El Spore y yo


Hay un motivo por el que estoy tan parco en palabras últimamente. Tiene cinco letras y se llama Spore. Muchos ya conoceréis este videojuego de Maxis que salió al mercado en 2008 pero que yo no pude probar hasta hace unos días porque mi viejo portátil no era suficientemente potente. Como el jueguecito chupa gran parte de mi tiempo libre de estas semanas, qué menos que dedicarle unas líneas, aunque no sean de rabiosa actualidad precisamente (y más hablando del mundo de los videojuegos).

Spore es, según la propia página web, “un poco como el regalo que imaginas que tendría un dios en su primer cumpleaños: un mini universo de creación en una caja”, y no es una mala definición. se trata de una simulación en la que diriges la evolución de una criatura desde que es una organismo del plancton hasta que explora y coloniza la galaxia, ahí es nada. Es un juego bastante sencillo e intuitivo (cosa que se agradece, que si no uno pierde el interés enseguida) que se divide en varias fases como os cuento a continuación. Aclaro que las capturas de pantalla están sacadas de internet y no son de mis criaturas y alimañas, pero es que no consigo hacer capturas de pantalla y además me da mucha pereza hacerlo para un post rápido. Tampoco os sorprenderá mucho saber que mi primer intento de juego fue precisamente el de hacer de los copépodos una raza de inteligentes criaturas que dominasen la galaxia.

Estadio Célula


Empiezas controlando un bichillo del zooplancton (que bien puede ser clavadito a un copépodo) y empiezas a comer y a engordar. Si tienes éxito recibes “puntos de ADN”, que puedes emplear en la evolución del organismo cuando te reproduces. Añades ojos, cilios, flagelos, mandíbulas, órganos electrógenos, etc. Nos topamos ya desde aquí con el principal problema que le veo al juego, y es que el concepto de evolución está muy poco logrado (¡es un juego lamarckista, en realidad!). No sólo porque eliges qué órganos va a desarrollar, sino porque puedes cambiarlos totalmente y de un momento a otro tu bicho no se parecerá nada a su predecesor. Por supuesto, entiendo que de otra forma no sería tan jugable, y que conste que no me importa mucho, simplemente digo que podrían haber aplicado algún tipo de algoritmo que emulase una selección natural, que favoreciese ciertos órganos respecto a otros según el ambiente, de esta forma les habría quedado muy realista. Además, los organismos de esta fase no son unicelulares, así que el nombre está un poco mal puesto. Por último: el origen del organismos siempre está en un cometa: ¡panspermia! No es que esté en contra pero… ¿Siempre tiene que ser así?

Por encima de todo, el juego entretiene una barbaridad. También desde este primer estadio hay que destacar lo cuidada que está la labor artística. Es un juego precioso, pese a su “ingenuidad” que en este caso emula la inmensidad del plancton con organismos de todo tipo y detallitos muy curiosos como algas que crecen de froma fractal, cristales, burbujas, esqueletos y organismos de fantasía. Una pasada.

Estadio criatura

Cuando se alcanza cierto nivel, al organismo le salen patas y sale a tierra firme. Por supuesto, desde un punto de vista biológico es muy discutible que todos los linajes tengan que salir a tierra firme tarde o temprano como síntoma de un mayor desarrollo. Es demasiado teleológico para mi gusto, pero una vez más: sí, es un juego ¡y mola! En tierra firme nuestra especie vivirá alrededor de un nido colectivo con otros congéneres y se dedicará a alimentarse (de fruta o de otras especies, según dieta) y a interaccionar con otros organismos. Los puntos de ADN se consiguen cooperando con otras especies (alianzas) o extinguiéndolas. De nuevo, cada vez que tenga reproducción sexual se podrán usar los puntos de ADN en cambiar el aspecto de la especie con nuevos y molones órganos (una evolución lamarckista y con diseñador más o menos inteligente, en función de quién juegue). La verdad es que las posibilidades son tremendas, los organismos son muy versátiles y divertidos, aunque eso sí: todo queda reducido a animales terrestres de simetría bilateral y bastante vertebradocéntricos o artropodocéntricos, como mucho, (pero a pesar de todo mola).

