Mis pecados americanos (1 de n): me gusta Nueva York


Tarde o temprano tenía que pasar, por aquello de que nunca te bañas dos veces en el mismo río, y todo eso: tras dos años en el yanqui, ya no soy el mismo que cuando vine, y he cambiado de opinión o adoptado nuevas costumbres. Todas ellas se deben a lo que he aprendido de esta experiencia, y hay bastante de prejuicios superados. Los voy a llamar “pecados” por lo que tienen de traición a mi yo del pasado, pero más por hacer la gracia que otra cosa: en el fondo estoy contento de ver que sigo siendo capaz de aprender cosas nuevas. Además, ¡Que le den a mi yo del pasado! ¿Qué ha hecho por mí? Empecemos:

Manhattan, desde el "Top of the Rock"

Primer pecado. Me gusta Nueva York. Mucho

Esto merece una puesta en contexto, que sirve además de introducción a esta pecaminosa serie.

Creo que viajar es uno de los grandes placeres de la vida, así que siempre que he tenido unos ahorillos me los he gastado en conocer sitios, cuanto más lejanos, mejor. En los viajes me gusta disfrutar de los espacios naturales que visito, como muchos sabéis por la chapa que doy luego aquí, pero también me gusta visitar y conocer las ciudades. Sin embargo, hasta que visité EE.UU. por primera vez, mi forma de visitar y apreciar una ciudad era algo limitada: la experiencia y calidad de la visita era proporcional a la cantidad y calidad de ruinas, catedrales, plazas, palacios, museos y demás centros de interés para el visitante. Aunque lugares como los mercados o las cafeterías también entran en el conjunto, al final, lo interesante de una ciudad tenía mucho que ver con su poso histórico.

En aquella época, pensar en las ciudades de EE.UU. me provocaba un inmenso aburrimiento y creía (mostrando la euroarrogancia que tan bien nos caracteriza) que habiendo estado en lo mejorcito de las ciudades europeas y algunas de Oriente Medio (cuna de la civilización, etc), ninguna agrupación de rascacielos de menos de 300 años podría hacerme levantar una ceja. ¿Nueva York? Sí, claro, hay que ir a los museos y esas cosas, pero por lo demás, ¿Cómo buscarle el alma a una ciudad que nombra sus calles con números y en la que cada esquina es perfectamente sustituible por otra?

ChinatownHoy me hace gracia acordarme de esa estrechez de miras: no sólo era en lo relativo a las ciudades, sino que tenía asumida de alguna forma que un país mestizo y reciente como EE.UU. era incapaz de tener algo auténtico, algo genuino capaz de emocionarme, una cultura propia merecedora de interés. Una parte de esta culpa la tiene que estamos todos un poco hasta las narices de que nos vendan cultura estadounidense en películas y series, y todo el rechazo que genera el imperialismo gringo. Todo esto es verdad, y merece quizá una crítica adecuada para que los guardianes de la ortodoxia hispana se rasguen las vestiduras cuando se celebre Jálogüin en Móstoles y, ya más en serio, no nos olvidemos de Guantánamo, la CIA, Irak y un largo etcétera. Que sí, todo eso es cierto, pero es un tema distinto. Eso no es todo EE.UU. La gente de este país no es un conjunto de homersipmsons descerebrados, blancos, de clase media-alta, con casa de lujo, coche enorme, tendencia a la obesidad y todos los clichés que se os ocurran. Trescientos millones de personas dan para mucho, es un conjunto imposible de englobar en una sola categoría, muy rico en matices, y desde luego, digno de interés.

Este tiempo viviendo aquí sí que me han servido para entender que no hacen falta miles de años de historia para que la gente que vive en un territorio acabe adaptándose a la exclusividad de un entorno irrepetible generando algo igualmente único. El ser humano y el entorno, modificándose mutuamente una vez más. Aunque me costase verlo, por supuesto que existe una cultura interesante propia en EE. UU. en general y en Nueva Inglaterra en particular, auténtica y única, como único es cada rincón del mundo, a fin de cuentas.

