Lamarck no tenía razón (y Demócrito tampoco) ¡pero no tiene importancia! [cutrepost]


En lugar de volver a poner el bloj en barbecho durante los días aciagaos que me separan de realizar mis deposiciones académicas, inauguro la categoría de los cutreposts. Como su propio nombre indica un cutrepost es una idea a medio desarrollar, sin enlaces a la Wikipedia, sin apenas edición, sin la introducción para hacerla asequible al lector medio, sin dibujos molones ni citas bibliográficas. Yo dejo unos cuantos párrafos maltratados soltados al azar y allá ellos con su destino.

Periódicamente se leen titulares del tipo “Lamarck tenía razón” y vienen siempre de la mano de la epigenética. La epigenética mola, es muy chula y muy espectacular. “No tengo nada en contra de la epigenética, es más, tengo amigos epigenéticos”. Lo que no me acaba de convencer son esos titulares. El razonamiento habitual del que me quejo (que como digo renace periódicamente como el ave Fénix) es el siguiente:

Se descubre un caso más de un fenómeno mediado por procesos epigenéticos (lo que implica la herencia de información que originalmente no es estrictamente genética) por tanto la herencia de caracteres adquiridos existe. El lamarckismo implica herencia de caracteres adquiridos, por tanto, Lamarck tenía razón, Q.E.D.

Y no me hagáis mucho caso, pero a mí me da (y es una opinión personal) que esta afirmación es una gran metedura de pata, por muchas razones que se resumen en una: epigenética no es lamarckismo.

Para empezar, ni la herencia de caracteres adquiridos es exclusiva del lamarckismo (no faltará quien os saque a colación el párrafo de El origen de las especies en el que se elucubra sobre su papel en la evolución) ni es definitoria. En el lamarckismo la evolución de los organismos (además de ser lineal y gradual de acuerdo con una escala) está mediada por un “espíritu” o una “fuerza” (le pouvoir de la vie) interior de los seres vivos  que les conduce hacia su perfeccionamiento y mayor complejidad. Transversalmente, la interacción con el entorno (y sí, la herencia de caracteres adquiridos por “el uso y el desuso”) le darían su anatomía y fisiología.

Precisamente el motivo por el que el lamarckismo nunca podría ser el paradigma de una teoría de la evolución contemporánea es por la incapacidad de deshacerse de esa “fuerza interior” teleológica y ansiosa de complejidad y perfección que además nada tiene que ver con la observación de los procesos biológicos que nos rodean. Con todas sus carencias, que son muchas, el darwinismo consiguió dar un marco materialista y uniformista factible a los procesos evolutivos. Es esa la diferencia esencial entre darwinismo y lamarckismo, y no el asunto sobre la herencia de los caracteres, del que ni Lamarck ni Darwin tenían ni pajolera idea por motivos evidentes.

Pero es más, incluso aunque asimiláramos que lamarckismo=herencia de caracteres adquiridos, decir que los procesos epigenéticos a nivel molecular descubiertos en 2011 dan la razón a Lamarck me parece un abuso flagrante del lenguaje sobre algo que en el fondo es una coincidencia. Sí, una coincidencia.

Demócrito de Abdera hablaba en el siglo V a.C. de partículas inmutables e indivisibles y en efecto, seguro que se le nombra en el primer capítulo de cualquier libro de quimica, pero ¿Merece Demócrito crédito científico como “descubridor del átomo”? Yo creo que no desde el punto de vista de la ciencia moderna. Sus conclusiones nada tenían que ver con las del trabajo experimental de Dalton, que comprobó empíricamente que ciertas sustancias sólo reaccionaban en proporciones determinadas y le llevó a formular sus hipótesis de acuerdo con la experimentación. Demócrito acertó de chiripa (y además los átomos no son átomos en su sentido etimológico), y otro tanto le pasa a Lamarck con la epigenética: lo que sabemos hoy sobre procesos epigenéticos ni se basa ni se debe a ninguna aportación del lamarckismo.

