El “gizz”, o la validez científica del criterio experto


Continuación de el post de la epifanía molecular, más o menos.

Aguila_imperial_ibericaUna de mis visitas a Doñana la hice con tres compañeros de la carrera, dos de ellos especialmente aficionados a la ornitología (que nos procuraron un telescopio para mayor éxito de la expedición). Fue una visita muy fructífera con muchos avistamientos de especies interesantes, tanto de aves (fue la primera vez que vi garcillas cangrejeras) como de otros animales y plantas. Se me quedó grabado un episodio concreto que tuvo lugar en algún lugar buscando el acceso al Lucio de Cerrado Garrido, cuando paramos el coche para ver con calma una espátula que nos salió al encuentro. Antes de volver a iniciar la marcha vimos volar sobre la lejanía de la marisma la figura de un ave, posiblemente una rapaz. Cambiamos de posición el telescopio para acercarnos esa silueta, casi a contraluz, pero ni siquiera con ese aumento se podía distinguir nada por el excesivo contraste, poco menos que una línea negra en el fondo azul. Sospechábamos que podía ser un águila imperial (uno de los platos fuertes de Doñana, que ya habíamos visto en los días anteriores), pero aunque el bicho iba y venía, daba quiebros y giros, y la silueta en general era compatible con la de un águila, con esa luz era imposible saber si tenía las plumas escapulares blancas, típicas de las águilas imperiales adultas. Uno de los compañeros pajarólogos puso el ojo en el telescopio y observó atentamente para concluir que sí, que se trataba de Aquila adalberti. “¿Cómo puedes saberlo?”, le preguntamos los demás, “No se le ve si tiene los hombros blancos”. Nuestro amigo se encogió de ídem y nos confesó que no sabía muy bien explicar por qué, pero que por la forma de volar, y por la impresión general que le causaba, tenía la certeza de que se trataba de un águila imperial. La verdad es que no me convenció el criterio de este chaval en aquel momento dado, pero no porque su explicación me pareciese poco razonada, sino porque dudaba que tuviese la experiencia suficiente como para hacer una afirmación como esa.

Entre los fans de las aves se maneja un concepto llamado “gizz“, procedente quizá del acrónimo “GISS” usado en la jerga de las fuerzas aéreas de la Segunda Guerra Mundial (General Impression of Size and Shape), para referirse a la primera impresión producida por una aeronave. Dejando al margen otras grafías que no vienen al caso, el gizz se describe como una suerte de cualidad indefinible que una especie de ave en particular da, algo así como la “vibración” que transmite o la identificación que surge de la intuición del pajarólogo de turno. Así dicho es posible que este criterio os parezca tan dudoso como me pareció a mí la identificación de aquella imperial nunca confirmada o desmentida, en cuyo caso debéis sorprenderos porque no sólo es un criterio real, sino que además es tan fiable como experimentado sea el observador (y es en este segundo término de la comparación donde realmente reside el quid de la cuestión). En efecto, si habéis salido al campo con un ornitólogo bien competente os daréis cuenta de que éste es capaz de, digámoslo así, “ver cosas que para vosotros son invisibles”, y encontrar distintivo un movimiento o una silueta difusa. Son los años de observación los que permiten desarrollar esta suerte de intuición, que a menudo es difícil de explicar con palabras. Cuando has visto un águila imperial cientos o miles de veces, cuando has observado atentamente el movimiento y el vuelo de docenas de especies de rapaces a lo largo de los años, desde luego que puedes identificar a una imperial en unas condiciones que para un principiante serían imposibles.

Quienes estén familiarizados con la forma de trabajo de un taxónomo clásico encontrará ciertas semejanzas con este proceder.

En mis recurrentes posts sobre taxonomía/sistemática (por ejemplo, este o este), siempre me rebelo contra el cliché que viene a decir que hasta que llegó la filogenia molecular, la clasificación de los seres vivos estaba hecha unos zorros por estar basada en criterios subjetivos y acientíficos y que el estudio comparativo de la estructura primaria de proteínas y ácidos nucleicos revolucionó todo el cotarro llevándonos a una nueva era de certeza taxonómica y unicornios de chocolate blanco. Más bien no. La filogenia molecular ciertamente ha revolucionado la clasificación de muchos linajes particulares, sin embargo, la mayoría de los nodos del árbol evolutivo ya estaban apuntalados gracias a la taxonomía clásica y fueron verificados por la filogenia molecular, sin necesidad de cambios revolucionarios. El conocimiento sistemático clásico fue la hipótesis nula a rebatir, pero no un desecho pasado de moda, y esto fue así porque, como conté en su momento, la taxonomía clásica trataba incluso en tiempos predarwinianos de establecer grupos en función de la homología de caracteres, que es justamente el único criterio posible en una clasificación científica y el que también persigue la filogenia molecular (si bien utilizando un formato de datos diferente). Los grandes morfólogos de los siglos XVIII y XIX aplicaron sus conocimientos de anatomía comparada para identificar los caracteres homólogos y construir, primero clasificaciones artificiales y, más adelante, clasificaciones naturales y filogenéticas conforme se dio verdadero sentido (evolutivo) al criterio de homología. En otras palabras: esa gente sabía muy bien qué tenía que hacer (si bien durante ciertos periodos no entendían totalmente por qué lo hacían, aunque ese es un tema que quizá quede para otra ocasión).

