Los osos polares que se volvieron pardos a base de polvos

Otra reflexión invertebrada sobre los conceptos de especie

osos

Esto que voy a contar aquí es un corolario de este artículo de divulgación (que a su vez es un comentario de este estudio). Al contrario que el hipster gafapasta autor del susodicho artículo (no los autores del estudio, que es para quitarse el sombrero), intentaré no irme por las ramas e intentar llevaros directamente a una de las ideas que más me han entusiasmado sobre este descubrimiento, y que como ya os imaginaréis, tiene que ver con ese asunto tórrido, excitante y lujurioso que es el de la ontología de las especies y que tanto me gusta.

Como decía, intentaré ser breve.

Premisas

Entre las muchas especies de osos que se reconocen, están los inconfundibles osos polares (Ursus maritimus) y los osos pardos (Ursus arctos). Se considera que ambas especies están muy estrechamente emparentadas, a pesar de que el oso polar supone toda una rareza en el mundo osuno tanto a nivel morfológico como ecológico.

El oso pardo vive en una región muy extensa del hemisferio norte, por lo que como es de esperar presenta una variabilidad genética muy amplia. Tampoco sorprende mucho que el oso polar sea mucho más singular e invariable a este nivel.

Desde hace tiempo se sabe que los osos pardos y polares hibridan dando lugar a individuos fértiles, tanto en cautividad como en estado salvaje y no se ha acabado el mundo, que se sepa.

Hace tiempo se descubrió con gran sorpresa que los osos pardos del archipiélago ABC del sur de Alaska (así llamado por comprender las islas de Admiralty, Baranof y Chichagof), aislados y a más de 1.2oo km del oso polar más cercano, tienen un genoma mitocondrial idéntico al de los osos polares. Pese a que ha habido varios intentos, nadie había explicado de forma convincente qué pintaban estos osos en toda esta historia.

Resultados del estudio

Esta gente, vaya usted a saber cómo, extrajeron material genético de un puñado de osos polares, un oso pardo “normal” y un oso pardo de las islas ABC, y le aplicaron la secuenciación a tutiplén. Después hicieron muchas cosas molonas con los datos y llegaron a varias conclusiones:

– Los osos polares son genéticamente muy uniformes, los pardos no tanto (como ya se sabía).

– El genoma nuclear del oso pardo de las islas ABC tiene en una pequeñísima pero significativa proporción (0.75%) de genoma de oso polar, así hablando en términos generales.

– Sin embargo, si examinamos sólo en cromosoma X, esa proporción es de un nada desdeñable 6.5%.

¿Qué carajo ha pasado aquí?

Pista: el genoma mitocondrial se hereda exclusivamente por vía materna. El cromosoma X, si bien está presente en los dos sexos, está presente con doble copia en las hembras.

Modelo más plausible

Durante el último máximo glacial, el sur de Alaska era bastante diferente a como lo vemos hoy. No había salmones ni bosques de coníferas sino que probablemente se trataba de un paraje mucho más ártico donde los osos polares campaban a sus anchas. Cuando los hielos se retiraron, algunos osos polares permanecieron en el archipiélago ABC. Con el tiempo su color quizá desentonaría en una costa cada vez más templada, pero ¿qué narices? se las apañaron para vivir más o menos dignamente.

De forma inevitable, el clima templado trajo consigo la flora y fauna de la taiga, y entre ella,  a los osos pardos. Es interesante puntalizar que los osos de esta especie que más se alejan de las poblaciones nucleares son los machos jóvenes y trotamundos que buscan aventura y oportunidades en otras poblaciones. Al parecer no sería de extrañar que en una Alaska ya repoblada de osos pardos, los machos jóvenes acabaran cruzando el estrecho brazo de mar que separa las islas ABC de la Alaska continental, encontrándose un exótico y sorprendente edén ártico con osas de buen ver. No es necesario entrar en detalles sobre si los machos de oso pardo tendrían más éxito adueñándose de los territorios de las islas ABC, basta tener en cuenta que a partir de cierto momento el flujo de machos pardos a las islas ABC sería continuo, durante generaciones, durante milenios, mientras que la población de osos polares nunca recibiría ningún refuerzo, pues sus congéneres más próximos se encontraban ya a más de mil kilómetros al norte. Era cuestión de tiempo que los machos pardos (y más concretamente los cromosomas de sus espermatozoides) fuesen, literalmente, erosionando el acervo genético polar al irse hibridando con la población local. Al principio serían una clara minoría, pero el flujo constante de genoma pardo en una población polar acabaría disolviendo con el tiempo casi todas las trazas de tan nobles ancestros. Sin embargo, puesto que los inmigrantes en las islas siempre son machos, el genoma mitocondrial (que se hereda estrictamente por línea materna) permanecería intacto. Asimismo, el cromosoma X, presente por partida doble en las hembras, acabaría reteniendo más genoma polar que los autosomas.

Implicaciones

Por increíble que pueda parecernos, esta historia es la que resulta más coherente con los datos de los que disponemos, y que además es perfectamente plausible desde el punto de vista biológico. Ahora bien ¿qué consecuencias tiene esto desde el punto de vista sistemático? ¿Cómo definiríamos a  los osos de las islas ABC?

