¡No puedo creer que sea un sustrato para plantas!


Hoy vamos a hablar de plantas creciendo en sitios raros. Raros de narices.

ResearchBlogging.orgTenemos por costumbre ver que las plantas crecen en el suelo, hundiendo sus raíces en el sustrato y obteniendo de esta forma el agua que necesitan. Una planta arrancada del mismo se acaba muriendo cuando sus tejidos se secan. Sabemos también que las raíces pueden llegar muy profundo, de forma que la hidratación de la planta se garantiza aunque el suelo esté seco superficialmente. El suelo actúa como un reservorio de agua, como una esponja capaz de retener la humedad incluso cuando ha pasado mucho tiempo sin llover. Vivir en un buen suelo es una garantía, o al menos una ayuda, contra la sequía.

Sin embargo, las plantas no siempre viven en el suelo. Cuando eso ocurre, uno de los desafíos fisiológicos que deben asumir es el de la carencia de agua. Por ejemplo, ¿Cómo es vivir sobre una roca? Las rocas pueden ser más o menos impermeables o porosas, pero por lo general, después de un chaparrón, se secarán mucho antes que el suelo, donde a pocos centímetros seguirá habiendo agua. Una planta capaz de vivir aquí debe ser oportunista, aprovechar los momentos propicios para hidratarse y metabolizar y ahorrar y reducir gasto cuando no hay disponibilidad de agua. Hay dos estrategias muy comunes entre las plantas rupícolas.

La primera es la suculencia, es decir, desarrollar tejidos de acumulación de agua. Esto no lo hacen sólo las plantas rupícolas, sino todo tipo de plantas sometidas a sequías de diverso tipo, pero es muy habitual entre plantas rupícolas. Es una estrategia “ahorradora” basada en el gasto bajo y la acumulación que permite que los tejidos estén siempre hidratados (de otra forma la planta moriría).  Una segunda opción es la poiquilohidría. Las plantas no vasculares (musgos y plantas afines) y otros organismos -aunque no sean plantas- como los líquenes, simplemente evaden la “lucha fisiológica” contra la sequía: permanecen en criptobiosis mientran no hay agua y aprovechan los instantes de lluvia para, rápidamente, hidratarse y metabolizar mientras puedan. Pierden agua muy fácilmente y apenas pueden estar metabólicamente activas lo que dura la humedad ambiental, pero por otra parte, no sufren si pierden todo el agua de sus tejidos. Es una estrategia “estoica”, de utilizar según disponibilidad.

 

Plantas rupícolas en acción. Tanto esta tabaiba (Euphorbia balsamifera) como esta almohadilla de musgo (Grimmia pulvinata) son capaces de prosperar sobre roca desnuda, viviendo sólo de la escasa agua de escorrentía, aunque siguiendo dos estrategias distintas. La tabaiba almacena agua en sus tallos, el musgo aprovecha los intervalos favorables y permanece en criptobiosis cuando no llueve.

La siguiente vuelta de tuerca serían las plantas epífitas. Plantas capaces de vivir sobre otras plantas (generalmente, troncos o ramas de árboles). Este medio es aún más difícil desde el punto de vista del balance hídrico. La madera es bastante impermeable y suele disponerse en vertical, además de estar más expuesta a los vientos que una roca a ras del suelo. Por lo general, el ambiente epifítico es más duro que el rupícola, y sólo será posible la supervivencia si las precipitaciones son suficientemente frecuentes o si hay nieblas húmedas capaces de asegurar la hidratación de las plantas.

Por ejemplo, en la Península Ibérica es relativamente frecuente ver musgos en los troncos de los árboles (estrategia estoica, recordemos). En zonas muy, muy favorables, donde llueve mucho, de forma excepcional vemos plantas vasculares creciendo de forma epífita, como algunos helechos y crasuláceas.

 

Imágenes del Parque Natural de los Alcornocales (Cádiz), donde la alta pluviosidad y las niebas permiten ver, no sólo multitud de musgos epífitos, sino también helechos y otras plantas vasculares creciendo sobre la corteza de estos árboles (algo muy inusual en nuestras latitudes). Por ejemplo, en la foto de la izquierda se ven helechos del género Polypodium y la crasulácea Umbilicus rupestris sobre alcornoque. A la derecha, Davallia canariensis. creciendo sobre un tronco de quejigo andaluz.

Por supuesto, en los trópicos esto es diferente. En muchos lugares llueve tantísimo, que las plantas tienen muy fácil la vida epífita porque ni siquiera en esas condiciones tan extremas en las que el sustrato no acumula nada de agua van a sufrir ningún tipo de sequía. Las plantas epífitas tropicales pueden seguir alguna de las estrategias mencionadas (la ahorradora o la estoica), pero a veces ni siquiera es necesario. En muchos lugares las plantas epífitas pueden alcanzar tamaños y desarrollos tremendos que son totalmente imposibles en otros lugares del mundo. Cuando se vive en la opulencia (de agua) no es necesario ahorrar ni andarse con remilgos.