Percatarme de los pequeños y grandes detalles de autenticidad del día a día, darme cuenta de que en tal o cual momento estaba siendo testigo de sucesos que no se ven en otras partes del mundo, fue especialmente difícil aquí, en comparación con otros lugares que he visitado. En parte, como he dicho, es por los prejuicios, y en parte también por esa traicionera sensación de familiaridad: te crees que tantos años viendo los Simpson te convierten ya en un entendidillo. Y no. Hay algo en celebrar el 4 de julio en pleno bosque, con tarta de manzana, baño en el lago, luciérnagas al anochecer y cohetes (traidos de otro estado, que aquí es ilegal venderlos) que lo hace diferente de un día de domingueo veraniego sin más. Tú eres sólo un espectador invitado, pero imaginas cuántas infancias han debido quedar marcadas por días como este y para cuántas personas forma parte de su identidad más íntima. Por supuesto, esto va mucho más allá del nacionalismo y la bandera, de la misma forma que la noche de Reyes es mucho más que una celebración religiosa.

NYCPues bien, algo así me acabó pasando con algunas ciudades, pero claro, no con todas. Es cierto (y ya he hablado de eso antes), que la inmensa mayoría de las ciudades en EE.UU. tienen serios problemas de planificación, cuando no son totalmente disfuncionales, y mi ejemplo favorito es justamente la vecina Hartford, la capital del estado, y un ejemplo estupendo de cómo destrozar una de las ciudades más antiguas del país. Las ciudades en las que casi todo el mundo coincide en destacar como interesantes suelen ser precisamente aquellas en las que el transporte en coche no acabó convirtiendo su centro urbano en una autopista (o que han rectificado a tiempo): Boston, Chicago, San Francisco y Nueva Orleans, entre las que yo conozca, y dicen también que Portland y Washington. Obviamente, Nueva York está en esta lista, y no estoy siendo el colmo de la originalidad diciendo que me gusta.

Detalle del edificio Chrysler

Para empezar, a pesar de su tráfico, Nueva York sí que es una ciudad para caminar, y eso para mí ya es un buen punto de partida. Lo que tardó un poco más en llegar fue la percepción de que la malla de calles que tan insulsa me parecía desde fuera era en realidad un microcosmos irrepetible, y no un clon de edificios. Los rascacielos puede que no sean casas románicas, pero desde luego que son una expresión espectacular de arte y arquitectura. ¿Cómo no enamorarse del rascacielos de la MetLife cuando aparece al fondo de Park Avenue? ¿O maravillarse al descubrir las gárgolas del Chrysler? Pensar en Manhattan como un conglomerado de edificios sin ton ni son era un error que cometí: sobran los motivos de interés y fascinación para poder admirarse de la escala titánica, los juegos de luces y sombras al atardecer, los rascacielos perdiéndose en la niebla, o la noche hecha día en la madrugada Times Square. Recuerdo en una ocasión cruzando la calle en el MidTown en la que me quedé mirando a los cuatro puntos cardinales en el cruce, y me impactó cómo la vista se perdía en el horizonte, mirara donde mirara, al tiempo que los rascacielos se me antojaban más altos que nunca. ¿Cómo no sentirse un provinciano, por muy de capital que uno sea, al estar en un lugar así?