Llegado este punto, si empezamos a hacernos preguntas sobre especies, cada uno sacará su concepto fetiche del armario. El partidario del concepto ecológico lo tendría claro. Igualmente le pasaría al zoólogo de toda la vida: las diferencias entre osos pardos (sea cual sea su zona geográfica) y los osos polares es tan evidente que la duda ofende. La aplicación de estos conceptos ignoraría totalmente el resultado de este estudio y la portentosa transmutación de la población de las islas ABC.

Podría pensarse que el concepto biológico de especie y su aislamiento reproductivo nos resolvería la papeleta, pero no suele ser así. Este sería un caso de libro en el que un defensor del concepto biológico defendería que osos pardos y polares son en realidad miembros de la misma especie. Sorprendería mucho ver a partidarios de esta opinión, y al menos yo no tengo noticia de ello, en parte porque no tendría mucho sentido, y en parte porque en esencia, las poblaciones polares y las pardas sí que están básicamente aisladas reproductivamente. El hecho de que no hayamos presenciado hibridaciones no quiere decir que no las haya de forma regular (como se sabe que ocurre gracias a la huella genética que dejan) sin ser ello óbice para que los partidarios de este concepto sigan reconociendo aislamiento reproductivo.

El concepto filogenético difícilmente llegaría a ninguna conclusión, o mejor dicho, dependería mucho de qué set de datos escogiésemos. Si nos diera por usar el ADN mitocondrial, tendríamos un buen berenjenal que resolver, por ejemplo reconociendo tácitamente a los osos de la isla ABC como una especie críptica de osos polares (estas cosas se hacen mucho). Si los marcadores escogidos hubiesen sido nucleares, seguramente ni nos hubiésemos enterado de que los osos de las islas ABC son un tanto especialitos. En realidad, lo que tenemos aquí es una reticulación de libro en el árbol filogenético, una anastomosis entre dos ramas (¡anatema hennigiano!, ¡pecado cladístico!). Si contamos la historia se entiende a la perfección, pero los métodos estadísticos que usamos para reconstruir filogenias suelen forzar siempre la historia de las estirpes en forma de árbol dicotómico (esta es una de las restricciones metodológicas a las que hice mención en su día). Es interesante además que estas reticulaciones, estas transferencias horizontales en el árbol, son carne de cañón para interpretaciones rarunas llenas de transposones y de elementos de esos que hace que se le caiga la baba a los autodenominados neolamarckistas, pero es curioso cómo hemos visto que se pueden explicar incluso con la más ortodoxa y vertical de las herencias sin necesidad de un deus ex machina.

Así pues, tenemos dos entidades biológicas que a día de hoy son perfectamente reconocibles y distinguibles entre sí por multitud de criterios distintos, pero ninguno de ellos encaja con facilidad el hecho científico de que una de ellas se haya convertido en otra, cálida y rítmicamente empujada por los ardorosos envites de los osos en celo. Literalmente. Este ejemplo es cojonudo para entender que los conceptos de especie son herramientas para reconocer las propiedades emergentes que dichas especies tienen, pero no son definiciones en sí. Si lo fueran estaríamos asumiendo una posición esencialista de un fenómeno natural que intentamos entender y delimitar pero cuya plasticidad se resiste a nuestros encorsetados fonemas. Nunca me cansaré de recomendar los siguientes artículos sobre este tema, que cambiaron mi vida:

De Queiroz, Q. 2007. Species Concepts and Species Delimitation. Syst. Biol. 56: 879-886

Pigliucci, M. 2003. Species as family resemblance concepts: The (dis-)solution of the species problem? Bioessays 25: 596-602

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36 thoughts on “Los osos polares que se volvieron pardos a base de polvos

  1. Xema Romero 2 abril 2013 / 9:32

    El mantenimiento y cría en cautividad así como el estudio pormenorizado de athyideos, incluso por parte de un profano en la materia como yo, te lleva a las mismas conclusiones.
    Además intuyo que los mecanismos que impiden la hibridación entre especies próximas son mucho mas evidentes cuanto mas proximidad geográfica.

    Un saludo!!!

  2. trollborges 2 abril 2013 / 16:03

    “Sexo osuno interracial” es como lo voy a llamar para publicitarte la entrada :P

  3. pipistrellum 2 abril 2013 / 17:33

    Visto esto los humandos podria hibridar con un chimpancé?

    Los neandertales y los cromañones son diferentes especies o tal vez diferentes razas aunque con mas diferencia que las actuales, por producirse la separación antes.?

    Se podria cambiar la deficinición de especie a raza o ya es fija?

  4. Dr. Litos (@DrLitos) 2 abril 2013 / 18:20

    Me parece un ejemplo sublime sobre cómo interpretar de maneras distintas un mismo hecho biológico en función del tipo de análisis. Muy gráfico e intuitivo.

    Lo mismo podría decirse del post, está contado como si estuvieses hablando del tema en una mesa con colegas tomando unas birras. Aunque en ese caso probablemente te dejarían solo por friki y perturbado, pero bueno para eso está internet.

    Me ha encantado macho, además has conseguido explicarlo muy bien muy concisamente. Qué historia tan curiosa.

  5. Trebol-a 2 abril 2013 / 23:09

    Fantástico. Me encantan estas historias que “Sherlock holmes biológico”, son como muy comerciales y cinematográficas (lease sin tono peyorativo :D). Me recuerda aquella otra de C. Darwin deduciendo la relación entre el número de naufragios es no-se-que-isla-británica y la sobreabundancia de no-se-que-especie-de-flor-pratense!

