Sobre la ciencia…

Algunas cosillas que he leído, visto o escuchado últimamente relacionadas con el empleo de argumentos supuestamente científicos para defender posiciones ideológicas y publicitarias (ya sabéis, niños, que eso no puede hacerse).

La ciencia demuestra que la vida humana comienza en el momento de la fecundación

Varios medios derechosos. Sobre el aborto

No es magia, es ciencia

Sussana Griso, periodista y madre. Sobre el Actimel

Los datos científicos disponibles sobre las etapas del desarrollo embrionario son hechos objetivables, cuya interpretación y difusión han de estar exentas de influencias ideológicas o creencias religiosas. Por ello, denunciamos el reiterado uso del término “científico” al referirse a opiniones sobre las que ni la Genética, ni la Biología Celular ni la Embriología tienen argumentos decisorios. El momento en que puede considerarse humano un ser no puede establecerse mediante criterios científicos; el conocimiento científico puede clarificar características funcionales determinadas, pero no puede afirmar o negar si esas características confieren al embrión la condición de ser humano, tal y como se aplica a los individuos desarrollados de la especie humana. Esto entra en el ámbito de las creencias personales, ideológicas o religiosas.

Los científicos, como el resto de los ciudadanos, tenemos la libertad de adoptar en función de nuestras ideas y creencias, posturas personales frente a cualquier iniciativa legislativa, que habrá de ser finalmente aprobada por el Parlamento de la Nación, pero consideramos importante evitar que se confunda a la sociedad, contaminando problemas de carácter social, y por lo tanto de convivencia, con argumentos a los que la Ciencia no otorga legitimidad.

Ni pinchan ni cortan. Recomendable manifiesto contra la utilización ideológica de los hechos científicos. Vía Otto Neurath

La ciencia es una puta cruel con tacones de diez centímetros

Salió ayer en el capítulo 3×05  de Dexter

Copépodos contra el cambio climático

No me resulta agradable tener que hacer esto, pero como representante en el blogoplancton de la clase de los copépodos no puedo permanecer impasible ante la noticia que ha conmocionado la opinión pública el día de hoy, que además es la primera ocasión de la que tengo constancia en la que los copépodos acaparan la actualidad informativa.

elmundomaniLa noticia, que podéis leer íntegra aquí y que han reproducido en algunos blojs de habla hispana y profusamente meneada, se puede resumir de la siguiente manera:

El llamado experimento Lohafex tiene como objetivo generar un sumidero de carbono en el fondo oceáno para disminuir los efectos del calentamiento global por la acumulación de dióxido de carbono atmosférico que incrementa el llamado efecto invernadero. Recientemente llevaron a cabo un ensayo que consistía en la fertilización de una zona del Atlántico Sur con seis toneladas de partículas de hierro. El hierro es a menudo un factor limitante del crecimiento de los organismos fotosintéticos. La idea es que un subidón tan tremendo de hierro puede disparar el crecimiento del fitoplancton, los organismos fotoautótrofos del plancton, capaces de multiplicar su población muy rápidamente, absorbiendo y fijando cantidades ingentes de dióxido de carbono durante el proceso. Una vez que tienes esa enorme cantidad de algas microscópicas llenitas de carbono, estas acaban muriéndose (?) y se hunden para siempre en el fondo del mar, aliviando parcialmente el dilema ambiental.

El problema es que los científicos estos no contaron con los copépodos. Toda esa masa verde de carbono, en lugar de hundirse disciplinadamente en las profundidades abisales, atrajo la atención de lo que New Scientist ha definido como “una jauría de hambrientos copépodos” que se dieron el banquete de su vida. A su vez, estos rechonchos copépodos sirvieron de alimento a otros crustáceos, en este caso anfípodos, y así, pasito a pasito, el carbono que tan duramente fue absorbido por las algas se ha quedado, de nuevo, en las capas superficiales de la biosfera.

De forma injustísima los copépodos han sido maltratados por la opinión pública y se han convertido en el chivo expiatorio del fracaso de este experimento. El pasado domingo, unos siete billones y medio de copépodos se manifestaron en las calles de la Dorsal Medioatlántica para protestar por el injusto trato que han recibido. La manifestación tuvo lugar sin incidentes ni percances destacables, aunque un grupúsculo de tres millones de copépodos calanoideos de ideología maxilípeda acabaron dando la nota causando daños materiales e hiriendo a una colonia de sifonóforos que pasaba por allí. Además se pudieron ver algunas banderas pre-cenozoicas, pero que no representaban al espíritu pacífico del acto.

