#acampadasol (20 de mayo), visita a Sevilla y una reflexión constructiva


Por no dejar cojo lo que empecé, antes de volver a la criptobiosis me gustaría terminar de recordar cómo transcurrió el fin de semana y escribir una reflexión sobre el estado del asunto de las acampadas a día de hoy, que para algo es mi bloj y enmiendo la plana a quien sea cuando me apetece, hale.

20 de mayo

No hace falta que diga que el viernes pasado, el movimiento del 15-m o como lo queramos llamar, tocó techo en cuanto a participación, protagonismo en los medios y notoriedad. Como había pasado unos días antes, la prohibición, en este caso de la Junta Electoral Central, provocó que un alud de personas no sólo llenaran la Puerta del Sol, sino que la hiciesen rebosar por todas partes. En la cresta de la ola, la manifestación de este día contaba con el reconocimiento ya de una parte muy importante de la población y era mencionada con interés por los medios extranjeros. Indescriptible el ambiente y la euforia de esta noche, la emoción del minuto de silencio a poco de que se iniciase la jornada de reflexión y, por qué no decirlo, el orgullo de que tus conciudadanos hayan sido capaz de reaccionar de forma tan notable. No me extenderé mucho más en esta noche. Para mí fue sin duda muy especial, y sé que quienes la compartimos sienten lo mismo.

En días anteriores llamaba a la cautela porque bastaba alejarse unas decenas de metros de Sol para darse cuenta de que todo seguía igual que siempre, y que hay que hacer un esfuerzo por no pensarse que la burbuja en la que está uno es lo único que hay. Este día, sin embargo, era evidente que la normalidad estaba alterada en toda la ciudad. Las calles y plazas cercanas estaban colapsadas, todo el centro de Madrid hervía de gente que iba o venía al kilómetro cero e incluso de vuelta a mi barrio la gente no hablaba de otra cosa y las televisiones emitían las imágenes que acabábamos de ver.

Sevilla

El sábado y parte del domingo lo pasé en Sevilla, como tenía planificado con unos amigos desde hacía meses. Dejando de lado que es una ciudad que me encantó en mi anterior visita hace ¡diez años! y que me sigue encantando ahora, para no cambiar de tema me centraré en el asunto del 15-M. Lo primero es que a lo largo del día fui enterándome de las primeras críticas internas acerca del funcionamiento de la acampada de Madrid. Había crecido mucho y se seguía trabajando frenéticamente y realizándose asambleas sobre distintos temas, intentando concretar qué es exactamente lo que se está reivindicando. Asimismo se anunció que comenzarían una serie de asambleas de barrio por toda la ciudad. Más adelante haré un comentario sobre el problema que tiene empezar a hacer propuestas sobre demasiadas cosas, pero dejémoslo en que incluso este día ya había quien se daba cuenta de que se estaba perdiendo el norte y el propósito de la acampada. Un síntoma de ello es hacer un huerto. Más allá del detalle divertido (vete tú a saber cuánto tiempo hace que no se cultiva nada en esta parte de Magerit), vete tú a saber si los responsables tienen de verdad esperanzas en estar acampados hasta que se coman los pimientos. Me llegaron testimonios de gente incluso que había sido abucheada en las asambleas por llamar la atención sobre la búsqueda de objetivos concretos y empezaron a proliferar manifiestos, pancartas y declaraciones con muchos puntos (como este, que en realidad es del día 20, pero que empezó a conocerse el sábado).

Lo siguiente que tengo que contar es que aprovechamos para visitar brevemente la acampada de Sevilla en la Plaza de la Encarnación. Bastante gente incluso bien entrada la madrugada y de nuevo un buen ambiente y comportamiento cívico para intentar mantener el silencio y la limpieza. Me gustó poder compartir un rato con los acampados sevillanos y comprobar que se movían en el mismo sentido que había visto en Sol a lo largo de la semana.

Plaza de la Encarnación, madrugada del 22 de mayo

Una reflexión (constructiva) sobre los objetivos y el futuro de las acampadas

Y ahora un poco de actualidad (aunque en breve se vuelva obsoleta, que en sólo una semana han pasado una cantidad de cosas que hacen difícil predecir lo que está por venir).

