Conversaciones reales de gimnasio

Pues sí amigos, ya sabéis que estoy yendo al gimnasio y reconozco que está suponiendo una experiencia vital reveladora para mi visión del cosmos. Es el primer contacto que tengo con toda una fauna desconocida para mí hasta este momento y me maravillo como un naturalista dieciochesco desembarcando en Nueva Zelanda. Como la divulgación científica forma parte importante de los objetivos de esta santa casa, voy a transcribiros algunas de las jugosas conversaciones que he ido captando con mis parabólicas con mayúsculo regocijo.

Antes de pasar a la chicha, y anticipándome a posibles comentarios que me vayáis a hacer, esto son conversaciones verídicas del gimnasio al que yo voy y no pretendo decir que en todos los gimnasios haya fauna parecida, ni quiero generalizar, ni ofender a nadie ni nada. Es sano cachondeíto sin ánimo de lucro.

El sitio este al que voy es una de las tres posibilidades que ofrecía mi barrio. La menos pija y la más barata de todas (que ya que estoy haciendo el esfuerzo de ir a eslomarme y encima pagar por ello, por lo menos que no tengan la cara dura de cobrarme 90 euracos de matrícula). La desventaja de apuntarse a un gimnasio cutre de barrio es que es muy pequeño, que todo está apiñado y que una tercera parte del cacharreo electrónico está siempre roto. Además en hora punta (a partir de las 20:30, que ya hay que tener ganas), hay bastante gente.

Los asistentes a este centro podemos ser clasificados en dos grupos: el de “la liga de los superhombres” y el del “resto de la humanidad” (también conocidos como “morralla”). Los de “la liga de los superhombres” (en adelante, “la Liga”) se caracterizan por ser gente que se toma muy en serio su asistencia al susodicho centro y a exhibir los resultados. La mayoría son armarios roperos de 2×2 metros, de entre 25 y 35 años de edad que llevan camisetas cuatro tallas más pequeñas. No queda muy claro si asisten al gimnasio o si viven allí, porque siempre están, y la mayor parte de las veces no los ves llegar ni irse.

Su actividad consiste en alternar charlas, chistes y palmaditas en la espalda entre ellos con momentos breves pero intensísimos de demostración de fuerza bruta sobrehumana levantando todo tipo de barras y artilugios plagados de pesas de metal con un esfuerzo inmenso hasta que se les congestiona la cara y tiene que venir un amiguete suyo a ayudarle en las últimas repeticiones. Poner menos peso la próxima vez no es una opción. La sola observación de su actividad demasiado tiempo puede hacer que se te revienten espontáneamente los discos intervertebrales, así que ¡cuidado!

Llevo un poco mal que alguno de ellos, con el que tengo más confianza, siempre que me voy me pregunte con tonillo de condescendencia “¿Ya te vas?”. Debería responderle “Tío, vengo aquí una hora cuatro o cinco días a la semana. Ni te imaginas la enorme pérdida de tiempo que creo que es, deberían levantarme un monumento por seguir con esto, así que sí, ya me voy, estoy deseando llegar a casa y cenar en condiciones para recuperar las calorías que he malgastado aquí, así que buenas noches, tengo un bloj que atender”. Pero como uno es una persona maja, le digo simplemente que sí muy amablemente.

Al margen de detalles de este tipo (que seguro que son sin intención), los chicos de la Liga son buena gente, y quiero que esto quede muy claro. Te saludan cuando entras y sales del vestuario, te ayudan si tienes alguna duda a la hora de usar algún cacharro (aunque le pongas siete veces menos peso que ellos) y te corrigen cuando lo haces mal. Sin embargo, es inevitable que el tremendo interés que se toman por sus cosas les sitúe en un plano distinto al de los demás.

“La morralla” es un grupo bastante más heterogéneo de hombres y mujeres que hacemos cosas mucho menos espectaculares y que, sospecho, estamos deseando acabar enseguida para volver a nuestras casas, así que no hay mucho tiempo para charlas, risas y palmaditas en la espalda.

Eso… y que me parto con las cosas que dicen en los vestuarios estos de la Liga, normalmente en voz muy alta para que todos los oigamos. Suelen alternarse con comparaciones de masa muscular en los espejos y toqueteos varios que hacen que hasta a mí me parezca todo un poquito gay.

De la serie “aún no he superado la adolescencia”

Mádelman se está cambiando y aparece Mr.Spinning, que de pasada le da un amistoso puñetazo en el hombro sin mediar provocación. Mádelman reacciona y le responde con otro puñetazo más fuerte. Los dos se ríen jovialmente.