  6. Copépodo 3 abril 2013 / 4:03

    Así da gusto, os agradezco muho los comentarios. Por mucha pereza que me de siempre me alegro de escribir algo.

    Xema: no por nada la cría en cautividad siempre fue un vivero (jojojo) de ideas y observaciones sobre evolución.

    Pipistrellum: los chimpancés, siendo los parientes vivos más próximos que tenemos, están bastante alejados como para hibridar, pero recordarás todo aquello que salió hace unos meses sobre un porcentaje de genoma neandertal que tenemos y tal. Curiosamente el estadístico que desarrollaron para ese estudio es el mismo que se ha usado para el estudio de los osos. En la actualidad se suele considerar a humanos modernos y a neandertales como especies hermanas, pero diferentes.

    Dr Litos: como siempre, muchas gracias. Colegas de bar hay de muchos tipos, nunca hay que desesperar. Además, el sexo siempre tira mucho.

    Trrebol-a: Uy sí, hay varias historias de esas aunque no sé si conozco la de los náufragos

  7. Willy 3 abril 2013 / 13:28

    Muy interesante. Yo soy químico y siempre me quedo boquiabierto con las “historias de biólogos” (lo digo con cariño) tan curiosas como ésta. Pero además de ser químico soy divulgador científico… llevo un programa de radio en la cadena en euskera de la radio pública vasca, y mi experiencia con los temas tan “básicos” como la definición de especie ha sido muy frustrante.

    Hace unos años, me recorrí el departamento de biología en una universidad cercana en busca de alguien que quisiera contar qué es una especie desde un punto de vista divulgativo y nadie quiso venir. Hubo quien dijo no poder venir el día de la grabación y los demás me contestaban “No es mi tema”. ¿No es tu tema?, pensaba yo… pero si es la base de la biología. Pero con el tiempo y las historias como las de los osos veo que quiza no querían entrar en berenjenales complicados. O quizá tuve mala suerte.

  8. Copépodo 3 abril 2013 / 14:23

    Ay Willy, es que metes el dedo en la llaga con ese tema. Tradicionalmente ha levantado ampollas porque el “problema de las especies” es aparentemente simple (la noción de especie nos resulta casi intuitiva a los seres humanos independientemente de nuestra cultura y origen desde el inicio de los tiempos), pero muy, muy escurridiza, a la vez que apasionante. Sin embargo sus complejidades y matices hacen que mucha gente lo encuentre un asunto árido y tire por la calle de enmedio, simplificando e incluso confundiendo el debate con un sencillo “no tenemos ni puñetera idea de lo que son las especies”, o más aún, pensando que se trata de una mera convención arbitraria. Estos puntos de vista, que a veces se emplean con la taxonomía y la sistemática en general, me han impulsado a veces a escribir sobre estos temas, que en general no levantan pasiones.

    Una pena que no dieses conmigo en aquella ocasión, me hubiese encantado participar, pero por si acaso vuelve a surgirte alguna duda sobre el asunto, me dejé los higadillos en intentando plasmar una aproximación con cierta profundidad pero asequible sobre qué es una especie:
    http://feelsynapsis.com/jof/004/index.html?pageNumber=86
    Como no sobra la gente interesada en el tema, y es fácil dejarse llevar por las simplificaciones, muy extendidas incluso entre biólogos, aprovecho la ocasión para hacer proselitismo y recomendártelo.

  9. banchsinger 3 abril 2013 / 19:28

    Una vez leí en algún sitio algo así: “las especies existen en el espacio, pero no en el tiempo, porque los hijos siempre son de la especie de sus padres”.
    …Ejemplo clamoroso. PLAS PLAS PLAS, Chapó

  10. Copépodo 3 abril 2013 / 23:07

    No reconozco la cita, pero es acertadísima. Como es evidente a poco que lo pensemos, cualquier delimitación de las discontinuidades de la vida sólo tienen sentido de forma sincrónica (cortando en una rebanada de tiempo), pues de forma diacrónica todo es un continuo que se remonta a LUCA. De todas formas sí que hay casos de “especiación súbita” en la que un hijo puede no ser de la especie de sus padres: vía alopoliploidías, por ejemplo.

  11. pipistrellum 4 abril 2013 / 16:16

    Pipistrellum: los chimpancés, siendo los parientes vivos más próximos que tenemos, están bastante alejados como para hibridar, pero recordarás todo aquello que salió hace unos meses sobre un porcentaje de genoma neandertal que tenemos y tal. Curiosamente el estadístico que desarrollaron para ese estudio es el mismo que se ha usado para el estudio de los osos. En la actualidad se suele considerar a humanos modernos y a neandertales como especies hermanas, pero diferentes.

    Creo que humanos y chimpances son las especies mas proximas geneticamente o si no casi. 98% iguales.

    Pero entiendo que cambios muy pequeños puede impedir la hibridación, incluso un solo gen.