La situación en este momento es que las acampadas se mantienen en toda España, de momento hasta el domingo 29. Siguen contando con la simpatía de gran parte de la población, pero como es lógico el tiempo y el cansancio por parte de todos hará que cada vez sean menos multitudinarias y que los vecinos las toleren peor. Como adelantaba arriba (y me ciño a la de Madrid), el crecimiento y la expansión de la acampada ha tenido varias consecuencias. La primera es el aumento del número de comisiones y de asambleas. Lo que en un principio se limitaba a la planificación de la logística y mantenimiento de la protesta y de su “definición”, con el tiempo se ha expandido en una serie de actividades lúdicas y una inflación asamblearia que han traído reflexiones sobre la tauromaquia, la energía nuclear, el periodismo, biodanzas, sesiones de reiki, el uso del femenino en el lenguaje y la agricultura ecológica. Hasta cierto punto es razonable que cada asistente haya querido barrer para su casa y hablar de los temas que le interesan, pero es necesaria una visión de conjunto que muchos no están teniendo. Una de las enfermedades de nuestra sociedad es el individualismo hipertrofiado y en parte estas acampadas están materializando estos síntomas con pancartas y actos que distan mucho del manifiesto original que fue el que sacó a decenas de miles de personas a la calle hace una semana y que catalizó todo lo que ha pasado después. En ese manifiesto se incidía precisamente en que los asistentes eran gente de diversas procedencias e ideologías a las que unía la repulsa y el rechazo de un sistema inmoral e injusto. Todo lo que sea alejarse del espíritu de ese manifiesto supone un riesgo de perder apoyos, apoyos internos, ojo. Ya dije en el otro post (como crítica precisamente a los que no aprobaban el movimiento) que si esperamos a que ocurra la protesta que nosotros queremos individualmente, ésta nunca llegará.

Hace sólo unos días, albergaba la esperanza de que esta iniciativa ciudadana fuese capaz de integrar a gente de todo el espectro político, aunque con el paso del tiempo (y en vista de los resultados electorales), creo que hay que asumir que la derecha no se va a sentir representada por él de ninguna manera (por mucho que me pese por la señora que hablaba latín el otro día). Incluso asumiendo que es un movimiento principalmente de izquierdas, toda mención explícita a una política concreta va a dividir y por lo tanto a distraer de los verdaderos objetivos por los que merece la pena montar este pifostio.

Voy a dar dos ejemplos.

Primero: en la mencionada propuesta del día 20, aprobada por la asamblea (provisional), en el punto 11 se dice “Cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energías renovables y gratuitas“. Yo, que estoy en contra de la energía nuclear y que de hecho vería con buenos ojos el objetivo de cerrar a medio-largo plazo todas las centrales, veo aquí un gran error al pedir esto. Creo que una multitud indignada tiene todo el derecho moral a pedir que los políticos no sean unos estafadores, a que declaren lo que tienen y a que hagan su trabajo por proteger y defender los intereses de quienes les han votado y no de lo que le diga un puñado de banqueros y empresarios. Pueden y deben pedir eso porque en el fondo no quieren otra cosa más que justicia y que se hagan las cosas conforme a la ley y los principios democráticos. Sin embargo, una multitud de 10.000, de 30. 000 o de 100.000 personas no puede, de ninguna manera, trazar de forma legítima la política energética nacional. Ese es un debate activo, con posiciones a favor y en contra, que debe ser resuelto democráticamente, es decir, mediante el parlamento, que es el que tiene legitimidad, ¡no se nos olvide que se pide democracia real para que se cumplan nuestras expectativas de un sistema democrático que tiene serias deficencias, pero no porque se crea uno que la legitimidad democrática va a pasar a la acampada! Está muy bien que la acampada funcione democráticamente y que critique el funcionamiento de la democracia institucionalizada, que denuncie sus errores, que proponga alternativas… pero no que pretenda sustituirla. (A los hechos me remito: resultado electoral del 22 de mayo). La acampada podría presentar una iniciativa legislativa popular sobre la energía nuclear si consigue el número de firmas necesario, pero sería desviarse y dividirse porque (¡sorpresa!) de hecho hay mucha gente de izquierdas que está a favor de la energía nuclear y tienen razones muy respetables para ello.

Como este ejemplo tendríamos también lo que se ha dicho de los toros, de la memoria histórica y de no se cuántas cosas más. Ya hay movimientos que quieren presionar al parlamento sobre esos temas, pero no se monta una “espanishrevolusion” para esto. Hay que apuntar más alto, y hay que evitar dividir al personal. La inflación asamblearia puede hacer que esto acabe como “Lost”: mucha expectación y anodadamiento al principio, pero la inacabable divergencia de las tramas, que no acaban por resolverse y centrarse, hace que se quede todo en una bañera con un tapón. Sería muy triste, la verdad.

