Los orígenes de Blasia pusilla (un desahogo botanofricáceo)


Tengo unos días con mucho lío, pero he hecho un pequeño descubrimiento que sé que a una parte, quizá minoritaria, de mis lectores les va a hacer gracia, así que voy a probar a escribir un post así de corrido sin pensármelo mucho: esta es una historia de briófitos, simbiosis y latinajos que se ha desarrollado en un periodo de 72 horas y que me ha dejado con muy buen sabor de boca, así que aquí os la cuento.

Hace unos días un colega mío se pone en contacto conmigo porque a su vez un colega suyo está buscando material de la hepática Blasia pusilla. Resulta que cerca de donde estamos mi jefe tiene localizada una población y este colega de mi colega nos pide por favor que si le podemos mandar una muestra que la quieren cultivar y sacar el ARN o no sé qué historias. Como yo ando con un mono de campo que no puedo con la vida (después de un invierno demasiado largo) me presto voluntario pese a que las hepáticas no son lo mío y a que no he visto una Blasia en el campo never de never. Total, que digo que sí y me pongo a buscar qué pinta tienen las blasias, descubriendo que se caracterizan sobre todo por dos cosas:

1. Unas estructuras relacionadas con la reproducción asexual con forma de botellita y 2. Unos puntos oscuros que son, en realidad, colonias simbiontes de cianobacterias.

blasia1 blasia2

Pinta de Blasia pusilla. Nótense las estructuras botelliformes (en fino, receptáculo), en detalle a la derecha por Des Callaghan. Producen propágulos asexuales en la punta.

Volveremos sobre el asunto de las cianobacterias más adelante. La cuestión es que embauqué a un par de estudiantes insensatos el domingo por la mañana y después de perdernos un par de veces intentando dar con el lugar, finalmente llegamos y, pese a la incertidumbre sobre si la encontraríamos o no, allí estaba la Blasia, en la cuneta de un nada romántico ni prístino camino de tierra. No resultó tener demasiadas estructuras botelláceas de esas, pero los puntos oscuros de cianobacterias la delataban. A cambio resultó estar plagada de esporófitos (la generación que libera las esporas después de la reproducción sexual).

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFrenesí reproductivo criptogámico

Así que con el botín bajo el brazo (o en la mochila) volvimos al laboratorio y al día siguiente la preparé para mandarla por correo urgente, no sin antes comprobar si era cierto aquello que decían los libros sobre la naturaleza de los puntos oscuros que lucía en el talo.

IMG_0654Salen en pares y parecen como unos ojillos que te miran raro

Así que les hice un tajo y los puse al microscopio y ¡coño! Pues resulta que los libros tenían razón y que eran colonias de cianobacterias.

IMG_0651

Las colonias simbiontes de cianobacterias son muy comunes en el interior de los talos de los antocerotas, pero hasta donde yo sé, esta es la única hepática esta es de las pocas hepáticas (sólo dos géneros) en la que están presentes. Las cianobacterias de este tipo son capaces de fijar nitrógeno, así que esa puede ser una posible explicación a esta simbiosis, pero aún así es impresionante: ¿Cómo se inoculan las cianos en el parénquima? ¿Cómo consiguen surgir tan regularmente? Preguntas que seguro algún friqui ha investigado y que ya intentaré contestar más adelante.

Lo siguiente que me llamó la atención ocurrió cuando estaba preparando la etiqueta para el pliego de herbario: resulta que el nombre científico completo de la especie es Blasia pusilla L., es decir, que el nombre ha permanecido intacto desde su descripción por Linneo. A los especialistas en musgos esto nos parece toda una rareza de los hepaticólogos porque la nomenclatura botánica de los musgos no se inicia con el Species Plantarum en 1753 sino con otro libro publicado mucho más tarde: el Species Muscorum Frondosorum la obra del padre de la briología, Johannes Hedwig, publicada dos años después de su muerte, en 1801.

