La naturaleza de Cuba contada para europeos (3/3): Baracoa y alrededores


Imperdonable la demora que ha ido arrastrando esta serie, y especialmente su último capítulo, pero a todo le acaba llegando su hora. Dejamos pendiente en la entrega anterior hablar de los ecosistemas más húmedos de la isla: las pluvisilvas montanas del este de la isla. De nuevo tengo que recordar que esta serie la estoy haciendo sin mis cuadernos de campo y mis notas, así que irá un poco flojilla en cuanto a contenidos.

Cuba no se encuentra en una latitud típica para la presencia de pluvisilvas, y la mayoría de sus bosques son más bien tropicales con una estación húmeda y una seca. Sin embargo, en algunas zonas montañosas, la lluvia orográfica favorece una precipitación más constante a lo largo del año, y un desarrollo de bosques que sí se corresponden de forma aproximada (aunque con desarrollos mucho más modestos) con los bosques lluviosos ecuatoriales, y son a ellas a las que nos referimos como pluvisilvas montanas.

Como se vio en entregas anteriores, Cuba es más bien una isla bastante llana, en la que destacan sólo algunas formaciones montañosas de cierta importancia: la sierra del Escambray, en el centro de la isla, por supuesto, Sierra Maestra, al este, y más al este aún, las sierras de las Cuchillas del Toa. En el Escambray se encuentra el Parque Nacional de Topes de Collantes, que visité fugazmente.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl Escambray, de pasada

En cuanto a Sierra Maestra, no hubo tiempo para visitarla, pero donde sí pude disfrutar de unos cuantos días fue en la ciudad de Baracoa y las montañas de su entorno, concretamente en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, una de las joyas del patrimonio natural cubano.

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Noveno aniversario de “Diario de un copépodo”

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Tal día como hoy en el año 2005, Diario de un copépodo iniciaba su andadura. Normalmente en el solsticio de invierno aprovecho para hacer un recuento de lo que ha dado de sí el año blogueril y me doy unas palmaditas en la espalda por lo bien que lo he hecho. Sin embargo, si tenemos en cuenta que 2014 ha dado para una escasa veintena de entradas (con diferencia el año más paupérrimo de producción copepodil), la verdad, me da un poco de vergüenza presentarme ante el respetable como si haber llegado hasta aquí fuese una odisea, cuando la vida de esta santa casa puede ser tan discutible como la de los virus o el mismísimo gato de Schrödinger.

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Los hombros de los gigantes se olvidan con facilidad


F1.mediumAcaban de publicar un artículo en Science con una reconstrucción del árbol evolutivo de los insectos, una como no se había visto hasta ahora. Se trata de un colosal estudio filogenómico en el que han empleado las secuencias de casi 1500 genes nucleares de copia única en 144 especies de insectos representando todos los órdenes vivientes, y han estimado la edad de cada una de las ramas de ese árbol calibrándolo con 37 especies fósiles. Para cada uno de los insectos estudiados se han secuenciado más de 2500 millones de pares de bases, y toda esa información fue cuidadosamente filtrada y exprimida hasta asegurarse de que la matriz de datos resultante era filogenéticamente informativa y lo más limpia posible de ruido. Un estudio, como digo, colosal, firmado por más de 100 autores pertenecientes a una cuarentena de instituciones científicas. El artículo incluye un precioso árbol-infografía que ya querría yo tener en formato póster.

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Sci-Fest, disfruta de la ciencia en Cuenca

SciFest_logo

Aprovecho para informaros de que los próximos 14 y 15 de noviembre tendrá lugar en Cuenca el SciFest, una celebración de la cultura científica con charlas, mesas redondas, monólogos, actividades infantiles y ciencia por un tubo comunicada por auténticos apasionados y profesionales. El propósito de este acontecimiento es demostrar que la ciencia no es algo limitado a cuatro chiflados o mendigos con bata, sino que nos toca muy de cerca a todos y que tiene el potencial de asombrarnos a todos y cada uno. El festival es una iniciativa de una nueva plataforma de cultura científica llamada Principia (@Principia_io en twitter) que verá la luz muy pronto y en la que tengo el honor y el placer de participar. Desgraciadamente (y mira que me fastidia) no voy a poder ir en persona a esta puesta de largo, pero espero que todos los que podáis y tengáis Cuenca a una distancia más razonable os paséis por allí a pasar unos días, estoy seguro, memorables.