El segundo ejemplo tiene que ver con una serie de actividades new age que al parecer están proliferando en la acampada en los últimos días: reiki (ni sabía lo que era), biodanzas, etc, además de talleres de bicicletas, encaje de bolillos, etc. Ya he dicho antes que  hay que centrarse en lo importante. Ahora bien, mientras ese tipo de actividades no impidan el desarrollo de las propuestas importantes, ni causen molestia a nadie, no me parecerían una pega esencial que me hiciesen ponerme en contra de las acampadas. He visto, sin embargo, que el asunto del reiki (por su naturaleza magufa) ha hecho que un sector que simpatizaba con la acampada, pase a considerarla un nido de perroflautas acientíficos y se haya puesto a ridiculizarla sin piedad. Dejando claro que esas actividades son accesorias y prescindibles, creo que es perder el tiempo y crear divisiones inútiles criticándolas y dándole más importancia de la que tienen. No es el momento. Por enésima vez, no puedes aspirar a que todo el mundo en una manifestación o movimiento piense como tú. Como científico no le hago ni puñetero caso a la homeopatía, ni al reiki, ni a los cristales sanadores ni a gilipolleces por el estilo. Pero mientras no me cueste, directa o indirectamente, tiempo o dinero, me la trae al pairo lo que haga o deje de hacer la gente. Asumid que hay gente que cree en los Chakras, en los poderes de la amatista o en la Virgen de Lourdes porque todos somos libres de hacer lo que nos dé la gana, y eso no es ningún impedimento para adherirse al manifiesto original.

Otro asunto que se ha criticado es el de la extensión del movimiento en forma de asambleas vecinales. A lo mejor os sorprende, pero creo que esta iniciativa es, posiblemente, unas de las consecuencias más importantes que puede tener el movimiento del 15-M, y os voy a decir por qué: España (o al menos Madrid) tiene una necesidad inmensa del fortalecimiento del tejido social, de la cohesión de las pequeñas comunidades a nivel de barrios y distritos. Esta deficiencia se remonta a los años 80, cuando la liberalización del mercado laboral que realizó el gobierno de Felipe González para la integración en la entonces CEE. Si queréis saber algo más sobre el tema, os recomiendo que os leáis el Informe Petras, realizado por James Petras, discípulo de Chomsky, en 1995: un estudio sobre las diferencias generacionales en España tras su “modernización” y en el que (entre otras muchas cosas) se menciona cómo se desmoronó la conciencia cívica de finales de los 70. Es un documento interesante que os recomiendo para cuando tengáis un rato (y que me ha descubierto Alfie).

Pues bien, si realmente esto de las asambleas vecinales cuajara, al menos parcialmente, puede ser un legado interesantísimo y valioso a corto y medio plazo para beneficio de los ciudadanos, y muy especialmente a largo plazo en un escenario de crisis energética, tan ignorada por los políticos y buena parte de los ciudadanos (incluyendo muchos acampados). Por casualidad me encontré con unos vecinos de mi distrito colgando carteles con una convocatoria para el sábado. Habrá que ver en qué queda todo, pero tengo en mente participar e implicarme; como he dicho me parece una muy buena aportación a mantener.

En resumen, y para ir acabando, en mi opinión la acampada de la puerta del Sol tiene que centrarse en objetivos a 3 niveles:

1. Un núcleo duro de reivindicaciones

Basta leerse el manifiesto original o algunos resúmenes y propuestas cortas de 3-4 puntos que mucha gente ha hecho ya. No debería llevar mucho tiempo consensuar a nivel nacional (vía asamblearia, si así se prefiere) qué puntos fundamentales suscribe todo o casi todo el mundo que salió a la calle el 15 de mayo. Véanse por ejemplo esta lista de Ignacio Escolar o la propuesta de Consenso de Mínimos. Los tiros van por una reforma de la ley electoral, para hacerla más proporcional, un referendum sobre la manera en la que queremos que se actúe con la banca y en un control de la corrupción. Son medidas legítimas que no se extralimitan en lo que puede exigir un movimiento ciudadanos y que de tener éxito representarían un logro sin precedentes en la historia de nuestro país. Eso es algo por lo que merece la pena luchar. El yoga y las batucadas están muy bien, pero sería una pena que después de haber asombrado a propios y extraños, de haber inflamado las ilusiones y las esperanzas de un país hundido en la apatía y la desidia, todo se quede en un centro social al aire libre. Dejemos los toros y las nucleares para que más adelante cada uno defienda lo que quiera. No fue eso lo que ha provocado el movimiento.