    Los fetos tienen una hemoglobina mas potente que sus madres. Pero si hubiese madres con una hemoglobia mas potente aun, que las haria mejores atletas, no podria gestar hijos o solo hijos con una version de hemoglobina más potente.
    Con un solo gen se habria separado reproductivamente una especie.
    Tambien podria pasar que en un futuro por una mutacion esa barrera desapareciese, aunque ya habra habido muchas diferenciaciones entre las dos “especies”

    En el feelsynapsis pones el ejemplo de unos pajaros a los que los macho no atraen a la hembras “de la misma especie” pero alejadas geneticamente. Podria ser otro caso, de con muy poco, separar una especie.
    Aunque me parece un ejemplo un poco forzado. Porque se podria separa una especie porque entre dos razas se parecen muy feos entre si y no se copulan.
    Aunque para mi si los inseminas y sales individuos que funcionan bien, en terminos generales son de las misma especie.
    Hay una raza de perro que hay que inseminarla porque las hembras no tienen atraccion por los machos(no se si no lesbianas o carecen totalmente de libido)
    Tendrian incapacidad reproductiva entre su misma especie.
    No se que raza es pero me suena que era estilo fox terrier pero con colorines de yorshire.

  12. pipistrellum 4 abril 2013 / 16:19

    No habia caido que el del estudio de neandertal y de los osos podria estar relacionados.

    La verdad que hay gente que tiene bastantes rasgos neandertales, sin animo de ofender.
    Uno era cientifico austriaco en una estacion de la antartida. Era amiguete de Jesus Calleja.

    Gobernator tambien es austriaco y tiene cierta cara de neandertal. Los que lo parecen tendra mas porcentaje de neandertal?
    En esas zonas habrá mas hibridación con neandertal?

  13. Copépodo 5 abril 2013 / 18:54

    Pipistrellum: los chimpancés son cercanos a nosotros… relativamente, claro. Si hablamos en términos de hibridación potencial estamos muy lejos, ya ni siquiera tenemos el mismo número de cromosomas. Hubo un floreciente linaje de especies mucho más cercanas, pero están todas extintas a día de hoy. Sobre lo demás: mi esfuerzo en todo esto es que dejéis de tener como premisa que “si existe hibridación con descendencia fértil”=misma especie. Es algo mucho más complejo. El aislamiento reproductivo es una característica habitual, pero no definitoria por sí sola, entre especies (discontinuidades sincrónicas en la diversidad biológica).

    Eulez: Ya me contaste esa historia y se me pone mal cuerpo sólo de pensarlo. Los osos son muy peligrosos, eso es un pensamiento bastante racional. Lo de que quieras que se mueran quizá no, pero oye, ¿qué te voy a decir yo?

  14. pipistrellum 6 abril 2013 / 11:14

    Parece que a los humanos se nos fusionaron dos cromosomas

    La historia es chunga, la verdad.
    Pero en la civilizacion pueden pasar cosas parecidas.
    Un compi de clase me comento que tenia que ir al funeral de la novia de un amigo. Tuvo un accidente mientra hablaba con él por el movil. El punto es bastante peligroso y ha habido varios muertos, motivo para no hablar por el movil.

    He oido la comparación de que en un entorno salvaje la probabilidad de que te mate un depredador es mas o menos la que hay en la civilización de que te mate un coche.
    Todos sabemos que son peligrosos, pero tenemos una serie de precauciones para reducir el riesgo.

    Un oso u otro depredador te puede matar, pero es mucho más probable que te mate un especimen tuyo. Pero aun más probable, es que te mate alguien cercano, un familiar o un amigo y aun más que te suicides tu mismo.
    Habria que exterminarlos?

    Cope:¿Habria alguna especie que seria etico exterminar o todas tienen su sitio?La viruela creo que todavia sigue en conserva.

  15. pipistrellum 6 abril 2013 / 11:18

    Se me olvidaba. Se puede ser de distinta especie y ser hibridable, pero se puede ser de la misma especie y no se hibridable?

  16. pvaldes 7 abril 2013 / 0:01

    “los hijos siempre son de la especie de sus padres”

    > es una frase bonita y con gancho, pero totalmente falsa, por supuesto.

  17. banchsinger 7 abril 2013 / 3:43

    pvaldes, solo le falta que explique argumentadamante porqué.
    Aquí el señor Copépodo alude a las alopoliploidías (asumo que fortuitas por fallos en la división celular de los gametos, cosa bastante rara). Ciertamente una explicación razonable, pero también coja, porque un alopoliploide, si tiene reproducción sexual; no se con cual de sus congéneres acertará a cruzarse con éxito debido a la anormalidad en en número cromosómico, y por tanto será estéril o casi totalmate. Difícilmente podrá establecerse como especie o linaje, por mas que exista la mula. Y si no tiene reproducción sexual, pues no tiene padres, en todo caso progenitor, por tanto, la frase “las especies existen en el espacio, pero no en el tiempo, porque los hijos siempre son de la especie de sus padres”, no es falsa, sino no aplicable.

