco si nos faltan más datos sobre esto porque es muy normal que esta especie aparezca citada incluso en obras relativamente recientes como Stemmacantha exaltata.

leuzea rhaponticoides. Lámina de Willkomm (ca. 1886)

Lámina con la que Willkomm representó a esta especie en sus Illustrationes Florae Hispaniae Insularumque Balearicum (Tomo 2, Lámina CL, 1886-1892)

“Kunstformen der Natur”, disponible en la red

El alemán Ernst Haeckel constituye una de las figuras más importantes de la biología de finales del XIX y comienzos del XX. Su aportación al entonces naciente desarrollo de la biología evolutiva fue fundamental, así como a su divulgación en la Europa continental, junto con otras perlas como el desarrollo de terminología biológica que aún empleamos hoy, o el origen de la embriología comparada. Por eso parece que no se le hace justicia cuando uno piensa, inmediatamente, en sus grabados. En efecto, apasionado como estaba por la morfología de los seres vivos (las caprichosas formas de órganos o apéndices, las simetrías, las fractales…) llegó a realizar más de mil grabados de Historia Natural; algunos de los más famosos son los de Kunstformen der Natur (obras de arte de la naturaleza) cuya publicación final data de 1904. Quizá porque ya han caducado los derechos de autor, es muy frecuente ver por la red algunas láminas de esta obra. Sin embargo, yo me acabo de enterar de que está al completo disponible en pdf (en perfecto alemán, como es lógico), y como fanático incondicional de Haeckel, me ha faltado tiempo para bajármelo, aunque sea sólo por los cromos.

Hay que advertir que la taxonomía empleada por Haeckel en su día y la actual ha sufrido a veces importantes revoluciones, pero eso no debe privarnos del gusto de ver estas virguerías gráficas que a veces se escapan un poco de la labor de ilustrar gráficamente un ejemplar y pasan a un campo un tanto exagerado, aunque no por ello menos fascinante.

Os animo a que echéis un vistazo a algunos grabados en alta definición. Veréis que el alemán sentía una predilección por los organismos unicelulares o microscópicos (protozoos, algas), fuente inagotable de simetrías y formas infinitas. Pongo algunos ejemplos:

Peces cofre

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Progresismo del bueno

Aunque sea con un poco de retraso, vamos a hablar del congreso del PSOE. Ya sabéis, ese en el que se hablaron de las medidas chiripitifláuticas para convertir a España en un país molón, molón, en el que se dijeron cosas súper-transgresoras, como dejar la relación con la Iglesia Católica tal y como está, y esas cosas. Pero sin duda, si hay un fragmento que resume estupendamente el espíritu del impetuoso y saludable socialismo patrio es la charla de cierre de ese prócer de las izquierdas y ese fenómeno de la expresión oral que tenemos por presidente. Os dejo con él:

¿A trabajar y a consumir? ¿Exigencia moral? Sí señor, veo en sus ojos el progresismo más requeteprogre de la historia…

Y no por casualidad pego aquí a la gloriosa Bruja Avería, de cuya teta catódica mamaron protoprogres y protofachas por igual, cuando no estaba la Cuatro ni Popular TV. En fin, que me he acordado de esto porque la recién coronada Leire Pajín escribió hace unos meses (cuando aún era una desconocida para casi todos nosotros) una columna en Público hablando sobre los electroduendes que fue muy acertadamente contestada por Santiago Alba Rico. Recomiendo la lectura de ambas por aquello de refrescar la memoria, y si os preguntáis qué hubiese hecho la Bruja Avería en tiempos de crisis, dadle al “play” (sin desperdicio los cinco primeros minutos, opcional descubrir lo mayores que estamos si se ve el resto del metraje):

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Sobre la verdadera identidad de la mascota de Mozilla Firefox: sí que es un zorro

Resumen

A consecuencia de una polémica que le quita el sueño a muchos navegantes de Internet y usuarios del popular navegador “Mozilla Firefox” se ha investigado mediante búsquedas en la red y comparación de imágenes qué animales podrían estar representados en el logo de dicho buscador. Pese a la versión oficial, que afirma que se trata de un panda rojo, concluimos que se trata de un verdadero zorro.

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Antecedentes

Hace algunos meses me enteré gracias al célebre y maravilloso bloj familiar “La Realidad Estupefaciente” que la mascota que aparece en el logo del navegador Mozilla Firefox fue concebida como un panda rojo (Ailurus fulgens) pese a que a muchos usuarios (servidor incluido) siempre habíamos creido que se trataba de un zorro. Como muy bien indica el autor del susodicho bloj, los propios creadores de Firefox consideran que la mascota del logo es este animal asiático, y dicen textualmente en las preguntas frecuentes sobre la imagen corporativa:

A “Firefox” is another name for the red panda.

Esta respuesta, si bien deja claro cuál es la intención, no solventa completamente el dilema ya que, según la versión inglesa de la Wikipedia, el término “firefox” puede aplicarse tanto al panda rojo como al zorro rojo, o común (Vulpes vulpes). Dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que a pesar de todo seguía pareciendo un zorro, nos propusimos dar una respuesta a este dilema de forma fácilmente demostrable. Queda claro que la mencionada mascota siempre será un panda rojo conceptual, pero iremos más allá averiguando si realmente el dibujante se esmeró en el proceso.

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Material y Métodos

Para el desarrollo de esta investigación nos hemos servido de un ordenador personal Compaq Presario con Ubuntu 8.04 Hardy Heron. El navegador empleado fue Konqueror. Se quiso evitar expresamente el uso del mismo navegador sobre el que se quería investigar por si la mascota desde la esquina superior izquierda intentaba modificar el resultado del estudio. En la búsqueda de las imágenes y la información necesaria se empleó el buscador Google y la Wikipedia en sus versiones española e inglesa.