El área ocupada por la manifestación de copépodos fue de aproximadamente 500 hectáreas.

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Algunas imágenes de la manifestación de copépodos, cedidas por “El Copepodómetro”, que demuestran los límites demarcados.

Más imágenes de una jornada memorable.

Eeeemmm, esta última ya no me acuerdo si es de otro sarao distinto.

Teniendo en cuenta estas instantáneas del momento de máxima afluencia…

calculamos una presencia de copépodos de 150 por centímetro cuadrado, copépodo arriba, copépodo abajo, con lo que extrapolando al área estimada de 500 hectáreas (aprosimadamente) obtenemos un total de…

¡¡¡¡Siete billones y medio de copépodos!!!!

(y eso que no se han contado los que andaban en las aceras laterales, en los balcones y parasitando a los peces que pasaban por allí) Por favor, no hagáis caso a las estimaciones de los medios vertebradistas que estiman la participación en tan sólo unos cuantos cientos de millones

Cuando la cabecera de la manifestación llegó a la corriente de Bengala se leyó el manifiesto, pese a que el grueso de la manifestación aún no había podido apenas moverse ¡tal era la concentración de los manifestantes!

MANIFIESTO DE LA ASOCIACIÓN DE COPÉPODOS DEL ATLÁNTICO SUR

Copépodos y copépodas, amigos crustáceos, miasmas e invertebrados varios:

Nos hemos reunido aquí todos para protestar por el trato que nos están dando los medios de comunicación como culpables del fiasco del experimento Lohafex.

CONSIDERAMOS

Que ser copépodo es algo muy nuestro no exento de dificultades, y que está en nuestra naturaleza devorar el fitoplancton como única aspiración vital para después pasar a alimentar al siguiente nivel trófico. Negarnos nuestro sustento supondría el exterminio de millones y millones de potenciales huevos de crustáceo que podrían convertirse en copépodos adultos y seguir reproduciéndose. ¡Negarnos la alimentación provocaría la muerte potencial de millones de copépodos!, ¡un genocicio en toda regla!

EXIGIMOS

A las autoridades competentes el reconocimiento como parte fundamental del plancton marino, ¡los copépodos somos importantes!

(el público aplaude enfervorecido)

EXIGIMOS

Que no se nos limite ni se nos acose por querer alimentarnos y reproducirnos provocando explosiones demográficas

EXIGIMOS

Que no se considere que nuestro alimento es sólo un sumidero de carbono que debe hundirse en las profundidades abisales, ¡¡queremos comer!!

EXIGIMOS

Que puesto que han sido los mamíferos, con sus flatulencias y sus quemas de depósitos fósiles, los que han desequilibrado el dióxido de carbono atmosférico, sean ellos también los encargados de desfacer el entuerto cometido

(rugidos de apoyo de la multitud)

Pues eso, que me encargaron que lo hiciera saber, y eso es lo que he hecho. Y por hoy ya está bien de tonterías.

Gracias por el chivatazo, Lanarch.

Defensa del cambio de hora

Acabo de cambiar los relojes al horario de verano. Con regularidad astronómica se empezarán a suceder en el blogoplancton las quejas sobre el cambio horario: lo fastidioso que resulta, lo falso que es eso de que ahorra energía y todas esas cosas de las que toca quejarse. Como creo que nunca lo he dicho aquí, aprovecho para manifestarme: Me gusta el cambio de hora, y lo que es más, seguro que puedo convencer a alguno de los lectores de que en el fondo, no está tan mal.

Veamos, si decidimos acabar con el cambio de hora, ¿en qué horario nos quedaríamos, en el de invierno o en el de verano? La mayor parte de la gente a la que se lo he preguntado dice que el horario que le gusta es el de verano, ya sabéis, salir de trabajar aún de día, largas tardes llenas de luz solar en la terracita, tomándose unas cañas, y todas esas sensaciones que elevan el espíritu. Bueno, pues resulta que el horario de verano es, de hecho, el más anómalo y si se anula lo del cambio de hora, la que se quedaría sería la de invierno, porque es la más parecida a la hora solar.