2. Una estructura vecinal de asambleas autónomas

Como he dicho, esto puede ser una consecuencia inesperada e interesante. Si en los siguientes días se constituyen estas asambleas de vecinos interesados y comprometidos con la comunidad, se estará empezando a recuperar algo que a España le va a venir muy bien. Además, gran parte de las actividades lúdicas-sociales que pueden estar entorpeciendo o dividiendo al nivel global de propuestas “duras” pueden mantenerse a este nivel para aquellas personas que estén interesadas si realmente hay una demanda de ellas. Insisto en la potencial importancia de este nivel.

3. Un compromiso para el futuro

Una vez que se hayan instituido las asambleas y se haya acordado de forma “oficial” qué se pide, las acampadas deberían disolverse por propia voluntad y cuanto antes. Mantenerlas de forma indefinida sólo traerá problemas al dividir a los que las componen (por seguir debatiendo sobre el sexo de los ángeles y el humo negro ad infinitum) y potencialmente al cabrear a los vecinos (que hasta ahora se están portando magníficamente). Las donaciones de alimento, agua y materiales no durarán para siempre. La gente se cansa, y la convivencia erosiona. Una salida voluntaria cuando aún las cosas funcionan y dejándolo todo como los chorros del oro será un ejemplo dignísimo para el futuro. Porque habrá un futuro. Llegarán más recortes, más atropellos y más motivos para indignarse y entonces habrá que volver a tomar la calle, o acampar de nuevo incluso, de forma efectiva y arrolladora. Lo que pasó la semana pasada debería haber sevido para dar confianza a la ciudadanía, para que descubran que al menos son capaces de protestar de forma efiacaz. Con la ayuda de la inmediatez de las redes sociales y su independencia de los medios de comunicación, y una vez ensayado el mecanismo, los “indignados” deberíamos ser capaces de congregar multitudes formidables en el futuro cada vez que haya necesidad, tanto para la exigencia de los puntos fuertes enunciados antes como para protestas lo suficientemente importantes como para volvernos a congregar. Esa también era una habilidad que habíamos perdido, y teniendo en cuenta el coma terminal de los sindicatos mayoritarios, esa capacidad de reacción no sería un mal legado de esta semana.

Insisto en que esta reflexión pretende ser constructiva. No quiero ponerme agorero (como hacen muchos) y no quiero contribuir a la división ni el fracaso. Pase lo que pase habrá sido algo interesante de vivir, pero sería una pena desperdiciar la oportunidad de conseguir objetivos importantes.

Vuelvo a la hibernación hasta nuevo aviso.

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20 thoughts on “#acampadasol (20 de mayo), visita a Sevilla y una reflexión constructiva

  1. Trotalomas 24 mayo 2011 / 23:28

    Antes de que vuelvas a la hibernación, Copépodo, permíteme felicitarte una vez más por el detalle con el que nos has puesto al tanto de lo acontecido en la acampada de Madrid (y ahora también en la de Sevilla).

    Por lo que he podido observar en las de Málaga y -menos- en la de Granada, la evolución es similar a la que describes, si bien en estas dos ciudades parecen no haber proliferado tanto actividades alternativas, tal vez porque el número de gente es ciertamente menor. De cualquier modo, cuando he empezado a leer sobre lo que nos cuentas aquí, en Twitter, en otros blogs, en páginas de noticias… se me ha roto el alma. ¿Queremos llegar a algo con todo esto? Creo que es tan necesario como hace una semana (al fin y al cabo no ha cambiado nada, simplemente se ha manifestado lo que muchos ya esperábamos), y por ello las acampadas deberían tocar fin en la forma actual para convertirse, tal y como pensaba, tal y como se ha pensado, tal y como plasmas, en asambleas vecinales, en llegar a los barrios, a los pueblos, y conocer de primera mano qué preocupa a la gente. De ahí pueden sacarse propuestas, facilitar la implicación de la ciudadanía y fomentar la participación en todo tipo de actos. Pero sin perder de vista los objetivos fundamentales que deberían regir el llamado “movimiento 15M”. Esos mínimos son los que asegurarán la cohesión del grupo (de los grupos) y permitirán que esto siga adelante.

    ¿Estamos despertando o simplemente estamos soñando?

    Saludos.

  2. Lanarch 24 mayo 2011 / 23:30

    Lo firmo casi todo.