 

Epifitismo extremo en los trópicos. Un helecho (Asplenium nidus) del tamaño de una mesa camilla en Madagascar y algunas bromeliáceas en Cuba.

¿Se puede ir aún más lejos? Ya hablamos en cierta ocasión de un ambiente aún más exquisito para las plantas: las hojas de otras plantas. Vivir sobre hojas (epifilismo) es aún más difícil que vivir sobre un tronco. La superficie foliar está recubierta de una cutícula impermeable que hace que vivir aquí sea poco menos que vivir sobre un chubasquero. Es una superficie tersa y resbaladiza donde no se acumula absolutamente nada de agua. Sólo en ambientes húmedos, muy, muy, muy húmedos, algunas plantas (de estrategia “estoica”) se aventuran en esta frontera de la colonización vegetal.

 

Diminutas hepáticas y musgos epífilos. Corresponden respectivamente al bosque afromontano de Knysna (Sudáfrica) y a una pluvisilva montana de Madagascar.

¿Hemos terminado? ¿Puede haber un ambiente TAN húmedo en el que veamos plantas creciendo en lugares aún más raros? Bueno, no estoy muy seguro de en qué lugar queda lo siguiente, pero desde luego tiene que llover mucho para poder ver cosas como esta:

Bromeliácea creciendo sobre un cable de la luz en Cuba, cerca de Baracoa (la región más lluviosa de la isla). Como otros miembros de la familia, acumula agua en su roseta central, pero aún así me parece una cosa espectacular.

¿Podemos otorgar el primer premio ya al sustrato más insólito? Creo que aún hay que esperar al giro de tuerca definitivo: las plantas epizoicas, capaces de vivir ¡encima de animales vivos!

Con todos vosotros, Psammodesmus bryophorus (Fuente: Virginia Museum of Natural History)

Esta preciosidad de aquí arriba es un miriápodo, concretamente un milpiés del orden de los polidésmidos llamado Psammodesmus bryophorus. una especie descrita recientemente [1] tras ser recolectada en la pluvisilva del suroeste de Colombia con una precipitación anual de 8500 mm. Como es habitual en el grupo de los polidésmidos, la parte dorsal de los segmentos presenta unas características aletas laterales (se pueden ver en este otro polidésmido, por ejemplo). Lo que hace realmente excepcional a este invertebrado es que, de los 18 ejemplares recolectados, once de ellos llevaban a sus espaldas un total de 400 individuos de musgos y hepáticas vivos (de diez especies distintas), a modo de camuflaje viviente. Su nombre específico “bryophorus” quiere decir, precisamente, “que acarrea musgos”.

Por desgracia, no parece haber imágenes disponibles del glorioso espectáculo que tiene que ser ver a un milpiés portando musgos vivos a sus espaldas, e igualmente el artículo original no parece prodigarse mucho en las implicaciones que puede tener un hallazgo tan asombroso.

¡Actualizado! Helo aquí en su glorioso esplendor:

Psammodesmus bryophorus

Una de las autoras me ha confirmado que otro artículo se encuentra en revisión en este momento y que amplía ese tipo de información. Desde luego lo primero que se le viene a uno a la cabeza es en la idea de algún tipo de camuflaje, e igualmente podría pensarse que los musgos y hepáticas pueden sacar alguna ventaja de este taxi tan exclusivo, pero hasta que haya algún estudio más profundo, esto son sólo elucubraciones.

Que se sepa, hasta diez especies diferentes de briófitos (pertenecientes a cinco familias distintas de musgos y hepáticas), hacen uso de este sustrato tan exclusivo, por lo que no parece que haya especificidad en cuanto a la parte vegetal. Más bien parece que la cutícula dorsal de este milpiés sea especialmente propicia para el crecimiento de briófitos de diverso tipo, y esto sí que parece exclusivo de este milpiés, ya que al parecer es el primer caso documentado que se conoce en este grupo.

Se conocen, sin embargo, algunos otros casos muy contados de briófitos epizoicos sobre artrópodos. Que yo sepa dos: Musgos creciendo sobre especies determinadas de gorgojos en Nueva Guinea [2] y hepáticas creciendo junto con algas sobre un opilión en Brasil [3]. En todos estos casos, la estrategia vital de estas plantas es la “estoica”, como es habitual entre los briófitos: estos organismos sólo están hidratados y metabólicamente activos cuando están rodeados de agua, ya que la cutícula de su hospedador es impermeable. Evidentemente esto sólo puede ocurrir en climas de humedad y pluviosidad extraordinarias. Por supuesto, hay muchos más casos de organismos epizoicos (líquenes sobre caparazones de tortugas o algas en el pelaje de los perezosos), pero en los casos citados las condiciones son extremas por tratarse de la cutícula impermeable de los artrópodos y de plantas ya relativamente complejas, como es el caso de estos briófitos.

