Mark Watney, héroe de los botánicos

HINC SVNT SPOILERES (pero poquito)

El género de crítica cinematográfica con reseña científica sabionda incorporada es todo un clásico de los blojs de ciencia. Básicamente consiste en pillar por banda una película, generalmente de ciencia-ficción, y criticarla desde el punto de vista de lo rigurosa que resulta. Quizá por aquello de que “la perfección es enemiga de lo suficientemente bueno”, pocas películas se libran de un buen rapapolvo de parte de los blogueros más exigentes. Hasta “2001, Odisea en el espacio”, quintaesencia del perfeccionismo, tiene por ahí algunos gazapos. En mis años mozos, también me dediqué a sacar punta a películas como la del Ché o el Planeta de los simios, siempre intentando arrimar el ascua a la sardina botánica, pero en tiempos más recientes la verdad es que no me ha dado por ahí porque, puaf, qué asco de vida. Hoy voy a retomar esta sana costumbre, pero en plan vago.

THE MARTIAN

Después de ver The Martian, una película que ya desde antes de su estreno se estaba convirtiendo en un filme de culto en una comunidad concreta (como demostraré enseguida), siento que algo hay que escribir en tan señalada ocasión. The Martian tiene tres elementos que la predestinaban a que me gustase: la colonización de Marte, la supervivencia basada en el conocimiento, y un protagonista botánico. Por su parte tenía otro elemento que me hacía orinarme de miedo: Ridley-Prometheus-Scott haciendo de las suyas. Por suerte este último ha quedado neutralizado.

Vamos por partes.

Lo de la colonización de Marte tengo que explicar que no es que me guste sólo por su relación con la astronomía y la exploración del Sistema Solar. Marte como destino me enamoró tras leer la trilogía de Kim Stanley Robinson (creo que fue originalmente una recomendación de Dark Sapiens). Una lectura algo árida (a la altura del planeta rojo) pero que quizá por eso me transportó como hacía mucho tiempo que ningún libro lo había hecho. Marte Rojo, en concreto, te describe los paisajes marcianos con una eficacia estremecedora. La geografía de Marte dejó de ser un conjunto de palabrejas en un mapa para convertirse en lugares reales capaces de evocar una diversidad de sensaciones. El lector desearía poder ver con sus propios ojos los inmensos volcanes de Tharsis o las vertiginosas caídas del Valle Marineris, pero también es consciente de las vastas y aburridas llanuras que los protagonistas exploran con el celo de verdaderos colonos. Quizá por mi sesgo biológico, nunca llegué a pensar que el escenario de un Marte estéril mereciese ningún tipo de emoción… hasta que leí ese libro. El viaje que supone esta lectura me hizo apreciar las fotos que enviaba el Curiosity de una forma insospechada (a la vez que según avanzaba en la trilogía, me iba poniendo de parte de “Los Rojos”, que querían limitar los efectos de la terraformación).

THE MARTIAN

Lo de la supervivencia en un medio hostil gracias al ingenio y al uso aplicado de la ciencia me transporta a otro libro, quizá el que más veces leí durante mi infancia: La isla misteriosa, de Julio Verne. A mi juicio este es el mejor libro de Verne y siempre me sorprendía no encontrarlo entre los más conocidos, aunque luego he comprobado que a muchos nos pasó lo mismo. Para quienes no lo conozcáis, el libro cuenta la historia de unos náufragos que caen desde un globo a una isla desierta. El protagonista (Ciro Smith, un ingeniero muy versátil) consigue que la isla se acabe convirtiendo en un Mercadona perfectamente surtido, todo gracias a sus conocimientos y a las materias primas de la isla, bendecida con todos los recursos deseables, eso sí. Sospecho que hay mucho de esto en el relato original de The Martian, que de hecho (al igual que la novela de Verne) se publicó por fascículos, aunque en formato blog. Con lo de “original” no quiero decir que la idea en sí sea la repanocha, pero bueno: nada en absoluto tengo en contra de usar una fórmula que funciona, sobre todo si se hace bien. Si hacemos caso al autor (y a los lectores), uno de los puntos fuertes de la historia es que pretende ser ciencia ficción dura en la que cada decisión del protagonista y cada recurso está justificado científicamente y es factible (salvo una licencia muy concreta: la de la tormenta). Por supuesto, la novela del marciano ya está entre mis lecturas más inmediatas, pero de lo que hablaré aquí va a ser de la película.

Por último, ¿Qué decir sobre una película cuyo protagonista es un profesional de la botánica? No es que se vean muchas, y menos aún en las que dicho individuo se reconozca así mismo como botánico varias veces durante la película y que sea en calidad de ídem por lo que lo ficha la NASA.