  18. Icdeo 7 abril 2013 / 14:42

    Me sigo quedando con el concepto de capacidad de hibridación para definir una especie. Para mí los osos polares y los pardos son razas de la misma especie, como puedan serlo dos razas de perro en apariencia tan diferentes como los dos tipos de oso. El color de la capa de pelo obviamente no es un caracter específico, por ejemplo tenemos los casos de melanismo en felinos. Nadie dirá que los gatos negros pertenecen a una especie distinta del gato doméstico, ni las panteras negras que se dan en jaguares y leopardos. Tampoco las diferencias anatómicas entre ambos tipos de oso significa que sean de dos especies distintas, porque en los perros hay diferencias anatómicas mucho mayores. Si comparamos una raza de perros adaptados al frío y suponiendo que fueran todos de color blanco, unos Huskys blancos o Alaskan Malamute blancos, y por otro lado la raza Labrador por ejemplo, que fuera solo de color pardo, tendríamos que clasificar ambas razas como especies distintas si siguiéramos el mismo criterio que con los osos polares y los pardos. Y si hace falta podemos comparar razas aún más diferentes.
    Por razones históricas (obvias) Linneo era creacionista. Por las mismas razones Darwin era linneano. Y por lo mismo los genetistas son darwinistas. Linneo tuvo que elaborar su nomenclatura dentro de o a partir de la teoría (si se le puede llamar así) creacionista. Darwin tuvo que elaborar su teoría a partir de y dentro de la nomenclatura linneana. Y lo genetistas tienen que elaborar sus teorías dentro de y a partir de la teoría darwinista y la clasificación linneana. Así que tanto genetistas como zoólogos buscan obsesivamente encajar sus descubrimientos en la clasificacion binomial linneana para definir qué es una especie. Las clasificaciones las hacemos los humanos, es como lo de llamar a Plutón planeta enano en lugar de planeta.

  19. pvaldes 8 abril 2013 / 11:07

    > pvaldes, solo le falta que explique argumentadamante porqué.

    no hay problema, un ejemplo

    especie: burro
    especie: caballo
    hijo: mulo;

    el mulo no es ni burro ni caballo luego no se cumple el axioma. Para refutar una frase que contenga la palabra siempre basta con mostrar un caso en que no se cumpla.

    Y en plantas hay cientos de casos similares

  20. pvaldes 8 abril 2013 / 11:08

    (y obviamente el caso de un burro y un caballo no encaja en la categoria de dos razas de la misma especie)

  21. banchsinger 8 abril 2013 / 21:09

    pvades, no as terminado de leer mi comentario anterior, si no hubieses respondido mula, porque ya lo he dejado yo entrever (por eso he escrito:”por más que exista la mula”). La mula es un híbrido (estéril por otro lado) que proviene del cruce de DOS ESPECIES diferentes. No puede ser de la misma especie que sus padres porque sus padres son de dos diferentes (a no ser que sea el híbrido de Schrodinger, que es caballo y burro a la vez, permítaseme la tontería que si no esto parece serio). Tiene usted razón, para refutar una frase que contenga la palabra siempre basta con mostrar un caso en que no se cumpla, pero el ejemplo que usted no lo hace. Para que su tu ejemplo fuese válido la frasecita en tela de juicio debería ser:
    “las especies existen en el espacio, pero no en el tiempo, porque los hijos siempre son de laS especieS de sus padres”.

  22. Icdeo 8 abril 2013 / 22:35

    Perdón por escribir hibridación. Quería decir capacidad de tener descendencia fértil para definir una especie.

  23. Copépodo 9 abril 2013 / 3:02

    Pipistrellum: yo de ética de extinción no sé nada. Creo que ese trabajo ya lo hacemos bastante bien.

    Banchsinger, Pvaldes: admitiendo los casos de “especiación súbita” (las alopoliploidías pueden ser de frecuencia bajísima pero tener consecuencias más que relevantes), me sigue gustando la frase, especialmente porque enfatiza que sólo tiene sentido buscar discontinuidades de forma sincrónica. Si nos movemos en el tiempo, las “fronteras”, lógicamente, se disuelven. Lo de que “los hijos son siempre de la especie de sus padres” tampoco habría que sacarlo de quicio, ¿no? No se trata de buscar la excepción sino que trata de explicar que a menudo la evolución puede ser tan infinitesimalmente lenta que no merece la pena buscar fronteras diacrónicas. Así lo entendí yo.

  24. Copépodo 9 abril 2013 / 3:29

    Icdeo: Desgraciadamente el concepto biológico de especie, que es al que te refieres, se acaba quedando cojo, como le pasa en última instancia a sus análogos. Funciona bien en aves, mamíferos y bichos por el estilo, pero si te pasas a las plantas o a ciertos invertebrados deja de tener sentido entre otras cosas porque está fundamentado en una idea muy limitada de lo que es la hibridación, un fenómeno mucho más común y versátil de lo que se creía, y de hecho una fuente de especiación en sí mismo. Pero lo más importante de todo: el concepto biológico de especie es parcial porque sólo es aplicable a organismos con reproducción sexual, con lo cual no es universal salvo que nos neguemos a reconocer las discontinuidades taxonómicas en organismos asexuales, en los que sin embargo muchos de los otros criterios pueden aplicarse con toda tranquilidad.

    Osos polares y pardos muestran una discontinuidad nitidísima, y no es (sólo) por ser de colores distintos, eso es lo de menos: hay diferencias morfológicas con base genética más allá del color (incluso óseas), tienen dos nichos ecológicos radicalmente distintos, lo que se traduce también en diferencias fisiológicas, etológicas y corológicas, y además, aunque es cierto que la hibridación es posible, virtualmente llevan aislados el tiempo suficiente como para que genéticamente hayan acumulado dos historiales genéticos bien distintos (con permiso del caso que nos ocupa y que precisamente viene a ilustrar la plasticidad del proceso). Decidir que la existencia de híbridos fértiles (en absoluto frecuentes, pero sí posibles) es un criterio que anula la consideración de dos entidades muy bien delimitadas es ignorar una visión de conjunto, e, insisto,ignorar también la cotidianeidad de la hibridación.