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsta fascinación va incluso en aumento cuando amplías el mapa hasta llegar a la escala humana: ese monstruo, esa colmena definitiva, sí que está hecha por y para el ser humano, sí que es reconocible como una ciudad (al contrario que tantas otras aberraciones cometidas por el hombre, empezando por ciudades estadounidenses y acabando con los ensanches urbanísticos de la burbuja española). La gente que vive aquí baja a comprar el pan a la tienda de la esquina, llama al panadero por su nombre, saluda al cruzarse con el vecino en el portal y, en definitiva, vive con normalidad dentro del monstruo. Nueva York es una ciudad viva, inmensa, desproporcionada, un agujero negro de entropía y de gasto energético, pero viva, con parques donde la gente se sienta en el banco a leer un libro, como pueda pasar en tu pueblo, con terracitas donde la concurrencia se sienta mirando a la calle para ver pasar al personal, como en París, y con músicos en el metro, como pueda haber en Barcelona. Era falso que cada esquina fuese sustituible por otra. No hace falta vagabundear mucho tiempo para darse cuenta de que cada barrio tiene su propia vidilla propia, y no pasó mucho hasta que al ver alguna película rodada en esta ciudad fuese capaz de reconocer las zonas, incluso alguna calle en concreto.
El golfista del Soho

El paso final fue percatarme, no sólo de que la ciudad latía mucho más fuerte de lo que había imaginado, sino que además la población en su conjunto era una mezcla irrepetible. Nueva York no tendrá milenios de historia, pero sus menos de 400 años han sido, desde luego, muy intensos, de un cosmopolitismo y protagonismo histórico muy difíciles de pasar por alto. Supongo que cada época tuvo una ciudad que era el ombligo del mundo, que atrajo a gente de todos los confines de la tierra “civilizada” y en cuyas calles se mezclaron formando una amalgama cultural y étnica imposible. Alejandría, Roma, Constantinopla, Córdoba, París, Londres… no sé si hay muchas ciudades que pueden decir lo mismo, pero sin duda, la única que podemos visitar en la época que nos toca vivir, la que a mi juicio es “La Ciudad”, la polis por antonomasia de nuestros días (y quizá ya en decadencia, a punto de pasarle el testigo a otra), esa es Nueva York. Así que supongo que el poder ser, si no un habitante, sí un provinciano de Connecticut y asiduo visitante, es uno de los premios de mis días en el yanqui que siempre recordaré.

Grand Central Station

Ah sí, y además tiene museos.

16 thoughts on “Mis pecados americanos (1 de n): me gusta Nueva York

  1. Hector 23 enero 2015 / 12:41

    Me encantan en general todos tus post, pero este en particular me ha gustado muchisimo!! siempre espero con impaciencia el próximo.. enhorabuena por este pedazo blog!

  2. mictter 23 enero 2015 / 20:24

    ¡¡Bravo!! ¡Aplaudo!
    Comentario un tanto inane, pero que sirva como muestra de otro desconocido que te lee y que disfruta mucho haciéndolo.

  3. pipistrellum 24 enero 2015 / 14:37

    Nos encantan tus cronicas del Nuevo Mundo eres como el tio Matt de los Fragell :)

    El negro de los cubos que hacia?

    Hablando de historia antigua, has sentido curiosidad por conocer a los aborigenes americanos?
    Es facil? por que lo que he oido son reacios a relacionarse con los yankis blancos. No es extraño que tu tengas ventaja por ser español respecto a un americano.

  4. practicoeco 25 enero 2015 / 8:54

    Comparto tu asombro y me alegro de que cambiaras de perspectiva, y ampliaras tus horizontes para ofrecernos una visión de este mundo; que consigue trasladarnos de forma virtual pero cercana y sentida, al lugar y las gentes sin conocerlo in situ.

    P.D: La foto de Banksy es genial.

  5. Anónimo 25 enero 2015 / 18:41

    Me alegro de que al final esta ciudad te haya calado hondo, no es para menos, es una ciudad que engancha.