Si el objetivo lleva estando claro como el agua varios siglos, la dificultad reside, por supuesto, en distinguir la homología de la homoplasia, del ruido, de las pistas falsas. La intrincada y a menudo complicadísima mezcolanza de homología y homoplasia es lo que convierte a la sistemática en una disciplina a la vez apasionante e infernal. Como el conflicto está en la raíz del procedimiento sistemático, es decir, como los datos están “sucios” de homoplasia (y otras guarrerías como genes parálogos y demás) desde su fuente debido a la inconmensurable plasticidad de la materia viva, no hay atajo válido que nos permita estudiar directamente sólo la señal filogenética, sólo las homologías. Entre otras cosas esto quiere decir que independientemente del método empleado (datos morfológicos, secuencias de ADN, series fosilíferas) y del marco teórico que empleemos para la reconstrucción evolutiva (generalmente la aplicación de métodos probabilísticos en un marco cladístico) el nivel de incertidumbre de las reconstrucciones filogenéticas es bastante alto, aunque se haga lo mejor que se pueda.

Durante cerca de tres siglos, el establecimiento de la homología de caracteres por parte de los taxónomos, digamos, clásicos, se ha hecho (y se sigue haciendo), literalmente, a ojo. Esta es una de las razones que inmediatamente hace arrugar el entrecejo a mucha gente, incluyendo muchos biólogos y que se convierte en la principal crítica de este proceder: la subjetividad. La crítica es aparentemente pertinente, porque en última instancia la decisión sobre cómo agrupar los organismos o cuántas especies reconocer depende del criterio experto de un investigador, lo que para muchos sería caer en la falacia del argumento de autoridad. El hecho de que la divergencia de criterios en taxonomía haya sido fuente de muchos debates no parece sino aumentar las sospechas de que las decisiones de un taxónomo pueden ser volubles y poco científicas.

Durante mucho tiempo esta cuestión me tuvo un poco dividido. Por una parte entendía las críticas, pero por otra me parecía injusto no reconocer todas las ocasiones en las que los morfólogos habían clavado su interpretación sobre la homología de ciertas estructuras y parentescos de distintos grupos de organismos incluso en condiciones impensales de dificultad. ¿Esa maestría intuitiva de reconocer relaciones evolutivas, de identificar especies… era simple casualidad? ¿Cómo justificar de una forma científica y sin caer en un mero argumento de autoridad el criterio experto? ¿Cómo explicar que al igual que el ornitólogo experimentado reconoce el águila imperial sin verle los hombros de la misma manera que el taxónomo vetusto reconoce inmediatamente las especies familiares? Mi respuesta a esta pregunta llegó de la reciente lectura de “A Framework for Post-Phylogenetics Systematics“, de Richard Zander.

Se trata de un libro denso que da para discutir muchos temas, pero que entre otras cosas hace una defensa del criterio experto de la taxonomía clásica, del “gizz” del especialista, como un ejemplo de razonamiento abductivo. Dicho de forma sencilla: el cerebro humano tiene excelentes aptitudes para detectar patrones y reconocerlos porque en su propio funcionamiento de percepción y memoria influyen unos mecanismos heurísticos que tratan de hallar una solución basándose en experiencias previas y opciones “plausibles” pero sin ser exhaustivo en la exploración de todas las posibilidades. Básicamente esto es un fenómeno inconsciente de “entrenamiento” en el reconocimiento de patrones. El hecho de que sea algo un tanto abstracto no lo hace menos fiable. Por ejemplo: somos buenos de forma innata en reconocer caras porque nuestra interacción social depende en gran parte de ello. Las caras se reconocen por la combinación de variables morfométricas (las mismas que permiten los sistemas automáticos de reconocimiento de los aeropuertos) que percibimos de forma inmediata (sin sacar ninguna calculadora ni cinta métrica). De entre los siete mil millones de seres humanos que hay, todos seríamos capaces de reconocer casi sin error a varios cientos de individuos que conocemos bien. Este es un buen ejemplo de un tipo de reconocimiento de patrones muy fiable, y que sin embargo hacemos “a ojo”.

