Nuevo tratadillo de Chick: “No es tu culpa”

Moradores y miasmas del blogoplancton, señoras y señores, niños y niñas:

Yo estaba deseando, vosotros lo queríais también y al final ha ocurrido: ¡el nuevo tratado de Chick ya ha llegado! Como soy un suscriptor desde hace tiempo me han informado por correo electrónico e inmediatamente me he puesto a leerlo para descubrir con regocijo y alborozo que es un tratado muy, muy bueno, de argumento imprevisible, adaptado a los tiempos modernos, duro, conmovedor y educativo. Además, ¿sabéis lo mejor? ¡Está protagonizado por un niño! Sí amigos, después de Lucho y de Tyler-Pepe, tenemos una nueva entrega de personaje infantil atormentado. Como exégeta de Chick no puedo evitar aceptar la oportunidad que se me brinda y pediros que me acompañéis al mundo maravilloso de este prócer de la salvación de las almas. Los que estéis curtidos en Chickología comprobaréis que se trata de un tratado bastante anómalo, pero eso lo estudiaremos al final, ahora vamos al tajo.

Con todos vosotros: No es tu culpa

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Portada conmovedora: nuestro protagonista (¡y tocayo mío!), con el corazón en un puño (literalmente), el pelo descolocado, el pijama puesto, los lagrimones corriendo por sus mejillas y un rictus de rabia contenida que tendrá que desvelarse. ¿Qué le ha ocurrido a este chaval para estar así? (Tachán tachaaaaan… misterio)

5287_02Ya desde la primera viñeta nos damos cuenta que este tratado va más allá de lo normal, ¡un caso policiaco! La pasma llega a un internado donde un niño aparentemente se ha ahorcado con el pijama puesto. Aunque parece un simple caso de suicidio (sic), a nuestro chérif honrado no se la van a dar con queso. Interroga al pequeño Rafael pero su respuesta no le convence… y nosotros descubrimos con horror que hay alguien mirando desde la puerta, clavando unos ojos maléficos en Rafita y coartando su libertad. ¿Qué está pasando aquí?

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El cuadro definitivo de todos los tiempos

Ni las Meninas, ni el Guernica ni los Girasoles. El cuadro definitivo es este:

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Es la obra de un señor artistazo apellidado McNaughton, sospecho que muy conocido en su casa a la hora de la cena, y que ha deleitado a la blogosfera con su obra de arriba intitulada “One Nation Under God”. Ya os aviso que este artista, este monstruo del pincel, tiene algunas concepciones muy curiosas acerca de su país y de la esencia del mismo. Por si acaso os interesa el cuadro, lo podéis adquirir aquí en diversos tamaños para decorar vuestro salón o sacristía particular desde los 29 dólares por un postercillo cutre hasta los 2500 si queréis que Miguel Ángel se levante de su tumba y os lo pinte en el techo del dormitorio.

Este cuadro, queridos amigos, es una joya del arte porque (atención), su autor lo ha llenado de simbolismos (¡¡¡ooooooooooh!!!), y para que nos quede claro lo que éstos quieren decir, nos lo deja todos bien explicaditos en la página web, dando ejemplo. Os animo, ¡qué digo!, os exhorto a que vayáis al enlace y paséis el ratón por los distintos personajes para que leáis las explicaciones de los susodichos simbolismos y os pasméis por vosotros mismos. Qué distinta sería hoy la historia del arte si Leonardo nos hubiese dejado en su bloj una imagen interactiva sobre su Última Cena, ¿verdad? Habría sido una putada para Dan Brown, pero sería un precio que podríamos pagar.

En fin, que os animo a que descubráis los simbolismos secretos de esta bizarrada. Yo os resumo los más divertidos, pero no hay desperdicio.

Según su autor, se trata de una interpretación artística de los Estados Unidos de América, ese país donde su moneda confía en Dios. En el centro aparece Jesucristo con una túnica Luis Buitón mostrando la Constitución de los USA ante toda una muchedumbre que representa qué ha sido, qué es y qué será este país. Por ejemplo, detrás de Jesús hay una pequeña representación de presidentes, soldados de distintas guerras, astronautas y algunos otros próceres estadounidenses. Pese a que los padres fundadores no estaban pensando precisamente en Jesucristo cuando se independizaron de los ingleses, para el pintor el asunto religioso es la clave del éxito y grandeza del país, y por eso toda la muchedumbre de detrás del Chechu (políticos y militares) están ahí, haciendo masa. Un dulce niñito (blanco) se adelanta a recibir de manos de Jesús la constitución representando a las siguientes generaciones.