M- Ey, pues me has hecho daño (se sacude la mano).

Mr.S-(socarrón) Es lo que tiene el acero de los hornos de Bilbao (admirando su propio deltoides)

De la serie “quiero ser premio Pantene”

Malote1 y Malote2 (ambos un tanto púberes) han acabado su sesión de tortura y después de comprobar sus abdominales comentan la jugada.

M1- Pues por más que me machaco, no consigo petarme más.

M2- ¿Y eso?

M1- No sé, pero lo intento, lo intento y noto poco resultado.

M2- Pues si lo que quieres es volumen y definición a la vez y en poco tiempo, ya sabes… pásate al lado oscuro.

M1- Pues me lo estoy pensando, de verdad.

(Se aceptan sugerencias: ¿Dónde está el lado oscuro de la Liga? ¿Batidos de proteínas, piensos especializados, sanos anabolizantes…?)

De la serie “desayunos saludables”

Cachocarne es famoso entre la Liga por sus hábitos alimenticios. Al parecer se jacta de meterse entre pecho y espalda un kilo de pasta de una sentada y otras proezas similares. Hace poco nos contó un episodio mañanero. Se despertó y abrió la nevera y vio unas croquetas del día anterior. Se las empezó a comer así, a palo seco para desayunar, pero le resultaron un poco pesadas y le dieron ganas de vomitar, así que en su lugar, desayunó un plato de pisto.

—-

Compárese ese episodio con lo que escuché hace poco para subrayar que en la Liga no conocen el término medio. Transcribo la conversación entre Macrobiótico y Hulk.

M- ¿A qué hora te despiertas?

H- A las 6:50

M- ¡Puf! ¿Y te da tiempo a desayunar?

H- No, desayuno en la cafetería del curro

M- O sea, que desayunas mierda

H- (ofendido), ¡Qué dices tío! Tienen unos croasanes y unas madalenas que están de puta madre.

M- Pues eso: mierda

H- ¿Ah sí? Joder, y qué quieres que desayune, ¿ensalada?

M- No hombre (tonillo de suficiencia), leche desnatada, cereales integrales, fruta… que no te enteras.

No me digáis que estos comentarios no valen su peso en oro.

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23 thoughts on “Conversaciones reales de gimnasio

  1. Wolfen 4 marzo 2009 / 15:27

    Son algo normal… yo ya me he habituado a ellos, pero son graciosísimos de escuchar xD

    Te recomiendo poner en marcha el sonar cuando se pongan a hablar, si son medio malotillos, de mujeres y chicas. ESO no tiene desperdicio.

    Saludetes!

  2. ricardo 4 marzo 2009 / 15:32

    Esta entrada me ha dado mucha grima ¡Huye de ahí, aún estás a tiempo!

  3. eulez 4 marzo 2009 / 15:33

    Sip, yo esto también lo he vivido. Por cierto, que lo que cuentas confirma mi teoría de que esos de la Liga (y similares) en realidad que contienen una homosexualidad latente que intentan disipar machacándose en el gimnasio. Y lo mismo para otros colectivos. Me acuerdo ahora de los del rugby americano, la superbowl y todo eso… con sus músculos, sus mallas, sus hombreras… todos gays. Y los yanquis, con sus aires de machotes, sus choques de puños y sus gorras de beisbol… todos gays.

  4. Lanarch 4 marzo 2009 / 16:09

    XDDD

    Las pocas veces que he entrado yo en un gimnasio veía a los de la Liga un minuto haciendo cosas y tres mirándose al espejo poniendo poses.

    Y sí, por lo poco que he visto es todo muy gay. Cuando escuché el término “musculoca” me caía de la risa XD

  5. Radagast 4 marzo 2009 / 16:48

    ¿”Musculoca”? Jodeeeer.
    Yo soy de los que se desmoralizan viendo a estos tíos.

  6. Copépodo 4 marzo 2009 / 17:07

    Los de la Liga no son gays conceptualmente, pero protagonizan unas escenas muy cargadas de “homoerotismo”, como digo, hasta la vergüenza ajena. ¡Lo divertido es que no son en absoluto conscientes de ello! Las musculocas son otra especie distinta, no citada en mi gimnasio.

  7. Jezabel 4 marzo 2009 / 17:26

    Pues no les digas que exudan homoerotismo, que con las neuronas que parecen tener igual te dan una paliza o algo. Al gimnasio donde fui yo (allá por el precámbrico) iban también a hacer de lo suyo niños pokémon y era horrible. Te entraban ganas de decirles: “que fujitsu ni que fujistu, patada en las pelotas y a vivir”.