El reconocimiento de patrones morfométricos se puede entrenar. Un ejemplo de ello es la dificultad que tenemos todos en reconocer individuos de razas que no nos son familiares (“todos los chinos son iguales”). Por supuesto, tiene sentido entrenar una mente en concreto para reconocer patrones morfométricos nada inmediatos, como los que pueden presentar otros organismos vivos. Un ornitólogo experimentado siente el “gizz” simplemente porque su cerebro está entrenado en el reconocimiento de patrones, en razonamiento abductivo. No ser capaz de verbalizar una explicación no significa que no haya alcanzado de forma insconsciente una salida al laberinto heurístico y nos diga si se trata o no de un águila imperial. Por supuesto, las diagnosis o corazonadas intuitivas de una persona, por muy entrenada que esté, no tienen por qué ser necesariamente verdaderas (ni ser impermeables al ruido de la homoplasia), pero eso no es motivo para descartar el razonamiento abductivo y la intuición basada en la experiencia como una fuente muy fiable de, al menos, robustas hipótesis de trabajo. En palabras de Zander:

Classical taxonomy has been accused of being antique, subjective, “merely” intuitive or even instictual, a product of “autority figures” invoking a personal nous. Classical taxonomists are likened to red-daubed feathered shamans dancing in fitful firelight […] The words intuitive and subjective must not be conflated. Intuition is a bright idea grounded in thorough familiarity with data and theory, while subjective means existing only in the mind or illusory. Intuition is fundamental to hypothesis generation, which is part of an objective scientific endeavor. Subjective is, by definition, not objective.

Unas palabras más relativas a la filogenia molecular y cómo encaja en todo esto: como he dicho antes, los datos moleculares no están exentos de los mismos problemas a los que se enfrentan los datos morfológicos, sin embargo sospecho que existe una indulgencia mayor con ellos por un simple motivo: los resultados nos los da un ordenador. Eso de que sea un software determinado el que nos diga si “A” está más emparentado con “B” que con “C” nos encanta, pero a menudo nos olvidamos de todas las decisiones totalmente intuitivas que hemos tomado preparando esos datos: selección de especímenes, alineamientos retocados a mano, secuencias excluidas por su ambigüedad, preferencia de criterios, y, por supuesto, mecanismos heurísticos (esta vez realizados por un ordenador, pero heurísticos a fin de cuentas, no exhaustivos) para encontrar una respuesta. Por mucho que nos fascine que la respuesta nos la de un ordenador, la incertidumbre sigue allí.

Durante las primeras décadas de filogenia molecular se pensó que nuestros problemas exprimiendo datos moleculares se debían a una escasez de datos: sólo usábamos unos pocos genes para repesentar la evolución de linajes completos de organismos. En pleno apogeo de la secuenciación de nueva generación, que nos permite secuencias genomas completos, o casi, estamos viendo que más datos moleculares a menudo no significa hallar una solución definitiva. Os sorprendería la cantidad de artículos que van saliendo en los que ni siquiera usando cantidades monstruosas de nucleótidos somos capaces de dar una respuesta inequívoca a un problema y hemos de seguir tirando de razonamiento abductivo, intuición y sentido común otorgado por la experiencia. Curiosamente nadie parece rasgarse las vestiduras por ello en la comunidad científica, incluso aunque a veces implique la modificación de resultados previos.

Y termino:

El verdadero desafío de la sistemática del siglo XXI es la abundancia de datos, no su escasez. Lo realmente complicado será convertir una ingente cantidad de información mezclada con ruido en una reconstrucción evolutiva coherente que dé sentido a una clasificación cada vez más estable. El razonamiento abductivo aplicado sobre datos de diferente procedencia nos sirve para levantar hipótesis de trabajo. Con suerte éstas coincidirán (como ha ocurrido a menudo), y es muy, muy improbable que esa coincidencia sea por simple casualidad. Si no coinciden, tocará seguir trabajando.

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21 thoughts on “El “gizz”, o la validez científica del criterio experto

  1. mictter (@mictter) 19 junio 2014 / 15:27

    Algo comparable, aunque tenga muy poquito que ver: cuando vemos una bandada de turistas, casi todos somos capaces de identificar con muchas probabilidades de éxito su lugar de origen, aunque no les hayamos oído hablar: ciertos detalles en el vestido, la forma de andar, yo qué se… a menudo no somos capaces de describir qué nos ha hecho pensar (y acertar) que esos son alemanes o los de más allá italianos.
    Cuando vemos un grupo de compatriotas en el extranjero, solemos acertar fijo :)