THE MARTIAN

Matt Damon Mark Watney, botánico, lo pone bien clarito

El uso de esta palabra no es un simple detalle, al menos en Estados Unidos. La palabra botany y sus derivados están siendo desplazados por alternativas como Plant Science y variantes por el estilo, quizá en parte porque “botánica” suena, al parecer, poco científico y más como un remanente de la historia natural de hace siglos, algo quizá que no pega con palabros como filogenómica o jaizruputismo. No sé si lo sabéis, pero entre los botánicos angloparlantes se inició hace poco una reivindicación del término encabezada por Chris Martine (que por cierto, se doctoró en la UConn) y que ha sido todo un éxito en las redes, como podéis comprobar si echáis un ojo al hashtag #Iamabotanist. La verdad es que creo que esta reivindicación tiene mucho sentido si tenemos en cuenta cómo el conocimiento de los organismos cada vez se ningunea más en todo plan docente de biología en todas los grados, con nefastas consecuencias. Hace mucha falta que se recuerde que el nivel organismo sigue siendo tan fundamental para el avance de la ciencia como lo era antes, así que ¿Un héroe de blockbuster botánico? ¡Bienvenido sea! La proclamación de Mark Watney como icono por parte del gremio de botánicos ha sido inmediata anticipándose incluso al estreno: el propio Martine ya ha anunciado que nombrará a una nueva especie de planta Solanum watneyi. Tiene guasa que sea precisamente un Solanum, pero ese es un chiste privado botánico.

Solanum watneyi, que además crece en suelos rojizos

¿Qué detalles no me han convencido en The Martian? En primer lugar, no me queda nada claro que plantar patatas en suelo marciano sea tan sencillo como meterlo en un invernadero y abonarlo. Imagino que cada lugar de Marte tendrá una composición propia, pero los geólogos dicen palabros raros como “percloratos” cuando hablan del suelo marciano, palabros que suenan muy chungos para las raíces terráqueas. Además, un momento clave del éxito de Watney es cuando descubre que hay patatas en la base que puede plantar. No acabo de entender qué pinta un botánico en Marte si no llevaba ya como equipaje y parte de su trabajo semillas y plantas para experimentar sobre el crecimiento de plantas en este planeta. Si lo que querían era buscar vida, lógicamente hubiesen mandado a un microbiólogo.

Por último, las maniobras de acoplamiento, tanto la de reabastecimiento como el trepidante rescate final, no me convencen mucho. Se supone que la nave Ares, en los dos casos, lleva trayectoria hiperbólica, que no entra nunca en órbita. La autoridad que me da una dilatada trayectoria estrellando kerbals por el universo me dice que un rendevú en esas condiciones es bastante extremo y muy caro en términos de Δv como para que lo pueda hacer una nave pequeñita. Quizá en el libro esté mejor explicado, pero tal y como aparecía en la película, no sé yo…

THE MARTIANCorre, dale a F9, que la hemos vuelto a cagar

Estas cosas las digo por figurar y por honrar a desgana el género de la crítica sabionda (gazapos hay hasta en el tráiler): la película me ha gustado mucho. No tanto porque crea que sea una obra maestra, sino porque hacía tiempo que no salía de ver una película de ciencia-ficción sin un desagradable regustillo final a timo del tocomocho. Y sí, estoy pensando muy especialmente en InterEstellar, obra que curiosamente pasó a ser considerada como una maravilla por la “comunidad escéptica” pese a enunciar explícitamente (me da vergüenza ajena hasta recordarlo) cosas como que el amor humano es una fuerza física del cosmos poderosísima. Chúpate esa, Carl Sagan.

Así que sí: me parece que estamos ante una película predecible, pero muy correcta en su planteamiento, que no engaña, fiel a su género y a sus referencias, muy entretenida, sin abusar de la credulidad del espectador, divertida y que no convierte un agujero negro cgi en el mayor de sus méritos. Y si además añade a un botánico como referente heroico para una generación de chavales que aún no saben qué quieren hacer con su vida, pues mejor que mejor.

Hell-Yeah-Im-a-Botanist-3_Fotor-560x631(fuente)

12 thoughts on “Mark Watney, héroe de los botánicos

  1. Asturfer 7 octubre 2015 / 11:34

    Buenas:

    yo no he visto la película, pero el libro me encantó, sobre todo porque destila un montón de humor bastante negro que combina perfectamente con la carga técnica y científica.. supongo que eso será bastante difícil de conseguir en la peli (sobre todo la carga cientifica), en la novela lo borda.

