El otoño de Nueva Inglaterra

Tenía pensado iniciar este post con un corte de “Padre de Familia”, pero no lo he encontrado. No sé si sabréis que tenemos a los Griffin a tiro de piedra. Supuestamente ellos viven en Rhode Island, a la sazón el estado más pequeño de los EEUU y colindante con Connecticut y Massachusetts. Un capítulo comienza con la llegada del otoño, y en el momento en el que la primera hoja cambia de color, Rhode Island se llena de neoyorquinos indeseables que se ponen a comentar melosos qué bonito está todo mientras Peter y compañía huyen de ellos como de la peste.

Esto es así porque el otoño de Nueva Inglaterra es realmente una estación espectacular. Los extensos bosques mixtos se convierten en mosaicos de colores allá donde se mira y es una atracción turística en la región y sus alrededores. Aquí se le conoce como “The Foliage”, y hay incluso un espacio para el tema en los informativos, donde se cuenta qué zonas se hallan en su máximo colorido. También se puede consultar por internet.

La cosa es que el “foliage” este es como una ola que se extiende de noroeste a suroeste, y aunque por Connecticut ya lo estábamos viendo venir y sólo tendríamos que quedarnos a esperar, el fin de semana pasado nos dimos un salto hasta Vermont para disfrutar de la coyuntura y darnos unos tripazos por el “Green Mountain National Forest“, una región boscosa de los Apalaches estupenda para hacer senderismo. No tuvimos suficiente suerte como para ver alces, pero todo se andará. Para los naturalistas: estad atentos a los álbumes de flora y fauna de aquí, que se van completando poco a poco.

Dejo las típicas fotos para dar envidia y/o asco.

Otoño en Vermont

Red maple (Acer rubrum)

Otoño en Vermont

Otoño en Vermont

Otoño en Vermont

Otoño en Vermont

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8 thoughts on “El otoño de Nueva Inglaterra

  1. Carlos L. 9 octubre 2008 / 8:45

    Conseguido el objetivo de dar envidia… jajajaja. Vaya pedazo de fotos! Deberías pensar presentarlas a algún concurso de fotografía. Un abrazo!

  2. Kike 9 octubre 2008 / 9:03

    ¡Qué gonito!

  3. jmongil 9 octubre 2008 / 10:29

    Sí que da envidia. Porque en España, esos parajes están muy lejos de ser lo habitual, mientras que ahí parece que esos bosques se extienden hasta Canadá y allende la frontera.
    Ya se sabe que a grandes rasgos tenemos dos regiones climáticas: la España seca y la húmeda. De la seca salvo honradas excepciones no hay bosques como esos ni de coña.
    Pero desgraciadamente en la Húmeda tampoco se puede decir que abunden. Se prefiere plantar especies de crecimiento rápido, que si bien ofrecen rentabilidad económica, el paisaje resultante es de pena. Concretamente la parte costera de Galicia está dominada por los dichosos eucaliptos. Y ya más al interior todo está plagado de pinos. Los bosques de caducifolias son tan pocos que están acotados en reservas y parque, de manera que empiezan a ser objeto de veneración por los turistas. A este paso hasta habrá que solicitar día para visitarlos, como sucede con el Hayedo de Montejo.

    Así que sí hay motivo para envidiar.

  4. Xema 9 octubre 2008 / 14:18

    Espectacular el sitio!!!

    Ya podías pillarte unas samaras aladas de arce rojo!!

  5. kike 9 octubre 2008 / 15:03

    Si visitas Arkham, saca unas foticos también, sobre todo de la Universidad de Miskatonic, Lo Innombrable y el manicomio.

  6. Jezabel 9 octubre 2008 / 16:32

    Como siempre, unas imágenes geniales.

  7. Copépodo 10 octubre 2008 / 0:04

    Kike: No te adelantes, sospecho que cuando lleguen los fríos todo esto va a quedarse muy Arkhamiano y habrá post para conmemorarlo, pero tomo nota para futuras visitas turísticas.

    Xema: ¿Un puñado de sámaras de arce rojo a cambio de algún que otro Oryzias para mi regreso te parece un trato justo? ;-)

    Jmongil: Pues ya que lo comentas, te (os) pongo al día. Efectivamente, por estos lares hay extensiones interminables de frondosos bosques que no tienen comparación en Europa. Esto es así principalmente porque en Europa la laaaarga historia de explotación de los recursos naturales ha sido mucho más intensa que aquí por aquello del Neolítico y eso. Ahora bien, estos bosques que veis no son, de ninguna manera prístinos. Si os fijáis en las fotos (y si no os lo digo yo, que para eso estoy), apenas hay árboles realmente viejos (de varios siglos). En realidad, gran parte de Nueva Inglaterra (o al menos de Connecticut) fue arrasada para hacer granjas extensivas desde que los puritanos se pasaron por aquí hasta el siglo XIX. Con la Revolución Industrial, las tierra se abandonaron, pero se abandonaron de verdad, y hoy, siglo y medio más tarde el bosque, si bien relativamente joven, ha recuperado la frondosidad del pasado. Esto no puede compararse con la caña europea, claro está, pero es un buen experimento de cómo la naturaleza puede recuperarse saludablemente cuando se la deja tranquila y la densidad de población y la presión humana es baja como aquí.

    Además hay que tener en cuenta que estos son bosques templados húmedos, donde la productividad ecológica es muy elevada. En ecosistemas mediterráneos (la España seca) la recuperación de un sistema forestal es muchísimo más lenta y complicada, en muchos casos, cuando hay una larga historia de explotación agrícola/ganadera/forestal detrás, el proceso de deforestación es virtualmente irreversible.

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