  2. Rufo 22 junio 2014 / 11:30

    A mi, salvando las distancias, y también un poco por deformación profesional, me pasa cada vez que se planta delante mía una imagen ‘photoshopeada’ o un fake en video. Puede ser real, puede estar actuado/montado/manipulado, y de contener efectos visuales, puede ser un efecto físico, óptico o digital. Y además, saber cómo lo han hecho. Diría que acierto el 99% de las veces (lo cual digo yo que tendrá algo de merito cuando precisamente tratan de engañarte), y como bien dices, es un ‘feeling’ no verbalizable, aunque me he curado en salud y también he tenido que apañarmelas para para aprender saber explicar el porqué de cada cosa, al menos a mi mismo, porque también hay que añadir como explicar algo a alguien sin los conocimientos previos necesarios. Una parte la compararía con pura intuición y experiencia (‘eso ya lo he visto antes, ya lo he hecho antes’), la otra, parecida a como un buen cocinero sabe reconstruir un plato que han puesto ante él, no más que probandolo y observándolo.
    Muy interesante Copépodo, as usual. :)

  3. amol 23 junio 2014 / 15:18

    Muy interesante!. Yo creo que todo el mundo, a poco que sea perito en alguna materia, tiene experiencias semejantes.
    Me llama la atención que prácticamente no había leído ni oído hablar nunca del razonamineto abductivo y de repente empieza a aparecer en artículos, cursos (http://www.taxonomytraining.eu/content/philosophy-biological-systematics), etc. ¿Es casualidad o se ha puesto de moda?

  4. pipistrellum 24 junio 2014 / 11:10

    Interesante tema, es verdad.

    No conocia el concepto Gizz. Lo mas parecido seria el ojo clinico.

    Es curioso como el cerebro aprende por si solo sin esforzarse especialmente de una experiencia sin darselo máscado como en los libros. Y muchas veces es mas facil satisfactorio para el cerebro la experia vivida que empollar libros a pesar de contiener muchisimos menos datos y no tener que selccionar que vale y que no vale.

    En las tecnicas educativas se esta aplicando cada vez mas. En casa no te empollas un receta de cocina y luego la haces. La vas haciendo sobre la marcha y al final la aprendes y de una forma mas solida que si la empollas. Y a veces tambien es mas rapido.

    El sistema educativo natural era aprender de algun mienbro de la aldea segun se hacian la cosas. El sistema actual es bastante artifial e inefectivo.
    Con ordenadores el problema es menor que con libros, pero tambien pueden faltar datos, como el olor, la calidad del sonidos, ambiente etc. Por el momento no van a poder sustituir a la experiencia real, aunque los simuladores son muy efectivos para adelantar el 90% del aprendizaje cuando se empieza la practica real.

    Es curioso como el cerebro aprende casi sin querer exponiendose a la experiancia. Muchos programadores saben quien ha escrito un codigo por la forma de escribirlo.
    En una panaderia de un pais arabe, el dueño sabia por la forma quien habia amasado la masa o incluso si habia tenido un mal dia.

    Por lo que he oido, los medicos se queja que en la uni no se trabaja tanto el ojo clinico de los futuros medicos como antes. No sé si es real porque es una tradicion quejarse de los jovenes o que las cosas no son como antes.
    El ojo clinico crucial para la funcion del medico. Hay quien lo tiene muy bueno y en veterinaria hay caso con deducciones asombrosas.

    Sin ser medico tambien se puede entrenar el ojo clinico. Hay una pagina semiautomatica que pone en internet muestras de microscopio y se lo muestra a navegantes para que la diagnostiquen.
    Suelen acertar bastante y produce un gran ahorro. Para asegurarse se las muestran a 12 profanos.

    Los ordenadores tambien empiezan a tener ojo clinico. Alimentaron un programa de inteligencia artifical con muestras de voz y ahora es capaz de detectar el alzheimer con mas antelación que un humano o cualquier otro tests. Se supone que mas racional o cuadriculado que un ordenador no hay nada, pero no se sabe muy bien que criterios sigue para detectarlo.
    Hay que enseñarles a explicarse. Tal vez pronto empiezen a crear conocimiento nuevo por su cuenta. Se sale del tema pero la creatividad tambien esta empezado se asequible para los ordenadores y en algunos casos mejor que la de los humanos.

    En ciencia no hace falta saber como algo funciona para saber que funciona. Se puede hacer un estudio estadistico para saber el nivel de eficacia.
    Se hacen estudios para saber el acierto del Gizz u ojo clinico de cada persona?

    Ahora en los pronosticos se dice menos que va a llover o no. En cambio se dice si va a haber n 20 0 80% de probabilidad de lluvia. Me parece una practica muy util para mostrar la confianza que uno tiene en su criterio y tambien si el acierto percibido coincide con el real.
    En asuntos intutivos me parece muy util. Detectar mentiras, etc.

    Creo que no me dejo nada, pero el gizz u ojo clinico (tienen que haber una palabra mas generica) es la esencia de la forma de aprender de los humanos.