En las escaleras hay una selección de la ciudadanía estadounidense, fijáos bien y veréis una clara diferencia de actitudes. Los de la izquierda de la imagen miran al Mesías encantados. Entre ellos hay una maestra, un granjero, un médico de familia, un marine, la madre de un niño retrasado (no me lo estoy inventando), un pastor protestante y un inmigrante. En definitiva, gente que contribuye en su día a día a que los USA sean una gran nación bajo Dios de gente buena.

A la derecha vemos a otra multitud un poco más distraida pero muchísimo más divertida. Entre ellos una reportera de una cadena de televisión por cable, un político hablando por el móvil (qué falta de respeto tío, que tienes a Dios a la espalda, joder), un abogado contando billetes, un juez de la Corte Suprema llorando (presumiblemente porque es un rojomierda), una mujer embarazada pensándose si aborta, un actor encantado de conocerse y un catedrático de biología que (atención) sostiene en sus manos el origen de las especies y comete la desfachatez de estar sentado en el mismo escalón que Jesusito, clara muestra de soberbia. Ninguno de los personajes de esta parte del cuadro están prestando atención al Mesías ni a la constitución, y según nos aclara en su página el artista, se trata de personajes que acercan al país al socialismo. ¡¡No me digáis que no es buenísimo!! No debe extrañarnos que entre ellos, medio escondido, se encuentre ¡el mismísimo Satanás! ¿a que es genial?

Hay algún otro detallito más, como que en el cielo brillan 50 estrellas por los 50 estados y que “unas brillan más que otras”, jojojo, vamos, que cojo un mapa electoral y digo con exactitud cuáles son las que brillan más y cuáles están fundidas desde hace décadas…

Me ha parecido muy adecuado hablaros de este cuadro cuando acaba de pasar el 12 de octubre y muchos os habéis despachado en vuestros blojs sobre lo gracioso que es eso de sentirse orgulloso de ser español. Pensad que si el patriotismo es la virtud de los depravados (que diría Wilde), en España apenas sabemos nada de depravación comparados con algunos mendas de por aquí.

Si hay alguien espabilado con el Photoshop, con tiempo y ganas le invoco a hacer un cuadro equivalente en versión española. Yo no sabría ni por dónde empezar.

Por suerte en este país en el que ahora me encuentro (y en el que espero no ponerme malo) también hay gente con mucha mala leche que ha publicado un “remake“, que dirían los cinéfilos, de esta obra maestra del arte mundial:

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Y es que a veces hay que recurrir al sentido del humor para tratar con los iluminados. Creo que esta versión no necesita más detalles. Si os gusta, también está disponible.

Caspa cósmica: Espacio 1999

En un ataque de revisionismo televisivo estoy dándole un repaso a Espacio 1999, una serie de ciencia ficción de los 70 nacida a rebufo de Star Trek, pero mucho más cutre, bizarra y maravillosa. Como muy probablemente, como me ocurría a mí, muchos de los lectores no conocerán esta maravilla catódica, voy a hacer una breve introducción a la misma.

Se trata de una serie británica que comenzó en 1975 y concluyó en 1977 y que consta de 48 episodios en dos temporadas (IMDB). La premisa es la siguiente: en 1999, la humanidad estrena una flamante estación lunar, llamada “Alfa“. El 13 de septiembre de ese año, los depósitos subterráneos  de residuos nucleares sufren una explosión descontrolada y (atención) no sólo separan a nuestro satélite de su órbita sino que catapulta al astro a las profundidades del espacio con sus 300 y pico tripulantes a bordo. En adelante, Alfa y sus habitantes van recorriendo mundos increíbles y protagonizando aventuras chiripitifláuticas con todo tipo de alienígenas. Su objtivo final es encontrar un planeta habitable donde trasladarse. Pese al éxito que tuvo, no llegó a rodarse una tercera temporada y la serié se quedó cortada sin ningún final concluyente. Caspa a raudales, modernidad retro, pijamas espaciales y sobreactuación en estado puro ¡imprescindible!

Os dejo con la intro. Muchísima atención a la música, las fuentes, los detalles setenteros…

ESPACIO 1999: rótulos iniciales

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I believe in Syria

Para desintoxicar un poco de tanto yanquismo os voy a contar algunas cosas curiosas sobre Siria que se quedaron en el tintero.

Siria, país maravilloso donde los haya, tanto por sus lugares, como por su naturaleza y, sobre todo, por sus habitantes, es la demostración empírica de lo que podríamos llamar “deslocalización político-geográfica”, un término que acabo de inventarme y que es mi forma de expresar que no es necesario estar en el Caribe para ser una república bananera. Cuando se viaja a ciertos lugares uno tiene muy presente en todo momento quién lleva los pantalones, y en el caso de Siria es este señor:

Bashar Al-Assad, “presidente electo de la República Árabe de Siria”, o como mis compañeros de viaje y yo lo llamábamos cariñosamente, “Jirafita”, por… la belleza de sus ojos, que se posa sobre ti como un padre que, orgulloso, da palmaditas en la cabeza de su hijo antes de irse a la cama. Literalmente, es lo primero que ves cuando entras en el país.