  8. Carlos L. 4 marzo 2009 / 17:41

    ¡Qué locura, qué locura! jajajajajaja. Muy buenas las conversaciones reales que has conseguido infiltrándote entre sus filas… o es que te han captado… jjejejejejeje. Saludos Copépodo! ;)

  9. jose 4 marzo 2009 / 17:58

    “tiene que venir un amiguete suyo a ayudarle en las últimas repeticiones. Poner menos peso la próxima vez no es una opción.”

    De hecho, si quieres volumen tienes que hacer los ejercicios de forma que las últimas repeticiones tengan que ayudarte, para que el músculo gane. Cuando ya estás fuerte, si haces un ejercicio que puedes hacer tú solo simplemente esforzándote un poco, el músculo se queda igual. O sea, que tiene su sentido lo del amigo que ayuda y poner menos peso efectivamente no es una opción.

  10. Copépodo 4 marzo 2009 / 18:05

    Gracias por el dato Jose. Agota sólo con mirar.

  11. James 4 marzo 2009 / 20:31

    Estoy de erasmus en Polonia, ir al gimnasio y no entender ni papa de lo que dicen los de la Liga (Ligowski en original supongo) es una bendición del cielo.
    Aunque claro, además siendo el gimnasio de la residencia ves comportamientos que no tienen ningún sentido:
    -Gente que baja con su radiocasette de éxitos noventeros y bermundas de colores, hacen ejercicio a todo volumen durante 15 minutos ¡y se van’
    -Polaco que lleva a una chica al gimnasio para impresionarla. El hombre me ve a mí (un pobre piltrafilla que no llega a los 60 kgs) se pone de mala hostia! y se ve en la necesidad de quitarse su camiseta para que la chica no desvíe su atención.
    -Que me hablen en polaco, con lo morenito que soy.
    -Y el MEJOR: polaco que empieza a dar puñetazos contra una pared con sus puños desnudos. Una vez le sangran los nudillos, pone una colchoneta contra la pared y lanza más puñetazos durante un buen rato, patadas ¡e incluso cabezazos! ¡pero si la colchoneta es casi más dura que la pared!

  12. Copépodo 4 marzo 2009 / 22:06

    ¡Joder, James! Los superhombres madrileños son unos aficionadillos comparados con los polacos, ¡qué impresión!

  13. Johansolo 5 marzo 2009 / 13:48

    El reproductor de mp3, el mejor amigo del usuario de gimnasio…

  14. Lexxvs 5 marzo 2009 / 19:42

    Copépodo: lo impagable es pensar en ese tono castizo español –para los argentinos- en un gimnasio. Tan surrealista –y básicamente inentendible- que es almodovariano.
    Por aquí hay fauna igual o parecida . Pero agrego (y no quiero irme de largo porque da para páginas):

    -Está el chico pre-liga. Es el chico que tu no sabes por qué –puesto que tiene facha y no le falta un cuerpo más que normal- se esfuerza tanto en el gimnasio. Mal humorado siempre.
    -El chico “liga” por el “lado oscuro” únicamente. Es el mismo chico pero ahora está inflado –NO musculoso, inflado, una especie de gordura rara- y que sigue esforzándose.
    -El chico “post liga”. Es aquel chico a quien el lado oscuro le dejó arruinado el cuerpo de por vida y se mata haciendo aeróbicos –antes no hacía o hacía poco- sin resultado alguno puesto lo que tiene es una pseudo gordura. Luego no lo vez más, por abandono.

    Temas por tratar de la fauna del gimnasio:
    Los tatuajes. ¡Ay Dios!, aunque soy ateo.
    Las anoréxicas ojerosas, compulsivas con el ejercicio aeróbico.
    Las cuarentonas/cincuentonas que vienen a buscar muchachos dispuestos.
    Las musculocas y las musculosazas. Y sus grupos concéntricos.
    Los consejeros, que se te meten a dar consejos mal dados y no pedidos.
    Los instructores del gimnasio, que –paradójicamente- son los que menos saben.
    Los lesionados, que vienen aún con la lesión.

    Y ahí paro.
    Eso que comentas “del amigo que tiene que ayudar a levantar la pesa” tienes absoluta razón. Pero mira, hay tantas escuelas “del mito urbano para sacar músculo”, que termina siendo cuestión de fe. En general, como habrás visto, el cerebro no es un músculo. Jejeje.