  5. Álvaro 24 junio 2014 / 22:21

    Aquí uno de los que suele identificar por gizz :p. Mis amigos flipan, y dicen que me lo estoy inventando, pero luego corroboran que no. A su vez, yo también lo flipo con los que saben mil veces más que yo (una amplia mayoría en este planeta) e intento aprender de ellos
    Imagino que es la experiencia, uno va aprendiendo cada día y es capaz de percibir más detalles de lo que pasa en el campo.

  6. Copépodo 25 junio 2014 / 16:43

    Mictter: Sí, supongo que reconocemos todo tipo de patrones eficazmente. Lo difícil, claro, es cómo integrar esas herramientas en un marco científico. Por una parte parece difícil, pero el caso de reconocimiento de caras es muy ilustrativo: por ejemplo, el mero testimonio verbal de reconocimiento de una persona tiene validez judicial, nadie lo pondría en duda.

    Rufo: Leyéndote, no sé por qué, me he acordado de los vídeos de los astronautas en la luna y lo difícil que sería hacer una falsificación de una gravedad distinta a la terrestre: unos hipotéticos falsificadores de la conspiración lunar no podrían haber simulado la gravedad lunar simplemente ralentizando el movimiento (no es exactamente lo mismo).

    Amol: gracias por comentar, yo tampoco sé decirte si es casualidad o moda (o uno de estos casos en los que aprendes una palabra nueva y empiezas a oírla por todas partes), pero tengo esa misma sensación. El curso que enlazas tiene una pinta estupenda, iría de cabeza si no me pillara tan lejos.

    Pipistrellum: Sí, supongo que “ojo clínico”, o simplemente intuición (determinados tipos de intuición, basada en la experiencia y en la expectativa de hallar patrones reconocibles) forman parte de esos mecanismos de la percepción de los que no somos conscientes. Los ordenadores de hecho utilizan mecanismos heurísticos porque nosotros les hemos enseñado, pero imagino que en términos de desarrollo de inteligencias artificiales estos aspectos son críticos para el aprendizaje.

    Álvaro: en la anécdota que cuento yo desconfié del diagnóstico que nos dio el chico este no porque me pareciera imposible hacerlo por “gizz”, sino porque no le tenía por alguien suficientemente experimentado: el bicho en cuestión estaba muy lejos. El caso de las aves es un ejemplo muy bueno, cualquiera que haya salido al campo con un ornitólogo realmente experimentado se habrá sorprendido mucho. Gracias por comentar.

  7. panta hernandez 26 junio 2014 / 13:34

    Maravilloso, he disfrutado leyendo el artículo.
    Me has recordado -quizá más de una vez haya respondido lo mismo- la idea de Oliver Saks en ‘Historias de la ciencia y el olvido’ que mencioné por aquí http://deproapopa.blogspot.com.es/2009/10/ironias-geometricas.html
    ¿puede ocurrir que no saber encajar una serie de hechos en nuestras teorías científicas nos haga excluirlos de las descripciones? En este caso se refería a los patrones geométricos que se veían en momentos de jaqueca descritos en el siglo XIX y que dejan de aparecer en las descripciones del XX

    Saludos

  8. Rufo 26 junio 2014 / 19:38

    Ay, me tocas la Luna. No, no es lo mismo. La caida, el movimiento pendular se puede simular, pero no la inercia ni la velocidad a la que se mueven los objetos. De hecho, dando saltitos los astronautas descubrieron que podían avanzar bastante más rápido que en la Tierra. Pero a lo que voy: hace un tiempo le di vueltas a una idea que nunca me dio para post, así que la comparto aquí ¿Qué hay en los vídeos grabados en la Luna, que, por si mismos y sin necesidad de buscar referentes a datos externos, demuestran que lo grabado es real, y no en un estudio? Bueno, hallé uno y que me parece bastante sólido: la forma en que el polvo levantado por cada pisada de los astronautas (o las ruedas de los rover) cae. En la Tierra, en presencia de atmósfera, siempre queda polvo en suspensión, se crean turbulencias, queda una nube… En los vídeos de la Luna se ve como el polvo cae a plomo: trayectorias parabólicas perfectas y sin rastro polvo en suspensión. Bueno, dado que es *razonable* pensar que no se puede crear el vacío en un estudio de televisión, acaba siendo hasta factible pensar que lo mismo si, oiga, fueron a la Luna.
    Porque siempre pueden decir que lo que Dave Scott llevaba en las manos no eran un martillo y una pluma: http://youtu.be/5C5_dOEyAfk
    ;)

  9. agu2v 4 julio 2014 / 7:08

    Bueno, eso del ‘gizz’, vosotros los científicos podréis llamarlo como queráis, pero para mí es lo mismo q cuando ves a un amigo de lejos y dices ‘ese es tal, lo sé por los andares’. Y aciertas. Es la misma sensación.