  3. eulez 24 mayo 2011 / 23:30

    Pues creo que esta es la reflexión sobre el 15m y las acampadas más adecuada que he leído. Y me he tragado unas cuantas. Muy de acuerdo con lo de las asambleas de barrio, esto hace mucha falta, al menos en Madrid. Sobre las medidas concretas, véase este documento:

    http://www.cl.ly/1B2Q2Q270h0K0G2W4509

  4. Lisístrata 24 mayo 2011 / 23:47

    totalmente de acuerdo contigo. y a estas alturas debería de ir quitando carteles de magufadas vistas a través de tuitter y colgadas por el teleoperador, dan tan mala imagen como lo del botellón q si q me gustó, nos gustó a todos q advirtieran q no era momento ni lugar de hacerlo.

    La imagen es importante y deberían de cuidarla. Me he desgañitado avisándo por tuitter al hashtag “acampadasol”, pero no sé si harán caso, porque las fotos son deprimentes y la biodanza q la puso el mismo teleoperador en directo dsd su cámara fue pa morirse de vergüenza. Entiendo q han de entretenerse, pero hay entretenimientos que dan más imagen de seriedad q otros ( he leído la palabra circo referida a la acampada tropecientas veces y me ha dolido). REIVINDICAR DERECHOS Y BIENESTAR ES UNA LUCHA NO UNA JUERGA.

    Yo estoy esperanzada en q el espíritu del 15M no se termine y no quede como una anécdota del pasado, me entristecería mucho, sobretodo por mis hijos, por los jóvenes en general, pero como las acampadas no recapitulen, resuman en cuanto has detallado perfectamente y den una imagen creíble y de rigor, están terminadas den dos días, ya ni son TT.

    un abrazo revolucionario niño

  5. Iván 24 mayo 2011 / 23:50

    Gracias por este comentario tan equilibrado. Quizá te pueda ofrecer una explicación emocional al “giro copernicano” de la comunidad escéptica: primero sucede algo maravilloso, que ni siquiera pensábamos que fuera posible en este país, vistos los infinitos niveles de pasotismo y aguante del personal. Contra todo pronóstico crece y la gente lo apoya. Y entonces, igual que un tumor fuera de control, se hipertrofia. Desarrolla comisiones y subcomisiones de temas cada vez menos relacionados con la protesta original. Al mismo tiempo que comprobamos cómo el efecto del suceso sobre la política real es de nulo a bastante negativo, según la ideología de partida de quien lo analice. Si a esto le añades el reiki, la biodanza, los hashtags con “x” como marca de género y, lo último, los gurús espirituales y el supuesto follódromo –tendría que verlo para creérmelo, claro ;-) — ya tienes la receta de un rechazo visceral.

    Personalmente me siento desilusionado, pero tengo aún esperanza de que las acampadas se disuelvan con poco ruido y quede algo bueno de todo esto: una mayor concienciación cívica y la impresión de que “se puede hacer”.

  6. Ambientóloga 25 mayo 2011 / 0:22

    Me ha gustado tu reflexión. Y creo que cuanto más tarden en desmontar las acampadas, más credibilidad perderán. Sigo creyendo en el espíritu del movimiento del 15m y soy una fuerte defensora del consenso de mínimos. Algo que todos apoyamos, concreto, no disperso como las ciento un peticiones, algunas sin sentido, aprobadas por asambleas. Algo que podemos reivindicar todos a una, presionar y pedir que se cambie.
    Lo que han hecho con la Puerta del Sol no tiene nombre, se ha convertido en un centro social okupado al aire libre, en el que te miran mal si propones el consenso de mínimos porque “lo queremos todo y lo queremos ya”. Estoy MUY decepcionada, pero atesoro esa ilusión del martes, del miércoles, del viernes, que me llevó a pensar que realmente podíamos cambiar algo. A lo mejor es que soy una ilusa.

    Siempre nos quedará el follódromo: http://lockerz.com/s/104478309

  7. Josito 25 mayo 2011 / 0:25

    Una reflexión sobre el abuso de objetivos concretos: Para mí es una consecuencia de una organización abierta y espontánea. De alguna manera, si el mensaje es “que vengan todos los enfadados” (y se usaron fórmulas igual de abstractas al principio), la diversidad es mucho mayor que con una convocatoria más concreta.

    Tiene una ventaja: Atrae a más gente (y así se demostró, en este asunto ha salido gente que jamás había pisado la calle), pero también es más disperso.

    Y yo creo que es una lección que aprender para otras veces: “Más gente” y “Mensaje más uniforme” son dos lados de una balanza: Para añadir en uno hay que quitar en otro: No se puede tener la droga y el dinero de la droga.

