Las cruzadas vistas por los árabes

Las cruzadas vistas por los árabes
Amin Maalouf, 1983
Alianza Editorial, Madrid 2007

Este es uno de los libros más conocidos del autor libanés afincado en Francia Amin Maalouf, del que quizá hayáis leído “León el africano”, una novela histórica muy popular. Me lo habían recomendado varias personas últimamente y después de las vacaciones de este verano me apetecía bastante hincarle el diente.

La premisa de este ensayo se autoexplica con el título: estando acostumbrados a leer la historia de las cruzadas desde una perspectiva occidental, Maalouf nos ofrece la posibilidad de verlas desde el punto de vista de los levantinos de la época, y para ello recurre a las fuentes: los historiadores que pululaban en Mosul, Alepo o Damasco, las personas cercanas a los protagonistas del momento que pusieron sus experiencias por escrito e incluso viajeros de Al-Ándalus que acabaron por allí durante los momentos más escabrosos.

Estos testimonios de árabes contemporáneos contribuyen a hacer del libro una lectura muy interesante que os recomiendo. Le falla, sin embargo, esa posición intermedia entre novela histórica y tratado histórico: a veces se echa de menos un texto que vaya algo más allá de la enumeración de fechas y acontecimientos (especialmente hacia la mitad del libro me resultó algo monótono) y por otra parte a veces sabe a poco y se desearían conocer más detalles sobre una persona o sobre una batalla. Este defectillo es más sobre el tipo de texto que sobre la calidad del mismo en sí, ya que Maalouf consigue, la mayor parte del tiempo, tenerte realmente enganchado con un estilo muy ágil.

Por otra pate este es el primer libro que me leo sobre la historia de las cruzadas, así que tampoco es que tuviese unos prejuicios especialmente desarrollados sobre una época que tenía llena de lagunas. Aún así, llama la atención el efecto sorpresa que causa la primera cruzada entre los árabes de la época, que no se esperaban en absoluto una ofensiva de ese nivel, multitud de capítulos en los que se destaca la barbarie de los frany (término empleado por los árabes para llamar a los occidentales) en comparación con los habitantes de Siria, Palestina o Egipto, que mucho más a menudo parecen tener gobernantes magnánimos que perdonan la vida a los prisioneros mientras que los europeos torturaban o masacraban sin piedad (sí que está bien claro qué campo está contando la historia, desde luego). Destacaría además la historia de la secta de los asesinos, el relato de las sangrientas batallas por la toma de Tiro, Acre o Jerusalén, la inexpugnabilidad de Alepo, el valor incalculable de las palomas mensajeras, la ascensión imprevista de Saladino (que se metió en política a regañadientes) o la incursión de los mongoles en Oriente Medio al final del relato (acontecimiento que desconocía por completo).

Impenetrable
La impenetrable fortaleza de Alepo

El libro es muy recomendable para cualquier interesado por este periodo de la historia, pero además querría destacar la reflexión (muy teñida de sorprendente autocrítica) que hace Maalouf en el epílogo acerca de la relación entre árabes y occidentales:

El mundo árabe, fascinado y a la vez espantado por esos frany a los que ha conocido cuando eran unos bárbaros, a los que ha vencido, pero que, después, han conseguido dominar la Tierra, no puede decidirse a considerar las cruzadas como un simple episodio de un pasado que no volverá. Con frecuencia sorprende descubrir hasta qué punto la actitud de los árabes, y la de los musulmanes en general, respecto a occidente sigue, incluso hoy bajo la influencia de los acontecimientos que se supone terminaron hace siete siglos.

Ahora bien, en vísperas del tercer milenio, los responsables religiosos y políticos del mundo árabe se remiten constantemente a Saladino, a la caída de Jerusalén y su reconquista. Se asimila a Israel, tanto de forma popular como en algunos discursos oficiales, a un nuevo estado de cruzados.

(…)

¿Cómo distinguir el pasado del presente cuando se considera la lucha entre Damasco y Jerusalén por el control del Golán o de la Bekaa? ¿Cómo no quedarse pensativo al leer las reflexiones de Usama acerca de la superioridad militar de los invasores?

En un mundo musulmán víctima de perpetuas agresiones, no se puede impedir que salga a flote un sentimiento de persecución que adquiere, en algunos fanáticos, la forma de una peligrosa obsesión.