De hecho, en España, el horario oficial está notablemente distorsionado respecto al solar: ya sea verano o invierno, tenemos la misma hora que Berlín cuando deberíamos tener la de Lisboa (y los gallegos, con más razón). En los países normales, durante la época cercana a los equinocios (hoy mismo, sin ir más lejos) el sol debería salir alrededor de las 6 de la mañana y ponerse, de forma simétrica, a las 6 de la tarde. No me quiero ni imaginar el efecto que tendría un horario más afín al solar en los peculiares ritmos circadianos ejpañoles. Yo sospecho que habría suicidios en masa. Sospecho además que esta es también una de las razones por las que en España se come y se cena tan tarde, respecto a los países normales, claro.

Así que ya sabéis: esto del cambio de hora es lo que permite la existencia de las maravillosas tardes de verano en la piel de toro. Yo no cambio eso por nada. Si hay que tirarse dos mañanas al año cambiando relojes, no me importa.

Banda sonora: June Afternoon (Roxette)

It’s a bright June afternoon, it never gets daaaaaark…

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Ains, los 90. ¿A que no recordabas a Roxette así? Sólo un verano escandinavo puede provocar estas reacciones tan maravillosamente lisérgicas en un par de suecos.

Darwin y la religión: una controversia larga, estéril y cansina

En la entrada anterior de esta serie se afirmaba que posiblemente la aportación más revolucionaria de Darwin era precisamente aquella que podía salirse un poco más del ámbito científico e impactar en el pensamiento, así en general. El materialismo darwiniano hacía posible por primera vez dar una explicación a la  apabullante diversidad de los organismos a través de propiedades y dinámicas intrínsecas de la materia viva sin la necesidad de que hubiese ningún ente dirigiendo la evolución. Este salto cualitativo que Darwin produce sobre anteriores hipótesis evolutivas es entendido por muchos sectores, fundamentalmente religiosos, como una afrenta y una osadía. Como veremos a continuación, a veces da la sensación de que muy poco se ha avanzado desde esta confrontación nacida hace 150 años, y que de hecho resulta muy ingenuo pensar que se puede llegar a innovar algo en ella.

El origen de las especies no fue un libro nacido de la nada. Había precedentes. Los largos años de reflexión y estudio sobre la evolución por parte de Darwin dio lugar primeramente a un boceto, un borrador que ya contenía muchas líneas argumentales y que está fechado en 1842. Dos años después, en 1844, Darwin lo amplió a un ensayo de varios capítulos que puede considerarse ya un verdadero esqueleto de lo que sería el origen de 1859, impulsado, como sabemos, por la audacia de Wallace. Pues bien, pese a las muchísimas diferencias entre los textos de 1842, 1844 y 1859, los tres concluyen con una frase prácticamente idéntica, una frase que Darwin quiso conservar desde su primerísimo boceto y que, sin duda, consideraba suficientemente importante como para cerrar su obra. Podéis leerla directamente en la página 490 de la primera edición  del origen (imágenes obtenidas en Darwin Online).

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Hay grandeza en esta concepción según la cual la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada en un reducido número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, una infinidad de las formas más bellas y portentosas.

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Suspenden la cuenta de YouTube de “Videodromo”

Sin ningún tipo de aviso previo o de explicación, hoy han suspendido la cuenta en YouTube del blog Videodromo, que albergaba cientos de videos de confección propia, entrevistas con actores y cineastas, ruedas de prensa, reportajes y presentaciones de películas. Era el fruto del trabajo y dedicación de varios años. ¿A cuento de qué viene esto? Los videos son originales de Alfie y los fragmentos de películas proceden de los tráilers cedidos al propio autor de la bitácora por las productoras para su difusión y publicidad. De la noche a la mañana no puede acceder a su cuenta y los videos están desaparecidos, vulnerando el propio reglamento de YouTube que sostiene que el usuario recibe un aviso si se considera que está vulnerando alguna condición de uso. Por supuesto, establecer contacto con alguien de YouTube es bastante difícil y, teniendo en cuenta episodios previos, esto tiene pinta de acabar muy mal. Si alguien sabe algo más sobre cómo lidiar con estos asuntos y qué perspectivas hay, en Videodromo os estarán agradecidos.