  8. Raven 25 mayo 2011 / 0:26

    El movimiento está…como decirlo ¿caducado? ¿descomponiéndose?… No sabría que adjetivo usar, pero estoy casi al cien por cien de acuerdo con lo que dices, eso si, soy bastante más negativo al respecto de la evolución que va a tomar la cosa. Conozco a “esos” que no quieren irse, esa minoría que espera siempre el conflicto y el victimismo… y sigo pensando que quieren su minuto de gloria como casi siempre.

    Por otro lado, sigo viendo un gran problema en la etimología o en las características taxonómicas de “Derecha e Izquierda” Pienso que ya no significan lo que se asume (catolicismo, conservadurismo y poca política social, para una. Y progresismo, laicismo e inversión social para la otra) Me parece que es algo a superar, nada es “tan perfecto” ni viene en un pack con “todo incluido” Pero demasiada gente sigue pensando en estos conceptos como si se tratase de verdades universales.

    Pero bueno, como ácrata supongo que veo a ambos igual de “malos” si es que se puede usar una palabra así para definir a un partido o una ideología.

    Saludos !

  9. Dr. Litos 25 mayo 2011 / 0:28

    Al igual que comentan los de arriba, pocas reflexiones he leído tan concretas y tan sensatas. Empezaba a pensar que mi idea de dar prioridad a la asociación vecinal era un disparate… porque no os digo más que en vista del rumbo de las acampadas, una de las mayores conclusiones que he sacado de este movimiento es que no sólo es necesario, sino posible, implicarse en la política desde abajo: la conclusión obvia, empezar por tu barrio.

    Así que puedo decir con orgullo que esta misma tarde, me he unido a la asociación de vecinos de mi barrio, después de oír primero a los representantes de la acampada en la asamblea, y luego a la propia responsable de la asociación. Me ha dejado asombrado que todo lo que (al menos yo) entendía que proponía el 15m, ya lo estaban poniendo en práctica en esta asociación (de las más efectivas en Valencia), apretándoles las tuercas a los políticos y representando realmente los intereses de no pocos ciudadanos, desde hace bastantes años.

    En la asamblea, como digo, se estaban tratando los temas de manera bastante errónea, pues se trabajaba con un decálogo que no todos conocían, se consensuaban las cosas a mano alzada, y en general todo muy bien intencionado pero con la impresión de que se ganaría muy mucho si hubiesen ahorrado esfuerzos y dispersión, acudiendo a un sitio con una logística ya establecida y a nuestra entera disposición. Así que mi sentimiento ahora mismo es que por fin estoy haciendo algo; que poco a poco, a nivel local, podemos implicarnos en algo que a la larga puede llegar a modificar la política de toda una ciudad. Creo que eso es importante, para mi que en estos tiempos es incluso revolucionario, y proporciona una unidad que se está perdiendo a pasos agigantados en las acampadas y asambleas: no son problemas de gente de izquierdas o de derechas, de magufos o de científicos elitistas: son problemas de barrio, un lugar donde cabemos todos. Los barrios hacen ciudades, y las ciudades, países.

    Igual en dos meses salgo corriendo espantao, pero ya digo que ahora mismo tengo una buena sensación y las cosas parecen más posibles que antes. Jamás hubiera dado este paso de no ser por la removida de conciencia de este movimiento; no olvidemos nunca que de no sentirnos arropados por toda esa gente que tuvo los huevos,- ya fuese por afán de protagonismo o por pasión por dormir al raso- de hacer una masa crítica, muchos seguiríamos criticando (y llorando) desde el sofá de casa. Lo cual no quita que precisamente algo tan serio debería preocuparse un poco de no perder el norte de esta manera, sólo por hacerlo divertido. Sigue siendo política, no tiene porqué ser divertida…

    Sorbetodo, prudencia y paciencia. Yo también espero que esto sea el comienzo de algo.

    Gracias de nuevo por tu interrupción criptobiótica: ale, a momir de nuevo majete, que te lo has currado.

  10. Radagast 25 mayo 2011 / 7:35

    Vuelve a dormir, pequeño invertebrado. Gracias por tus reflexiones y tus percepciones. Una crónica muy bien contada.

    Sobre las magufadas… creo que precisamente ESO le está haciendo mucho daño. ¿Nos acusan de perroflautas? Pues las gilipolleces del reiki, las consultas espirituales y las acusaciones de sembrar chemtrails no le van a hacer ningún beneficio… y el resto de la población seguirá viendo perroflautas. Al igual que abolir los toros y el cierre de las nucleares, aunque por otras razones que muy bien has expuesto, todo el tema pseudocientífico debería ser eliminado: por la simple razón de que es deshonesto y fraudulento, dos de los comportamientos que el movimiento 15M denuncia y combate.