Ahora bien ¿Esto importa mucho? Pues francamente, no lo creo. Está muy extendida de contar las cosas como si fuese todo un cuento de vencedores y vencidos y el pobre Lamarck anda siempre arrastrando la lacra de ser “el que se equivocó con el temita ese de la evolución”. Hay que asumir los errores como algo inevitable de la historia de la ciencia y no como un estigma para el científico de turno. Todos los grandes científicos de la historia metieron la gamba, a veces de forma espectacular. Newton soñaba con la piedra filosofal y el flogisto, Darwin la cagó intentando interpretar las glaciaciones, Pauling propuso una triple hélice para el ADN y tengo entendido que Einstein no estaba de acuerdo con algo fundamental de la mecánica cuántica, pero no recuerdo qué. Los errores no son estigmas, son parte del oficio.

Además, Lamarck hizo por sí mismo un número apabullante de contribuciones extraordinariamente valiosas que por desgracia pasan desapercibidas por el runrún de haber sido “el que se equivocó con la evolución”, empezando por la descripción de cientos de especies de plantas y un titánico trabajo sobre la clasificación de los invertebrados (incluyendo la separación entre insectos y arácnidos o la delimitación de los anélidos). Esto mismo le ha pasado a muchos otros cracks de la biología por los que siento especial devoción: Cuvier y Haeckel, y de hecho en tiempos mejores debería abrir una sección dedicada a ellos, ahora que lo pienso.

En fin. Es muy triste que con un curriculum que sólo un puñado de genios han conseguido emular se pase a la historia por un exceso de audacia, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre: resucitar el lamarckismo en nombre de la epigenética sería como darle a Demócrito el Nobel de Química. Póstumo, claro. A mí, o me traéis cuarto y mitad de pouvoir de la vie en un frasco, un tupper o lo que sea, o no me convencéis.

Por último, y no por ello menos importante, no hay que dejar escapar que una parte inherente de la titularitis sobre el neolamarckismo  tiene como propósito desafiar afectadamente el malvado paradigma darwiniano (grrrroannn), y este runrún es más cansino aún que el otro: la epigenética tiene mucho que aportar a la ciencia, pero no anula de un plumazo todo lo que la genética “normal” lleva ya andado.

Respuesta d) Todas las anteriores son correctas.

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18 thoughts on “Lamarck no tenía razón (y Demócrito tampoco) ¡pero no tiene importancia! [cutrepost]

  1. Virginia (@sk8sbd) 13 diciembre 2011 / 21:17

    Molan los cutreposts…

    Einstein no se tragaba el principio de incertidumbre de la física cuántica, que, así en simple y “cutrepostiano” viene a decir más o menos que uno no puede saber con exactitud la posición Y la velocidad de una partícula, sino que si uno mide la posición, altera la velocidad, que permanecerá una incógnita, y al verrés. O eso creo. De ahí la frase “Dios no juega a los dados” que muchos modernos gafapastosos usan para dárselas de místicos, y que en realidad expresa sólo la cabezonería de Einstein de no creerse lo que los defensores de la física cuántica le decían.

    Disclaimer: si hay algun físico en la sala y la he cagado mucho, no me coman, que esto lo he soltado así de cabeza y de sopetón, para honrar el estilo del cutrepost…

  2. G de Galleta 13 diciembre 2011 / 22:07

    Como añadido: Einstein renegaba de las bases probabilísticas de la física cuántica, de donde viene su famosa frase “Dios no juega a los dados”. Y muy buena entrada este cutrepost. Creo que te plagiaré la idea para mi blog, darle vidilla.

  3. Dr. Litos 13 diciembre 2011 / 22:54

    Pues igual que G de Galleta (gran nick, por cierto), me parece que esto de los cutreposts deberíamos hacerlo más a menudo en lugar de ser tan pulcros y cansinos. Yo soy incapaz de andarme por las ramas, cerciorarme de todos y cada uno de los detalles, referenciar cualquier imagen etc etc… y a veces, es más simple y satisfactorio soltar un rollete y que se debata algo. O al menos para desahogarse.