¿A quién se supone que están defendiendo con esta actitud? ¿No hay ningún tipo de “presunción de inocencia” antes de que se puedan tomar medidas irreversibles como parece ser esta? En fin, la próxima vez que leáis algo sobre diversificar vuestros contenidos en Internet, tomáoslo en serio, nunca se sabe cuándo le va a dar el punto a alguien.

Os dejo. Voy a hacerme una copia de seguridad del bloj.

Southland Tales

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This is the way the world ends.

This is the way the world ends.

This is the way the worls ends.

Not with a whimper but with a bang.

(Esta entrada es producto de mi participación en el monográfico de Videodromo dedicado a esta película, donde encontraréis mucha más información)

Southland tales es la última criatura de Richard Kelly, el director de Donnie Darko, y la película que más he disfrutado, con diferencia, en todo el año pasado. La mención a su película anterior es casi obligada, porque por lo demás este director es un completo desconocido, y aún así es muy probable que no hayáis oído hablar de Donnie Darko y por lo tanto desconozcáis que fue una película despreciada por la crítica que llegó a convertirse en un film de culto… para algunos, claro. En España se malestrenó en cines y no fue a verla ni el tato, por lo que tampoco sorprende mucho que, tras anunciarse el estreno de Sothland Tales en EEUU, los cuatro gatos de turno nos quedásemos con cara de pasmarote esperando durante años el estreno que nunca llegó. Ha sido precisamente en Estados Unidos donde pude ver por fin, y de alquiler, este nuevo fracaso de crítica y público para mi regocijo. Mientras esperamos a ver si esta nueva (vieja) obra se convierte también en una obra de culto de los locos de turno, aprovecho para presentárosla como se merece y animaros a que la disfrutéis con la ayuda de vuestro animal de carga favorito.

Aclaremos antes de nada de qué tipo de película hablamos para que nadie se lleve a engaño: Southland Tales es una historia de ficción ambientada en un futuro cercano (tan cercano que en realidad ya pertenece al pasado) que podría calificarse de distopía, pero que contiene grandes cantidades de humor mezclado con mala uva. Además es de esas películas con aspiraciones a rompecabezas en las que quizá después de verla no queda todo claro porque el guionista parece disfrutar con tramas abstrusas, pero ello no nos impide disfrutar del resultado (y a los viciosos, nos da la oportunidad de investigar después). Reconozco que no es una película que engancha a cualquier persona, pero por algún sitio hay que liberar el entusiasmo.

La ambientación del peculiar universo que nos propone Kelly al comienzo de la película es la siguiente:

southlandtalesposterEl 4 de julio de 2005, cuando todo Estados Unidos celebra en familia la típica barbacoa de la fiesta nacional, unos terroristas islámicos apoyados por guerrillas mexicanas cruzan la frontera del estado de Texas y hacen detonar sendas bombas atómicas en las poblaciones de El Paso y Abilene provocando 300.000 muertos. Las consecuencias que tiene este suceso son dramáticas. El gobierno estadounidense, con el apoyo de la aterrorizada población, amplía la guerra contra el terror a Siria y Corea del Norte detonando la tercera guerra mundial. El ejército no da abasto y las movilizaciones se multiplican: reservistas y ciudadanos de todas las clases sociales son llamados a filas en masa para ir a la guerra. El pánico social aumenta hasta tal punto que el gobierno republicano de Bush amplía la “Patriot Act” creando un nuevo superorganismo de control que sólo rinde cuentas al presidente: USI-Dent. Todos los cuerpos de seguridad y vigilancia quedan englobados bajo este ente que pasa a controlar totalmente la vida de los ciudadanos a través de las huellas dactilares: desde los cajeros automáticos hasta el control absoluto de los accesos a Internet. Se hace necesario un visado para moverse de un estado a otro.