  11. Noelia 25 mayo 2011 / 10:43

    Me ha encantado tu resumen de las acampadas. Sin embargo, la percepción que me he llevado de la de Barcelona no ha sido tan buena. Quizás se deba a que me dejé caer por la plaza tarde, en plena jornada de reflexión, quizás porque las últimas intervenciones de la asamblea en el momento en el que pasábamos de jornada de reflexión a jornada electoral no fueran más que pantochadas de un grupo de idiotas que buscaban su momento de gloria y que en el fondo fueron una panda de borrachuzos q usaron el micro para contar chistes (sin relación alguna con el movimiento y sin gracia), recitar padres nuestros modificados (otra vez sin relación alguna), o patrañas feministas que no nos llevan a ningún lado. Menos mal que después, al pasearme por la plaza y leer los carteles que manos anónimas habían escrito, el espíritu inicial del movimiento volvió. Estoy de acuerdo con todos los comentarios, si no queremos que nos tilden de perroflautas sin objetivos hay que disolver las acampadas ya, antes de que mueran en el olvido y empiecen a contar con la oposición vecinal y centrarse YA en el movimiento vecinal. Sé que no aporto nada nuevo, pero recuerdo cuando era niña y mi madre estaba supermetida en la asociación de vecinos de mi barrio, poco a poco, protesta a protesta, recogida de firmas a recogida de firmas, consiguieron innumerables mejoras para el barrio. No sé en qué momento la masa se acomodó, quizás consiguieron toda la lista de reivindicaciones y no llegó gente nueva con nuevas propuestas. Sólo sé, que hoy día, 20 años después de lo que os contaba antes, nadie piensa en las asociaciones vecinales y así nos va. La gente ya no va a los centros cívicos a asociarse y luchar por objetivos comunes, sino a me temo Copépodo, hacer Reiki, danzas varias y cursos varios, que dicho sea de paso, se pagan a precios no muy populares.

  12. jmongil 25 mayo 2011 / 13:19

    Bueno, celebro leer que tras esta insólita semana sigues teniendo los pies en la tierra.

    Aún así siguen sin convencerme las propuestas formuladas. Pero eso es otro tema.

    De todos modos ya sólo el hecho de que hayáis puesto nerviosos a los principales partidos, me satisface enormemente.

    Por último. Ya hace años que Santi me pasó el informe Petras. Está genial; aunque ya se ha quedado un poco viejo, es válido para explicar la evolución de la sociedad en las décadas de los años 70 a 90.

  13. lamalgama 25 mayo 2011 / 15:26

    La Copepodocracia ha llegado, bravo, no se puede hilar tan bien y tan fino.

  14. Carlos Moreno 25 mayo 2011 / 16:00

    De acuerdo en casi todo. Sólo matizar que los resultados electorales evidencian que muchas personas que estarían de acuerdo con todo esto no lo apoyaron no porque sean tontos o fanáticos, sino porque el mensaje no les llegó. Hay mucha gente que no se identifica con las acampadas, las comisiones, subcomisiones, las asambleas a mano alzada y, especialmente, con muchas de las propuestas paralelas que han ido surgiendo (que la prensa ávidamente ha difundido).

    La acampada y las concentraciones tenían un fin muy simple: llamar la atención y mostrar el poder que tenemos…y se consiguió. Ahora que tenemos la atención de muchos es el momento de empezar a actuar, de forma concreta para lograr los fines, esos fines que nos unen a TODOS (independientemente de la tendencia política), utilizando otras vías que incluyan a todo el mundo. Eso es lo que no se ha sabido hacer (de momento): la acampada ha durado demasiado tiempo, se usa el 15m como plataforma para cualquier petición individual, y todo ello sólo redunda en nuestra contra…

  15. agu 25 mayo 2011 / 16:47

    Pues como muchos han dicho antes, yo estoy de acuerdo contigo en casi todo. Aparte, también estoy muy de acuerdo con Josito y con Carlos Moreno. Es el momento de actuar, pero no creo q podamos hacerlo manteniendo el apoyo de tantísima gente como ha habido en las manifestaciones: a más actuaciones, más concreción; a más concreción, menos apoyo general.

  16. panta 25 mayo 2011 / 18:43

    Encuentro bastante desilusión, pero no veo motivos para ello.
    El movimiento se ha generado demasiado próximo a las elecciones para cuajar un resultado tangible de castigo a este sucesión bipartidista que gobierna.Además hay muchísima diversidad y cantidad de gente que necesitaba expresar cosas, incluso los chicos Reiki, al parecer.
    Es indudable que tras este movimiento vendrán otros, a pesar de los intelectuales que miran con mal disimulado desprecio, algo germinal.