    Dicho esto, creo que para ser así de improvisado te ha quedado bordado. No se podría haber explicado mejor.

  4. tu anciana abuela 13 diciembre 2011 / 23:15

    Yo me considero lamarkista al revés: Desde mi punto de vista, no es la necesidad la que crea el órgano, sino el órgano el que crea la necesidad.

    Si un animal nace ciego, se las arreglará mal en su ambiente natural, pero será el mejor de su clase en cuevas oscuras, bajo el suelo, o por la noche.

    Así, seguramente los topos no perdieron los ojos por no usarlos -usar o no los ojos en la oscuridad no implica ventaja o desventaja- sino que Ya Que No Tenía Ojos, encontró un nicho ecológico inexplorado por sus congéneres, que nadie le disputa. Así pudo seguramente sobrevivir, y ,con el tiempo, -puro Darwin ahora- la supervivencia del mas adaptado le llevaría a adquirir nuevas cualidades a lo largo del tiempo.

  5. Angel 14 diciembre 2011 / 7:35

    Muy buen post, se agradece mucho que nos hayas llevado más allá del “titulárido”.

  6. Radagast 14 diciembre 2011 / 10:42

    ¡Eh! ¡Yo vivo con una epigenetista y os aseguro que es totalmente normal!

    Respecto a lo del “pouvoir de la vie”… necesito una eternave propulsada gracias al flogisto que el propodio cósmico guarda en su interior. Atravesar esferas celestes es lo que tiene… pero no te preocupes, que en menos que un pitagórico grita “¡haba!” te traigo tu “pouvoir de la vie”.

  7. eulez 14 diciembre 2011 / 15:40

    Uy, aquí se pueden decir muchas cosas.

    No se le puede quitar valor a Demócrito porque su concepto de átomo no era el que tenemos ahora. Esto está muy equivocado. La teoría atomista es revolucionaria en sí misma, en el momento en qué surgió. Que los griegos no tuviesen los medios o los métodos que usamos ahora no le quita valor, todo lo contrario. Estas ideas estaban detrás de los científicos que buscaban soluciones a lo observado. Y la lucha entre ondas y corpúsculos en un clásico en la historia de la física, por ejemplo.

    Me parece sorprendente que uses como argumento el rechazar de facto una teoría porque hay una “fuerza interior”. Vamos a ver, en física esto es lo más normal del mundo ¿qué es la gravedad de Newton? ¿qué es el campo electromagnético de Maxwell? Fueron la Relatividad de Einstein y la física cuántica las que explicaron que eso no eran simples “fuerzas” que no se sabe de donde salen. Pero aún así, ¿qué es el espacio-tiempo que se deforma por la presencia de masa? ¿qué es el boson de Higgs que “otorga” masa a las partículas?

    Una teoría científica no es rechazada por argumentos como ese (por principios), sino porque hay otra mejor. La ciencia funciona a iteraciones y nunca hay una explicación fundamental. Si la teoría de Lamarck no es aceptada como tal es porque hay otras mejores, más desarrolladas y que explican mejor lo observado.

    Pues lo mismo sobre la epigenética (vi un documental sobre esto en la 2 que me dejó impresionado). Que esa rama aporte soluciones tal vez no signifique que “Lamark tenía razón” pero tampoco significa que estuviese TAN equivocado en lo fundamental como marcan los dogmas de los libros de texto. Algún mérito tendrá, digo yo.

  8. ricardo 14 diciembre 2011 / 15:59

    Los camaradas comunistas lamarckianos te hemos tomado la matrícula, pequeño burgués. Por lo demás, este cutrepost está mejor que muchos pretendidos superpost de superblogueros.

  9. Copépodo 14 diciembre 2011 / 21:48

    Virginia, con G de Galleta: Ah, muchas gracias por aclarar lo de Eisntein, que ya no me acordaba.