Por qué la nomenclatura de los musgos tiene su pistoletazo de salida medio siglo después que la de la mayoría del resto de las plantas es algo que siempre me he preguntado pero que no sé. Si me lo preguntáis en la barra de un bar después de invitarme a unos vinos diré que Linneo se hizo la picha un lío con los musgos y alguien debió pensar que era mucho mejor hacer tabvla rasa con Hedwig. Pero la cuestión es que Blasia pusilla fue descrita por Linneo, y no sólo eso, además su nombre (y presumiblemente su identidad -su “conceto”-) ha seguido inalterado y sin combinar.

Impulsado por la curiosidad consulté en Botanicus el ínclito Species Plantarum para asombrarme una vez más con las diagnosis linneanas, reducidas a su mínima expresión, casi diríase que completamente inútiles:

blasialinneoAsí es como Linneo describe Blasia pusilla en la página 1138 del segundo volumen de Sp. Pl.

Que aclarar, aclarar, aclara bien poco. Vale: el latín macarrónico nos da para entender que vive en los lados de las fosas, en suelo arenoso estéril, pero poco más: no hay descripción morfológica. Su concepto de esta especie es heredado, y cita la referencia Dill. musc., que cualquier briólogo que se precie reconoce como el Historia Muscorum de Johan Jacob Dillenius, botánico alemán, más tarde reubicado en Oxford. Dillenius fue realmente el pionero en la exploración de la biología de briófitos y líquenes, compuso un nutrido herbario cuyos especímenes dibujó primero y grabó después él mismo en cobre para ilustrar la susodicha obra magna, Historia Muscorum, en 1741. Detalle interesante: Historia Muscorum fue una de esas obras magnas naturalistas carísimas de publicar por su riqueza en grabados y escasez de lectores que casi supone la ruina de varias personas. Al parecer se acabaron imprimiendo sólo 250 ejemplares. En la biblioteca de la Universidad de Connecticut tenemos uno, mañana si me acuerdo cuelgo en el tuiter una foto para que babeéis.

Linneo visitó a Dillenius y, según leo, aunque el primer contacto fue gélido, llegaron a hacerse muy amigos, y básicamente Linneo usó Hist. Musc. como obra de referencia, lo cual explica en parte la exigua descripción. La nomenclatura de Dillenius, leída hoy, no parece tener ningún sentido: palabras como “lichen” o “pyxidatus” (con opérculo) se usan de una forma muy diferente a los conceptos botánicos modernos, y eso por no hablar de los nombres genéricos: a veces repetidos pero refiriéndose a distintos conceptos de los que usaría Hedwig después. Quizá estos motivos impulsaron la decisión formal de no usar la nomenclatura anterior a 1801.

Pero a lo que vamos: en Historia Muscorum sí que encontramos una detalladísima descripción de Blasia pusilla (llamada por Dillenius Mnium Lichenis facie):

blasiadill1

blasiadill2La, esta vez sí, muy detallada descripción de Blasia pusilla por Dillenius (que aunque la llama de otra manera sí reconoce la sinonimia, como se lee al final)

Lo mejor de todo es que Dillenius incluyó un grabado (uno de sus valiosísimos grabados que llevó su proyecto a la ruina) de esta especie. El grabado, además de mostrar los elementos clave para su identificación (las colonias de cianobacterias y los receptáculos con forma de botella), sirve para ilustrar una bastante detallada descripción fisiológica de la producción de propágulos en estas estructuras (explicación que, aunque acierta en relacionarla con la reproducción, yerra al considerarla sexual).

blasiadill3Mi nueva hepática favorita, en el grabado del mismísimo Dillenius en 1742. Se ven las botellitas y hasta las colonias de cianobacterias

Acabaremos con una apostilla que me he encontrado de casualidad:

dillenius

Sacada de Explicación de la filosofía y fundamentos botánicos de Linneo, con la que se aclaran y entienden facilmente las instituciones botánicas de Tournefor (¿No os enamoran los títulos largos?) por Antonio Palau y Verdera, 1778. Quizá este señor, Linneo y Dillenius se revolviesen en sus tumbas si les dijésemos que al final tanto primor, tanto primo, no acabó convenciendo.