Una vez más, la labor artística está muy lograda. Habrá quien diga que es demasiado simple, caricaturesca, pero el juego consigue paisajes de fantasía, amaneceres imposibles en sistemas binarios, mares de colores, plantas estrafalarias y una fauna que sorprende. Una de las gracias de jugar es la emoción de ver con qué otras especies nos vamos a ir encontrando, y las sorpresas no paran ahí: animales colosales salidos de la nada, lluvias de meteoritos e incluso razas espaciales inteligentes que irrumpen en la tranquilidad de tu nido para abducir especies.

Estadio tribu

Cuando la especie con la que juegas consigue alcanzar unos objetivos se supone que adquiere inteligencia. Hay una animación muy cachonda inspirada en “2001” cuando llegas a este punto. Tu labor entonces es trabajar para la tribu (encontrar comida y construir chozas). Empiezas a relacionarte con otras especies inteligentes incipientes y tienes que conquistarlas o aliarte con ellas. Una vez lo consigues pasas al siguiente estadio, el de civilización. (Esta fase es la que me parece más sosa).

Estadio civilización

De hecho es como un mini-juego tipo la saga del Civilization, pero muy simplificado y rápido (cosa que se agradece, que para eso ya hay muchos otras opciones). Tu especie domina el planeta, pero hay varias naciones. Puedes anexionártelas mediante estrategias comerciales o religiosas, o bien puedes dedicarte al clásico y noble arte de la guerra. Además hay una serie de pozos de “especia” cuyo control te asegura la capacidad de producir vehículos y edificios. al igual que ocurría con las criaturas, tienes total libertad para diseñar los vehículos y los edificios de esta fase del juego.

El diseño de ciudades y naves está muy simplificado, pero insisto en que a la larga se agradece. Llegan momentos en los que te piden que diseñes un barco y ya estás hasta las narices de creatividad.

¡A la conquista del espacio!

Cuando tu nación unifica todo el planeta, llegas a la última parte del juego, aquella en la que se desarrolla el vuelo espacial y en la que te dedicas a viajar por el espacio y colonizar otros mundos. Es la fase más larga del juego, y quizá mi favorita.

Con tu flamante nave espacial sales de tu sistema solar, viajas a otras galaxias y encuentras otras civilizaciones. Supongo que la facilidad con la que se atraviesa el espacio y se cambia de estrella sin sufrir ningún tipo de efecto relativista debe poner a los físicos un poco como a mí me pasa con la evolución lamarckista y dirigida de las otras fases, pero ¡mola! El fundamento es parecido al de otros juegos: comercio de especia, colonización de planetas, terraformación de los mismos y guerras. Los controles de la nave facilísimos e intuitivos. La principal pega es que acaba siendo un poco agobiante y tienes que ir apagando fuegos de una estrella a otra de tu imperio.

Lo mejor: el desarrollo artístico: supergigantes azules, enanas rojas, sistemas binarios, agujeros negros, gigantes gaseosos, lunas con océanos helados, planetas volcánicos, mundos acuáticos, cometas, asteroides… un universo por descubrir. En muchos planetas hay vida, y si desciendes lo suficiente vuelves a ver mundos de fantasía como los del estadio de criatura. Puedes abducir especies para estudiarlas, para transplantarlas a planetas que estás terraformando, puedes plantar monolitos para despertar la inteligencia de una “especie elegida”… y así se te pasan horas y horas sin actualizar el bloj.

Ya sé que soy poco exigente con los juegos, pero hacía mucho tiempo que no me enganchaba tanto a uno. Menos mal que los síntomas están remitiendo.

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12 thoughts on “El Spore y yo

  1. Lanarch 21 diciembre 2010 / 1:25

    Ay, viciadillo :P

    El Spore me llama la atención, pero siempre tengo alguna metadona de rol instalada y se me pasa, lo pongo en cola.

    PD: deja que te recomiende el Portal. No perderás tantas horas (en una tarde se pasa perfectamente) y en Steam lo tienen baratito. No tiene nada que ver con el Spore, pero es chulo.