La guerra en Oriente Medio termina provocando una escasez de petróleo inédita que pone a la maquinaria bélica de Estados Unidos en jaque muy seriamente, pero de repente surge de la nada un personaje, el barón Von Westphalen, un excéntrico y riquísimo personaje, que trae bajo el brazo una nueva fuente de energía virtualmente inagotable: el karma fluido. A la población no le queda nunca claro de dónde sale o cómo funciona, pero el barón da a entender que prácticamente se trata de un motor perpetuo de segunda especie, para estupefación e incredulidad de los físicos, que funciona gracias a las mareas. Von Westphalen vende el secreto del karma fluido al gobierno y se instala un inmenso reactor de karma fluido (Utopía 3) frente a la costa de Los Ángeles bajo vigilancia militar.

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Poderes de la maternidad

Victoria Jiménez Prieto, de 29 años, era con diferencia la piloto más capacitada de todo el ejército español para cumplir la tarea. Cientos de horas de vuelo a sus espaldas y la probada destreza, muy superior al percentil 90, que había demostrado en las pruebas de precisión, respuesta al sobresalto, capacidad de adaptación física y umbral de dolor no dejaban lugar a dudas. Ella sería la primera persona de todo el mundo en viajar al pasado, y tras meses de preparación, todo estaba listo. Atrás quedaban las densas jornadas de cálculo probabilístico-cuántico de segunda generación, la imprescindible familiarización con la Máquina, con el proceso del viaje en sí, con las vicisitudes de la proeza que iba a realizarse. También pasaron las discusiones políticas, la justificación del inmenso gasto de energía que se realizaría, el endeudamiento público del país durante tres décadas por llevar el viaje a cabo, las amenazas, los intentos de sabotaje y el suicidio de varios de los técnicos implicados. Era el 14 de abril de 2049. Era el gran día.

Ayudada por personas silenciosas, que casi le hacían sentir como un ser demasiado delicado para esa tarea, se vistió con el traje de la misión, plateado, innífugo, demasiado llamativo para su gusto. Se puso también la peluca. Finalmente también había cedido en ese punto. Tomó el recipiente de plástico y repasó mentalmente su frase, la frase que debía decirle a su contacto. La presencia del contacto y su circunstancia exacta a las 13:47:03,80 del 4 de noviembre de 2005 en la coordenada UTM prefijada con precisión de más/menos un centímetro de error a 672 metros sobre el nivel del mar en Alicante se había comprobado mediante 4 ensayos independientes. Ya sólo faltaba ella.

Victoria se metió en la cámara sosteniendo el recipiente rosa. Conocía el procedimiento de sobra, habían sido cientos de ensayos, pero nunca le temblaba la voz igual que cuando aquel día dio el visto bueno al puente de control mediante el interfono: “Estoy lista, adelante”. Después vino el ruido, el vértigo, y allí estaba: una superficie reflectante, líquida, vertical, hermosa: el agujero de gusano. Sabiendo que ni su vida ni la historia de la humanidad volvería a ser la misma, tomó aire y siendo consciente de cada minúscula porción de aquellos dos segundos y pico, dio un paso al frente y atravesó la superficie.

No había tiempo para parecer impresionada: “tenía que parecer que hacía aquello cada mañana” como decía el doctor Buck. Acallando su aturdimiento vio a su contacto justo delante de ella. Era una mujer, de unos cuarenta. Estaba agachada junto a un niño pequeño, su hijo, que tenía un helado en la mano y una gran mancha de chocolate en la pechera. Ambos la miraban con incredulidad, pero sin sobresaltarse. Sabía que tenía que ser rápida. Antes de que ninguno reaccionara ofreció el recipiente a la mujer y sin parar de sonreir, forzando un tono casual, repitió exactamente la frase destinada a ser la primera pronunciada por un viajero del tiempo:

-“Hola, vengo del futuro y te traigo la nueva Neutrex Oxígeno Activo”

Tenía muchas ganas de escribir esta chorrada desde hacía meses. El anuncio de lejía en el que una madre reprende a su hijo (o la excusa típica de turno) y donde de repente aparece una chica del futuro con mallas plateadas y peluca rosa, cual deus ex machina, para enmendarle la plana al ama de casa corriente es sencillamente una de las cotas más altas de publicidad gilipollesca y bizarra de nuestro siglo. No sé por dónde empezar a desmenuzar el anuncio. Por desgracia no lo encuentro en YouTube (¿cómo es posible?), así que a quienes os suene a chino, tendréis que echarle imaginación.

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