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Resultados

Si comparamos el logotipo del navegador Mozila Firefox con imágenes del panda rojo y del zorro común (Fig. 1), se advierten algunos detalles que llevan a una discriminación inequívoca.

Figura 1

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La cabeza de la mascota de Firefox se muestra prácticamente en visión occipital, lo que dificulta en gran medida la comparación, sin embargo son visibles ciertos detalles que permiten llegar a algunas conclusiones. Se trata de una figura llena de ángulos y de partes puntiagudas, mucho más similar a la del zorro que a la del panda rojo, así se pueden apreciar unas exageradas orejas y una “barba” lateral que tradicionalmente se emplea en las caricaturas y dibujos de animación de los zorros. El panda rojo, por el contrario, presenta una cabeza más redondeada y sin tantos ángulos. Otro detalle llamativo es el color de las patas superiores, pardo en el dibujo de Firefox, al igual que lo es parcialmente en el caso del zorro. El panda rojo, sin embargo, posee unas patas característicamente negras. La cola da poca información, ya que aparece en llamas. No se ve por ningún sitio el característico patrón anillado del panda rojo, lo cual sería un potente indicio a favor de esa hipótesis, si bien su ausencia, como decía, tampoco concluye que sea falsa.

Sin embargo, el elemento irrefutable que termina de decantar el estudio por la hipótesis del zorro es el hocico. Alargado y puntiagudo en el zorro y en el logo, contrasta con la chatez del equivalente en el ailúrido, y por si esto fuera poco, se ve muy claramente que el hocico es pardo en su superficie dorsal, mientras que en el panda rojo es blanco.

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Discusión

La semejanza del logo de Firefox es claramente mayor con el zorro que con el panda rojo. No seremos nosotros quienes pongamos en duda que el susodicho animal en su intimidad, se siente un panda rojo, pero la anatomía apreciable a simple vista nos indica que ese sentimiento interior y/o la intención del dibujante original no concuerda con la cruda realidad palpable por los demás. Esto no debiere suponer problema alguno para la imagen corporativa del navegador puesto que, como se mencionó anteriormente, “firefox” también se puede usar para designar al zorro común. Nuestra interpretación final es que se trata de un verdadero “fire-fox”, es decir, de un zorro de fuego: un raposo al que se le ha prendido la cola con una antorcha y del susto que se ha llevado le falta mundo para correr (de ahí el significado del logo completo).

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Conclusión

¡Es un puto zorro! ¡Y punto pelota!

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Agradecimientos

Saludo a mi mamá, que me estará leyendo. Este estudio se ha financiado con el proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación Tecnológica 2008/GTR45663

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Referencias

Brand name FAQ. (2006) Mozilla.org

Hay que cuidar las formas, Firefox. (2007) La Realidad Estupefaciente. 11:7

Red Fox. (2008) Wikipedia. en

Ailurus fulgens. (2008) Wikipedia. en

Documental buenrrollista

¡Oh, Jerusalén! (Elie Chouraqui, 2006)

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“Si me olvidare de ti, oh Jerusalém, que quede seca mi diestra. Péguese mi lengua a mi paladar, si no me acordare de ti, si no prefiero a Jerusalén al principal objeto de mi regocijo.”

El salmo 37 es el que usó como excusa Dominique Lapierre para escribir en los años 70 junto con Larry Collins uno de sus libros más conocidos que narra los orígenes del estado de Israel a través de la amistad entre un judío y un árabe que acaban militando en sus respectivos clubes fanáticos. De dicho libro se ha hecho una versión cinematográfica dirigida por Elie Chouraqui con sus luces y sus sombras pero que, por resumir, es bastante recomendable para aquellos a los que el conflicto de Oriente Medio les interese o bien tengan algunas lagunas y les apetezca rellenarlas poniéndose las zapatillas de plomo antes de entrar en la sala (o de conseguir el DVD mediante medios legales que no violen derechos de autor, por supuesto).

La película está muy bien lograda en cuanto a aspectos técnicos se refiere, pero le ocurre lo mismo que a tantas adaptaciones de novelas que andan por ahí: el desarrollo de los personajes es discontinuo y no se entienden muy bien sus evoluciones. Quizá por eso las historias de amistades y amoríos quedan un poco increíbles, no convencen y no pueden evitar estar salpicadas de la pátina buenrrollista de Dominique Lapierre, al que me cuidaré mucho de criticar, puesto que es un tío que no puede más que caerte bien (sobre todo después de escucharle contar una y otra vez la historia de su cascabel indio de la suerte). Digamos simplemente que es una visión bastante indulgente de personas que, a fin de cuentas, son verdaderos fanáticos además de amigos, y que pasan de la furia yihadista a la incomodidad (¿equivalente a ser descubierto robando material de oficina?) de que te pillen matando al tío de tu amigo. A pesar de todo, el aspecto documental de descripción del momento histórico es muy interesante, aunque por una parte está limitado al periodo 1945-1949, por lo que no se ahondan en el origen real del conflicto, y por otra (quizá esto sea inevitable) que el director sea judío no favorece especialmente la imparcialidad, ni siquiera a pesar de que hubiese un casting especial para ver qué judío aspirante a director era capaz de darle un toque más ecuánime al asunto.

Me permito aquí poner un enlace a la cronología que hice hace dos años sobre la historia y conflicto de Oriente Medio con el motivo de la guerra libanesa-israelí de 2006 que chafó el viaje a Siria y Jordania que, espero, sí podamos hacer este año.