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El viaje del Beagle (edición de Murray), en mi biblioteca


Aquí va la confesión de una nueva violación de mi compromiso de no comprar más libros en papel mientras dure mi vida nómada. Una violación, eso sí, sobradamente justificada. En una visita corta a Boston el pasado fin de semana me dejé caer por la librería Brattle (mi lugar favorito de la ciudad): tres plantas de libros usados, desde ediciones de bolsillo por un dólar hasta auténticas piezas de coleccionista con precios de tres o cuatro ceros. La Brattle es una de las librerías más antiguas del país, un verdadero paraíso para el lector, sea cual sea su preferencia, que disfruta pasando el tiempo escrutando estanterías buscando joyas ocultas. Aquí fue donde conseguí mi edición de 1868 de la botánica de Asa Gray o la primera edición en inglés (1876) de la Historia de la Creación de Ernst Haeckel, dos de los niños mimados de mi biblioteca (ahora tristemente en cajas en casa de mis padres). Si queréis saber más sobre la librería, pinchad los enlaces, y si alguna vez os dejáis caer por Boston, la visita es obligada para todo lector.

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Jilin Tach: la sanidad del futuro


Esto de ver los toros desde la barrera (me refiero a la actualidad en las Españas) te da cierta perspectiva, sobre todo en lo que se refiere a los aspectos en los que las barbas del vecino fueron remojadas, peladas, e incluso parece que van a volver a crecer justo a tiempo de que rasuren las nuestras. O las vuestras. O bueno, lo que sea. A lo que voy es que no puedo evitar seguir bastante pendiente de las cosas que ocurren al otro lado del charco, y cómo los servicios públicos, y concretamente, la sanidad y la educación, hacen funambulismo. Irónicamente observo los acontecimientos desde un país en el que la sanidad y la educación se conciben de una forma muy parecida a como la sueñan las élites extractivas patrias. Tengo pendiente una entrada para hablar de lo raro que resulta darse de bruces con el sistema sanitario estadounidense (por suerte sólo basándome en las revisiones anuales obligatorias y cosas muy leves). Por decirlo brevemente para los impacientes: todo lo que nos habían contado, todas las leyendas negras extendidas por los rojillos comeniños sobre el resultado último de la externalización seriada de la sanidad, era cierto. La sanidad es un negocio muy, muy lucrativo, y no me extraña que haya quien babee de gusto sólo de pensar que esa parte del pastel puede pasar a disposición de los buitres de turno hasta el punto de continuar con el runrún de lo eficiente que es la gestión privada.

En lo que llega (o no) el día en el que trate la impresión que me genera esta sanidad, como ya lo hice con la universidad, os ofrezco hoy un aperitivo que encontré el otro día en un hospital tras la visita a un especialista. Los hospitales aquí, avanzo, no parecen hospitales, sino más bien… yo qué sé, notarías: todo decorado como si fuese el salón de tu casa, con moquetas, macetas… todo muy acogedor y para nada semejante al frío azulejazo de los hospitales madrileños. Esto poco tiene que ver con el funcionamiento del servicio (insisto ya hablaremos de ese asunto en otro momento), lo importante es esa impresión y ese aspecto de cercanía, eficiencia y sofisticación. Como norma general, en Estados Unidos existe el cutrerío, vaya que sí, pero será siempre un cutrerío espolvoreado en purpurina, y por lo tanto se tratará de un cutrerío caro. Avisados quedáis.

La cosa es que en ese hospital purpurinesco y cool voy y me encuentro con esto:

20140921_170629Programa Healing Touch (“toque sanador”). Tenemos la tecnología para tratar y la compasión para curar

Pues sí: un tríptico que te anuncia que en ese maravilloso hospital te ofrecen como servicio adicional que te curen por imposición de manos. Como no podía creer lo que veían mis ojos, me traje uno para leerlo con detalle y fotografiarlo. Os reproduzco visualmente el tríptico al completo y traduzco al azar algunos párrafos gloriosos.

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¿Qué es “Healing Touch”? [En adelante, Jilin Tach]

Jilin Tach es una terapia de energía en la que los practicantes usan sus manos de forma consciente e intencionada, dirigida al corazón para facilitar la salud física, emocional, mental y espiritual.