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Bizarrismo yanqui (1): cosas que comprar en Provincetown si eres demócrata

Amigos del blogoplancton:

Este fin de semana hemos vuelto a enfilar hacia el estado de Massachusetts para conocer uno de sus principales atractivos turísticos: Cape Cod (Cabo Bacalao en cristiano, un nombre mucho más divertido). Cape Cod es el inconfundible rabito de la costa de Nueva Inglaterra que podéis ver en los mapas y es famoso por muchos motivos. Para la mayoría de los estadounidenses de bien es de sobra conocido que en la puntita del susodicho rabito fue el primer lugar donde desembarcaron “Los Peregrinos” (The Pilgrims), que lejos de ser un conjunto de música flamenca asiduos a la feria de El Rocío eran unos señores de Vieja Inglaterra que pensaban que la Iglesia Anglicana era demasiado permisiva, así que hicieron el macuto y se fueron con su puritanismo al otro lado del Atlántico en el Mayflower. Aunque primero pisaron Cape Cod, al final fundaron la colonia de Plymouth, donde las pasaron muy putas. Fue aquí donde quedaron a tapear con los indios locales de super-mazo buen rollito, apenas unas décadas antes de correrles a gorrazos. Valga esta somera introducción histórica para saber por qué cuando uno recorre Cape Cod no para de ver topónimos relacionados con estos “pilgrims” de antaño.

However, este capricho de la costa es famoso por muchas cosas más: contiene una importantísima reserva natural de ecosistemas forestales, dunares y marinos (por lo que es un sitio excelente para observar la flora y la fauna) y es un concurridísimo centro neurálgico durante las vacaciones de verano en la que neoyorquinos, bostonianos (bostonitas, bostoneños) y demás peña se pasa por aquí a montar en bicicleta y remojarse el culo en el Atlántico.

Otro dato de relevancia es que Cape Cod está tomado por gente de mal vivir: naturistas, bohemios, artistas, gays, hippies trasnochados y fauna por el estilo. Esto es especialmente notable en el pueblo del extremo del cabo: Provincetown, la versión massachusettsiana de Chueca, o mejor aún, de Sitges, que Alfie y yo exploramos en profundidad por mero interés científico (¡Ay si los pilgrims lavantaran la cabeza!).

Uno se puede imaginar que la gente que frecuenta este lugar (y si no os lo imagináis ya os lo cuento yo, que para eso estoy aquí) se siente totalmente acomplejada, furiosa y desesperada por el actual presidente de los Estados Unidos. En estas fechas se vive un ambiente de esperanza y de nervios por el posible cambio de color en la Casa Blanca (del rojo republicano al azul demócrata, malpensados). Si en Europa estamos deseando que Obama sea elegido presidente, imagináos la de cirios que están poniendo a San Cucufato en comunidades del estilo de Provincetown. Quizá por eso en las tiendas del lugar se pueden encontrar un variadísimo surtido de chismes bizarros políticos que paso a ilustraros a continuación, porque amigos, difícilmente encontraréis un sitio en el que se frivolice con la política de forma más bizarra que en este país.

Camiseta bye-bye Bush

Toda una declaración de intenciones

Taza con la fecha del “primer día de Obama” (que sería el 20 de enero del año que viene.). Al lado, un llavero contador con el tiempo que falta para el susodicho día.

Bolsas para recoger la caca de los perros con las caras de Bush y McCain (están llenos de mierda)

¿Quién es este superhéroe que va a salvar el futuro de los Estados Unidos?

¡Es Obama! ¡Y viene con multitud de complementos para que lo vistas! (o lo desnudes). Siempre presente en la nevera de tu casa.

Taza “tengo un sueño”. Cuando la llenas de un líquido caliente, todo el mapa estadounidense se pone azul.

Pues sí amigos, los yanquis son así. Yo, como buen admirador del bizarrismo, he recibido como obsequio de Alfie uno de los ítems arriba mencionados, a ver si adivináis cuál. A su vez, yo le he regalado a él un pin demócrata que los militantes del partido en Provincetown tenían en su puestecico. Los muy majetes no sólo me dejaron hacerles una foto, sino que además se pusieron a hablar conmigo de sus cosas y me enteré de que Bush le ha hecho recientemente un feo al embajador español, “What a shame!”, les respondí, y acto seguido les di mi bendición.