    DrLitos: a mí me gustan los posts normales. Con más tiempo hubiese hecho de este tema un rollazo infumable, como debe ser. Así se dejan flecos sueltos, pero es lo que hay.

    tu anciana abuela: bueno, cada cual puede considerarse como quiera, otra cosa es que las observaciones y experimentos sean compatibles.

    Rad: espero ansioso esa muestra, pero tráemela en tupper hermético ¿eh? Que no se derrame.

    Ángel, Ricardo: muchas gracias por comentar.

  10. Copépodo 14 diciembre 2011 / 21:49

    Eulez: Mmmm ¡filosofía presocrática antes de cenar! ¡Mola! Me ha gustado mucho tu comentario. Algunas de las cosas que digo son opiniones personales, pero otras creo que van más allá. Voy a defenderlas con más detalle.

    A ver, yo no pretendo quitarle mérito al atomismo de Demócrito. Como bien dices nada tienen que ver sus átomos con los de Dalton, por eso mismo creo conveniente que se haga esa distinción. De lo que hablo en todo momento es de ciencia en su sentido moderno, no de filosofía, y lo que mantengo (insisto: es una opinión) es que si los átomos de Demócrito nos recuerdan a las partículas elementales es de casualidad, de chiripa. Claro que Dalton se acordó de Demócrito en el siglo XVIII, pero ¿anticipó el griego de alguna forma un descubrimiento basado en la experimentación y el método científico? Pues obviamente no, no tiene sentido ni siquiera plantearlo, ni creo que deba ser ningún demérito para Demócrito que se diga: Demócrito no descubrió los átomos.

    Una reflexión que me surge sobre este tema: el atomismo de Demócrito (la materia está compuesta por partículas discretas indivisibles) se opone a la escuela eleática (Parménides, Zenón, etc) que afirmaba algo incompatible: que la realidad es continua y que sucesos como el movimiento son sólo ilusiones. Ambas escuelas fueron muy importantes para la historia del pensamiento humano y eso es innegable, pero sólo una de las dos ha resultado ser semejante a la realidad física de la materia, que está cuantificada. Si no hubiera sido así, si la materia fuese un continuo, ¿Merecería Parménides reconocimiento como descubridor? Pues yo creo que no, ¡y ni falta que le hace!

    Ahora, sobre el lamarckismo: cuando digo lo de la “fuerza” interior, no es en un sentido físico, sino en un sentido casi espiritual. Lamarck afirmaba que hay una “voluntad” en la materia viva que la dirige a la perfección y la complejidad. Yo no digo que esto no sea aceptable porque no me guste o porque contradiga a Darwin, sino porque 1) la ciencia tal y como se entiende hoy es incompatible con explicaciones teleológicas de los fenónemos naturales y 2) no se corresponde con las observaciones ni los experimentos.

    El lamarckismo tiene el mérito de haber sido el primer marco conceptual completo para explica la evolución, pero no era compatible con el método científico. No se puede falsar la existencia del pouvoir de la vie como no se puede falsar la existencia del alma. En contraste, el darwinismo era una hipótesis totalmente materialista y mecanicista, en sintonía con los Principia de Newton y con el método, y además es falsable. Por supuesto era muy deficiente en un principio, y esas iteraciones que mencionas también dejaron huella. Por eso el darwinismo es aceptable y el lamarckismo no (otra cosa es que esté en lo cierto).

    Para terminar: como he dicho, el aspecto de la heredabilidad de caracteres adquiridos nunca fue esencial ni del lamarckismo ni del darwinismo, y por lo tanto la epigenética, aunque desde luego que revoluciona la concepción tradicional de la genética, no viene a decir que Lamarck tenía razón (y Darwin no), que es lo que en el fondo insinúan los llamados “neolamarckistas”, y no lo dice porque, al igual que con los átomos de Demócrito y Dalton, Lamarck nunca se inspiró en ninguna base experimental, y cualquier parecido de su pensamiento con lo que se descubre en 2011 en laboratorios de biología molecular es pura coincidencia.

