La retorcida ortodoxia de las orquídeas


Terminé el último post con esta imagen de unas flores epífitas creciendo cerca de la ciudad cubana de Baracoa, preguntando al respetable si había algo en ellas que resultara especialmente llamativo. Hoy toca desvelar el misterio.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEstas flores pertenecen, sospecho, a la especie Prosthechea cochleata, llamada también “black orchid” en Belice (donde se le considera la flora nacional) o “pulpitos” en español y quizá sin necesidad de estos datos muchos la hubiéseis reconocido como una orquídea.

No cabe duda que las orquídeas son unas plantas a las que les sobran cualidades para fascinarnos. Aunque su belleza pueda sugerirnos fragilidad o rareza, estamos ante, quizá, la familia de angiospermas con mayor éxito evolutivo (con más de 25.000 especies), y está claro que uno de los motivos de este éxito se debe precisamente a la sofisticación de sus flores.

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La naturaleza de Cuba contada para europeos (3/3): Baracoa y alrededores


Imperdonable la demora que ha ido arrastrando esta serie, y especialmente su último capítulo, pero a todo le acaba llegando su hora. Dejamos pendiente en la entrega anterior hablar de los ecosistemas más húmedos de la isla: las pluvisilvas montanas del este de la isla. De nuevo tengo que recordar que esta serie la estoy haciendo sin mis cuadernos de campo y mis notas, así que irá un poco flojilla en cuanto a contenidos.

Cuba no se encuentra en una latitud típica para la presencia de pluvisilvas, y la mayoría de sus bosques son más bien tropicales con una estación húmeda y una seca. Sin embargo, en algunas zonas montañosas, la lluvia orográfica favorece una precipitación más constante a lo largo del año, y un desarrollo de bosques que sí se corresponden de forma aproximada (aunque con desarrollos mucho más modestos) con los bosques lluviosos ecuatoriales, y son a ellas a las que nos referimos como pluvisilvas montanas.

Como se vio en entregas anteriores, Cuba es más bien una isla bastante llana, en la que destacan sólo algunas formaciones montañosas de cierta importancia: la sierra del Escambray, en el centro de la isla, por supuesto, Sierra Maestra, al este, y más al este aún, las sierras de las Cuchillas del Toa. En el Escambray se encuentra el Parque Nacional de Topes de Collantes, que visité fugazmente.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl Escambray, de pasada

En cuanto a Sierra Maestra, no hubo tiempo para visitarla, pero donde sí pude disfrutar de unos cuantos días fue en la ciudad de Baracoa y las montañas de su entorno, concretamente en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, una de las joyas del patrimonio natural cubano.

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Noveno aniversario de “Diario de un copépodo”

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Tal día como hoy en el año 2005, Diario de un copépodo iniciaba su andadura. Normalmente en el solsticio de invierno aprovecho para hacer un recuento de lo que ha dado de sí el año blogueril y me doy unas palmaditas en la espalda por lo bien que lo he hecho. Sin embargo, si tenemos en cuenta que 2014 ha dado para una escasa veintena de entradas (con diferencia el año más paupérrimo de producción copepodil), la verdad, me da un poco de vergüenza presentarme ante el respetable como si haber llegado hasta aquí fuese una odisea, cuando la vida de esta santa casa puede ser tan discutible como la de los virus o el mismísimo gato de Schrödinger.

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Los hombros de los gigantes se olvidan con facilidad


F1.mediumAcaban de publicar un artículo en Science con una reconstrucción del árbol evolutivo de los insectos, una como no se había visto hasta ahora. Se trata de un colosal estudio filogenómico en el que han empleado las secuencias de casi 1500 genes nucleares de copia única en 144 especies de insectos representando todos los órdenes vivientes, y han estimado la edad de cada una de las ramas de ese árbol calibrándolo con 37 especies fósiles. Para cada uno de los insectos estudiados se han secuenciado más de 2500 millones de pares de bases, y toda esa información fue cuidadosamente filtrada y exprimida hasta asegurarse de que la matriz de datos resultante era filogenéticamente informativa y lo más limpia posible de ruido. Un estudio, como digo, colosal, firmado por más de 100 autores pertenecientes a una cuarentena de instituciones científicas. El artículo incluye un precioso árbol-infografía que ya querría yo tener en formato póster.

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Sci-Fest, disfruta de la ciencia en Cuenca

SciFest_logo

Aprovecho para informaros de que los próximos 14 y 15 de noviembre tendrá lugar en Cuenca el SciFest, una celebración de la cultura científica con charlas, mesas redondas, monólogos, actividades infantiles y ciencia por un tubo comunicada por auténticos apasionados y profesionales. El propósito de este acontecimiento es demostrar que la ciencia no es algo limitado a cuatro chiflados o mendigos con bata, sino que nos toca muy de cerca a todos y que tiene el potencial de asombrarnos a todos y cada uno. El festival es una iniciativa de una nueva plataforma de cultura científica llamada Principia (@Principia_io en twitter) que verá la luz muy pronto y en la que tengo el honor y el placer de participar. Desgraciadamente (y mira que me fastidia) no voy a poder ir en persona a esta puesta de largo, pero espero que todos los que podáis y tengáis Cuenca a una distancia más razonable os paséis por allí a pasar unos días, estoy seguro, memorables.