    Respecto a tus dudas sobre a que iba el botánico a Marte, sin cosas que plantar, en la novela al menos no es así.. en palabras del bueno de Mark:

    “Una de mis tareas en la misión consistía en ver cómo crecían las plantas aquí en combinaciones de suelo y atmósfera de la Tierra y de Marte diversas. Por eso tengo una pequeña cantidad de suelo de la Tierra y un puñado de semillas para plantar.
    Más vale que no me entusiasme demasiado, sin embargo. Se trata de la cantidad de tierra que cabe en una jardinera y las únicas semillas que tengo son de hierbas y helechos, las plantas más toscas y que crecen con más facilidad en la Tierra, por eso la NASA las escogió como sujetos de pruebas.
    Así que tengo dos problemas: insuficiente tierra y nada comestible que plantar en ella.
    Pero soy botánico, maldita sea. Debería poder encontrar una forma de conseguirlo. Si no lo hago, seré un botánico realmente hambriento dentro de aproximadamente un año.”

    Respecto al encuentro, en el libro se habla de trayectorias, delta-v y demás, pero yo no pasé de los lanzamientos no tripulados en el Kerbal, así que no se que decirte.. si que mola (sin saber si es posible) ese ingeniero de trayectorias que se da cuenta de que es mas facil hacer volver la Ares que conseguir lanzar cosas desde la Tierra.

    Y respecto a “La isla Misteriosa”, totalmente de acuerdo, el mejor Verne sin lugar a dudas.

    saludos,

  2. Germán Torres 7 octubre 2015 / 16:13

    “Corre, dale a F9, que la hemos vuelto a cagar” Sublime! Me pregunto cuánta gente lo habrá pillado.

  3. jmongil 7 octubre 2015 / 19:05

    No he visto la peli, pero por lo que cuentas la trayectoria hiperbólica es secante con el propio planeta. ¿Lo he entendido bien? En caso afirmativo sí que es más que improbable.

    Yo, por mi experiencia aburriendo kerbals, sí he pillado lo del F9 jejejeje

  4. Copépodo 8 octubre 2015 / 1:45

    Asturfer: gracias por el comentario y por animarme a leer la novela, la verdad es que todas las críticas que he leído son muy buenas. La explicación que da en el libro, por lo que dices, está más clara. A ver qué te parece el papel del ingeniero de trayectorias, porque sí que tiene un papel relevante en la película. Offtopic: siempre que menciono los kerbal noto que hay lectores que entran al trapo, me siento tentado alguna vez de relatar alguna de mis misiones, lo dejo caer a ver qué tal sienta.

    Germán: ¡Ajá!

    Jmongil: no sé muy bien qué quieres decir con lo de secante. Yo hablo de trayectorias hiperbólicas, cuando te acercas mucho a un planeta pero vas muy deprisa para entrar en órbita. Si vas a ver la película creo que te quedará muy claro lo que quiero decir, no quiero destriparla más de lo estrictamente necesario

  5. jmongil 8 octubre 2015 / 5:02

    Sí, evitemos spoilers. Cuando la vea en el cine (cosa que aún no he decidido), lo comentamos por email.

  6. Verónica Grech 13 octubre 2015 / 9:56

    Ahora que he leído tu opinión voy a ir a verla. Reconozco que me daba pereza y es me mata la manía de hacer trailers en los que te cuentan prácticamente toda la peli. A poco que tengas conocimientos y cultura cinematográfica ya sabes lo que va a pasar y cómo, con lo que consiguen el efecto contrario en mi… alejarme del cine.
    Pero bueno, como me ha encantado tu post le voy a dar una oportunidad.
    Lo que Principia ha unido… Un abrazo.

  7. Asturfer 13 octubre 2015 / 13:32

    Eh, copepodo!! el kerbal es una de mis asignaturas pendientes (está algo así como en el puesto 22 de las actividades paralelas para las que necesitaría otra vida, tras retomar el aeromodelismo (puesto 10), hacer algún MOC más de Astrofisica (puesto 8) etc etc… este año he conseguido pasar a “vida real” la que hacia el puesto 1 (retomar los simuladores de vuelo de la WWII) así que no me voy a quejar.

    Asi que un post laaargo de los tuyos con tus kerbal-experiencias sería, por mi parte, más que bienvenido…

    espero que te animes con la novela, creo que , por lo poco que conozco de ti a través de tu blog, te va a encantar (yo diria que te gustará más que la peli.. :) )

    saludos,

  8. Luis C. 15 octubre 2015 / 20:47

    Pues nada, como la inverosímil ocasión –un botánico con ese nombre que protagoniza una superproducción– lo merece, en una de esas interrumpiré mi periodo de abstinencia de las grandes pantallas, que se cuenta ya en años. No habíamos estado tan cerca de la inserción social desde que la efigie de Celestino Mutis se imprimió en los billetes de dos mil calas, allá por la época de María Castanea sativa (un estudioso de plantas colombianas decorando un papelito enrollable en el año de la Expo y las Olimpiadas, ¿no es sospechoso?).

