Etiqueta roja


Estos días estoy demasiado liado como para cumplir con mis deberes blogueriles (qué le vamos a hacer), pero algo de tiempo estoy sacando para leer. A falta de nada más elaborado voy a compartir un descubrimiento curioso que tuve el otro día leyendo un ensayo de Stephen Jay Gould (concretamente, “No hay ciencia sin imaginación, no hay arte sin hechos”, incluido en “Acabo de llegar“). En este ensayo se ahonda en una faceta poco conocida de Nabokov: la de apasionado entomólogo. Curiosamente tiene por ahí un poema que trata sobre la descripción de una especie de mariposa y que acaba tal que así:

Oscuras pinturas, tronos, piedras que besan los peregrinos,

poemas que perduran un milenio

tan sólo imitan la inmortalidad

de esta etiqueta roja al pie de una pequeña mariposa.

(traducción completa del poema)

Como bien dice Gould, hay un detalle interesante y es la referencia a esa etiqueta roja a la que el poeta le da tanta relevancia. Resulta que en las colecciones científicas, tanto de animales como de plantas, el color rojo en las etiquetas está reservado para los especímenes tipo, es decir, aquellos que sirven como referencia a la hora de asignar un nombre científico. De esta forma, el poeta equipara el descubrimiento de una nueva especie a la inmortalidad artística. De hecho, para el propio Gould, el hilo que engarza ambas facetas del escritor ruso es la atención y minuciosa descripción del detalle.

Desde luego no siempre tenemos ocasión de que un artista de este calado dedique su talento a expresar sentimientos que proporciona la ciencia, pero también me ha recordado una mezcla de conceptos que suele ser muy habitual. Lo de otorgar a un espécimen concreto la categoría de “tipo” puede hacernos pensar que, en este caso la mariposa en particular, tiene algún tipo de privilegio sobre los demás. Hay que recordarse que el espécimen tipo simplemente actúa de “recipiente” de un nombre científico: en caso de follón a la hora de cómo hay que llamar a qué bichejo se recurrirá al espécimen y su etiqueta roja para salir de dudas, pero lo que es “inmortal” es simplemente el nombre, el significante, y no la especie de mariposa en sí, ni por supuesto el espécimen (¡pues anda que no hay casos de tipos que han sido perdidos, destruidos o devorados por las plagas!). Al final lo que queda es la letra impresa, igual que con los propios poemas.

 

 

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4 thoughts on “Etiqueta roja

  1. Murzuq 29 noviembre 2011 / 19:37

    Hablando de Nabokov y las mariposas, este verano leí un artículo de la “cara oculta” (o cara entomóloga) del escritor ruso que me dejó muy sorprendido ya que no tenía ni idea de su faceta de estudioso de las mariposas, dejo link:

    http://bit.ly/ahlAxV

    Salud!

  2. Copépodo 29 noviembre 2011 / 20:44

    Muchas gracias por el enlace, muy interesante el artículo.

  3. Trotalomas 30 noviembre 2011 / 21:49

    ¡Buenas!

    En mi caso sí que conocía la faceta entomóloga de Nabokov (y me autoflagelo porque tengo pendiente desde hace mucho escribir una entrada con cierta relación a esto) pero no el poema ni, por supuesto, esa interesantísima reflexión que hace Jay Gould (grandísimo siempre) sobre el mismo.

    Me ha encantado que hayas compartido esto con nosotros y que me hayas descubierto lo de los “especímenes tipo”, que en mi caso sí que desconocía. :)

    ¡Saludos!

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