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El viaje del Beagle (edición de Murray), en mi biblioteca


Aquí va la confesión de una nueva violación de mi compromiso de no comprar más libros en papel mientras dure mi vida nómada. Una violación, eso sí, sobradamente justificada. En una visita corta a Boston el pasado fin de semana me dejé caer por la librería Brattle (mi lugar favorito de la ciudad): tres plantas de libros usados, desde ediciones de bolsillo por un dólar hasta auténticas piezas de coleccionista con precios de tres o cuatro ceros. La Brattle es una de las librerías más antiguas del país, un verdadero paraíso para el lector, sea cual sea su preferencia, que disfruta pasando el tiempo escrutando estanterías buscando joyas ocultas. Aquí fue donde conseguí mi edición de 1868 de la botánica de Asa Gray o la primera edición en inglés (1876) de la Historia de la Creación de Ernst Haeckel, dos de los niños mimados de mi biblioteca (ahora tristemente en cajas en casa de mis padres). Si queréis saber más sobre la librería, pinchad los enlaces, y si alguna vez os dejáis caer por Boston, la visita es obligada para todo lector.

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Jilin Tach: la sanidad del futuro


Esto de ver los toros desde la barrera (me refiero a la actualidad en las Españas) te da cierta perspectiva, sobre todo en lo que se refiere a los aspectos en los que las barbas del vecino fueron remojadas, peladas, e incluso parece que van a volver a crecer justo a tiempo de que rasuren las nuestras. O las vuestras. O bueno, lo que sea. A lo que voy es que no puedo evitar seguir bastante pendiente de las cosas que ocurren al otro lado del charco, y cómo los servicios públicos, y concretamente, la sanidad y la educación, hacen funambulismo. Irónicamente observo los acontecimientos desde un país en el que la sanidad y la educación se conciben de una forma muy parecida a como la sueñan las élites extractivas patrias. Tengo pendiente una entrada para hablar de lo raro que resulta darse de bruces con el sistema sanitario estadounidense (por suerte sólo basándome en las revisiones anuales obligatorias y cosas muy leves). Por decirlo brevemente para los impacientes: todo lo que nos habían contado, todas las leyendas negras extendidas por los rojillos comeniños sobre el resultado último de la externalización seriada de la sanidad, era cierto. La sanidad es un negocio muy, muy lucrativo, y no me extraña que haya quien babee de gusto sólo de pensar que esa parte del pastel puede pasar a disposición de los buitres de turno hasta el punto de continuar con el runrún de lo eficiente que es la gestión privada.

En lo que llega (o no) el día en el que trate la impresión que me genera esta sanidad, como ya lo hice con la universidad, os ofrezco hoy un aperitivo que encontré el otro día en un hospital tras la visita a un especialista. Los hospitales aquí, avanzo, no parecen hospitales, sino más bien… yo qué sé, notarías: todo decorado como si fuese el salón de tu casa, con moquetas, macetas… todo muy acogedor y para nada semejante al frío azulejazo de los hospitales madrileños. Esto poco tiene que ver con el funcionamiento del servicio (insisto ya hablaremos de ese asunto en otro momento), lo importante es esa impresión y ese aspecto de cercanía, eficiencia y sofisticación. Como norma general, en Estados Unidos existe el cutrerío, vaya que sí, pero será siempre un cutrerío espolvoreado en purpurina, y por lo tanto se tratará de un cutrerío caro. Avisados quedáis.

La cosa es que en ese hospital purpurinesco y cool voy y me encuentro con esto:

20140921_170629Programa Healing Touch (“toque sanador”). Tenemos la tecnología para tratar y la compasión para curar

Pues sí: un tríptico que te anuncia que en ese maravilloso hospital te ofrecen como servicio adicional que te curen por imposición de manos. Como no podía creer lo que veían mis ojos, me traje uno para leerlo con detalle y fotografiarlo. Os reproduzco visualmente el tríptico al completo y traduzco al azar algunos párrafos gloriosos.

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¿Qué es “Healing Touch”? [En adelante, Jilin Tach]

Jilin Tach es una terapia de energía en la que los practicantes usan sus manos de forma consciente e intencionada, dirigida al corazón para facilitar la salud física, emocional, mental y espiritual.

El objetivo de Jilin Tach es restituir la armonía y el equilibrio en el sistema energético humano generando un ambiente óptimo para que la tendencia innata del cuerpo a curarse tenga lugar.

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