PD: Ya sabía yo que alguien habría mirado eso de las cianobacterias:

http://jxb.oxfordjournals.org/content/59/5/1047.full.pdf+html

PD2: Un lector nos ha puesto en bandeja llegar aún más atrás en la búsqueda del nombre “Blasia”. En Species Plantarum se mencionaba “Mich. gen”, que no sabía lo que era, pero que se trata de “Nova Plantarum Genera” de Pier Antonio Micheli (nada menos que de 1729), que fue realmente el que realmente acuñó el nombre del género en honor de un abad italiano llamado Blasius Biagi, muy ducho en plantas. Dillenius y Linneo mantuvieron ese nombre, y así, hasta hoy.

blasiamichY por si esto fuera poco, también Micheli se sintió suficientemente fascinado por esta hepática como para incluirla en una lámina, mostrando clarísimamente los receptáculos en botella y las colonias de cianobacterias. De nuevo, en el texto hay una interpretación reproductiva de estas estructuras, pero aún alejada de la que conocemos hoy.

blasiamichplLa primera ilustración científica (o eso parece) de Blasia pusilla, 1729

Con lectores así, da gusto. ¡Muchísimas gracias!

13 thoughts on “Los orígenes de Blasia pusilla (un desahogo botanofricáceo)

  1. Anónimo 29 abril 2015 / 12:49

    Aquí un botanofricky al que con solo una lectura apresurada esta entrada le ha llegado a lo más hondo del receptáculo (palabra que, por cierto, tampoco es tan fina: suena nada menos que a recibir y a culo…).

  2. Anónimo 29 abril 2015 / 12:51

    Caigo en la cuenta de que, aunque también soy un poco botanifricky, era a botanifreaky a lo que me quería referir…

  3. Anónimo 29 abril 2015 / 13:31

    He dilapidado una porción de mi tiempo en cavar un poco más en este pozo de intrascendencia y me traigo algunos chismorreos que parecen sacados del Sálvame: según compruebo en la Flora Suecica, el locus classicus de Blasia pusilla es la casa del suegro de Linneo en Falun. Lo de Blasia, nombrecito en pos de cuyo significado emprendí yo mi pequeña búsqueda, me he quedado en que debe de ser una latinización del sueco “blåsa”, que significa ampolla…

  4. pipistrellum 29 abril 2015 / 16:00

    Esta entrada tiene todo lo que te gusta. Tiene campo, tienen musgos y tiene libros antiguos.

    Ese musgo parece un ser interesante. Supongo que no sabes si le va a sacar el AR(d)N al musgo a la ciano.

    Cuando se reproduce este musgo, tambien transmite una cepa con ciano o luego llegan de alguna forma?

    Lo mismo me pregunto de los liquenes.

    Me encanta como transmites tu entusiasmo :)

  5. Anónimo 29 abril 2015 / 16:41

    Estupenda entrada, transmite entusiasmo, sí señor. Sólo un comentario también botanicofrikeo: Hay otros tres géneros con cyanos: Marchantia (no podia faltar el género de la especie modelo), Porella y Cavicularia.

  6. Copépodo 30 abril 2015 / 1:56

    He añadido un enlace a un artículo que explica con bastante detalle cómo se produce la colonización (o infección) de las cianobacterias en Blasia, Ya sabía yo que alguien tenía que haberlo mirado.

    Anónimo 1: curioso el dato de la etimología: según la guía de las hepáticas de Nueva Inglaterra lo de Blasia venía por un botñanico italiano. Habrá que confirmar. ¿Dónde leíste eso del locus classicus? Es curiosidad

    Pipistrellum: Las cianobacterias tienen que “infectar” la hepática independientemente cada vez, no se transmiten por las esporas ni por lor propágulos. Con los líquenes sí que hay a veces algunos propágulos de reproducción asexual capaces de transmitir hongo y alga a la vez.