(…)

Más allá del hecho individual, está claro que el Oriente árabe sigue viendo en Occidente un enemigo natural. Cualquier acto hostil contra él, sea político, militar o relacionado con el petróleo no es más que una legítima revancha; y no cabe duda de que la quiebra entre estos dos mundos viene de la época de las cruzadas, que aún hoy los árabes consideran una violación.

Amin Maalouf 1983

Y a vosotros, ¿qué os parece?

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11 thoughts on “Las cruzadas vistas por los árabes

  1. vespinoza 19 enero 2009 / 9:56

    Es un libro magnífico, y por desgracia el fervor religioso y las referencias a Dios de algúnos líderes occidentales no hacen más que darle la razón a Maalouf. A veces pienso que los “cristianos” también lo ven como una cruzada

  2. ricardo 19 enero 2009 / 10:31

    Me lo leí hace años y me quedé maravillado. Es una lectura altamente recomendable

  3. agu2v 19 enero 2009 / 11:14

    Pues yo sí me leí León el Africano, pero es lo único q he leído de este hombre.

    Respecto a la barbarie de la Primera Cruzada no sé a q te refieres, ya q fue una masacre absoluta de cristianos (pobres y mendigos en busca de fortuna sin ninguna preparación militar en su mayoría), q creo q casi ni llegaron a Jerusalén. Por lo demás sí, tiene toda la razón, hay demasiados paralelismos entre las cruzadas y lo q ocurre hoy día en Oriente Medio: el qerer conqistar el territorio del q ya no son dueños por un simbolismo religioso sin sentido.

  4. jesús 19 enero 2009 / 21:02

    Pero, los levantinos, ¿no son los de Valencia?

  5. Nevermind 19 enero 2009 / 21:28

    Estupendo libro, lo he leido creo que cinco veces disfrutándolo siempre de la primera a la última página. Como dices, es una muy buena oportunidad para ver la historia desde un ángulo poco habitual. Sobre las referencias modernas al tiempo de las cruzadas, es cierto que a menudo parece que el tiempo fluye mas despacio para ellos que para nosotros. Supongo que tiene parte de explicación por la idealización casi mística que todo musulmán hace de los primeros tiempos del Islam, donde podían competir abiertamente por occidente por la supremacía mundial. Y aventajándonos muy a menudo, además. El libro destila admiración hacia los grandes caudillos árabes, y nostalgia por un tiempo de grandeza que no volverá. Como granadino, doy fe de la admiración y fascinación con la que mis paisanos se referen a la época del esplendor nazarí de Granada. Creo que es algo parecido.
    Otra cosa que queda clara en el libro es la gran desunión de los árabes de la época, cosa que se ha mantenido inalterada hasta el mismo dia de hoy.

    Y Jesús, anda que no tenemos cruzadas en Valencia, bajo la hégira de nuestros caudillos Rita y Paco!

  6. Copépodo 19 enero 2009 / 21:33

    Agu2v: con lo de sanguinarios me refiero a su actitud en la victoria, no a que cascaran como chinches: en el libro se cuentan episodios de canibalismo en el que los cruzados se comían los niños de los árabes, o masacres del estilo de atar a todos los supervivientes tras el asedio de una ciudad unos a otros, en una masa de carne humana y cebarse con ellos con espadas hasta que dejaban de oirse gemidos (mientras que Saladino, muy magnánimo él, los dejaba libres o se contentaba con pedir un rescate). Evidentemente todo depende del historiador que leas y en este caso, ya por el título lo sabes. No sé qué credibilidad dar a estos episodios, ya te digo que es el único libro sobre historia de las cruzadas que he leído, yo sólo cuento lo que dice Maalouf.

    Jesús: pues es que toda la costa más oriental del Mediterráneo, de Iskenderun a Gaza, recibe también el nombre de “El Levante”, sin prejuicio, claro está, del que nos pilla más cercano.

    Levante mediterráneo

  7. Copépodo 19 enero 2009 / 21:36

    Nevermind: pues sí, creo que tienes razón, pero me sorprendió mucho que un libanés interpretase que, llegado el momento, los árabes pasaron a asimilar la idea de progreso y modernidad con algo ajeno y amenazador. Saludos

  8. agu2v 19 enero 2009 / 23:29

    Bueno, es como todo: la historia la escriben los vencedores. En nuestro caso los vencedores desde el Renacimiento hasta ahora hemos sido nosotros, la cultura europea, y somos los q hemos reescrito la Historia eliminando prácticamente a los árabes de ella (o minimizando sus avances mucho).