    Sobre la frase “Por razones históricas (obvias) Linneo era creacionista. Por las mismas razones Darwin era linneano. Y por lo mismo los genetistas son darwinistas.“, esperaré a que concretes un poco qué entiendes por “linneano” y “darwinista”, pero así leída me parece que no tiene ningún sentido. Sobre el resto de ese último párrafo tengo que expresar mi desacuerdo: como suele ser habitual, confundes la clasificación con la nomenclatura. Por supuesto que Linneo era creacionista, y por supuesto que su clasificación jerárquica (¡bien!) con rangos estáticos (¡mal!) era muy limitada desde una perspectiva del siglo XXI, pero en la actualidad, si bien la nomenclatura que usamos deriva del sistema linneano, en lo que a la delimitación y descripción de especies ha llovido mucho desde Linneo, y eso se nota a todos los niveles. Ahora bien, el cómo llamemos a las cosas, eso es totalmente arbitrario, como arbitrarios son los nombres siempre (excepto las onomatopeyas, si acaso).

    Hay muchas formas de clasificar, pero puesto que la clasificación biológica trata en última instancia de reconocer, a través de la señal que dejan las relaciones de homología, linajes reales derivados de la evolución, de ninguna manera es equivalente a meter a Plutón en una categoría u otra. El objetivo último de la clasificación biológica no es buscar una solución arbitraria de conveniencia, como muchos parecéis creer, sino rconocer las discontinuidades de los vivo de la única forma objetiva posible. ¡Otra cosa es que sea difícil!

  25. Icdeo 9 abril 2013 / 13:44

    Yo creo que Linneo era taxónomo, en tanto que clasificaba formando grupos, valga la redundancia supongo: clasificar es formar grupos; pero no era sistemático, ya que no buscaba clasificar en función de las relaciones evolutivas, lógico puesto que la teoría de la evolución aún estaba por “inventarse”. Así que Linneo asigna nombres concretos a cada especie como si fueran modelos de coches que han sido fabricados “tal cuales”. Aunque al basarse en el parentesco, Linneo de alguna forma estaba anunciando o anticipando la teoría la evolución. Ahora que lo pienso podría hacerse una sistemática interesante de los coches, con árboles, cladogramas, homologías, sinapomorfías etc.
    Darwin se da cuenta de que los seres vivos son producto de la transformación a lo largo del tiempo de unas formas en otras, pero el método de clasificación que usa es el linneano, de género y especie en el nivel básico, donde no se contempla la evolución. Para Darwin, un género se forma por la diversificación de una especie ancestral que da lugar a las especies de ese género.
    Ahora bien, puesto que la evolución es un proceso, un continuo, no se podrá encajar nunca en un sistema de clasificación estático, como es el linneano. A eso me refería.
    Te doy la razón en lo de las diferencias entre animales y plantas, los botánicos saben mucho de eso de la sistemática infraespecífica con tribus, cohortes y demás. En zoología creo que no se llega más allá de la subespecie. Y por supuesto en organismos con reproducción asexual el concepto de hibridación no tiene sentido.
    Ahora bien, volviendo a los osos polares y pardos ¿quién dice que son especies distintas y no subespecies? Yo he dicho que para mí son razas pero podría haber dicho subespecies. Ahí es donde entra la arbitrariedad humana, diciendo si dos tipos de organismos pertenecen o no al mismo taxón. Como sabes mejor que yo en biología las reclasificaciones taxonómicas están a la orden del día. http://www.ebiodiversity.net/mammals/node/21384 Es por tanto una cuestión de consenso entre expertos. Por ejemplo actualmente se reconocen 17 subespecies de oso pardo entre extintas y vivas, pero la actual subespecie de oso pardo del Himalaya fue considerada una especie propia e incluso para alguno como un género distinto, aunque el género Spelaeus nunca ha existido:
    “De acuerdo con Schwarz, de los trabajos contrastantes de Ogonev and Pocock, el oso pardo del Himalaya es considerado una especie propia (Ursus isabellinus). Sin embargo Sowerby tiene otro punto de vista y establece que “es posible que esta especie esté más cercana a los extintos osos de las cavernas que a los oso pardos, y debería colocarse en el género Spelaeus.” https://es.wikipedia.org/wiki/Ursus_arctos_isabellinus
    El extinto oso de las cavernas Ursus spelaeus se considera una especie distinta al oso pardo Ursus arctos, pero bien podría haber sido incluída en la misma especie. Es cuestión de dónde ponemos la frontera en función de la diferencias que observamos en los restos fósiles. En este caso no es posible hacer la prueba de la reproducción.
    Las diferencias entre los osos polares y pardos pueden ser del orden que sea: ecológicas, fisiológicas, anatómicas etc. El caso es que si se reproducen entre sí con descendencia fértil para mí son de la misma especie. Pero claro, que lo sean para mí no significa que se vaya a cambiar el estatus de la especie, no tengo esa influencia. Una rana y un oso son de distinta especie, un caballo y un burro también, aunque están mucho mas cerca, pero la descendencia no es fértil, y un oso polar y uno pardo si no produjeran descendencia fértil tendrían que ser clasificados en especies distintas, pero puesto que lo hacen deberían estar en la misma. Un galgo y un bóxer tienen diferencias óseas evidentes en cráneo, patas, costillas etc pero se reproducen normalmente. Baso mi argumentacion en las razas de perros porque es lo mismo que hizo Darwin: usar la variedad de razas dentro las especies domésticas para apoyar su teoría. Tampoco me convence decir que los osos polares lleven mucho tiempo aislados de los osos pardos en un hábitat distinto: los esquimales también han vivido aislados mucho tiempo hasta hace poco en el mismo hábitat que los osos polares, incluso tienen adaptaciones anatómicas al frío, como miembros más cortos, y no son una especie distinta a nosotros. Los papuanos han estado aislados miles de años en las montañas de Papúa-Nueva Guinea, y no son de otra especie. La capacidad de reproducirse con descendencia fertil sería la piedra de toque, los demás caracteres anatómicos, ecológicos etc serían secundarios. Pero como la evolución no va a saltos, creo que hay casos de especies o subespecies en que la descendencia es sólo parcialmente fértil respecto a lo normal ¿como clasificamos en ese caso a los progenitores, en la misma o en distintas especies o subespecies?.
    La clasificación debe ser cuántica, toda clasificación lo es, por eso no podemos definir al oso polar como: “Un tipo de oso que se parece al oso pardo pero que es distinto ya que es blanco, su cráneo es distinto, vive mas al norte y se alimenta de focas, aunque en ciertos casos se cruza con osos pardos produciendo descendencia fértil”. Eso no es válido, claro, así que científicamente el oso polar se define en dos palabras: “Ursus maritimus”, y para el oso pardo otras dos: “Ursus arctos”. Es un problema de cuantificación. ¡Oh cielos ya apareció la cuántica!.
    Los osos polares no saben si son de una especie distinta a los osos pardos. Si una osa polar encuentra atractivo a un oso pardo se apareará con él, y no va a llegar un zoólogo o un genetista a interponerse diciendo a gritos ¡Que hacéis insensatos, no sabeis que no sois de la misma especie!. Lo más natural, en el sentido de lo mas próximo a la realidad, a la naturaleza, sería hablar de poblaciones más que de especies.
    Resumiendo mis confusas ideas: la clasificación va a saltos, pero la evolución no.