  11. Eduardo 14 diciembre 2011 / 22:07

    hombre, tu elevas el blogueo a un verdadero arte. los posts de mucha investigación y muy concienzudos son geniales, pero da gusto leer algo que escribes porque te sale de los cataplines y ya.

    a mi con el lamarckismo hay un par de cosas que me llaman la atención:
    a) que los comunistas sovieticos tan materialistas ellos lo hayan adoptado
    b) que un numero (no se si son muchos o pocos) de científicos y pseudocientíficos desacrediten al darwinismo (que bueno, yo creo ya no deberíamos de llamarle así) y caigan en posturas neolamarckianas basados en asuntos meramente ideológicos (y algunos son importantes como Margullis)

    lo otro es que aunque fuera de EEUU (y supongo que del mundo hiper musulman) la mayoría de la gente no tiene problemas con Darwin y su teoría, pero lo cierto es que la mayoría de la gente no la comprende y ahí es donde se cuelan todas estas cosas

  12. eulez 15 diciembre 2011 / 1:36

    Como decía, esto tiene miga. Dices lo siguiente:

    “la realidad es continua y que sucesos como el movimiento son sólo ilusiones. Ambas escuelas fueron muy importantes para la historia del pensamiento humano y eso es innegable, pero sólo una de las dos ha resultado ser semejante a la realidad física de la materia”

    ¡Falso! ¿Cómo se comporta un fotón? ¿Cómo onda (continua)? ¿O como partícula (“atómica”)? ¡Como los dos! La función de onda y la Mecánica Cuántica son cosas extrañas…Véase lo de la dualidad:

    Además, ¿qué es la “realidad física de la materia”? Si yo empleo las ecuaciones de Maxwell para los fenómenos electromagnéticos cotidianos, la “materia” es continua. Lo mismo si uso las ecuaciones de Newton o las de Einstein. Pero si tengo que ir a cosas muy pequeñas, entonces tenemos otra cosa. Pero en ese caso, depende, porque en realidad las partículas no son ni ondas ni corpúsculos. Pero ahora dicen que la función de onda, que es lo que en realidad evoluciona y define los sistemas físicos en Física Cuántica, es un objeto físico en sí mismo (antes no lo era). Y la función de onda no es algo “discreto”, tal y como estamos entendiendo eso aquí y ahora… Uf uf uf.

    Esto no está claro y entra de lleno en el campo de la filosofía. Pero esa filosofía es importante para entender de qué narices estamos hablando. Igualmente las ideas de los griegos están detrás de los conocimientos científicos porque los conceptos que usamos para entender las cosas son importantes. Tal vez el problema de siglos en la física fue que no entendimos que las cosas podían ser ondas y corpúsculos ¡a la vez! Y tal vez eso fue debido a la importancia de las escuelas griegas ¿no?

    Es decir, esto es otra cosa que podemos poner en duda ¿hasta que punto las ideas previas influyen en lo que se descubre? Muchas veces, si no sabes lo que tienes que mirar, no ves nada. Es decir, necesitas unos supuestos previos para descubrir cosas. La Naturaleza, por mucho que pensemos y creamos que es algo que es externo a nosotros, no lo es. Esto está relacionado directamente con el funcionamiento de nuestro cerebro: nosotros no vemos por los ojos, nuestro cerebro crea una simulación de la realidad en función de la información que recibe.

    Por esto digo que la importancia de la filosofía, sobre todo en sus primeros momentos, es de gran importancia en la creación de ideas y conceptos en los científicos que siguieron. Y que sin estas, lo mismo las cosas serían distintas.

    Acerca de la “fuerza interior”, tal vez deberíamos repasar los comentarios de Newton en los Principia porque esto que me cuentas me suena de algo…

    Sobre el lamarkismo, lo que quiero decir con todo esto es que la idea original es importante. Que el que inventó el concepto básico, probablemente revolucionario, influye en el pensamiento posterior, por mucho que lo plantease mal o no lo expresase todo de forma correcta y/o “moderna”.