  15. Xema 6 marzo 2009 / 0:38

    El único músculo que pagaría por ejercitar, lo tengo detrás de los ojos…

    Copépodo, me has defraudado… correr es de cobardes…

  16. Copépodo 9 marzo 2009 / 17:01

    Lexxvs, geniales esas aportaciones. Esto del gimnasio es un foco de estudio interesantísimo. Me parece divertido que el tono “castizo” al que haces mención te suene almodovariano, bien pensado esa mezcla de homoerotismo, drogas y cintas de video son dignas de una Almodovarada.

  17. juliacgs 10 marzo 2009 / 11:22

    ¡¡¡Cómo te lo pasas, Copépodo!!!

    Yo estuve yendo al gimnasio de al lado de casa hace un par de años, hasta que lo dejé (afortunadamente) por el pilates, que me gusta más y sólo tengo que ir dos veces por semana (no tengo que andar allí varias horas todos los días, qué pérdida de tiempo).

    Pues sí, a mí los de la Liga me ponían bastante nerviosa, ¡y es totalmente cierto que viven allí! Yo, que a veces iba por las mañanas y otras por las tardes, veía siempre a los mismos tipejos comparando músculos. Y lo peor de que estén allí siempre es que parecen más preocupados por lo que hacen los demás que por lo que hacen ellos, con lo que todo el tiempo que estaba allí, lo único que recibía eran miradas de soslayo (de desprecio, supongo :D), que no me dejaban sudar la gota gorda en paz.

    Por otra parte, el vestuario femenino es otro microcosmos: ellas se pasean impudorosamente en pelota picada, porque para algo se han hecho el depilado brasileño: tienen que amortizarlo enseñándoselo a todo el mundo, lo cual supone que mientras hablan con sus amigas en un falso tono casual, adopten unas posturas inverosímiles para enseñar (sin que se note) sus más oscuros orificios. Curiosamente, la gente en el gimnasio al que voy a pilates también se desnuda, pero no tengo la sensación que cuando iba al gimnasio de estar en la carnicería.

    Es loable el esfuerzo que haces, pero cuando decidas que el spinning es un ejercicio la mar de estúpido (eso de pedalear como un loco espoleado por un/una idiota sin ir a ningún sitio para acabar cardíaco), sácate la bici y te vienes con nosotros a dar vueltas o a la Bicicrítica (¡Ostras! ¡Eulez habla por mi boca!).

  18. jose 10 marzo 2009 / 15:51

    “Eso que comentas “del amigo que tiene que ayudar a levantar la pesa” tienes absoluta razón. Pero mira, hay tantas escuelas “del mito urbano para sacar músculo”, que termina siendo cuestión de fe.”

    je, je.

  19. jose 10 marzo 2009 / 15:58

    “M1- Pues por más que me machaco, no consigo petarme más.

    M2- ¿Y eso?

    M1- No sé, pero lo intento, lo intento y noto poco resultado.”

    Tremendamente típico de gente que no sabe programar un entrenamiento y se cree que todas las gráficas de rendimiento son algo tipo f(x)=x. Seguro que lleva meses haciendo los mismos ejercicios (otro de los graciosísimos mitos urbanos de fe es que cuando llevas una temporada mejorando, necesitas otros ejercicios que cuando acabas de apuntarte; casi tan gracioso como aquella leyenda de que llevarte toda la vida haciendo sumas y restas no te conduce directamente a la licenciatura en matemáticas).

  20. agu2v 25 marzo 2009 / 17:00

    Yo creo q la Liga la fundaron los polacos… en el gimnasio q estuvo en agosto en Irlanda, curiosamente los de mayor jerarqía de la Liga eran todos polacos (o húngaros o de por ahí): debe ser por la cara, esa combinación de cara eslava + musculacos da mucho más miedo

  21. Pablo 25 julio 2009 / 0:34

    también hay que decir que muchos de los que hablan tienen un poco de envidia, vale que el 80% de la gente que hay un gimnasio y esta fuerte utilizan oxido nitrico, creatina, anabolizantes, etc etc… pero yo creo que ir a un gimnasio no es malo, sirve para ver a la gente fuerte y motivarte pensando en llegar a un cuerpo bonito y fuerte, no a negarse y ser un friki, tirillas, y que no se come un rosco. para mi es un habito que deberiamos tener todos. un saludo

  22. Copépodo 28 julio 2009 / 7:38

    Nadie ha dicho que sea malo, sólo me hacen gracia algunas conversaciones.

  23. Dr. Litos (@DrLitos) 25 marzo 2014 / 17:13

    Con apenas cinco años de retraso, no podía dejar de comentar: MENUDO DESCOJONE. Poco más que añadir, ya sabes que también estoy en fase de analizar estas realidades cotidianas.

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