  6. Trebol-a 26 enero 2015 / 10:49

    Me encanta la descripción que haces del panorama porque creo que es la misma que haría yo, si tuviera la suerte que tu tienes…
    Personalmente mi rechazo al “ambiente neoyorquino” (si conocerlo) viene más por la cuestión de “cultura urbana” que por “anti-yanqui”. La “cultura urbana” con todos sus pros, atractivos y encantos es algo que no me llega, no me termina de fascinar, incluso contado tan bien por un naturalistas-cuenta-cosas como tu.
    Personalmente me considero “de pueblo” en casi todos los sentidos, y la ciudad no deja de ser el sitio al que vuelves después de un viaje o una excursión al monte/playa, pero no un destino en sí mismo. Tenía algún punto argumental a favor de la cultura urbana, pero el comercio electrónico/internet me lo destrozaron.
    En cualquier caso que la disfrutes, suena atractivo lo que cuentas incluso para un pueblerino obtuso. :)

  7. Copépodo 30 enero 2015 / 1:46

    Bueno, gracias a todos por comentar, porque ya dije hace poco que cada vez me cuesta más escribir de asuntos personales, así que está bien saber que si lo hago, habrá lectores por ahí.

    pipistrellum: el tío de la foto estaba jugando al golf con los bricks de nata. Tal cual. Genio o chiflado, vete tú a saber. Los nativos americanos… haberlos haylos, pero son tan minoritarios que… de hecho creo que nunca he visto a ninguno a sabiendas, aunque hay un par de casinos indios por aquí.

    Practicoeco: no sabía que era un Banksy cuando tiré la foto, pero sí que mola, sí.

    Trebol-a: entiendo lo que dices sobre las ciudades, pero supongo que eso va como todo, por gustos. Creo que en un mundo en el que ya más de la mitad de la población vive en ciudades es muy difícil para mí no apreciarlas, sin entrar en valoraciones, como una manifestación fundamental de la humanidad, para bien y para mal. De todas formas, algunos de los siguientes “pecados” no son urbanos y quizá te interesen más.

  8. pipistrellum 30 enero 2015 / 15:09

    Trebol-a: entiendo lo que dices sobre las ciudades, pero supongo que eso va como todo, por gustos. Creo que en un mundo en el que ya más de la mitad de la población vive en ciudades es muy difícil para mí no apreciarlas, sin entrar en valoraciones, como una manifestación fundamental de la humanidad, para bien y para mal.

    Que lo haga lo mayoria no quiere decir sea lo mejor o que sea sostenible. Hay multiples ejemplos de lo contrario ;)

    Es verdad que las ciudades tienen factores de sostenibilidad y ecologia mejor que una casa en el campo y sobre todo un chalet.

    Un bloque de 6 pisos se calienta con menos energia, la gente necesita transportarse menos para ir a los sitios. En definitiva para la relacion entre la gente es mucho mejor que el pueblo.

    Pero no es lo mismo un bloque de 6 pisos que un rascacielos de 100 metros. El ultimo no tiene ninguna ventaja practica respecto a repartir los mismos metros en varios pisos. Pero hay veces que no hay mas suelo disponible.

    Yo creo que las ciudades demasiado grandes no son muy sostenibles. Pero no estoy seguro del todo. Tambien hay que ver que se define como ciudad. Hay quien dice que si no tiene 1millon de habitantes no es una ciudad. Hay muchas capitales de provicia españolas que no llegan a esa cifra. ¿no son ciudades?
    Para otros si tiene casas de mas de 3 pisos y no pasan tractores por la calle, ni se ven vacas, ya es una ciudad.

    Se me nota, como trebol, que soy mas de campo. Y soy menos de campo de lo que me gustaria :P

    Sobre el Golfista: Yo creo que en españa somos mas criticones que en otros sitios. En otros sitios creo son mas tolerantes con la gente que no hace cosas normales. No se si es tipico de los paises con pasado luterano.
    Tambien es verdad que en NY la gente pasa de la gente. En las ciudades los pajarillos suelen ser menos recelosos porque la gente pasa de ellos, a pesar de ser la ciudad un sitio antinatural.

    Es bueno y malo: Las ciudades pueden genera ciertos problema de relacion. Pienso que este problema es parecido a cuando se tiraban los orinales por la ventanas y la ciudades eran unas cloacas a cielo abierto. Supongo que parecia un problema inevitable de tener tanta gente junta, tenerla llena de sus desecho.
    Pienso que con el tiempo la gente aprederá como hacer que el ambiente humano sea menos hostil y mas solidario.