    Lo q no nos damos cuenta muchas veces, es q en nuestra cabeza tenemos un ordenador, q almacena y compara datos y nos lleva a muchas conclusiones. La cuestión es q sí, nuestro ordenador mental está muy influido por la otra cara de la moneda de nuestro cuerpo: los sentimientos, y eso es parte del ruido q debemos desechar cuando investigamos algo para llegar a conclusiones válidas. Por ejemplo, cuando el ego lleva a alguien a abusar de su autoridad en una investigación; por no ser capaz de reconocer q a lo mejor está equivocado con respecto a algún planteamiento.

    Es bastante interesante todo esto q cuentas, aunq a mí me pilla muy lejos por el campo en el q lo estása aplicando. Pero creo yo q es aplicable a todos y cada uno de los demás campos de la vida: la experiencia en la observación, más la humildad para ser capaces de reconocer cuándo nos equivocamos (y así poder mejorar en la observación) nos lleva a ser buenos investigadores, sea en el campo q sea.

  10. agu2v 4 julio 2014 / 7:13

    Rufo, una duda q me ha entrado al ver el vídeo ese q has puesto: por qué caen a la misma velocidad el martillo y la pluma? Se supone q la gravedad de la Luna va en función de la masa del cuerpo celeste, y este se multiplica por la masa del cuerpo ‘q cae’, no? Aun siendo ésta mucho menor q en la Tierra, debería haber diferencia en la velocidad de caída del martillo y la pluma, no?

  11. pipistrellum 6 julio 2014 / 22:15

    Se supone q la gravedad de la Luna va en función de la masa del cuerpo celeste, y este se multiplica por la masa del cuerpo ‘q cae’, no?

    Yo tambien pienso que deberia de haber algo de diferencia, pero no por la gravedas sino porque hay algo de atmosfera.

    En ausencia de la resistencia del aire, todos los cuerpos caen al mismo ritmo.

    Vi en una serie americana como un profe de instituto metia una pluma en un tubo transparente. Hacia vacio con una bomba y giraba el tubo para que cayese de repente y la pluma caia a plomo. Hasta hacia ruido pero no se si eran efectos sonoros de la peliculas.

    Su`supongo que si la altura es suficientemente grande, se veria que el martillo cae un poco ntes de la pluma pero a esa altura no se aprecia.

    Aunque se diga lo contrario, como norma general, los objetos más pesados, por su densidad o tamaño, si caen mas deprisa que los ligeros.

    Si afirmas que todos los objetos caen al misma velocidad sin importar su peso, alguna vez acertarás pero en la mayorias de los casos te equivorás.

  12. Copépodo 10 julio 2014 / 1:24

    Panta: preguntas “¿puede ocurrir que no saber encajar una serie de hechos en nuestras teorías científicas nos haga excluirlos de las descripciones?”, y hombre, yo creo que es evidente que así ha pasado muchas veces y seguro que nos sigue pasando. Y lo contrario también (meter elementos que no están pero que creemos imprescindibles). Por eso es tan fácil desconfiar de la propia percepción como criterio objetivo, ¿no? De lo que se trata es de saber aprovechar también sus bondades.

    Rufo: ese ejemplo que pones, el de la trayectoria del polvo levantado por el rover, lo pone Eugenio Fernández en “La conspiración lunar, vaya timo”. Él coincide en que eso no se puede simular de ninguna manera manipulando un vídeo terrestre.

    AguVV: sí, el nombre es lo de menos, la cuestión es que la percepción humana, adecuadamente entrenada, puede encontrar patrones en fenómenos para los que no estaba “adaptada” (por decir algo) en un principio, como puede ser distinguir especies de gorgojo a pelo.

    Pipistrellum y AguVV: bueno, la FUERZA es la que depende de la masa del objeto atraído, pero en la superficie de la Luna, al igual que ocurre en la superficie de la Tierra, consideramos una ACELERACIÓN constante (9.8 m/s2 en la tierra y la que sea en la luna, ¿1.6?), es decir, que las velocidades de caída de los objetos, si no hay rozamiento, no dependen de la masa del mismo y por lo tanto. Galileo soltando sus apócrifas bolas de plomo y de corcho en la torre de Pisa y tal.

  13. Biónica 16 agosto 2014 / 12:20

    Yo identifico algunas especies de levaduras en medio cromógeno por gizz este e incluso en agar glucosado de Sabouraud hay tres que se pueden distinguir perfectamente por textura tamaño y forma de la colonia. En algunas lecturas de perfiles bioquímicos a 24h con perfiles numéricos dudosos tengo impresión acertada de cuál será la identificación definitiva. Aunque, suelo decir que en este caso concreto, el gizz depende mucho de conocer la epidemiología. E insisto mucho en que no hay que dejar llevarse por el gizz porque tengo muchos compis que sin tener “ojo” se lanzan a forzar identificaciones por métodos variopintos que tienen poco de científico :/ (se nota que estoy harta de corregir? xD)

  14. Dr. Litos (@DrLitos) 16 agosto 2014 / 12:44

    Fascinante la entrada, me ha encantado. La introducción ornitológica me ha parecido sensacional, por la descripción de la sensación y por lo “al pelo” (a la pluma en este caso) que viene para el texto que sigue. Además también he jugueteado con la ornitología y he andado con muchos pajarólogos expertos y verlos gizzear es fascinante.