  13. Copépodo 15 diciembre 2011 / 11:18

    Pues hombre, que insinúes que la dualidad onda-corpúsculo estaba latente en la filosofía eleática también me parece un abuso, pero mira, obviamente no puedo entrar en un debate con un físico sobre un asunto que tantas veces se ha dicho que no se entiende bien y menos por los “no físicos” (lo mismo pasa con la evolución, por cierto), así que si te parece que es un ejemplo mal escogido seguramente tendrás razón, pero era eso, un ejemplo, no el núcleo del mensaje que quería transmitir, y desde luego no he dicho en ningún momento que la filosofía no sea importante para el desarrollo de conceptos previos.

    Lo que digo es que forzosamente lo que piense un griego del siglo V a.C. sobre la naturaleza de la materia son el tipo de juicios que Kant hubiese considerado imposibles (“sintéticos a priori”, creo) porque ese tipo de conocimiento es inaccesible sin experimentación. Igual tenía que haber escogido a Tales de Mileto como ejemplo y haber dicho que la Tierra no es una isla flotando en un océano interminable o a la teogonía de Hesíodo para explicar el origen del mundo. De la gran cantidad de explicaciones sobre el mundo y la materia imaginables en el siglo V a.C., algunas resultaron tener sentido mucho tiempo después (y sí, aportaron inspiración, marco conceptual o lo que quieras), pero podría no haber sido así, desde cierto punto de vista es como una lotería, yu bviamente no todos iban a tener razón.

    Pues con el lamarckismo, igual. Claro que tiene mérito, pero las explicaciones que aporta no son fruto de un razonamiento hipotético-deductivo, son un brindis al sol, que podía ser verdad o no (como la Tierra flotando en un océano). ¿Que han podido inspirar el trabajo de científicos posteriores? Claro que sí, pero desde mi punto de vista es de risa decir que la epigenética demuestra las ideas de Lamarck, sobre todo (y vuelvo a insistir en ello), porque el lamarckismo fundamentalmente no trataba sobre herencia de caracteres adquiridos (que también menciona Darwin), sino sobre “le pouvoir de la vie“, que no es compatible con el método científico (porque no puede explicar la evolución basándose en las propiedades intrínsecas de la materia y necesita de un “empujoncito teleológico”) y que no se corresponde con las pruebas empíricas.

    Por eso, que se use la epigenética para, llamarla “neolamarckista” cuando están pasando por alto la esencia del lamarckismo y se agarran a un detalle accesorio que ni siquiera le es exclusivo me parece un abuso del lenguaje a raíz de una “lotería” del tipo de las que comentaba arriba.

  14. eulez 15 diciembre 2011 / 15:55

    “que insinúes que la dualidad onda-corpúsculo estaba latente en la filosofía eleática”

    ¡Que yo no he dicho eso! ¡Lo que estaba presente era la lucha entre la concepción onda y la concepción corpúsculo! Y lo que digo es que tal vez no se llego a una solución más adecuada antes en ese tema, más adelante, precisamente debido a las ideas previas de científicos/filósofos influyentes y a sus escuelas. O todo lo contrario.

    Por cierto, no te piques porque dé la impresión de te estoy diciendo que no sabes de algo. Que es normal no saber de algo, que no pasa nada porque no sepas de algo o porque lo expreses mal. Es más, en ese tema es especialmente normal.

    En general, en los tiempos actuales, tenemos una tendencia natural (ejem) a menospreciar lo que otros hicieron con menores recursos o con entornos culturales totalmente distintos. Tu rechazo frontal a aceptar que se le de cierto mérito a Lamarck es cuando menos curioso. Y es ahí donde estoy picando, porque muchos de los ejemplos que pones son equivocados. Sobre el “empujoncito teleológico” no tendríamos más que repasar los comentarios de gente como Newton o Galileo para ver que es lo que dicen sobre la influencia de Dios en sus ecuaciones y modelos (en Roma pudimos ver un exposición de un cardenal que rezaba asi: “Galileo no era ateo” o algo parecido). Lamarck nació en 1744. A efectos de la Biología, eso es la prehistoria (vamos, creo yo, 60 años antes que Darwin). Esa idea de fuerza de la que parece que habla tiene una pinta de influencia newtoniana y aristotélica que pa qué.