  26. banchsinger 9 abril 2013 / 15:07

    Copépodo, yo la frasecita dichosa la veo como tu dices, como un concepto mas bien abstracto a cerca de lo que es una especie (en contexto evolutivo), dudo yo que no tenga excepciones (aunque a mi no se me ocurren ejemplos claros atendiendo a la semántica estricta de la frase), pero si hay que discutir, se discute. Hombre ya. Que así mola más y además se aprende el doble siempre que la peña no se lo tome a mal, claro está.

    un saldo saludo

  27. Copépodo 10 abril 2013 / 0:52

    lcdeo: La clasificación moderna hereda de Linneo que es jerárquica, pero poco más. Linneo atinó de chiripa en eso porque, efectivamente, era creacionista. Sin embargo en un marco evolutivo resultó funcionar a la perfección, porque la evolución tiende diversificar la materia viva a modo de árbol, y por lo tanto dada una historia evolutiva se deriva inmediatamente una clasificación en agrupaciones anidadas que no son producto de la invención o de la arbitrariedad humana, sino un reflejo de la historia. Ese es el único sentido de la clasificación biológica.

    Por supuesto que podríamos ponernos a discutir qué tiene una familia que sea diferente a un género, pero no será conmigo, eso me parece una bizantinada que no llega a ninguna parte. Hoy en día nadie se toma en serio los rangos. Eso sí que son decisiones consensuadas, pero entran en el campo de la nomenclatura, no de la clasificación en sí, y la nomenclatura (que sí que mama mucho más de Linneo) es pura convención, necesaria, pero convención. Podemos reconocer un grupo como “válido” aunque no lo hayamos nombrado formalmente con ningún rango, eso es irrelevante.

    La clasificación biológica basada en relaciones filogenéticas y manifestada a través de la homología es radicalmente distinta a lo que propones con los coches o a clasificar cuerpos celestes. La taxonomía descubre, no inventa. Descubre las afinidades entre conjuntos de organismos y establece los grupos basándose en esas afinidades porque es el único sistema (corrígeme si se te ocurre otro) científicamente competente (en lo que a falsabilidad se refiere) desde el puno de vista de la biología.

    De lo que se da cuenta Darwin es que las subespecies de hoy pueden ser las especies del mañana. Efectivamente, la evolución es, casi siempre, un continuo en el eje diacrónico (obvio), pero en el eje sincrónico la vida muestra discontinuidades, que son precisamente reflejo de la evolución. La biología las reconoce y las nombra, no las inventa.

    Las reclasificaciones están a la orden del día, principalmente porque cada vez tenemos más datos que nos hacen reconsiderar decisiones pasadas que pudieron ser erróneas (en serio, léete el enlace de mi comentario anterior, se explica todo esto con más detalle), pero no porque de repente se haya cambiado de criterio fundamental para clasificar. El criterio siempre es el mismo.