Buena suerte amigos (la vais a necesitar)

Y por el momento, eso es todo. Me voy a la piltra que tomorrow es lunes.

Remake cañí de “Dune”: propuesta para el reparto

Alfie, que se entera de todas las novedades cinematográficas antes que nadie, oye rumores de una nueva versión de Dune, el clásico de la ciencia ficción escrito por Frank Herbert y una de mis novelas favoritas. La dirigirá Peter Berg y su estreno se prevé para 2010. Si no me falla la memoria esta sería la tercera versión.

La primera de todas es, obviamente, la de David Lynch (1984), que puso el listón lo bastante alto como para que cualquier advenedizo que quiera emularle tenga que pensárselo dos veces. Lynch consigue captar bastante satisfactoriamente la atmósfera de la novela y a su vez darle un toque muy personal hasta el punto que a veces es difícil separar ambas partes. Como ocurre a menudo con películas que marcan un hito, mucha gente no es capaz de distinguir qué es de Herbert y qué es de Lynch en su subconsciente, y aquí están las pegas que yo le veo a esta versión: yo con los libros que me gustan soy un poco purista y no me gusta que los toqueteen. Quede bien claro que estas pegas son tales en la medida en que me hubiese gustado respetar el original y que Lynch se guardase sus delirios sobre armas que matan con sonidos y demás historias para él solo, pero no porque no crea que “Dune” (el flins) es una maravilla del séptimo arte.

Lo que más me chirría de la peli de Lynch es el reparto (que no la interpretación). Paul-Usul Muad’Dib Atreides (ya puestos, que no te quiten ni un sólo nombre) fue interpretado por el que luego se convertiría en el agente Cooper de Twin Peaks: Kyle MacLachlan, que aunque borda las escenas cumbre no da el pego de niño mesiánico de 15 años (Kyle contaba por aquel entonces con unas 25 primaveras). La edad de Paul es vital en “Dune”: no se trata de un hombre joven capaz de liderar un ejército para recuperar lo que se le ha arrebatado, sino que es un niño, un ser vulnerable que no debería suponer ninguna amenaza para los planes de los Harkonnen y que, sin embargo, está llamado a ser un mesías. Creo que hay un matiz importante que se pierde aquí, al igual que en algunos otros personajes, caracterizados de una forma un tanto monstruosa (freaky, en su sentido más autóctono) que no aporta gran cosa y despista bastante.

La segunda versión se estrenó en 2000 y en realidad es una mini-serie de televisión con una continuación que llega más allá del primer libro de Herbert (concretamente hasta el tercero). La gran novedad que aporta son los efectos digitales a espuertas. Por alguna misteriosa razón que no llego a comprender los cineastas modernos se creen que por poner efectos digitales las películas son mejores que antes. En realidad esto no debería extrañarme tanto, puesto que bastantes espectadores así lo piensan también. Mejor cambio de tema, que si no me caliento. La cosa es que el resultado de este segundo intento es una obra bastante inferior a la de Lynch, especialmente en cuanto a interpretación y en cuanto a calidad en general, que no aporta gran cosa (quizá el hecho de tratar también el argumento de “Hijos de Dune” en la continuación) sin que sea mala en sí misma. Y bueno, pues eso, que por allí anda. Paul es interpretado por Alec Newman, un señor que ya tenía 26 años durante el rodaje, con lo que seguimos en las mismas sobre el asunto fundamental.

¿Qué podemos esperar de esta nueva versión? Tal y como andan las cosas en Jolibú, donde tienen el cerebro más seco que un bacalao y donde la única creatividad que conocen es hacer nuevas versiones de películas que ya existían o continuar sagas que debieron morir hace tiempo, veo venir una superproducción de la leche que va a batir récord de taquillas, que va a contar con unos efectos especiales de última generación con JarepeichTotalSystem y DigitalMicroPoch que va a ser un truño pinchado en un palo y que hará que los restos de Frank Herbert se retuerzan en su tumba pidiendo clemencia (y hay que decir que los restos de Frank Herbert están sobradamente acostumbrados a las torturas, pues llevan mucho tiempo retorciéndose gracias a la tenacidad incansable de su hijo Bryan y de Kevin J. Anderson).

Por supuesto, espero equivocarme con esta predicción y deseo con todas mis fuerzas que dentro de dos años largos (¿quiénes seguiremos todavía por el blogoplancton?) me tenga que comer estas palabras delante de todos vosotros y afirme extasiado que es la versión de Dune que a mí me hubiese gustado hacer.

Mientras tanto, aquí propongo un reparto alternativo, castizo y auténtico para que si hay algún director en la sala se anime a hacer las cosas como debe ser.

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