Bizarrismo yanqui (1): cosas que comprar en Provincetown si eres demócrata

Amigos del blogoplancton:

Este fin de semana hemos vuelto a enfilar hacia el estado de Massachusetts para conocer uno de sus principales atractivos turísticos: Cape Cod (Cabo Bacalao en cristiano, un nombre mucho más divertido). Cape Cod es el inconfundible rabito de la costa de Nueva Inglaterra que podéis ver en los mapas y es famoso por muchos motivos. Para la mayoría de los estadounidenses de bien es de sobra conocido que en la puntita del susodicho rabito fue el primer lugar donde desembarcaron “Los Peregrinos” (The Pilgrims), que lejos de ser un conjunto de música flamenca asiduos a la feria de El Rocío eran unos señores de Vieja Inglaterra que pensaban que la Iglesia Anglicana era demasiado permisiva, así que hicieron el macuto y se fueron con su puritanismo al otro lado del Atlántico en el Mayflower. Aunque primero pisaron Cape Cod, al final fundaron la colonia de Plymouth, donde las pasaron muy putas. Fue aquí donde quedaron a tapear con los indios locales de super-mazo buen rollito, apenas unas décadas antes de correrles a gorrazos. Valga esta somera introducción histórica para saber por qué cuando uno recorre Cape Cod no para de ver topónimos relacionados con estos “pilgrims” de antaño.

However, este capricho de la costa es famoso por muchas cosas más: contiene una importantísima reserva natural de ecosistemas forestales, dunares y marinos (por lo que es un sitio excelente para observar la flora y la fauna) y es un concurridísimo centro neurálgico durante las vacaciones de verano en la que neoyorquinos, bostonianos (bostonitas, bostoneños) y demás peña se pasa por aquí a montar en bicicleta y remojarse el culo en el Atlántico.

Otro dato de relevancia es que Cape Cod está tomado por gente de mal vivir: naturistas, bohemios, artistas, gays, hippies trasnochados y fauna por el estilo. Esto es especialmente notable en el pueblo del extremo del cabo: Provincetown, la versión massachusettsiana de Chueca, o mejor aún, de Sitges, que Alfie y yo exploramos en profundidad por mero interés científico (¡Ay si los pilgrims lavantaran la cabeza!).

Uno se puede imaginar que la gente que frecuenta este lugar (y si no os lo imagináis ya os lo cuento yo, que para eso estoy aquí) se siente totalmente acomplejada, furiosa y desesperada por el actual presidente de los Estados Unidos. En estas fechas se vive un ambiente de esperanza y de nervios por el posible cambio de color en la Casa Blanca (del rojo republicano al azul demócrata, malpensados). Si en Europa estamos deseando que Obama sea elegido presidente, imagináos la de cirios que están poniendo a San Cucufato en comunidades del estilo de Provincetown. Quizá por eso en las tiendas del lugar se pueden encontrar un variadísimo surtido de chismes bizarros políticos que paso a ilustraros a continuación, porque amigos, difícilmente encontraréis un sitio en el que se frivolice con la política de forma más bizarra que en este país.

Camiseta bye-bye Bush

Toda una declaración de intenciones

Taza con la fecha del “primer día de Obama” (que sería el 20 de enero del año que viene.). Al lado, un llavero contador con el tiempo que falta para el susodicho día.

Bolsas para recoger la caca de los perros con las caras de Bush y McCain (están llenos de mierda)

¿Quién es este superhéroe que va a salvar el futuro de los Estados Unidos?

¡Es Obama! ¡Y viene con multitud de complementos para que lo vistas! (o lo desnudes). Siempre presente en la nevera de tu casa.

Taza “tengo un sueño”. Cuando la llenas de un líquido caliente, todo el mapa estadounidense se pone azul.