    Entras mucho en detalle sobre el caso de los osos pero la cuestión fundamental es que sólo aceptas el concepto biológico como válido para delimitar especies, y a lo que voy es que esa decisión ignora deliberadamente todo lo que ha llovido y lo que hemos aprendido desde Mayr: para empezar es una definición que ni siquiera es aplicable universalmente. Hay que empezar a darle la vuelta al razonamiento: el aislamiento genético es una consecuencia habitual de la especiación, pero no su definición, por lo tanto es útil como indicio, junto a todos los demás que tenemos y que hay que valorar en su conjunto.

    Más adelante mezclas de nuevo taxonomía y nomenclatura:
    no podemos definir al oso polar como: “Un tipo de oso que se parece al oso pardo pero que es distinto ya que es blanco, su cráneo es distinto, vive mas al norte y se alimenta de focas, aunque en ciertos casos se cruza con osos pardos produciendo descendencia fértil”. Eso no es válido, claro, así que científicamente el oso polar se define en dos palabras: “Ursus maritimus”, y para el oso pardo otras dos: “Ursus arctos”

    Pues resulta que es justo al revés, que los taxones como se definen es con una descripción formal. Una explicación de las homologías y de los caracteres que diferencias unos grupos de otros, una forma de distinguirlos. Las dos palabras es un nombre solamente, una etiqueta hueca que no significa nada si no está vinculado a un concepto. El binomio es sólo el dedo que indica, no el objeto indicado. Si el oso polar se llamase Ursus albus o persiana daría exactamente lo mismo.

  28. pvaldes 10 abril 2013 / 1:54

    mmh, por tanto veo que hay cientificos que aceptan como cierta una afirmación falsa con tal de que les permita explicar a otros lo que desean creer. Descorazonador pero no inesperado.

    Voy a subir la apuesta. Yo digo que existe, no una sino decenas de miles de casos en los cuales un organismo nacido de dos padres de la misma especie se convierte en otra especie a lo largo de su vida y que estas especies son perfectamente fértiles. O sea, poniendo una metáfora imaginaria para que se entienda: “el cruce de un oso blanco y un oso pardo da una rana”. Y además no lo pienso explicar para que os rompáis vosotros la cabeza, he he he… :-)

    ¿Cómo os ha quedado el cuerpo ahora? XDD

  29. Copépodo 10 abril 2013 / 3:20

    Pvaldes: ¿leo lo que escribes y me sigue dando la sensación de que asumes como premisa el concepto biológico como definición? Sobre lo otro que dices: no parece muy raro ¿no? Hoy en día ya deberíamos tener asumido que la hibridación es en sí misma un mecanismo de especiación.

  30. Icdeo 10 abril 2013 / 19:23

    Hombre Copépodo no soy tan ignorante ni tan tonto como para no entender que el nombre específico es arbitrario. Le han llamado “maritimus” como le podian haber llamado “albus” (por ser blanco), “glacialis” (por vivir en el hielo), o “cazafocus” (como quiera que se diga en latín “cazador de focas”). De hecho ha tenido muchos nombres específicos: eogroenlandicus, groenlandicus, jenaensis etc. http://en.wikipedia.org/wiki/Polar_bear
    Lo que discuto es que se llame “Ursus maritimus” y en lugar de “Ursus arctus maritimus”. Eso es porque, como dice la wikipedia, a pesar de la capacidad de hibridación entre osos polares y pardos:
    “se consideran especies separadas porque ninguna de las dos especies pueden sobrevivir a largo plazo en el nicho ecológico de la otra, tienen diferencias morfológicas y fenotípicas; metabolismo, comportamiento y comportamiento social distinto.” http://es.wikipedia.org/wiki/Ursus_maritimus
    No estoy diciendo que los científicos echen a los dados la asignación de taxones, obviamente al clasificar se busca reflejar el parentesco evolutivo. Pero siempre puede quedar la duda de si incluir un ser vivo o un conjunto de de seres vivos en un taxón o en otro, por ejemplo puede quedar la duda de si asignar a un animal una especie propia o ponerlo como subespecie de otra. Ahí es donde está el embrollo de definir qué es una especie. Fíjate que incluso anteriormente se denominó al oso polar “Thalarctos maritimus”, con su género propio. Después se revisó esa asignación y se decidió incluirlo en el género Ursus.

  31. Copépodo 11 abril 2013 / 4:32

    Bueno, no te lo tomes a mal, por favor, simplemente es que me he encontrado a menudo con un “contagio” de la arbitrareidad de la nomenclatura a la clasificación en la percepción de mucha gente.

    Las dudas siempre existen, como en casi todas las decisiones científicas. No hay certezas absolutas, sólo decisiónes más o menos de acuerdo con los datos disponibles. Yo en lo que quiero insistir es que cuando se hace un cambio en una clasificación no es porque se haya cambiado de criterio, sino porque se cuenta con nuevos datos. Sobre la explicación sobre el problema de las especies ya hablé mucho y no quiero repetirme.

    Muchas gracias por tus comentarios

  32. pvaldes 12 abril 2013 / 2:56

    “me sigue dando la sensación de que asumes como premisa el concepto biológico como definición?”

    ¿huh? ¿lo cualo? XDD

    “ya deberíamos tener asumido que la hibridación es en sí misma un mecanismo de especiación”

    Sí pero yo estoy siendo un poco más retorcido. Lo que he dicho es:

    …organismo nacido de dos padres de la misma especie…

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