El objetivo de Jilin Tach es restituir la armonía y el equilibrio en el sistema energético humano generando un ambiente óptimo para que la tendencia innata del cuerpo a curarse tenga lugar.

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Juegos que me llegan con retraso


Pues digo yo que ya iba tocando publicar algo aquí. Ando un poco desganado para acabar la serie de naturaleza de Cuba y voy a aprovechar que hace mucho que no suelto ningún post egoblogofecal, sin venir a cuento, para hablar de algo en lo que he estado muy entretenido este verano, algo totalmente improductivo y (casi) nada científico: videojuegos.

La verdad es que llevaba bastante tiempo sin pillarme unos buenos vicios, de esos que te vas a la cama y no puedes dormir porque sigues con miedo de que Gandhi te quiera lanzar un pepinazo nuclear. Mucho tiempo, sí y la verdad es que me está viniendo muy bien. Yo más bien soy de unos pocos juegos muy concretos y de pegarme panzadas puntuales años después de que estén de moda, pero esta temporada se junta que he conocido un par de joyitas gracias a la gente de Twitter y que tuve que renovar el portátil después de que el anterior dejara el mundo de los vivos y he probado algunas cosas nuevas. Gran combinación de sucesos.

Estos tres juegos tienen ya varios años, así que muchos pensaréis que acabo de descubrir la rueda, y no os faltará razón, pero bueno, aquí van porque es de lo que me apetece hablar, que luego me dicen que este bloj ya no es personal.

Kerbal Space Program

Básicamente un simulador de vuelos espaciales protagonizado por unos muñecotes amarillos muy simpáticos (los kerbal), que viven en una suerte de versión de bolsillo de nuestro propio sistema solar. Cuando digo simulador de vuelos espaciales no me refiero a naves de película, batallitas y tal, sino a simulaciones más o menos realistas de las fases de un cohete, módulos de distintos tipos, propulsores, paracaídas, etc, vamos, todos los ingredientes para crear, como su propio nombre indica, un programa espacial completo y conseguir gradualmente desde lanzar un petardo de feria hasta aterrizar en la luna y mucho más.

Este vídeo hace un buen resumen, aunque la versión que hay disponible ahora está mucho más mejorada, incluyendo porrón de planetas, satélites y asteroides que se pueden visitar, por ejemplo, y el modo “carrera” en el que dependes de tus éxitos para conseguir financiar nuevos lanzamientos

La razón por la que me vicié con el Kerbal es que como simulador está en el punto justo entre lo que es realista y lo que es jugable. Hay unas cantidades nada desdeñables de física en el juego: entender las leyes de Kepler, el concepto de “delta-V”, y un largo etcétera, pero al final, todo se puede manejar con unos controles asombrosamente sencillos. Es un juego muy creativo, con infinitas posibilidades y libertad para tomar decisiones, tanto en el diseño de tus cohetes y naves como en el de los objetivos que quieras conseguir, y la curva de aprendizaje es la adecuada para ir recibiendo “premios” casi desde el principio: la primera vez que entras en órbita, el primer paseo espacial, tu primer paseo por la luna (Mun) o la primera vez que tu cohete pega un zambombazo espectacular en la pista de lanzamiento perdiendo a toda la tripulación.

kerbal

¡Qué gran momento el de mi primera misión tripulada a Mun! Jebediah regresó sano y salvo y fue recibido con todos los honores

Cuando las misiones a la luna (y a otro satélite que tiene el equivalente terráqueo en este juego) dejaron de tener misterio, me quedé un poco atrancado intentando misiones más complejas, a otros planetas, sobre todo porque las maniobras de atraque en órbita son bastante complicadas y acabaron con mi paciencia (se aceptan consejos). Lo retomaré en otro momento, pero ¡Juegazo!

 

Civilization V. Brave New World

La saga del civ es sin lugar a dudas el juego al que más días de mi vida he dedicado jamás de los jamases, remontándome al primigenio y genial Civ 1. La quinta entrega de la serie salió hace años y había jugado algunas rachas, pero ha sido un gran descubrimiento comprobar cuál era la verdadera velocidad de este juego cuando lo he probado en mi portátil nuevo: hasta ahora estaba viendo una versión casi tres veces más lenta, en la que la duración de los turnos en las etapas finales del juego se hacía insoportable.