    Ya de por si es bastante sorprende que un animal, aunque sea humano, conviva a esa escala sin liarse a mordiscos cada dos por tres, aunque en algunos barrios pasa algo parecido.

  9. Copépodo 30 enero 2015 / 15:52

    “Que lo haga lo mayoria no quiere decir sea lo mejor o que sea sostenible”
    Ya, pero es que yo no he entrado en que sea mejor ni más sostenible, sino que “es imposible no apreciarlas […] como una manifestación fundamental de la humanidad, para bien y para mal”, sin que eso excluya que te guste el campo, son cosas distintas.

  10. pipistrellum 1 febrero 2015 / 11:01

    Es verdad, despues de escribirlo me di cuenta. Por cierto, echo de menos el panel lateral con los ultimos comentarios.

  11. Rufo 2 febrero 2015 / 3:34

    Afortunado eres, buen hombre. La mitad de nosotros vagamos por el mundo pensando si alguna vez podremos hacer una visitilla mierder una vez en la vida a Estados Unidos en general, y a Nueva York en particular, y tú ahí la tienes, a tiro de piedra. Aunque me ha hecho pensar, eh, que a veces más que costar trabajo cambiar de opinión (habría que usar más la palabra ‘aprender’ en vez de ‘cambiar’), lo que cuesta es tener que explicar a otros ese cambio. Me alegro de que te guste Nueva York, pero me gusta más como expones tu ‘viaje’, sin remordimientos, sin prejuicios, si que te de vergüenza. Ole tú, nene.

  12. Rufo 2 febrero 2015 / 3:35

    Ahm, y me gusta el trabajo de chapa y pintura por aquí, muy luminoso todo ahora ^^

  13. agu2v 2 febrero 2015 / 21:20

    Me encanta tu opinión. Representa muy bien lo q los ‘provincianos antiimperialistas’ podemos sentir. Yo no he tenido la suerte de visitarla todavía, pero es de las poquitas cosas q me atraen de los EEUU. Como tú dices, ha sido la capital mundial de nuestra época, igual q lo fue Londres el siglo anterior y París el anterior. Por las circunstancias q sean, a una ciudad le toca esa suerte durante una época determinada, y para los q la vivimos es obligatorio visitarla. De momento, esperando mi turno, y viviendo mientras en la capital mundial de otra época, me quedo con tu opinión.

  14. orab 6 febrero 2015 / 1:00

    Eso no es un pecado jomío, a todos los rojos nos gusta NY. Pecado es que te guste Los Ángeles, palabrita de newyorker.

  15. Copépodo 6 febrero 2015 / 3:30

    Rufo: justo a raíz de las bondades de cambiar de opinión estuve buscando unas viñetas que venían a decir que cuanto más mayor te haces, más difícil es cambiar de opinión, pero al final no lo encontré. Pero vamos, la idea de fondo es justo esa: que me gusta comprobar que aún soy flexible, aún aprendo cosas nuevas. Gracias por lo del comentario sobre la chapa y pintura (ya ves que a Pipistrellum no parece gustarle mucho), pero yo también empezaba a encontrarlo un poco opresivo. Me gusta haberlo reducido a lo fundamental.

    Agu2v: gracias por el comentario, a mí aún me falta Londres por visitar, una ausencia imperdonable.

  16. pipistrellum 7 febrero 2015 / 19:52

    (ya ves que a Pipistrellum no parece gustarle mucho

    He comentado que echaba en falta una caracteristca, por cierto tambien hecho de menos que los comentarios no tengan en la fecha u otro lado un link al propio comentario.

    Yo creo que los ultimos comentarios lo aprecina mas lectores porque han comentado en mas de 1 “me gusta que los comentarios revivan articulos antiguos”

    No he dicho que no me gustase, El otro me gustaba bastante, este tiene estilo mas moderno.

    De todas formas si has cambiado solo el CSS, se puede dejar dos lines con el CSS y el navegador permite usar un estilo u otro.

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