  9. Copépodo 16 octubre 2015 / 0:49

    Verónica: muchas gracias por pasarte por aquí, espero que la película te guste, ya me contarás.

    Asturfer: vale, tú lo has querido, habrá post kerbaliano “ipso facto”

    Luis: entre Verónica y tú, espero que la película os resulte al menos simpática, porque si no mis recomendaciones van a perder cualquier credibilidad. Me acuerdo muy bien del billete de 2000 pesetazas (iba a decir que no hace tanto de aquello, pero me pondría en evidencia), pero nunca se me había ocurrido esa interesante, y desde luego sospechosísima coincidencia. Qué tiempos.

  10. Asturfer 19 octubre 2015 / 17:09

    Hola a todos. Este fin de semana he visto la película: Entretenida sin más, yo personalmente disfruté más con el libro, y creo que además se perdieron varias oportunidades (implementables sin demasiada historia) para hacer la peli mas fiel (y mas interesante) al libro:

    – El humor ( y el humor negro) .. se esboza en la peli con mucho menos peso que en el libro. El Mark es un chachondo, ya antes del accidente, y eso el libro lo plasma muy bien, tanto en la ironia en los diarios como en las comunicaciones. En la peli se queda a medias. Esto aplica tambien de alguna manera a una de las cosas que me llamó mas la atencion, y que es el plan de contigencia en el caso de que la Hermes no capturara las provisiones de la sonda china… aparte de ser un tema mas que lógico, da para un chiste de comida mexicana muy bien traido en el libro y hubiese sido muy fácil de sacar siguiendo tal cual el libro.

    – El retraso de comunicaciones: aunque lo dicen varias veces, cuando llega el momento del climax del rescate, parece que se les olvida.. al menos, el montaje no lo refleja (el “fallo inesperado de comunicaciones” por ejemplo, se muestra simultaneo) cuando el retraso de los 12 minutos daria para mas juego.. ahi, como en el caso del guante propulsor, les puede el gen Holliwidense del espectáculo (como si ya no fuera espectacular todo lo demás).

    – El friki ingeniero de trayectorias.. Que manía con las películas de pintar a la gente brillante como asocial, maleducada y, en general, como bichos raros. El libro refleja ese momento mucho mas “real”, simplemente la mente de alguien competente y preparado haciendo “click” sin mas… el tuteo, las vueltecillas gravitatorias etc etc, para mi gusto, sobraban mucho.

    En resumiendo, la película me entretuvo, me hizo desear volver a leer el libro y no desentonó demasiado. Creo que para todo aeroespaciotrastornado, un imprescindible.. y me da que se dejará revisionar con honores, muchos detalles para revisar.

  11. Rufo 24 diciembre 2015 / 18:59

    Vale, empiezo a tener la peli un poco lejana (y eso que la vi dos veces en el cine, pero fijate, es del espacio, chula y tal, pero tan superficial que creo que deja poco poso), pero me quedó una duda que no se si se explica mejor en el libro.

    (SPOILERS AHEAD)

    Cuando pasa el gran badabúm, bueno, es evidente que el frío extremo mata instantáneamente las patatas. El plano del complejo no queda muy claro, así que no se si solo se ha perdido presión en el invernadero o en toda la base. Bien, se han perdido las plantas… ¿y qué, por qué no puede volver a cosechar? Quiero decir, sigue teniendo patatas, sigue teniendo tierra, sigue teniendo abono (en la peli dice algo de que ‘las bacterias han muerto’, pero hasta donde sé, Mark Witney sigue liberando al kraken en privado ¿no?), y además algo de agua debe de seguir teniendo, se ve que mucha ha ‘nevado’ sobre las plantas e imagino que podría recuperarla. En fin, que tal y como queda en la película no me queda muy claro por qué no puede cosechar más.
    Porque luego viene la otra, ¿las patatas que le quedan le duran años? que yo sepa duran uno o dos meses antes irse a la merde…

    Y bueno, como bien señalas lo de las trayectorias, todo huele a hiperbolismo del bueno, del exagerado, del de ‘copón que vamos follaos, aqui no nos para ni dios’, y bueno, habrá que aceptar barco, por mucho que Andy Weir diga que escribió su propio programita para calcular las órbitas y tal. En fin.

    (FIN DE SPOILERS)

    Otra cosa, cuando decimos ‘flaco favor hace al mundo de la ingeniería como gente asocial’, pienso más bien al contrario: lo que se está diciendo es que tal vez ese tipo que conoces, que habla y se mueve tan raro, lo mismo es un genio. Que la brillantez puede estar en cualquier sitio. Vamos, creo yo.

    Total, que muy rico todo.

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