  2. James 21 diciembre 2010 / 1:36

    Vaya hombre, llegas algo tarde a ese juego, creo que se publicó hace algo más de dos años! ;) recuerdo cuando lo instalé, volvía a casa de marcha y podía jugar hasta la 1 del mediodía, ¡y eso que jugaba con la menor resolución! además, quién n ose imagó alguna vez un mundo fantástico y no me refiero con gnomos u orcos, sino un ejercicio de imaginación como los documentales Extraterestrial o Alien Planet (del cual tengo el libro Expedition de Wayne Barlowe sobre el que está basado, te lo recomiendo fervientemente). El editor de criatuaras es una herramienta interesantísima para crear aquellos seres que pululan en tu cabeza pero que no has representado nunca.

    Sí hubiera estado genial un juego que realmente te diera aleatoriamente elementos a incorprorar, pero hay que pensar en el gran público. Yo seguí el desarrollo de este juego desde que lo anunciaron en una conferencia de ya hace unos cuantos años: iba a ser de un carácter más serio, con menos colorines, criaturas no jugadoras que evolucioban por si solas, un estadio acuático, otro de ciudad (intermedio entre tribu y cvilización) y algunas cosas más que no vieron la luz en la versión final.

    Lo que echo en falta es que debería haber más un estilo de juego en el que pudieras controlar los diferentes organismos del planeta, más estilo SimEarth (no sé si lo conoces). Poder ajustar parámetros de evolución y todo eso, poder sentarse y ver cómo funciona el mundo y las interacciones de organismos como se tratase de National Geographic. Aún con todos sus errores, me parece un buen juego y bastante arriesgado pues no tiene objetivo ninguno de por sí, al estilo que toda la gama Simloquesea. Es cierto que Los Sims han tenido un gran éxito, pero eran personas y es más fácil identificarse con ellas que con seres tentaculares a no seas que seas discípulo de Cthulhu :D

    Y además éste no tiene porqué ser el último paso como tampoco lo fue el primer SimCity, sus secuelas mejorarían a sus predecesores y así “evolucionó” hasta los Sims. Lamarck debe estar orgulloso en su tumba, eso sí.

    pd: hay un juego muy itneresante llamado Dungeon Keeper (1 y 2). En él eres el malo típico que gobiernas una mazmorra, creas diferentes tipos de salas ytienes que reclutar, cuidar, alimentar, y entrenar a malvadas criaturas para acabar con valerosos y luminosos caballeros del bien. Una delirante mezcla entre juego de estrategia Como biolologo igual te interesaría semejante simulación de biota subterráneo fantástico. Claro que para idas de olla nada como la vida real, como por ejemplo los xenoturbélidos esos :D

  3. eulez 21 diciembre 2010 / 1:37

    Juliacgs y el menda estuvimos jugando y tal, pero al final lo dejamos cuando estábamos en la fase de conquista espacial (creo). Es que no nos poníamos de acuerdo en qué hacer y así no había forma de mantener la paz en el universo y en la casa XD

  4. Illuminatus 21 diciembre 2010 / 1:46

    Mi problema conceptual es, precisamente, el de la evolución dirigida pero aceptamos barco. Estoy dando vueltas a mi cabeza con unos diseños propios, muy sencillos, para un par de juegos y uno de ellos tiene que ver con esta movida evolutiva pero de momento están muy flojos.

    El problema gordo del Spore, por otra parte, está en el DRM que llevaba, que me parece un mojonaco de mucho cuidado pero bueno.

  5. Raven 21 diciembre 2010 / 2:15

    Veo que está para mac, asi que por joder a la sinde…. y por poner monolitos a mi especie elegida (me ha flipado la idea xD) creo que lo voy a descargar

  6. Radagast 21 diciembre 2010 / 11:00

    Lo principal es esto: es un juego, no un compendio de tesis doctorales de diversas ramas científicas.
    En mi anterior grupo de rol decíamos una cosa: “cada vez que alguien se queja porque una ley física (valen tb leyes biológicas o de cualquier otro tipo) es ignorada, el máster mata y despelleja un gatito”.