Pues sí amigos, los yanquis son así. Yo, como buen admirador del bizarrismo, he recibido como obsequio de Alfie uno de los ítems arriba mencionados, a ver si adivináis cuál. A su vez, yo le he regalado a él un pin demócrata que los militantes del partido en Provincetown tenían en su puestecico. Los muy majetes no sólo me dejaron hacerles una foto, sino que además se pusieron a hablar conmigo de sus cosas y me enteré de que Bush le ha hecho recientemente un feo al embajador español, “What a shame!”, les respondí, y acto seguido les di mi bendición.

Buena suerte amigos (la vais a necesitar)

Y por el momento, eso es todo. Me voy a la piltra que tomorrow es lunes.

19 comentarios en “Bizarrismo yanqui (1): cosas que comprar en Provincetown si eres demócrata

  1. Vaya suerte tenéis, fucked guys (tradúzcase como «jodíos»): no sólo conseguís un chozo de ensueño en medio de la nada verde, sino que además en una comarca repleta de donkeys (demócratas).

  2. Lo que mas me ha gustado es el recortable de obama¡¡¡ es buenisimo. ¿Os imaginais uno de ZP o Rajoy a los que se les puede vestir de fallera mayor o lagarteranas…?

    Un Abrazo a los dos.

    PD.- Como diría mi profesora de inglés ese However está muy bien ligado :-p

  3. Lo que tengo en mi poder es el Obama-magnet para la nevera con mil y un complementos (de hawaiano, de malote con cadenas, con el pelo a lo afro, y por supuesto, presidencial) ¿Queréis un pase de modelos?

    Me lo ha regalado porque tengo una incipiente colección de imanes para la nevera del laboratorio de MAdrid de líderes políticos cuestionables: Atatürk, Bashar Al-Assad («presidente» de Siria), el pavo este de Hezbollah, con el que tengo cierto parecido y ahora ¡¡OBAMA!! Cuando esté de vuelta os la mostraré al completo.

  4. Todo muy «herboso», mu «botito» lo de los demócratas de Provincetown, que si la tacita cambia de color, etcétera, etcétera…
    Pero amigos… os lo tengo que decir… me habéis decepcionado…
    Es duro, pero es así…
    ¡¿Cómo puede ser que habiendo ido a Cape Cod no hayáis investigado nada acerca de Jessica Fletcher de «A murder she wrote»?! Con la alegría con la que os habría recibido su sobrino/prima/cuñada/el sheriff/el de la gasolinera/la amante de turno. ¡Ay que ver, qué atrevimiento el vuestro, caramba!

    ;D

  5. Perdón, perdón, perdón. Que no es Cape Cod, SINO CABOT COVE. Aunque no me digáis que no se parece un huevo. Además, que ese pueblo (que resulta que es ficticio, mire usted) de existir, no andaría muy lejos de donde estáis. ¿No?
    Besos y póngame a los pies de su señora.
    :)

  6. Equilicuá, Vespinoza, Equilicuá.

    Zombi, lo creas o no y quizá por la misma dislexia que comentas, nos acordamos mucho de Mrs. Fletcher, ídolo sersuarl donde los haya. ¡Rrrrrarrr!

  7. ¡Yo ya sabía que era el Obama-Magneto! Era la foto que más despliegue tenía… ¡Y la que más mola! (además, Gloria tiene razón, no sé si será su cuerpo de verdad, o el de un modelo de Calvin Klein, pero está buenorro)…

    A ver si hay suerte, joer, y salta de tu nevera pa presidir los Estados Juntitos, porque si gana el individuo de las patatas congeladas, otra cosa no, pero los de la colonia de Cape Cod van a tener material pa hacer más merchandaisin a parar un vagón durante los próximos 8 años…

    Y al margen de eso, decirte que mola lo de vuestros viajesitos de fin de semana… Ojalá aún estuviéramos allí pa acompañaros… ¡Me parece casi mentira que el finde pasado aún estuviéramos viendo a Tectonic!

  8. Pingback: Yes, they could « Diario de un copépodo

  9. Pingback: La vida secreta de los billetes « Diario de un copépodo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s