    Anónimo 2: ¡muchas gracias por el comentario!, a Clavicularia no la conocía (veo que todo queda en familia), pero a Marchantia y a Porella no las contaba porque me estaba refiriendo a colonias “en el interior de los talos” (como las de los antocerotas)

  7. Anónimo 30 abril 2015 / 11:04

    Decía que me había quedado en esa etimología, pero no que la diera por cierta, y menos mal. Mi conclusión, por llamarla de algún modo, deriva de que, hechas las pertinentes búsquedas en el IPNI (mirando por “Blas*” tanto entre los nombres como entre los apellidos), en la lista de corresponsales de Linneo (http://linnaeus.c18.net/) y en la lista de obras prelinneanas de la BHL, no di con nadie que cuadrase con las fechas. Se me encendió luego la bombillita del IKEA y me dio por mirar un diccionario de sueco; donde, por una fatal casualidad, me enteré de que en Suecia una “blåsa” no es una prima del pueblo de Mariano Ozores sino una ampolla, lo que encaja en el retrato robot de la hepática de marras de un modo demasiado irresistible como para que este Grissom de tres al cuarto no diese el caso por cerrado.

    Pero-¡ay de mí!- todo era un espejismo, como descubrí con pesar en cuanto tiré un poco del hilo. Véase si no la página 14 de http://bibdigital.rjb.csic.es/ing/Libro.php?Libro=2801.

    El chisme de que Linneo cogió la Blasia en casa de sus señores suegros lo dice él mismo en el pasaje correspondiente de la Flora Suecica (page 341 de http://www.botanicus.org/title/b12069474).

    Diré como colofón que viva la madre que parió a Internet. Y a quienes lo alimentan, añado.

  8. cascarilla 1 mayo 2015 / 14:53

    Hola soy una estudiante de Biología y me ha volado la cabeza tu artículo :) excelente forma de transmitir una investigación!
    Saludos desde Ecuador.

  9. Devils 2 mayo 2015 / 15:40

    Me da un poco de vergüencita disfrutar de una delicia como esta y no dejar un comentario (o algo de valor similar: pipas, mondas de mandarina,…). Incluso para un iletrado en botánica (¡que suspendí el practico en la carrera!) reconozco el gusanillo de tirar de un hilo casual y la satisfacción que da remontar el torrente histórico-científico hasta Linneo himself. Una cosa que os envidio a los que os dedicáis a ciencias con más solera, es que podáis sumergiros en libros de varios siglos de antigüedad: en la biomol más básica ya da gustico encontrarte con un carta de medio siglo de antiguedad, así que pasar las páginas de un tomo de botánica de esos… brrrr, que pasada de sensación será.

    ¡Lo dicho, que muchas gracias por escribir estas cosas tan geniales!

  10. Copépodo 3 mayo 2015 / 21:07

    Anónimo: Hombre, como “Grissom” ya te lo has currado mucho más que el menda. Leí en la guía de hepáticas que el nombre se debía a un tal Blasius Biagio, monje de Florencia (del que no se dice nada más y del que de hecho no parece haber mucha más información), pero me lo pusieron fácil. Tú sin embargo has dado finalmente con el origen del género, pues efectivamente el “Mich. gen.” era el libro que enlazas (Nova Plantarum Genera de Pier Antoni Micheli) y habla del ínclito monje de la Umbría italiana, así que parece que misterio resulto. Voy a incluirlo al final del post para darle el final que merece.

    Lo de la casa de los suegros me ha encantado.

    Cascarilla, Devils: gracias a vosotros por comentar, me dejáis sin excusa para que no lo haga más a menudo

  11. Carlos M. Herrera 3 mayo 2015 / 21:48

    Me ha encantado el post, me lo he leido del tirón, muchas gracias. Es curioso que lo de las cianobacterias sea algo que se repita evolutivamente una y otra vez, en grupos realmente muy lejanos. Gunnera, por ejemplo, que es una angiosperma, tambien las tiene. Debe ser un ‘recurso’ evolutivo relativamente fácil de adquirir en situaciones donde la escasez de nitrogeno presione mucho. Ahora, eso de que “los ojitos cianobacterianos” vayan por pares …. eso ya no se me ocurre qué pueda ser, raro raro.

  12. Copépodo 2 junio 2015 / 1:45

    Carlos, se me pasó agradecerte que te pasaras a comentar, ¡todo un honor!

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