    Uno de los problemas de los biólogos, o de la influencia de la biología, es que todavía parece que sigue habiendo disputas en torno a las “escuelas de pensamiento”, porque parece que según lo que se diga se está hablando de que Dios influye en los seres vivos directamente o no. Y eso es lo que da la impresión que se destila aquí. Y como que os debíais de quitar eso ya de encima.

    Repito, evidentemente Lamarck no tenía razón… como no la tenía Demócrito. Pero la “razón” depende del nivel de complejidad alcanzado actualmente. Lo mismo dentro de un siglo alguien dirá (equivocadamente, al menos en parte) “Darwin no tenía razón, como tampoco la tenía Schrödinger”…

  15. Copépodo 15 diciembre 2011 / 18:21

    Bueno, pues usando tus palabras: decir que “lucha entre la concepción onda y la concepción corpúsculo” estaba latente en la filosofía presocrática me sigue pareciendo un abuso del lenguaje y pasarse cuatro pueblos (¡opinión personal!)

    Y haz el favor de leer lo que te respondí en el comentario: te he reconocido claramente que no puedo tener una discusión sobre mecánica cuántica y que seguramente el ejemplo estaba mal escogido. A lo mejor te hubiese gustado que me picara contigo por ese motivo, pero nada más lejos de la realidad.

    Igualmente, tampoco voy a entrar en tus “acusaciones” de que menosprecio el trabajo de los filósofos o científicos del pasado cuando jamás he dicho nada parecido. Sólo estoy llamando la atención sobre el uso de los términos con propiedad. (La epigenética no es lamarckismo de la misma manera que Sócrates no es una locomotora aunque eche humo, ya sabes).

    Tampoco tienen nada que ver las creencias religiosas de Newton, de Darwin o de Marujita Díaz. Lo que importa es que los modelos explicativos de Newton, Lyell o de Darwin (independientemente de lo que ellos creyeran o no personalmente) son materialistas y mecanicistas, y eso marca un salto cualitativo sobre los que necesitan el “empujoncito teleológico” (y esto no lo digo yo, sino que según tengo entendido, está aceptado entre los filósofos de la ciencia, pero oye, lo mismo no).

    Uno de los problemas de los biólogos, o de la influencia de la biología, es que todavía parece que sigue habiendo disputas en torno a las “escuelas de pensamiento”

    …dijo el que echa espumarajos por la boca cada vez que alguien menta la Teoría de Cuerdas.

    Con tu último párrafo estoy totalmente de acuerdo, ya podías haberlo dicho así desde el principio.

  16. tu anciana abuela 15 diciembre 2011 / 18:32

    Repito, evidentemente Lamarck no tenía razón… como no la tenía Demócrito. Pero la “razón” depende del nivel de complejidad alcanzado actualmente. Lo mismo dentro de un siglo alguien dirá (equivocadamente, al menos en parte) “Darwin no tenía razón, como tampoco la tenía Schrödinger”…(eulez)

    Estoy bastante de acuerdo contigo.

    La ciencia no es estática, y mucho menos inamovible.

    Si por fin se demostrara que el neutrino supera la velocidad de la luz, no por eso íbamos a tirar a Einstein a la basura, ni a despreciar su genio, ni mucho menos ibamos a dejar de lanzar cohetes calculando la trayectoria por sus fórmulas.

    Otra cosa es que cuando podamos mandar cohetes al otro lado de la Galaxia -o del Universo- esos cálculos se nos queden chiquitos.

  17. maria69 16 diciembre 2011 / 19:49

    evidentemente, gracias a la gente que imagina “cosas” y trata de demostrarlas, hasta que no se demuestre lo contrario es verdad!

  18. Nieva 17 diciembre 2011 / 13:37

    Muy interesante el post, muchas gracias. Eso sí, yo no podía dejar de pensar mientras lo leía en este estupendo video de Loulogio:

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