 

Musgo creciendo sobre gorgojo (siento la pésima imagen) y opilión cubierto por algas y unas tímidas briznas de hepáticas [2] y [3]

Esta entrada participa en la VI edición del Carnaval de Biología, hospedado orgullosamente durante el mes de octubre de 2011 en esta santa casa.

Referencias:

[1] RICHARD L. HOFFMAN, DANIELA MARTINEZ, & EDUARDO FLOREZ D. (2011). A new Colombian species in the milliped genus Psammodesmus, symbiotic host for bryophytes (Polydesmida: Platyrhacidae) Zootaxa, 3015, 52-60

[2] GRADSTEIN, S.R., VITT, D. H., & ANDERSON, R. S. (1984). The epizoic occurrence of Daltonia angustifolia(Musci) in Papua New Guinea Cryptogamie, 5 (1-2), 47-50

[3] Machado, G., & Vital, D. (2001). On the Occurrence of Epizoic Cyanobacteria and Liverworts on a Neotropical Harvestman (Arachnida: Opiliones)1 BIOTROPICA, 33 (3) DOI: 10.1646/0006-3606(2001)033[0535:OTOOEC]2.0.CO;2

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11 thoughts on “¡No puedo creer que sea un sustrato para plantas!

  1. pablodesouza 25 octubre 2011 / 22:28

    briófitos epizoicos sobre artrópodos… lo que me he reído… me ha encantado el post… las plantitas estoicas estas son unas cachondas. :-)

  2. James 26 octubre 2011 / 0:03

    Tampoco hay que olvidarse del gigantesco Groveback que vive en Darwin 4, al cual le crece un simpático bosque en su espalda.

  3. Pancho 26 octubre 2011 / 19:51

    Ah! Tillandsia! Adoro los claveles del aire, como se les dice acá. Es sencillo hacer un vistoso jardín vertical con ellos y casi no necesitan cuidados… es como si vivieran del aire, oiga. Una pulverizada de agua fresca una vez al día y ellos, felices :)

    Qué maravilla lo de los bryophorus. Impactante, realmente, cómo la naturaleza se las ingenia para preservarse y extenderse

  4. Eduardo 27 octubre 2011 / 2:04

    al menos algunas bromeliaceas epifitas además de su estrategia ahorradora y todo eso tienen su epidermis cubierta de tricomas que les permiten absorber agua de las lluvias (o la niebla)… que por cierto la estrategia ahorradora es de particular importancia para las que viven en selvas bajas caducifolias (si, lloverá mucho en época de lluvias, pero el resto del año ni un poco)

  5. Copépodo 27 octubre 2011 / 22:40

    Gracias a todos por los comentarios.

    James: ¿Qué narices es esta cosa tan molona? No sabía de su existencia, me ha dejado impresionado. ¿Es una película, un falso documental…? Es precioso.

    Eduardo: muy bien puntualizado, muchas gracias por tu contribución. Es verdad que muchos epífitos vasculares aguantan largas temporadas de sequía.

  6. flauros 30 octubre 2011 / 5:57

    Ese es un documental de lo que podría ser la vida en otros planetas, yo lo vi en discovery channel y ya tiene algo de tiempo es como del 2005, no estoy seguro.
    Ja ciempiés con musgo encima que curioso, dentro de algunos añitos la evolucion a lo mejor nos sorprende con ciempiés y perezosos fotosinteticos.

  7. Copépodo 30 octubre 2011 / 13:18

    Tomaquina: son casos espectaculares, no hay duda, aunque un poco distintos: los de esta entrada son plantas terrestres que viven encima de sustratos donde se retiene poca agua, los que tu propones llegan a vivir dentro de otros organismos, donde los desafíos fisiológicos, que seguro que tienen, son otros. El caso del huevo de salamandra es sencillamente increíble, daría para otra entrada sobre casos de simbiosis entre organismos fotosintéticos y otros que no lo son (pasando por líquenes y “elysias” varias”. Gracias por el comentario y los enlaces.

    Flauros: sí, me estuvieron informando sobre el tema. La verdad es que están muy bien hechos.

  8. Iris 31 marzo 2015 / 19:36

    hola, el artículo me satisface, pero me deja otra curiosidad. Se ha visto que donde pasan cables de alta tensión, las plantas que quedan justo debajo de estas lineas, no crecen, se ven en los cerros las marcas (como un camino amarillento, con vegetación herbácea) entonces como logran contrarrestar la alta tensión las epifitas?

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