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No sé cómo hacer capturas durante el juego, si no os pondría un imperio en condiciones

Aprovechando la puesta al día, me descargué por Steam la última ampliación: Brave New World (esta sí que es relativamente reciente), y tengo que decir que el juego parece otro. Otro mejor. BNW es para mí, la mejor versión que ha existido del “civi”, por no decir insuperable. Aunque soy muy fan de esta saga, la verdad es que no soy especialmente del tipo de jugador que se dedica a guerrear todo el rato: yo disfruto bastante incluso con la propia parte de gestión del juego, haciendo ciudades grandes y productivas (esto debe ser algún tipo de TOC). Desde el principio el Civi ha incluido formas de ganar el juego no estrictamente militares, pero esta es la primera vez en la que tengo la sensación de que el juego está realmente conseguido para disfrutar plenamente con otras victorias (la científica o la diplomática, por ejemplo). Las fases finales del juego, que a veces pecaban un poco de aburridas, cogen mucho dinamismo con el papel de las Naciones Unidas, que a diferencia de las versiones anteriores, ya no puedes ignorar. Las potencias más poderosas del mundo pueden, a través de la ONU, hacer mucha pupa proponiendo embargos, tomando determinadas ideologías, generando grandes bloques, financiando unas iniciativas y multando otras y en definitiva, haciendo valer sus intereses. Las ciudades-estado (que antes eran un poco elementos cuchara: ni pinchan ni cortan) ya no pueden ser ignoradas, pues su peso combinado puede decantar decisiones muy importantes en la ONU que te acaban afectando, incluso aunque sólo estés interesado en guerrear. Esto, unido a cómo se incorporan las ideologías (y en menor medida, las religiones) hacen que por primera vez tengas que pensar, y mucho, en una estrategia diplomática para seguir adelante y conseguir la victoria sea cual sea tu modo de juego.

Además: se recuperan las caravanas comerciales (que no se veían desde el civ2) y se añade una forma mejorada de espionaje, hay un porrón de nuevas civilizaciones y nuevas maravillas del mundo y maravillas naturales. De verdad que no tengo queja, ¡Gran juego también!

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Enrico Dandolo: Esta oferta no será válida per tanto tempo

Portal

Sobre todo ahora que lo conozco, me da mucha vergüenza admitir que este verano no había jugado a esta maravilla (y eso que me la habían recomendado antes en muchas ocasiones). La idea de este juego es muy sencilla: la protagonista aparece en una celda y sin recibir explicaciones empieza a ser sometida a unas pruebas que vienen a ser una mezcla de laberintos y problemas de percepción espacial: entras en una sala y tienes que buscar la salida… asistida por una increíble pistola que genera “portales” en las superficies más variopintas.

Así que básicamente el Portal es un juego de rompecabezas de dificultad creciente. Este planteamiento hubiese sido de por sí entretenido, pero no necesariamente memorable. Lo que le da a Portal un toque de sencilla genialidad es la participación de la inteligencia artificial que te presenta cada una de las salas: GLaDOS, un personaje (una voz) que es imposible que deje indiferente a nadie y que, no me extraña, se convirtió desde muy pronto en todo un referente de culto del mundillo del videojuego. Es sorprendente cómo con la repetición de los mismos elementos inanimados se consiguiese un juego con tanta personalidad y que se disfrute tanto. ¡Bravo!

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He pegado uno de estos en mi oficina

Como era de esperar, ando ahora liado con la segunda parte (¡nada de spoilers, por favor!), y como ya me advertían, supera con creces la primera en (me voy a contener) dos órdenes de magnitud al ir mucho más allá de una serie de rompecabezas y conseguir componer una historia casi digna de aventura gráfica.

PD1: Si hoy se acabara el mundo y tuviese que pensar en todos los posts no escritos de este verano por culpa de estos juegos diría, como el de la tienda de cómics de los Simpson, que menuda vida más plena.

PD2: Sobre el estar presentando estos juegos, casi añejos, como descubrimientos recientes, me acojo a lo siguiente:

cutting_edgeMe han clavado, con un año de retraso