    Sin embargo se sabe q en época del Califato de Córdoba ya existía alumbrado público en las calles, y que la formación humanística y científica de cualqier ciudadano medio era superior a la de la mayoría de los reyes cristianos (Carlomagno no sabía leer); o q los árabes se bañaban muy a menudo y se perfumaban con aromas de flores mientras q los cristianos preferían no hacerlo y oler a humanidad para no parecerse a ellos, los muy cazurros…

    Pero lo q está claro es q los avances q hubo en el mundo desde los siglos 7-8 hasta casi el 13-14 se los debemos casi todos a los árabes, q eran los tíos más cultos y mejor formados de su tiempo en contraste con unos embrutecidos cristianos. No es de extrañar esa diferencia de comportamientos en el campo de batalla.

  9. jmongil 25 enero 2009 / 16:21

    Agu2v. “Respecto a la barbarie de la Primera Cruzada no sé a q te refieres, ya q fue una masacre absoluta de cristianos (pobres y mendigos en busca de fortuna sin ninguna preparación militar en su mayoría), q creo q casi ni llegaron a Jerusalén.”

    Creo que estás confundiendo la Primera Cruzada, que fue conducida por nobles normandos y que sí conquistaron Jerusalem, con ese remedo de Cruzada casi simultánea constituida por mendigos y campesinos y dirigida por un tal Pedro el Ermitaño, la cual efectivamente acabó en desastre.

  10. Juan 29 enero 2009 / 1:46

    Copepodo itinerante, llevo años oyendo de tu blog, particularmente a “Miguel el cansino” inefable plasta que no deja un solo dia de decirme que yo tambien te emule y publique un blog. Creo que con el tuyo es suficiente y la humanidad podrá sobrevivir sin mis observaciones y yo también sin publicarlas, que para eso estan los amigos, si no se llega al grado de dedicación que tu tienes.
    Esto era un circunloquio pesao de los mios para decirte que me ha llamado mucho la atención el prologo que has extractado del autor. ¡Coño, eso esta escrito en el 83!!! luego, con Hintington y el choque de culturas se han escrito ríos de tinta (inútil) sobre si hay o no choque, encuentro, alianza (José Luis Rodriguez Z, siempre tan ocurrente y tan pragmatico). Ver si no, en el archivo del País, los articulos de una profe de la UAM (por ejemplo) que se llama Gema Martin Muñoz, gran articulista y politiquilla de la progresia socialista no alienada pero si. Vamos que a mi me gusta mucho la tia pero tiene sus cosas. Lean lo que critica de Hintington… en plena epoca chunga del PP de la mayoria absoluta, la Faes y el pensamiento unico. Pero luego… lo que escribe malouf, la leche.

    Me quedo con la idea. Y otra cosa; aunque Leon el Africano es increible,… más lo es Samarcanda!!! Una vez me enamoré de una chica solo porque también gustaba de tal novela. Aunque solo sea para compartir eso, mereceria la pena la historia de Omar al Jayam, y para leerlo con vino de Cuenca, con uvas de la variedad Sirah, como los que él se bebia de la ciudad de Siraz

    Ale… he dicho

  11. Copépodo 29 enero 2009 / 19:58

    Hola Juan

    Nunca sé muy bien qué decir cuando me empezáis a echar piropos inmerecidos, pues anda que no hay gente con blojs, que escribe mejor, que dice cosas más interesantes y más propias para debates edificadores en lugar de los chachareos de mesa-camilla y galletas mojadas en leche que os propongo yo aquí. Dicho esto, gracias por comentar.

    La reflexión de Maalouf por la que te interesas es bastante más larga y te recomiendo que la leas completa, ya que esto es sólo un resumencillo, y por cierto, es un epílogo, no un prólogo (que viene a dar lo mismo, pero es para que lo encuentres con más facilidad). A mí me hizo pensar mucho y me parece razonable para explicar esa falla que hay entre occidente y el mundo árabe. Lo llamativo es lo que dices, que la reflexión tiene un cuarto de siglo, y a pesar de la violencia de la historia en Oriente Medio también en ese intervalo (o quizá precisamente por eso), seguiría con la misma vigencia.

    Me apunto lo de “Samarcanda” (y lo del vino)

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