    Respecto al resto, poco que añadir. Pensaba que incidirías más en cómo ese concepto de gizz se aplica a veces a otras ramas más experimentales de la ciencia, como cuando a mí me enseña mi pupilo un western blot con chispitas de ilusión en los ojos, y sólo con un vistazo le digo “lo siento chaval, eso es background inespecífico como que me llamo Litos”.

    Y en cuanto a las apreciaciones de la filogenia molecular, coincido plenísimamente; cuando empecé a trabajar en alineamientos de secuencias y árboles filogenéticos, llegados a cierto punto me dije “un momento, si aquí voy quitando las secuencias que son demasiado diferentes, y recorto fragmentos, y excluyo tal especie porque es muy lejana, y tal y cual y pascual… al final, ¡me va a salir justo lo que quiero encontrar!” Bueno, luego no es así tan extremo, pero realmente con las técnicas bioinformáticas existen los mismos sesgos que con los demás experimentos, tienes toda la razón. Y también coincido con lo de que las respuestas, si bien sirven para matizar y definir detalles muy interesantes de la evolución génica y proteica, rara vez dan un golpe sobre la mesa y zanjan cuestiones dilemosas. Me viene a la mente el papersito de los kinetócoros de los kinetiplástidos, si recuerdas; todo muy interesante y mega bien trabajado, pero al final las tres hipótesis sobre la posible evolución de los kinetócoros “superiores” seguían sin responder, aunque el gizz podría llevarnos a favorecer una posibilidad frente a otra, jeje…

    Qué mal me sabe haber leído esto tan tarde, pardiez. Pero bueno al menos las vacaciones me están sirviendo para ponerme al día.

  15. Pipistrellum 19 agosto 2014 / 18:07

    Respecto a la gravedad. En condiciones de no rozamiento ni siquiera de gas la aceleracion es la misma, SI.

    Pero en condiciones normales no es asi, No se si este blog todo el mundo lo tiene claro, pero mucha gente ha aprendido que a pesar de contraintutivo todos los objetos caen a la misma velocidad, salvo ciertos caso como una plumo o paracaidas. y no es asi. Sin animo de apropiarme de la razon ;)

    Una caja con una lavadora dentro y sin lavadora no cae a la misma velocidad. Es es un ejemplo que vi en un programa de TV para demostrar que si. Caian casi a la vez pero la vacia caia un poco despues.
    Igualmente un globo lleno de agua y de aire o una cisterna de camion vacia y llena son ejemplos en los que solo varia el peso, e intuitivamente sabemos que no caerian a la vez.

    Otra variante de que la gravedad hace caer todo a la vez en la atmosfera, es “la gravedad atrae a 1G a los objetos hasta que llegan a la velocidad terminal y entonces mantienen la velocidad”
    Ese concepto se lo he oido a un fisico pero no es asi.

    Cuando la velocidad deja de ser cero, hay un rozamiento. La gravedad tiene que repartir la fuerza de la masa entre acelerarla y luchar contra los rozamiento. Entonces segun llega a la velocidad terminal, queda menos fuerza para acelerar la masa y mas se dedica al contrarestar el rozamiento. Progresivamente la aceleracion sera menor. Teoricamente se acercaria a VTerminal sin llegar a alcanzarla.

    Lo que significa que desde el primer momento un objeto ligero, por norma general recalco, empezara caer mas lentamente que uno pesado aunque el efecto es mucho mayor segun aumenta el tiempo de caida.

    Un objeto puede ser mas ligero porque es ms pequeño y por tanto su relacion volumen/superficie es menor y por tanto su RAerodinamica es proporcionalmente mayor.
    Tambien puede ser porque es menos denso y con el mismo volumen y Resisntencia el peso es menor.

    Un contraejemplo de objeto más ligero que puede caer más rapido que uno pesado, es un Halcon peregrino y un saltador de puenting. Se ha hecho el experimento en Corwin adventures y un Halcon a podido alcanzar al saltador de puenting y cogerle algo de la mano.

    Siento el offtopic. :P

  16. Copépodo 2 septiembre 2014 / 22:36

    Biónica: identificar a pelo colonias de hongos, toma ya, eso es gizz del bueno

    Dr. Litos: perdona la tardanza en contestar, pero vamos, te agradezco el comentario y lo secundo, sobre todo en aquello del “cherrypicking molecular”

  17. pvaldes 8 septiembre 2014 / 20:02

    Ya que parece que nadie lo ha comentado.