    Se te nota viciado, sí… no quería yo decirlo, amigo Copépodo. Pero a todos nos ha pasado. Yo estuve con el Dragonage que no cagaba. Ahora me bajaré (por probar y joder a la Sinde, como dice Raven) el Spore y a lo mejor nadie vuelve a saber de mí en días…

    Sabía que alguien te saldría con el SimEarth… te lo dije, jajaja. Un gran juego que no deja de ocupar un poco de espacio en mi disco duro. Tal vez le dé un tiento a la terraformación de Marte este finde… XD

    PD: el DK2 mola. Sólo por las frases aleatorias que tiene tu “ayudante” en modo voz en off… o las idas de pinza cada noche de luna llena (en el mundo real), ya merecía la pena. Joder, o ese “¡Ganador del Premio!” y sus pedazo de animaciones. Mierda, tengo que volver a instalarlo…

  7. biosfofo 21 diciembre 2010 / 20:59

    Ya sabía que este juego te gustaría recuerda que te pregunté por él hace tiempo.
    Me apetece probarlo, pero no creo que consiga tiempo.

  8. Copépodo 21 diciembre 2010 / 23:36

    Lanarch: tomo nota, gracias

    James: sí que llego tarde, es lo primero que digo, pero es que hasta hace poco no tenía ordenador suficientemente potente. Y qué bien sientan algunas esperas. Claro que conozco SimEarth (y la saga de los simCity, SimAnt, etc), anda que no pasaba yo horas con aquellos. Por eso le dedico un post a esto, hace que no me vicio con un videojuego, sin exagerar, desde que salió el civilization III, y por aquel entonces yo era un ocioso estudiante universitario con un mundo que conquistar. Qué tiempos… también conozco el Dungeon Keeper, pero jugué sólo alguna vez.

    Eulez: Jajajaja, la paz en casa es mucho más importante que la paz en el universo, no hay duda.

    Illuminatus: oye, pues mantennos al día. Creo que mejoraría mucho el Spore si se introdujese el concepto de selección natural.

    Raven: ¡Y no olvides también descargarte Mentiras y gordas!

    Radagast: Ey, he dejado bien claro que le perdono todas las inexactitudes, está genial. :-)

    Biosfofo: También me he acordado mucho de ti probándolo. Ya te contaré en persona. Tiempo tienes poco, pero nunca se sabe lo que un vale de “niñera por un día” puede hacer.

  9. Cendrero 22 diciembre 2010 / 1:10

    Un muy buen juego, sí señor. Yo creo que la parte más entretenida son las de “célula” y “criatura”, por aquello de que están más centradas en la evolución. Sinceramente, fueron las fases que más disfruté y repetí una y otra vez para crear mi especie definitiva :-D

    Luego, las fases de “tribu” y “civilización” son más flojas, a mí me cansaron un poco (quizás sea por que yo tengo cierta experiencia con los juegos de estrategia y esta parte del Spore me pareció demasiado simple y algo monótona).

    Y la fase espacial recuperó la fuerza de los primeras y me pareció bastante extensa. Un acierto este fragmento del videojuego.

    En fin, en general buen juego, muy entretenido y bastante original (sobre todo para los aficionados a la ciencia).

  10. Lanarch 22 diciembre 2010 / 21:02

    Ah, maldito sea el karma, me termino el Fallout New Vegas e inmediatamente ponen el Spore en Steam a 10 lerus…

  11. Trotalomas 24 diciembre 2010 / 8:53

    El juego me llamó la atención desde que lo conocí, pero ya por entonces no tenía suficiente máquina para ejecutarlo y hoy día no juego a nada en el ordenador, siempre ando con falta de tiempo y hasta los de rol tengo abandonados.

    De todas formas, tu entrada vuelve a despertar el gusanillo de probarlo, así que tal vez lo haga, porque parece de lo más jugoso, jeje.

    Saludos.

  12. Copépodo 24 diciembre 2010 / 14:02

    Ey, pues si lo probáis, ya me decís.

    Cendrero: a mí me pasa igual, soy más de “Civi”, por eso casi hasta agradecí que al menos fuese corta.

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