    Saludos

    PS: añado a las consecuencias positivas del 15-M la fase de levantamiento de la criptobiosis de este magnífico copépodo.

  17. Copépodo 25 mayo 2011 / 22:42

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y la buena acogida que ha tenido el post. Respondo a algunas cuestiones concretas, pero antes adelanto un par de cosas.

    Esta mañana me pasé de nuevo por Sol, y es cierto que con el tiempo ha habido cambios de todo tipo que comprensiblemente despiertan la preocupación de muchos de nosotros. También estuve tanteando a algunos comerciantes y me fijé en las reacciones de los traunseuntes y me reafirmo en la idea de que habría que ir pensando en decir “hasta la próxima” a la acampada, a ser posible una vez encontrado el tan esperado consenso. El día de hoy ha estado lleno de presiones a los acampados a través de internet y parece que por fin se está encaminando hacia un manifiesto final que debería ratificarse en las asambleas de barrio del fin de semana. En mi ánimo de intentar no dinamitar en vano el movimiento pese a las pegas, doy un voto de confianza y pensaré que todo va a salir bien. Quizá un poco víctima de su propio éxito, la “monstruoacampada” de Sol necesite una reorientación que bien podría venir de Palma, Granada o Donosti, donde me consta que todo está funcionando bien.

    Ánimo a todos, vamos a ver lo que pasa antes de sacar conclusiones.

    Iván, Radagast: entiendo perfectamente el motivo del enfado, de verdad, pero en mi humilde opinión hay algunas personas que han pasado a ridiculizar la acampada. No faltan motivos para el ridículo y la vergüenza ajena, pero si queda alguna esperanza de salir “dignamente”, al menos que no se le ponga zancadillas. El tema de las magufadas es muy sensible para muchas personas, y creo que se mezcla la defensa de una educación científica libre de ellas o en mejorar la información de la gente con el hecho de que siempre habrá magufos y que son ciudadanos igualmente. Como dice eulez en su bloj, allí cada uno puede llevar la pancarta que quiera y nadie le controla. Como científicos nos sentimos ofendidos por según qué cosas, pero seguro que un economista se tiraría de los pelos al leer cosas como nacionalizar la banca. En resumen: no hacer caso a las pancartas, aunque eso sí: queda muy feo que en el programa del día se mezclen las asambleas políticas con ceremonias tibetanas. No es serio.

    Josito, Agu2V: sí, y no. Ya dice el refrán que el que mucho abarca, poco aprieta. La cantidad de gente movilizada no tiene que ver con la uniformidad del mensaje sino con la intersección de los intereses de los mismos. Lo que no puedes es pretender que 30.000 personas tengan los mismos lugares comunes en asuntos de tauromaquia, política energética, feminismo, etc, pero sí en cuatro cosas muy básicas, que son justamente, los que hicieron movilizarse. Por otra parte, un mensaje ambiguo o general no sirve de nada. Propuestas concretas, prioritarias y pocas, esa es la clave.

    Raven: Derecha e Izquierda son sólo convenciones acerca de una división en la sociedad que existe desde tiempos inmemoriales y que, muy probablemente, seguirá existiendo. Aunque ese es otro tema que mejor dejamos para otro día.

    Jmongil: El informe Petras no es que sea viejo, es que desde su propia redacción era ya un documento sobe algo que ya había tenido lugar. Yo me limito a relacionar una carencia en el tejido social español con sus conclusiones, que ya se sacaron en 1995 pero que son poco conocidas. Por lo demás, creo conocer bastante bien tu opinión (ya que hemos hablado del tema alguna vez), pero supongo que este fin de semana podremos ponernos al día :-)

    Lo dicho, os agradezco vuestra participación. Espero que me quite de encima el trabajo pendiente pronto, porque estos días ha sido una gozada volver a bloguear. Vicios que tiene uno.

  18. denke80 26 mayo 2011 / 11:31

    Coincido en la mayoría de puntos. Estas acampadas nos devuelven la noción social de unión. Si evoluciona en asambleas vecinales, perfecto, por que seguro que soluciona pequeños problemas del día a día que tal ven no tengan nada que ver con política.
    Las acampadas, al final, las ha acaparado el “perroflautismo” por que en el fondo son quienes tienen más tiempo para dedicarles. Supongo que se ha impuesto su día a día, y punto.

  19. Alberto 29 mayo 2011 / 18:52

    Qué curioso que el 15M ha revitalizado el mundo de los blogs. Saludos.

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