    “instinto”, hermosa palabra
    “ojo clínico”, otro término con raíces interesantes
    “intuición”

    Cambiar eso por el término gizz es un mal negocio, sobre todo por ser prácticamente idéntico a otro término inglés jizz, de significado menos elegante, y por tener significados como jerga igualmente escatológicos.

    Yo no lo usaría alegremente y menos en presencia de angloparlantes porque la posibilidad de hacer el ridículo por querer ir de “i-pipol modelna” es elevada. Me parece un campo de minas. Empiezo a sospechar que algún nativo te ha gastado una broma cope.

    A veces se nos olvida que tenemos preciosas palabras en castellano para definir cualquier cosa que necesitemos sin ninguna clase de complejo. :-)

  18. pvaldes 8 septiembre 2014 / 20:14

    Por otra parte si realmente uno quiere insistir en la contundencia yo sugeriría usar el clásico “eso es una perdicera por mis huevos!”, así dicho en tono tajante, y te quedas más ancho que el Curro Jiménez. Decir que “eso es una perdicera por mi semen!” no es tan eficaz (y no deja de sonar un tanto marranete)

  19. Copépodo 10 septiembre 2014 / 1:53

    Pvaldes: muy adecuado tu comentario, de hecho he visto más a menudo en la red escrita la versión con j INCLUSO cuando se habla de aves. Véase:
    http://en.wikipedia.org/wiki/Jizz_%28birding%29
    Así que no, no me han gastado una broma, y sí, he escogido dejarlo con g precisamente para que no quedara una guarrada. No defiendo en absoluto que se empiece a usar esa palabra en sustitución de ninguna otra, no me parece necesario, y ya ves que no me he inventado el término en cuestión, sólo lo he sacado a colación porque parece que los ornitólogos tienen mucho mejor asumida esa forma de percepción como una fuente legítima de conocimiento abductivo (no exclusivo ni de la ornitología ni de la sistemática, claro), conocimiento que, segun algunos más puestos que yo en epistemología, es necesario formalizar. Me parece un campo muy interesante, lo llamemos como lo llamemos.

  20. Gabriel Arellano 12 septiembre 2014 / 16:28

    No conocía el término, yo diría que no es casual el parecido con “guess”.

    El otro día vi una conferencia de Richard Feynman sobre la heurística de los ordenadores (https://www.youtube.com/watch?v=EKWGGDXe5MA). Y dice que un humano jugando a ajedrez solo puede evaluar 35 escenarios posibles, mientras que el ordenador (en esa época) evalúa 35 millones de escenarios posibles. Y el humano, haciendo eso, captando el gizz del tablero en ese momento, puede jugar tan bien como el ordenador. ¡Impresionante! IM-PRESIONANTE.

    Explotar demasiado la capacidad de los humanos de detectar verdades a un coste bajísimo no se considera un método “serio”. Sin embargo la ciencia, en muchos casos, podría interpretarse como sierva del entendimiento. El “método científico” es en esos casos una sucesión de (intentos de) objetividades puesta al servicio de una subjetividad, de cómo vemos nosotros (cada uno de nosotros) las cosas, o de cómo re-interpretamos el mundo a la luz de esos nuevos conocimientos. ¿Por qué el estándar dorado ha de ser hacer las cosas como si fuéramos ordenadores acumulando capas y capas de conocimiento objetivo, parametrizando cuantitativamente un brutal modelo jerárquico del universo? En algunos casos eso es útil, pero en otros casos, incomprensiblemente, ponemos esa maquinaria al servicio de una conclusión general, cualitativa, sin la cual no sacaríamos ningún provecho. Y lo hacemos descaradamente. Tras un arduo experimento y análisis, al final lo que queremos extraer es, precisamente, el gizz de los resultados cuantitativos que “la máquina” ha generado. Y eso es lo único valioso, y lo que uno busca cuando lee un paper, o cuando incorpora un conocimiento. Sospecho que por ahí debe andar la brutal diferencia entre memorizar y aprender, ……………………

    Un post extremadamente sugerente, por eso mismo he de abandonar la reflexión, me llevaría demasiado lejos y he de ganarme el pan. ¡Felicidades!

  21. pipistrellum 24 marzo 2015 / 15:51

    Me acabo de enterar que en doñana cuentan las bandadas de aves a bulto con bastante precisión 20% arriba a abajo.

    Para comprobar la fiabilidad del censador utilizan un programa que muestra puntos en la pantalla y el censador tiene que acertar mas o menos.

    Sobre el minuto 29:00 del link de arriba cuenta la tecnica y el reportaje empieza sobre el 14:00.

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